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La mirada sociológica

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En las reivindicaciones de los “condenados de la tierra” reside la preservación del futuro de la humanidad. Ilustración: nocreasnada.com

Afianzada en la Revolución Industrial con la invención de la máquina de vapor, la producción en serie y el consiguiente afán competitivo por garantizar el dominio del mercado mundial tuvieron sus efectos, a ritmo acelerado, sobre la vida de la sociedad. El hollín lo fue invadiendo todo. Las ciudades empezaron a crecer de manera acelerada. El proletariado se constituyó como clase social. El cambio vertiginoso repercutió en el auge de las ciencias sociales. La historia modificó su perspectiva, la economía devino referente indispensable, la sicología, la antropología y la sociología adquirieron autonomía. Esta última permeó con su influjo otras disciplinas.

Abaratado el costo del papel, la prensa captó un nuevo público lector. Introdujo el folletín en sus páginas. Era el antecedente de la actual telenovela. Con la aparición de gigantes de la creación literaria, la narrativa alcanzó un auge sin precedentes. El romanticismo social primero y la proliferación del costumbrismo más tarde, difundido este último a través de la novela, aguzaron la mirada sociológica. Los personajes se movían en un contexto específico.

La perspectiva histórica dejó atrás el pasado para modelar el enfoque del presente. Afloraron las contradicciones vigentes en el hacer cotidiano y la exacerbación del individualismo en la lucha por sobrevivir, por acumular poder y fortuna y por ascender en la escala social. Poco leído en la actualidad, Dickens se convirtió en best seller de la época al mostrar el drama de la infancia desamparada en el entorno de la ciudad, captada por la delincuencia y víctima de la prisión por deudas que los castigaba junto a sus padres. Balzac advirtió sobre el dominio del mundo financiero, enriquecido mediante la usura y la consecuente desaparición del pequeño comerciante. Muy seguido otrora por los lectores de tabaquería, Emilio Zola quiso sistematizar el análisis. Articuló la secuencia de sus novelas a una genealogía familiar que le permitía centrar cada una de ellas en un sector específico de la realidad.

En una de sus novelas, Zola examina la seducción ejercida sobre las mujeres por el surgimiento de las primeras tiendas por departamento. Encargadas, según la tradicional división del trabajo, de atender las tareas domésticas, ellas asumen también la responsabilidad de adquirir lo necesario para el hogar. Apremiadas por una necesidad concreta, acuden a la vitrina deslumbrante que ofrece toda clase de tentaciones. A la compra de lo indispensable, se añade lo prescindible, con la aparente ventaja de disponer de una tarjeta de crédito. Al no tener que extraer dinero del bolso, pierden la noción de lo gastado. Caen en el despeñadero de la deuda que, al cabo, resultará impagable. Era la célula originaria de la política de incentivar el consumismo, desencadenada más de medio siglo después, modo de soslayar las crisis de superproducción características del capitalismo mediante el acrecentamiento constante de la demanda, con sus efectos depredatorios de los bienes del planeta.

Como la historia y la sicología, la sociología se constituyó en ciencia. Abrió perspectivas que desbordaron el campo de los especialistas, influyeron en el llamado periodismo de investigación y pueden contribuir a modelar la mirada de los ciudadanos mejor informados. Ese acercamiento a la realidad replanteaba la compleja naturaleza del vínculo entre el individuo y la sociedad. Considerado sujeto de la historia, el ser humano edifica sus expectativas de vida a partir de un conjunto de condicionantes, entre las que se cuentan la raigambre clasista, el ambiente familiar y el sistema de enseñanza.

Sobre la conciencia de cada cual actúan otros factores, entre los que se destacan los medios de comunicación, el entretenimiento, la utilización del tiempo libre y la formación de paradigmas. Tiempo atrás, en las favelas misérrimas, donde se carecía de lo esencial, apuntaban las antenas de la televisión. Ahora, en similar contexto, pululan los celulares. Ofrecen vías de escape, proyectadas hacia un mundo ilusorio que no es el propio. La propuesta de modelos de carreras hacia el éxito individual sustituye la imagen de un vivir virtuoso en la lucha por transformar la realidad en beneficio de todos.

Se olvida con frecuencia que entre los fundadores de la ciencia histórica se encontraban Marx y Engels, quienes pusieron el saber al servicio de la revolución emancipadora. El poder hegemónico comprendió el alcance de ese modo de explorar la realidad y encontrar las fórmulas para intervenir en ella operando sobre la subjetividad humana. La política tiene que potenciar la esencial condición revolucionaria de las ciencias consagradas al estudio de la sociedad, fenómeno viviente y, por tanto, mutante. Es una demanda urgente para calibrar en su justa medida la concreción de los hechos, sin diluirlos en vagas generalizaciones. En las reivindicaciones de los “condenados de la tierra” reside la preservación del futuro de la humanidad. Porque una vez agotadas las reservas de la minúscula Tierra no dispondrá de otro planeta donde habitar.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 2 comentarios



