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¿Descosido o roto?

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Hashim Thaçi, presidente de Kosovo. Foto: Michele Tantussi/Getty Images.

Las piernas de la justicia pueden ser tan cortas como kilométricas las fuerzas empeñadas en obstaculizar su éxito. Véase febrero recién pasado, cuando el primer ministro Ramush Haradinaj fue citado por el Tribunal especial de Kosovo, para comparecer en calidad de sospechoso por crímenes de guerra. Se vio obligado a dimitir del cargo, ocupado después por Albin Kurti, a su vez cesado con una moción de censura parlamentaria y una trama sin precisar su trasfondo, en la cual pudiera estar involucrado el todavía presidente albanokosovar Hashim Thaçi.

Este último, a su vez, fue acusado el 26 de junio por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos antes y durante la guerra vivida en la antigua provincia serbia, especialmente entre 1998 y el 1999, aun cuando investigaciones previas indican que desde mucho antes Thaçi acumulaba un macabro expediente como ejecutor o como cómplice de atrocidades, entre ellas el asesinato de serbios y una intriga delictiva de tráfico y venta de órganos humanos.

El diputado y fiscal suizo Dick Marty, conocido al cabo de sus investigaciones sobre los vuelos secretos de la CIA hacia cárceles apócrifas fuera de las fronteras norteamericanas tras los atentados del 2001, también se hizo cargo de las pesquisas sobre estos exguerrilleros albaneses encumbrados a cargos del máximo nivel. A finales del 2010, el Consejo de Europa presentó el informe elaborado por Marty y un grupo de inspectores y expertos, dando cuenta de la participación de Hashim Thaçi con el tráfico de drogas, armas y el espeluznante capítulo de riñones y córneas extraídas a “enemigos” capturados en combate o víctimas de secuestros.

El entramado mafioso conducido por Thaçi y sus cómplices, fue denunciado también por la fiscal del Tribunal especial para la antigua Yugoslavia, Carla del Ponte, quien en el 2008 lo hizo saber a través de diversos medios, incluido un libro con sus memorias. Tanto ella como Marty, dejaron sentada la situación invalidada de posibles testigos, impedidos de comparecer luego de sospechosas muertes y amenazas.

Los indicios, pruebas y consideraciones referidos a estos canallas y sus faenas antes o después de ocupar altos cargos en Kosovo, fueron expuestos también por ¡la OTAN! , de modo algo tardío pues los países miembros y la directiva de la Alianza sabían de esto al menos desde el 2004, cuando dejaron establecido que Thaçi era un actor clave de la mafia y el crimen organizado en la región balcánica (…) el más peligroso de los padrinos del hampa cuando era uno de los cabecillas del UÇK, o ejército de liberación de Kosovo, conceptuado de terrorista por Estados Unidos primero, para luego apadrinarlos material y políticamente.

No se debe perder de vista en este repaso que desde el 2001, hace 19 años ya, Marty había alertado al Consejo de Europa, desde donde le encargaron la investigación sobre las transgresiones cometidas por ese cuerpo paramilitar.

Esos extremos se reconfirmaron por un grupo de investigadores especiales de la Unión Europea que encontró pruebas para enjuiciar a varios altos cargos kosovares por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad”. No ocurrió nada entonces.

Las irregularidades, indolencia o complicidad dentro de los sumarios abiertos se evidencian con respecto a Haradinaj, exoficial también del UÇK y a quien le fueron imputados daños horribles por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), pero fue absuelto de todas los imputaciones tras la muerte, uno tras otro, de nueve testigos. El décimo y único sobreviviente, declinó hacer su deposición tras ser intimidado. En un segundo juicio fue indultado otra vez por motivos parecidos.

Si diversas investigaciones lo clasificaron entre los más poderosos cabecillas de la mafia kosovar y ello no le impidió convertirse en titular de un partido y tomar asiento en puestos de primer nivel, se colige tiene un patrocinio excepcional. El nuevo emplazamiento hecho en febrero a este perverso individuo, pudiera tener colofón análogo a los anteriores. Hay –ya lo dije– voluntades aviesas empeñadas en no exponerse a ser reveladas como secuaces o coautores de tan siniestros acontecimientos.

Hashim Thaçi tiene un expediente igual o peor. A finales de los años 90 se dictó una condena por terrorismo en su contra. Aunque diferentes publicaciones informaron que el UÇK, fundado por él, hizo uso del narcotráfico para ingresar fondos a esa entidad y hasta el Departamento de Estado norteamericano admitió que el financiamiento de las acciones contra el estado yugoslavo eran “(…) operaciones con dinero procedente del tráfico internacional de heroína”, Thaçi pasó a ser un “hombre de Washington”.

Se le localiza en 1999 en Francia, participando en las negociaciones de Rambouillet. En ese momento Estados Unidos lo coloca por encima del moderado Ibrahim Rugova, quien abogaba por negociaciones y métodos pacíficos en el enfrentamiento albanokosovar contra Belgrado para separarse de la Federación.

Thaçi funda el Partido Democrático de Kosovo, pero no desiste ni disuelve el UÇK, instrumento para intimidar a sus rivales y ejercer un control violento de la región bajo amparo del crimen organizado albanés que llegó a incursionar en otros países y no por motivos patrióticos ni étnicos. La prostitución, el robo, el narcotráfico no se ajusta a principios virtuosos.

