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Dos reflexiones a propósito del pensamiento crítico

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CLACSO 2018. Foto: @atilioboron.

Muchos pensaron que con el triunfo de Mauricio Macri y la elección de Jair Bolsonaro el pensamiento de Nuestra América caería una vez más en los nefandos extravíos del neofascismo, de la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el racismo. Es decir, en el pensamiento reaccionario en todas sus variantes, y que el pensamiento crítico había llegado a su ocaso.

Pero la extraordinaria convocatoria del Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico convocado por CLACSO en Buenos Aires pone seriamente en cuestión esa expectativa largamente acariciada por la derecha. No solo por la gran cantidad de intelectuales y políticos de todo el mundo que acudieron a la cita sino por el clima que se palpaba en la multitudinaria concurrencia y la receptividad demostrada ante diversas intervenciones que no solo cuestionaban el saber convencional de las ciencias sociales, comenzando por la Economía, sino que expresaban la profunda convicción de que el camino neoliberal por el cual algunos gobiernos están llevando a nuestros países conduce inexorablemente a un holocausto social y ecológico de inéditas proporciones.

Ante esa amenaza es necesario construir una alternativa política, y esa requiere el aporte imprescindible del pensamiento crítico que permita trazar una hoja de ruta para evitar el derrumbe catastrófico de la vida civilizada.

Hay que hacer un análisis concreto de nuestras dolorosas realidades y un profundo trabajo de organización en el fragmentado y atomizado campo popular que permita enfrentar a los hiperorganizados (en Davos, en el Grupo de Bildelberg, en el G-7, etcétera) enemigos de clase. Hacer también un no menos crucial trabajo de concientización para exponer el lento genocidio que perpetran las clases dominantes del capitalismo mundial (contra los adultos mayores, los jóvenes, las mujeres, los pueblos originarios, los afrodescendientes, entre tantos otros), y para que todas y todos perciban que otro mundo es posible, que eso no es una quimera sino un “principio esperanza”, como decía Ernst Bloch, o una utopía realizable, como en su momento fue la jornada de ocho horas.

Por lo tanto: organización, unidad en la lucha, concientización y una sofisticada estrategia política de construcción de poder popular que no debe, bajo ninguna circunstancia, reducirse al solo momento electoral.

La clase dominante, el gran empresariado y sus aliados luchan a diario por sus intereses y jamás detienen sus empeños para ajustarse al calendario electoral. Como dijo una vez el magnate húngaro-norteamericano George Soros, “los mercados votan todos los días”,  y a nosotros nos llaman a votar cada dos o cuatro años.

Debemos hacer lo mismo y luchar a diario, con independencia del calendario electoral. Y tomando nota, además, de los profundos cambios registrados en la subjetividad de las clases y capas populares, que empujan a algunos de sus sectores a votar por sus verdugos. Cambios que son consecuencia del fabuloso desarrollo de la informática y los medios de comunicación que permiten llegar hasta las capas más profundas del inconsciente y, desde allí, manipular la conducta política de la población.

Lo ocurrido en Brasil con la elección de Bolsonaro es una lección que no puede ser olvidada. Para esta larga y difícil batalla se requiere mucha inteligencia, mucha fuerza y mucha pasión sin las cuales nada podrá construirse.

Ante algunos apasionados cantitos de la enfervorizada concurrencia al Foro, entre ellos el famoso “hit del verano”,  la expresidenta Cristina Fernández lanzó una oportuna recomendación: “No gritemos ni insultemos porque perdemos tiempo para pensar lo importante”.

De eso se trata: de no distraernos y pensar lo importante, es decir, de cómo retornar al gobierno y desde ahí, y con el pueblo en las calles, movilizado y organizado, conquistar el poder. Lo demás es pura catarsis, que tranquiliza a algunos espíritus pero que condena a la impotencia política a quienes la cultivan.

En su presentación del lunes en el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, la expresidenta Cristina Fernández afirmó que la distinción entre izquierda y derecha es un anacronismo. Surgida de la forma en que se distribuían los diversos grupos políticos en la Asamblea Nacional de Francia luego de la Revolución, el paso del tiempo ha terminado por confirmar la irrelevancia de aquella diferenciación.

