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La Revolución de Octubre y los primeros pasos de la economía socialista en la URSS (III)

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IV

Como ya se expresó anteriormente, para Preobrajensky el ahorro forzoso de la clase que podía generarlo podía lograrse no solo a través de los impuestos, sino mediante una política que permitiera vender a altos precios los bienes de consumo, personales y productivos (nacionales e importados) y comprar a precios comparativamente más bajos, los productos agrícolas para consumirlos o exportarlos.

Sin embargo, es conveniente destacar en relación con lo que históricamente ocurrió después, que: “…Preobrajensky no defendía ni la aplicación de métodos de violencia contra los grandes productores no socialistas, ni el ascenso de un grupo de la sociedad (obreros industriales) al rango de nueva capa privilegiada, aunque nada menos que un opositor como Bujarin lo acusaba de esto.”[1]

La aplicación de esta política suponía un sinnúmero de problemas prácticos, especialmente los referidos a su diferente efecto en el tiempo.

En tal sentido fueron numerosas las discusiones relacionadas con las presiones inflacionarias que se generarían vinculadas a la demora en la maduración de las inversiones y sus consecuencias para todos los consumidores.

Bujarin expuso sus objeciones a las tesis de Preobrajensky en numerosos artículos y discursos, aunque se citan como los más representativos de sus opiniones los ensayos “El auge económico y el problema del bloque obrero-campesino” publicado en la revista Bolchevik en 1924 y “Notas de un economista: Con motivo del nuevo año económico” publicado en Pravda en 1928.[2]

Este notable bolchevique realmente había evolucionado de posiciones de ultraizquierda antes de la implantación de la NEP, al apoyo entusiasta de su aplicación, que lo llevarían en 1929 a ser acusado de impulsar lo que entonces se llamó la “desviación de derecha”, en contraposición a la Oposición de Izquierda encabezada por Trotsky y Preobrajensky con anterioridad.

En las objeciones de Bujarin a Preobrajensky aquel puso mucho énfasis en los aspectos morales que, según su opinión, eran infringidos por las tesis de Preobrajensky al propiciar un enfrentamiento entre los obreros y los campesinos el cual podía degenerar en una nueva guerra civil.

Para Bujarin la NEP había dejado de ser un retroceso táctico, y en 1925 escribiría: “Nosotros pensábamos que era posible destruir las relaciones de mercado de un golpe e inmediatamente: Resultó que debemos alcanzar el socialismo a través de relaciones de mercado, no por otro camino”.[3]

En este punto vale la pena señalar que a pesar del peso que otorgaba Bujarin a los factores morales, nunca reparó en las consecuencias del desarrollo de las relaciones de mercado sobre la conciencia de los trabajadores.

A diferencia de Preobrajensky, Bujarin no consideraba que fuera posible violentar el intercambio de equivalentes que suponía la vigencia de la ley del valor en las relaciones entre el sector socialista y el campesinado y, por lo tanto, impugnaba la existencia de la ley de la acumulación socialista originaria.

En este sentido su argumentación se basaba en la necesidad de mantener un crecimiento económico equilibrado entre los distintos sectores de la economía, a lo que se añadía —con mucha fuerza— su argumento de que debía preservarse a toda costa la alianza entre obreros y campesinos.[4]

Consecuentemente Bujarin valoraba la política a aplicar para el desarrollo de la industria como una continuidad de la NEP.

De tal forma, para este economista soviético las fuentes de la acumulación industrial debían buscarse en la creciente rentabilidad de la industria estatal; en los impuestos progresivos sobre la renta de los elementos capitalistas acomodados; y a partir de los ahorros voluntarios de la banca y las instituciones de crédito basados en los depósitos de los capitalistas y los campesinos.

Llama la atención también que Bujarin interpretara la acción de la ley del valor como expresión de la ley general de la distribución del trabajo en la sociedad, por lo que asignaba implícitamente un papel central a la planificación y no al libre juego de las fuerzas del mercado. Sin embargo, su razonamiento llevaba a la conclusión —por absurdo que pueda parecer— de que solo a través del mercado se llegaría a la planificación. [5]

A diferencia de este enfoque, Preobrajensky enfocaba desde otro punto de vista las relaciones monetario-mercantiles y su posición no resultaba visiblemente contradictoria con la planificación.

Las tesis de Bujarin en su polémica con Preobrazensky adolecieron de no pocos aspectos que debilitaban su argumentación a favor del socialismo.