Los servicios de inteligencia alemanes (BND) hicieron después sus propias pesquisas, concluyendo que Thaçi, Ramush Haradinaj y Xhavit Haliti tuvieron una destacada participación en las redes delincuenciales. En concreto el BND plantea en informe confidencial circulado a la oficialidad del ejército: Los actores clave están íntimamente vinculados a las interrelaciones entre la política, los negocios y las estructuras de la delincuencia organizada en Kosovoconcebidas como una “red criminal”.

El acta de acusación recién circulada plantea que Hashim Thaçi, Kadri Veseli y el resto de los inculpados son penalmente responsables de cerca de 100 asesinatos así lo formula el Tribunal especial para Kosovo, encargado de indagar los crímenes del UCK contra serbios, gitanos y opositores albaneses no solo antes, sino incluso después de la guerra y la final desarticulación de Yugoslavia.

¿Cómo fue posible pasar por encima de tan infamantes sucesos sin castigo de los infractores? Una de las respuestas posibles puede encontrarse en Camp Bondsteel, la principal y mayor base militar de EE.UU. fuera de su territorio, construida en Kosovo, en una “zona de elevado interés estratégico, próxima a Oriente Medio, el Cáucaso y Rusia” desde donde se tiene “control sobre los oleoductos y corredores energéticos más importantes para las multinacionales norteamericanas”.

Ese territorio fue incautado aprovechando los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia. Son mil hectáreas de tierras de cultivo cercanas a la frontera con Macedonia, con 25 kilómetros de carreteras, una cincuentena de helipuertos, 300 edificaciones, etc. Es una de las sedes del Pacto Atlántico y fue usado como cárcel alternativa a la de Guantánamo, algo ilegítimo comprobado por el Comisario de Derechos Humanos de la Unión Europea.

Diversos criterios establecen el aumento de los hechos canallescos y la impunidad del UÇK gracias a esas áreas incautadas por el Pentágono estadounidense y no ya en términos pasados, sino, como apuntan informes de Transparencia International, más de la mitad de la heroína a la venta hoy día en el Viejo Continente es de origen albanés y transita por Kosovo, “el mayor foco de tráfico de drogas, cigarros, vehículos robados y personas en Europa”, constatan observadores.

Si Estados Unidos no ve la violación de los derechos humanos cuando no le interesan los ultrajados, lamentablemente tampoco son los únicos responsables de aquellos o posteriores acontecimientos.

“Los países occidentales que se comprometieron en Kosovo fueron muy cuidadosos de intervenir directamente en el terreno, prefiriendo recurrir a ataques aéreos, el UCK se convirtió así en su aliado indispensable para las operaciones terrestres. Se prefirió cerrar los ojos ante los crímenes de guerra cometidos por este último, para privilegiar la estabilidad inmediata”. Esa fue la evaluación de Dick Marty al respecto.

La guerra de Kosovo, aparentemente, concluyó en junio de 1999, pero el conflicto múltiple entre serbios y albaneses está zurcido con hilos externos que continúan gravitando sobre antiguas diferencias. No son pocos los investigadores convencidos de que ese conflicto si no surgió de planes norteamericanos, cobraron intensidad con el proyecto de la Casa Blanca para acelerar el proceso de desintegración de Yugoslavia, requisito indispensable para lograr un control absoluto sobre la estrategia región (Yugoslavia tenía frontera con Italia, Austria, Hungría, Bulgaria, Albania, Rumania, Grecia, y Kosovo, está al centro de los Balcanes).

No es imposible que ahora también la mano estadounidense influya o determine los eventos recientes. Para el defenestrado premier Albin Kurti, su separación del poder obedece a una trama de Thaçi, coludido con Estados Unidos para orquestar la más reciente crisis política y propiciar un posible cambio de fronteras entre Kosovo y Serbia. Puede tener razón o no, pero su tesis parte del estrecho vínculo entre el presidente kosovar y la parte estadounidense, su beneficio y preeminencia.

Por comprobar queda tanto ese fin y los motivos –suele existir más de uno– tras el emprendimiento legal de tan postergados juicios. Si ocurren, y claro, concluyen decentemente.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Carlos.Placetas dijo:

    Y a quien pudiera parecerle nuevo que los yanquis hacen alianzas para su beneficio y el de sus intereses y luego lps desechan . la historia esta llena de ejemplos.. desde Sadam Husein pasando por este caso de los terroristas albanokosovares, Alcaeda, Isis, Los georgianos, Ukraina, Kurdos, los Talibán y la lista continua.. todos de malas entrañas convertidos en defensores de los valores patrios de la noche al dia.. valores de papel ya que detrás esta la domimacion estadounidense de naciones enteras y sus recursos.. una razon mas para colocar a lps EEUU en el primer lugar de las naciones peomotoras del Terrorismo mundial. Las pruebas están y los muertos también...

  • Lancero dijo:

    Es lo habitual,pueden ser los peores criminales y USA los utiliza sin el menor escrúpulo,cuando ya no son útiles los desecha (a veces no tanto).Esto no a provocado ningún escandalo internacional,la gran prensa "amante"de la "justicia "y la "libertad"permanece silenciosa,los testigos son eliminados uno tras otro y no pasa nada de nada.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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