Sin embargo, cuando en el día de ayer Juan C. Monedero y Álvaro García Linera retomaron la cuestión, sus conclusiones fueron muy diferentes. Después de manifestar que “la izquierda siempre está allí, aunque no se la mencione”, el español se preguntó: Si la izquierda está muerta, ¿dónde están los cadáveres de sus sujetos: los obreros, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jóvenes, los explotados? ¿Es que han desaparecido? No, de ninguna manera. Están allí, retorciéndose de dolor ante tanta opresión, explotación, humillación.

Y prosigo con mi reflexión: mientras sobreviva el capitalismo y sus víctimas sigan creciendo en proporción geométrica, la izquierda estará más viva y será más necesaria que nunca. Un solo ejemplo: jamás en la historia de la humanidad hubo un uno por ciento que detentara tanta riqueza como el 99 por ciento de la población mundial. Por eso hay 99 razones para creer que la distinción entre derecha e izquierda es más válida hoy que en tiempos de la Revolución Francesa.

A su turno, García Linera expresó que la vigencia de la dicotomía derecha-izquierda se certifica cuando se observa que mientras los gobiernos progresistas y de izquierda del siglo veintiuno sacaron de la pobreza a 72 millones de personas en América Latina, los de la derecha sumieron en ella a 22 millones; y que mientras los primeros reducían la desigualdad, los segundos lo aumentaban.

Pero no solo eso: el vicepresidente boliviano también colocó en el haber de la izquierda el empoderamiento de vastos sectores sociales anteriormente privados de los derechos más elementales y la reafirmación de la soberanía económica, política y militar de los países gobernados por la izquierda por contraposición a la profundización de la subordinación económica, política y militar impulsada por los regímenes derechistas.

La supuesta extinción de la diferencia entre izquierda y derecha fue exacerbada en los 90 cuando se decía que la historia había llegado a su fin (Francis Fukuyama dixit), y con ella la lucha de clases y los proyectos de izquierda. Pero las resistencias populares dieron al traste con esas rosadas expectativas  y el neoliberalismo se vino abajo con Ménem-De la Rúa, Fujimori, F. H. Cardoso, Sánchez de Lozada y otros por el estilo.

Y vinieron nuevos gobiernos, a partir del ascenso a la presidencia de Venezuela de Hugo Chávez en 1999, que marcaron una clara diferencia con sus predecesores, la misma que hoy se comprueba entre los gobiernos de Cristina Fernández y Mauricio Macri; o entre Dilma Rousseff y Michel Temer; y, seguramente, entre Enrique Peña Nieto y Andrés M. López Obrador, o la que podría haber habido entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro.

¿Significa todo esto negar que haya variantes de la izquierda que han ido absorbiendo algunos contenidos y valores propios de la derecha? De ninguna manera: una cosa es la izquierda que se expresa en la Revolución Cubana; otra en los gobiernos “bolivarianos” y otra muy distinta en las versiones más moderadas de Argentina, Brasil o Uruguay. Pero todas sin excepción fueron blanco de feroces ataques del imperialismo norteamericano como guardián planetario del capitalismo. Y si este lo hizo fue porque sabía que, aun en su moderación, allí había un potencial de izquierda que debía ser tronchado sin miramientos.

Termino con una reflexión de uno de los más grandes filósofos políticos del siglo XX: Norberto Bobbio. En un hermoso pequeño libro llamado Derecha e Izquierda, este “socialista liberal”, como se autocalificaba, plasmó una bella metáfora que demuestra la vigencia de aquella distinción.

Decía que “entre el blanco y el negro puede haber un gris; entre el día y la noche está el crepúsculo. Pero el gris no anula la diferencia entre el blanco y el negro ni el crepúsculo hace lo mismo con la diferencia entre la noche y el día”.

Suficiente para validar la permanente actualidad de aquella clásica distinción. Podrá haber grises y crepúsculos, pero la izquierda siempre estará allí.