Desde el punto de vista político sus posiciones lo llevaron a proclamar el apoyo abierto a los sectores potencialmente más antisocialistas del campesinado. En tal sentido su apelación llamando al enriquecimiento de los agricultores mostró la inmadurez con que abordó el debate en más de una ocasión.[6]

En síntesis, las concepciones de Preobrajensky se identificarían más con los problemas típicos de los procesos de desarrollo a enfrentar por los países subdesarrollados años después, y situaron en primer plano los temas teóricos y prácticos del proceso de industrialización basado en los recursos del socialismo en un solo país caracterizado por la preeminencia del campesinado. Su identificación del excedente agrícola como la alternativa fundamental para acelerar la acumulación en la industria socialista demostró su base racional en el propio desarrollo industrial de la URSS, aunque los métodos y procedimientos empleados por Stalin para ello no fueran en absoluto los propuestos por este autor.

Por su parte, las tesis de Bujarin llevaron a un primer plano la discusión sobre la necesidad de un desarrollo equilibrado, elaborándose a partir de la experiencia de la NEP lo que pudiera ser la base de lo que posteriormente sería el modelo de socialismo de mercado.

Paralelamente a este debate centrado en Bujarin y Preobrajensky, una de las personalidades que se pronunció desde un inicio a favor de una industrialización acelerada y en pro del empleo de la planificación fue Trotsky. No obstante, la expresión de sus opiniones se produjo solo a partir de 1923 en el contexto de su polémica con prácticamente el resto del buró político del partido en torno a la teoría de la revolución permanente[7] —defendida por Trotsky— y la tesis del desarrollo del socialismo en un solo país apoyada básicamente por Bujarin y Stalin.

En general, aunque Trotsky solo participó en la polémica de los años 20 como parte de su enfrentamiento político en la máxima dirección del Estado soviético de entonces,[8] formuló interesantes consideraciones sobre la política económica en esos años, las cuales no deben ser ignoradas.

Al respecto el economista argentino Claudio Katz ha resumido: “El programa que concibió Trotsky en su madurez representaba una síntesis depurada de los dos proyectos en debate. El creador del Ejército Rojo avaló primero la industrialización acelerada, cuestionando la transformación agraria paulatina (1925-1928). Pero luego se opuso al desarrollo fabril desproporcionado basado en la colectivización forzosa […] Trotsky proponía armonizar un salto en la «acumulación socialista» con medidas de transformación gradual en el campo y desarrollo mercantil en las ciudades.”[9]

V

 La riqueza de la polémica  que se desarrollo en la URSS durante estos años fue sin dudas extraordinaria, pero la profundidad en el tratamiento de temas que resultarían medulares no tuvo la necesaria continuidad posteriormente en los debates sobre las sucesivas reformas económicas que se emprendieron en el país.

Muchos de los aspectos tratados por Bujarin y Preobrajensky y en diversa medida por Trotsky, así como por sus seguidores, mostrarían notables puntos de coincidencia, lo que hace muy difícil a veces identificar el fondo de la discusión y mucho más difícil aún opinar quién tenía la razón y quién no en cada coyuntura histórica concreta.

Una idea sobre la complejidad del asunto la revela el hecho de que todavía hoy las discusiones en torno al papel y límites entre el mercado y la planificación; la relación entre la política económica y el avance social y el desarrollo de la agricultura en las condiciones del socialismo –entre un conjunto de temas esenciales- siguen sin encontrar una solución definitiva probada en la práctica de una construcción socialista exitosa.

Por otro lado, no es posible ignorar –más allá de sus aciertos y errores- que estas discusiones enfocaron creativamente y por vez primera los problemas de la teoría del desarrollo contemporáneo y en ellas se focalizaron claramente los ejes centrales del debate acerca de la construcción del socialismo.

En este sentido es necesario apuntar que si bien su desenlace no produjo los resultados esperados, fue precisamente el abandono de estos debates y su proscripción lo que condujo a posiciones que acabarían tributando al fracaso de la experiencia del socialismo en Europa. Resulta así que es en el análisis de los problemas que se enfrentaron y sus soluciones –fallidas o no- donde se encuentra la mayor utilidad de su estudio para todas las experiencias posteriores

Es así que múltiples temas merecen revisarse y estudiarse a fondo. Entre ellos destaca la supuesta solución a los problemas agrícolas mediante la colectivización forzosa que se aplicó –bajo la dirección de Stalin- entre 1928 y 1934, que nada tuvo que ver con las ideas de Lenin sobre la cooperación, lo que trajo como consecuencia que los problemas de la producción de alimentos nunca tuvieran una solución viable en el modelo soviético. Por otro lado, el ritmo de industrialización que el país asimiló a partir de 1928, si bien creo las bases para elevar el nivel de la seguridad nacional, también llevó a una compresión notable del consumo y el nivel de vida de la población, que se vio reducido durante la década de los años 30 y nunca alcanzó los niveles que le correspondían en una sociedad cuyo objetivo debía ser el desarrollo pleno del hombre.