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  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Estratégico asunto en la construcción del socialismo profesora, como es habitual por usted cada semana.
    El socialismo es el único sistema social que se originó como fruto de la ciencia y la cultura. Un sistema social que solo puede ser dirigido con herramientas científicas y con cultura.
    La revolución del primero de enero de 1959 solo era posible bajo un genuino y descomunal liderazgo, como ha sucedido históricamente con los grandes cambios sociales, las grandes revoluciones. Pero el proceso de construcción de la nueva sociedad, un ejercicio que involucra a la mayoría, exige el máximo de ciencia y cultura, un abono que fertiliza los nuevos liderazgos generacionales, un proceso de creación y construcción sin ningún tipo de manual o metodología como sucede cuando se investiga lo nuevo en vivo a gran escala, experimentando construir una sociedad sin tener referentes. Una sociedad con un concepto más participativo que las anteriores, que solo tiene como única brújula para no perder el rumbo, “el sentido común”, la constante y dialéctica lectura del sentido común de la mayoría de la sociedad.
    El socialismo como ciencia del sentido común, está obligada en su gestión, hacerlo 100% apoyándose en las ciencias sociales, su papel es único, protagónico, sin el protagonismo de las ciencias sociales no hay y no habrá socialismo, es imposible, se perdería el instrumento científico, la brújula, para leer adecuadamente ese sentido común de la sociedad para la cual trabajamos. Lenin fue el primero que exigió eso a la ciencia, un criterio teórico fruto de la investigación social. Pero los que copiaron mejor esa visión de Lenin, fue el mundo capitalista desarrollado, ellos encontraron por ahí un instrumento científico para perfeccionar y mantener a flote su capitalismo y sus intereses en lo económico/social. El mundo capitalista usa las ciencias sociales en función de sus intereses, una asignatura pendiente a desarrollar dentro del socialismo.
    Seria romántico pensar que pudiéramos construir las sólidas bases económicas y sociales que exige el socialismo, en un ejercicio permanente e itinerante de reuniones, y más reuniones improvisando en cada una de ellas un diagnóstico y un paquete de soluciones, algo divorciado totalmente de la realidad, que nos aleja del análisis reflexivo, meditado, científico que exige un diagnóstico, a cada paso, confundiendo y reduciendo el concepto “participativo”, al ejercicio estrecho de una reunión. Creencia que nos dice como una alerta, que estamos en el preámbulo nocivo donde nuestro ego esta fuera de control. El Ego, el punto de partida por donde todo empieza a desmoronarse en el proceso de dirección dentro del socialismo, la historia lo confirma.
    Nuestro presidente con mucha sabiduría, resistencia y claridad en lo que persigue, como lo hizo Fidel en su momento, está tratando de llegarle en un agotador proceso itinerante como primer gran esfuerzo, a todos los puntos claves del sistema de dirección para sacudirlos, estremecerlos, informarlos y romper el inmovilismo, en un dialogo intentando cambiar estilos, métodos y conceptos de trabajo. Pero ese esfuerzo imprescindible hoy, debe ir paralelamente acompañado de un proceso creación de equipos de trabajo multidisciplinarios liderados por las ciencias sociales para estudiar y crear las bases del trabajo científico de asesoramiento que necesariamente deben aportar estas ciencias a todos los directivos a cualquier nivel.
    No se puede proponer un precio a un producto, o tomar una medida sobre determinado segmento de la población o sector de la economía con solo el criterio de un especialista y los directivos de un ministerio, es una visión muy estrecha del fenómeno, el precio o la medida debe estar precedido de un estudio científico, de un diagnostico realizados por las ciencias sociales donde evaluemos y visualicemos su impacto en la sociedad donde contemos con una o varias variantes de como asumir el asunto. El socialismo es participativo también, porque las ciencias sociales desde otro ángulo abordan el problema en representación de los interese del pueblo, de forma que ese directivo que también defiende los interese del pueblo, tenga no una, sino varias alternativas para la toma de decisiones que posibilites aplicar la mejor para nuestro socialismo y que beneficie a nuestro pueblo.
    En la UCI deben estar los grupos multidisciplinarios liderados por las ciencias sociales unido a jóvenes universitarios sumando equipos integrales de trabajo bajo la fórmula mágica; logaritmos, más computadoras, más ciencias sociales. Un laboratorio donde se visualicen los posibles escenarios y alternativas, tanto para el estado, como para el mundo empresarial, que apoyen el papel del decidor y los gerentes en su gestión.
    Partiendo de un ejemplo de lo más simple para ilustrar la idea para que se entienda mejor. Si yo como cuenta propia, o como simple unidad del estado, que quiere hacer un restaurante para vender la mejor hamburguesa vegetariana de la habana, partiría de contratar primero un estudio sobre el asunto de esta institución. Porque para hacer la mejor hamburguesa en la habana y que perdure en el tiempo generando los mejore ingresos hay que hacer una visualización de varios años y varios posibles escenarios con un pensamiento en forma de diseño, por ahí estudiaría las tendencias de la telefonía en el mundo, de los cambios en fabricación de automóviles, la aviación, el comportamiento del mercado mundial y el mercado doméstico, los avances de la ciencia en nutrición, la influencia y tendencias en los habito de las personas del cambio climático ……………….y mucho más. Todos esos estudios para hacer la mejor hamburguesa de la habana. Claro un directivo, o cualquiera vinculado al asunto creerán que para vender una hamburguesa vegetariana no hacen falta tantos estudios y todo se resuelve con solo un mostrador y unas sillas. Pero lo que realmente muestra un individuo así es analfabetismo en ese campo, o, simplemente que su ego le limita el campo de visualización como dos viseras a ambos lados en un caballo. Le pediría además a ese equipo multidisciplinario que me propusieran un menú, porque el menú de un restaurante es ciencia, es pura ciencia, es sociología al 100%, es el acto más científico en la conceptualización de una oferta en un restaurante, su menú. De ahí que exista la ingeniería del menú en el mundo capitalista muy ligada a las ciencias sociales.
    Ese paquete de estudio debe aportarlo las ciencias sociales, formando equipos de trabajo con los jóvenes de la UCI, nunca integrados a los propios ministerios, necesitamos contantemente una visión diferente del mismo asunto, pero desde otro ángulo no influenciado por la del ministerio en cuestión. Eso es más participativo, más representativo, más socialista.

    • Mbb dijo:

      Brillante análisis
      Bravo por Usted

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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