Se han publicado 17 comentarios



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  • Andrey dijo:

    En América Latina las fuerzas de izquierda tienen una masa gigantesca de pueblo explotado por el capitalismo salvaje que no la ha sabido despertar, no ha llegado a la conciencia de los pueblos de nuestra América.
    Han sido los verdugos de los pueblos los que con toda sus tecnologías y técnica de manipulación de la realidad y teniendo en la mira los errores de los gobiernos progresistas han sabido cambiar el rumbo antineoliberal que había alcanzado la región en un corto período de tiempo.

    • Pa-ti dijo:

      Todos los extremos son malos, el extremo izquierdo y el extremo derecho, por eso la humanidad tiene que darle poder al centro, al equilibrio social y político, ahí está la solución, basta de extremos manipuladores y convenientes para unos pocos, basta de hacerlo mal perjudicando a la mayoría, en nombre del bien.

  • Vladimir Colina dijo:

    la historia ha demostrado que los movimientos de izquierda han sido débiles y dispersos en su lucha contra la derecha, es evidente que no basta con llevar a cabo sistemas populares y planes sociales de igualdad, hay que buscar las vias y metodos para que la izquierda se afiance en el poder y se una toda como en ocasiones lo hace la derecha que tiene un fin común, de enriquecimiento. tenemos que pensar que perpetuar la izquierda en el poder es la mejor forma de serle leal a los publos y al 99% mas pobre de la poblacion si seguimos dejando que se nos arrebaten lo derechos que el pueblo un dia gana n unca seremos merecedores de su confianza.

    • Socrates dijo:

      Vladímir. Allí donde la izquierda ha asumido el poder se ha quedado para siempre y cuando no es porque dejó tal rastro de decepción en los pueblos que estos terminaron por echarle. El gran desafío de la izquierda es encontrar las vías para que las ideas encuentren un sustento en la práctica. No se puede gobernar a punta de consignas y buenas intenciones, es necesario generar el necesario respaldo económico para desarrollar políticas sociales que no comprometan el futuro de los países. La izquierda pareciera tener una relación antagónica con el progreso económico y ejemplos hay muchos, no creo que nadie bien informado y políticamente responsable se le ocurra tomar a China como ejemplo de un país desarrollado gobernado por la izquierda, en realidad llamar a la sociedad china socialista es un sofisma.

  • Oneforall dijo:

    Porque en cuestión de REVOLUCION, si es verdadera, no caben medias tintas. O se destruye el Estado burgués hasta sus cimientos (propiedad privada) o se recuperan, se reagrupan y se lanzan al contrataque como en la Comuna de París. Porque en cuestión de REVOLUCION, si es verdadera, hay que tener teoría revolucionaria, y esta no es otra, por muy satanizada que esté, o por mucho que la quieran desprestigiar por lo mucho que le temen, que el MARXISMO-LENINISMO. Habrá que desterrar aún muchos prejuicios y retornar y retomar a los grandes marxistas de América. Sembrar conciencia, sembrar ideas, sembrar la semilla de la REVOLUCION verdadera en cada corazón del SUR explotado y de los proletarios de todos los países. Solo así se derrotará al capitalismo y a su hegemonismo ideológico y cultural. MARXISMO-LENINISMO O MUERTE.

    • Carlos Gutiérrez dijo:

      El problema, Oneforall, es que te olvidas que ya en medio mundo (Unión Soviética y Campo Socialista) se destruyó sin medias tintas el Estado burgués hasta sus cimientos (propiedad privada) y se elevó al rango casi de religión oficial el marxismo – leninismo durante muchas décadas y al final regresó el capitalismo con su hegemonismo ideológico y cultural. Lo que está pasando en América Latina no es más que la segunda edición de aquel desastre.

      Hay algo que no estamos haciendo bien, Oneforall.

      • George dijo:

        Buen comentario. En mi caso personal y residiendo en Alemania desde hace tres decadas casi le puedo asegurar (trato de no ser absoluto, por eso digo “casi”) que el Socialismo, tal como lo conocio la parte Este (RDA) no va a regresar por estos lares en un buen tiempo. A lo anteriormente dicho pudieramos agregar que mi suegro estuvo impedido durante mucho tiempo de ver a su madre, a pesar de vivir a pocas cuadras de ella, todo esto gracias a la “bendita” pared (ya sabe cual). Ahi lo dejo, saludos desde Berlin.

      • Andrés dijo:

        George, es casi imposible que lo que existió en Alemania del este vuelva. No era ni eficiente ni democrático. Sin embargo, lo que vino después no ha probado ser mejor. Hasta el día de hoy la población del este se sigue sintiendo de segunda categoría. El descontento con la precariedad y con la desigualdad no sólo sigue ahí sino que se incrementa y toma matices terroríficos. Ahí está el AfD siendo la tercera fuerza política en un país que tuvo a un Hitler.

        Las casi tres décadas después de la caida del muro y del proyecto socialista en el este han sido tres décadas donde los cristianodemócratas de la Merkel, que son los que han gobernado el este la mayor parte del tiempo, han tolerado el neonazismo y el racismo institucional. Todo esto a extremos que usted debe conocer perfectamente bien. Ahí está lo sucedido en Dresden, ahí está lo sucedido en Chemnizt, ahí está lo sucedido en Köthen, ahí está el escándalo del Verfassungsschutz, y un largo etcétera.

        No estará usted, como dicen los alemanes, volviéndose ciego del ojo derecho? Pues lo cierto es que hoy la izquierda y un socialismo renovado son más necesarios que nunca en Alemania, y en el mundo. El hecho de que sus representantes políticos no hayan sabido emplear la coyuntura es otro asunto. Pero lo cierto, y lo sabe hasta el gato, es que lo que hay no funciona para casi nadie…y se siente la ira por todos lados. Cierto, puede no terminar en socialismo, pero si en fascismo.

  • Andrés dijo:

    Bien por Atilio.

    • George dijo:

      Andres: Aunque no concuerdo con su comentario en su totalidad, debo decir con honestidad que no le falta razon en lo que plantea. Por la forma tan detallada en que aborda el tema tal parece que vive ud. aqui. Sin embargo, mi intervencion en el debate se refiere especificamente a querer retornar al Socialismo, algo que solo desean los antiguos burocratas de la RDA (donde estudie ingenieria) y otros ciudadanos que vivian de forma parasitaria en esa epoca.
      Pienso que la solucion a los problemas actuales radica en no caer en ninguno de los extremos, ya
      sea de un lado o de otro. Lo invito a seguir debatiendo si asi lo desea y lo saludo desde Berlin. Auf Wiedersehen, mein freud!

      • Andrés dijo:

        George, precisamente no caer en los extremos fue el objetivo del proyecto centrista de la socialdemocracia europea (y norteamericana, entiéndase el partido demócrata) durante las últimas décadas. La tercera vía de Blair en Gran Bretaña (GB), Clinton en US y Schröder en Alemania, entre otros, fue la noción de tomar lo mejor de cada lado, según ellos. El resultado ha sido catastrófico, y una de las razones es el contexto neoliberal en el que este proyecto se llevó a cabo. En realidad, el modelo de la RFA, antes de la reunificación, pero también el estado de bienestar en GB antes de la Tatcher, o el de los países nórdicos, ya habían demostrado ser mix más eficientes que todo lo que vino después. Ninguno cayó en “extremos” y sin embargo fueron de todas formas destruidos, o debilitados en el caso nórdico, a nombre del centrismo: ha sido una gran falacia.

        En cuanto a lo de las preferencias en torno al socialismo, yo no estaría tan seguro de lo que plantea. Ciertamente este término se identifica con las malas experiencias vividas en el experimento real. Sin embargo ha habido un ánimo silenciador por parte del establishment alemán (prensa, televisión, hacedores de opinión, etc) en cuanto a las virtudes que tuvo este proyecto, aún con sus errores. En la práctica se han dedicado a demonizar a la DDR más allá de toda noción razonable y equilibrada. No digo que sea necesariamente deseable traer de vuelta a la DDR, pero está claro que es el establishment alemán el que se ha ido a un extremo. De cualquier modo, hay una encuesta del 2010 donde se dice que el 80 porciento de los alemanes del este y el 72 porciento de los del oeste se imaginaban perfectamente una vida en un estado socialista. Yo no llamaría a toda esta gente “burócratas” o “parásitos”. Este interés no es sólo en Alemania; sino que también abarca incluso a US y GB, otrora bastiones liberales indiscutibles. Vea los fenómenos Sanders en US y Corbyn en GB.

        Seguramente serán versiones distintas, pero lo cierto es que el deseo por un proyecto donde la justicia social, la igualdad y la solidaridad jueguen un papel central sigue estando presente en una buena parte de la población mundial, incluidos los países más industrializados. Desear esto no tiene nada que ver con parasitismo, sino con sentido común e ilustrado.

        Un placer debatir con usted. Estoy abierto a continuar si así lo desea. Un saludo cordial.

  • Oscar Ramos Isla dijo:

    Si le preguntamos a un capitalista.¿Cual es la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal?Enseguida responderá: la cantidad de dinero que lleves en tu bolsillo.

    • Sergio dijo:

      Por eso muchos “izuierdistas” se convierte en CAPITALISTAS NATOS, llegan sin nada al poder, y se van con los BOLSILLOS LLENOS, la mayoría, para no ser absoluito. Calro que hay excepciones.

      Saludos,

  • Jose R. Oro dijo:

    Pido mil excusas a los estimados Cubadebatientes por no haber participado antes en este debate (estaba de viaje), tan trascendental e importante que hace imperativo el intervenir e incluso entremeterse en el.
    Apoyo bastante lo expresado por el gran Atilio Boron y desearía pasar a analizar sus planteamientos en este articulo de manera simple y no necesariamente en el orden que el autor los presenta.
    Primero deseo escribir sobre los criterios de CFK acerca del anacronismo del los conceptos de derecha e izquierda en la política de hoy, simplificación del “Fin de la Historia”. Naturalmente es un disparate, pero no es culpa de ella. Es que esa es la “doctrina del Peronismo”, punto.
    Puse arriba la doctrina del Peronismo entre paréntesis porque esa “doctrina” consiste esencialmente en no tener doctrinas. Voy a comentar, muy comedidamente, los que creo son los principales elementos negativos del Peronismo, que explican lo expresado por CFK en el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, evento sin igual en el pensamiento del siglo XXI:
    1. El discurso político dirigido al pueblo se ha basado en aquellas cosas que éste quisiera oír. Además, el factor emocional ocupaba un sitio importante en su comunicación, para llegar a la gente a través de su sensibilidad; muchos elementos cercanos a la demagogia y retórica cuasi – histriónica
    2. Negación de la lucha de clases: el peronismo no se muestra como un movimiento proletario, sino popular y nacional. De este modo, promociona el sindicalismo vertical que es y fue una de las bases de la corrupción. Para los interesados en este punto buscar CGT Brasil y CGT Azopardo. Que algo así suceda de nuevo seria un sueño dorado de Macri y el neoliberalismo.
    3. Poca definición de su ideología e incluso la negación o dilución de la ideología y su papel: como se menciona anteriormente, el peronismo ha sido representado por dirigentes más de derecha (Perón mismo post –estado de bienestar, Alfredo Gómez Morales, María Estela Martínez de Perón) y más de izquierda (Eva Perón, Néstor Kirchner y CFK aunque ella misma no lo entienda así) . Según las circunstancias del momento y el liderazgo, el peronismo se adapta y no es propiamente programático, lo que le dificulta ser la vanguardia del pueblo.
    4. La dirección del Peronismo ha tenido épocas cuasi – dinásticas: Perón – Evita, Perón – María Estela Martínez, Néstor –CGK, y ello ha hecho difícil el crecimientos de candidatos fuera de esos círculos bastante cerrados.
    En Argentina, la expresión visible del compromiso con el pueblo son las elecciones de Octubre/2019, y hay condiciones en el pueblo para una derrota de Macri. Para esa victoria popular son necesarias un grupo de premisas:
    1. ¡Unidad, unidad, unidad! Dentro del Peronismo y de los movimientos progresistas y de izquierda.
    2. Eliminar la corrupción por mínima que sea, real o percibida, dentro de las filas de los partidos y movimientos de centro – izquierda e izquierda.
    3. Tener programas claros, entendibles y creíbles que puedan llegar a amplias capas de la población en un contexto mediático y de recursos, claramente desfavorables. Clarín no es invencible, ni mucho menos.
    4. Abrir paso siempre que se requiera a una nueva generación de líderes progresistas y no querer eternizar fórmulas que fueran adecuadas en el pasado. No podemos hacer lo que el enemigo quiera y el orgullo puede convertirse en la caricatura de la dignidad. ¡Cada época tiene su líder, cada líder tiene su época!
    (Continuará)

    • George dijo:

      Buen comentario, amigo Oro! Ha disertado usted sobre el peronismo como nadie. Lo mejor que he leido en este sitio sobre este complejo tema. Le recomiendo (si no lo ha leido aun) un libro titulado “The Real Odessa” del autor vazco-argentino Uki Goni……..un saludo desde Berlin y apurese con la segunda parte.

      • Jose R. Oro dijo:

        Un gran abrazo, amigo y colega George, me voy a buscar el libro, muchas gracias!

  • Jose R. Oro dijo:

    (Continúa)
    En los otros puntos referidos en general a la necesidad del fortalecimiento y el fortalecimiento real del socialismo y sus partidos en América Latina, no puedo más que coincidir con el articulista, con el gran Álvaro García Linera, Juan C. Monedero y Jose Luis Centella (no mencionado en el artículo)
    Con respecto a los comentarios de los Cubadebatientes, apoyo mucho lo escrito por George y Andrés (aunque no entiendo que reformar y perfeccionar al socialismo implique necesariamente lo que el llama “centrismo” a mi juicio un simple cliché).
    Hay a mi juicio dos puntos básicos, el primero es que hay que tener la base económica para hacer los cambios sociales implícitos en el socialismo y no al revés, pensar que los cambios sociales disparan el crecimiento económico. El segundo es que la vanguardia debe entender que ellos están al servicio del pueblo y no esté al servicio de la “vanguardia” y lo pongo entre paréntesis porque en ese caso dejan de ser vanguardia. Y esto fue una de las muchas cosas que trajeron la caída de la Unión Soviética y el campo socialista europeo. Sin embargo un mejor entendimiento de estas realidades ha traído el florecimiento de la RPCh y de Vietnam.
    La ultraizquierda y la izquierda o progresismo “mesiánicos” como Frente Amplio de Beatriz Sánchez en Chile, De la Calle, Clara López Obregón y en general del “ala izquierda” liberal y especialmente de la centro –izquierda de Sergio Fajardo en Colombia, y muchos otros ejemplos recientes, deben entender la primacía de la unidad para derrotar a la derecha en su actual avatar neo – liberal.
    Finalmente quiero comentar lo expresado por Atilio Boron, con respecto a lo dicho por el gran Norberto Bobbio en “Derecha e Izquierda” Hay que tener en mi más humilde opinión, pensamiento crítico y no fanatismo que es en realidad la antítesis del mismo. Está la archi – conocida y archi – citada frase de nuestro Apóstol “El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz” Excepcional, maravillosa expresión, característica de la genialidad de Martí. Los fanáticos (o extremistas) de cualquier signo, dicen que el sol del socialismo es solo manchas o que es solo luz. No es así, hay que exaltar, cultivar, catalizar la luz, pro no se puede ignorar que también hay y hubo manchas, y estas deben ser erradicadas, para que el socialismo fructifique. Para los enemigos del socialismo, que afirman miserablemente que este es solo manchas y que no tiene luz, por supuesto que están bien equivocados, no tienen pruebas de lo que afirman y solo merecen nuestra denuncia mas firme..

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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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