Igualmente, no es posible olvidar la fractura de las prácticas democráticas consustanciales al socialismo, la violación de la legalidad y la represión injustificada durante el gobierno de Josef Stalin, así como sus consecuencias para la vida de los soviéticos, las que no pudieron ser superadas en los últimos 30 años de existencia de la URSS, contribuyendo indiscutiblemente y en buena medida a su desaparición.

Finalmente, la descomposición de la capa dirigente que alcanzó su grado mayor en los años del gobierno de Mijail Gorbachov (1985-1991). Bajo consignas populistas, introduciendo prácticas capitalistas en todas las esferas de la vida social y traicionando definitivamente las ideas del socialismo, ese equipo de personas condujo el país a su desintegración y a la aplicación de las políticas neoliberales más intensas, colocando a Rusia -en muchos aspectos- en el escalón los países capitalistas llamados emergentes y subdesarrollados en el mundo.

Como bien señalara el Comandante en Jefe Fidel Castro en su medular discurso del 17 de noviembre del 2005, fue un error pensar que alguien sabía realmente como se construía el socialismo, al tiempo que advertía como con los errores de los revolucionarios se podía destruir la Revolución.

El proceso de construcción de una sociedad superior mostró en los años transcurridos desde el triunfo de la Revolución de Octubre, la enorme complejidad de la tarea, la tendencia a la subestimación de los obstáculos a enfrentar y los peligros que se encuentran en el uso de las armas melladas del capitalismo para tratar de avanzar hacia un estadio superior de la vida del hombre, sin tomar en cuenta la contradicción que ello implica.

Resulta indispensable entonces estudiar críticamente la historia para aprender de los errores cometidos, pues ignorarla puede condenarnos a repetirlos.

Noviembre 24 2017.

[1] Alexander Erlich “La polémica acerca de la industrialización en la URSS 1924-1928” Polémica, Editorial de Ciencias Sociales, Instituto del Libro, La Habana, tomo I, p. 73.

[2] Sobre este último trabajo, Stephen Cohen señala que a pesar de ser la exposición más completa de sus ideas, carecía de la profundidad teórica de sus obras principales. Ver de S. Cohen “Bukharin and the Bolshevik Revolution” Oxford University Press, Oxford, 1980.

[3] N. Bujarin “El camino al socialismo y la alianza obrero campesina” (1925). Citado por Moshe Lewin en “Stalinism and the Seeds of Soviet Reform” Pluto Press & M. E. Sharpe, New York, 1991, p. 46.

[4] Muchos años más tarde y al referirse a estos temas tratados por Bujarin, el Che subrayaba: “Las relaciones entre el pequeño campesino que “genera capitalismo a cada minuto” y la clase obrera son antagónicas; la clarividencia política y la fuerza del poder proletario puede atemperar estas y convertirlas en no antagónicas, pero eso es un trabajo político. Las relaciones económicas marcan el antagonismo.” Ernesto Guevara “Apuntes críticos a la Economía Política”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006, p. 101.

[5] Según S. Cohen, Bujarin concluiría: “Mediante la lucha en el mercado (…) mediante la competencia, las empresas cooperativas y el Estado desalojarán a su competidor, es decir, al capital privado. Al final, el desarrollo de las relaciones de mercado se autodestruye (…) y antes o después se extinguirá el mismo mercado (…) Resulta que llegaremos al socialismo precisamente a través de relaciones de mercado…” S. Cohen, Op. Cit. p. 200

[6] En abril de 1925 Bujarin había proclamado que había dejar que los campesinos se enriquecieran.  Posteriormente tendría que modificar esta posición. Ver Nove Op. Cit. pp. 118 a 126.

[7] Esta tesis partía de que para que triunfara el socialismo en la URSS, debía también triunfar la revolución en Occidente.

[8] Sobre la no participación activa de Trotsky en las polémicas económicas de los años 20, se ha señalado: “Faltaba en suma a Trotsky la capacidad de percibir el carácter específico del momento político que cambiaba, la capacidad, que había sido peculiar del genio de Lenin, de combinar la paciencia con la audacia del revolucionario, las dotes del táctico y las del estratega.” Giuliano Procacci “La discusión sobre la revolución permanente” y “El debate sobre el trotskismo” en Leon Trotsky, Nicolas Bujarin, Grigori Zinoviev: El gran debate (1924-1926) I, en “La revolución permanente, Siglo XXI, Madrid, 1975, p. 14.

[9] Claudio Katz “El porvenir del socialismo” Imago-Mundi Herramienta, Buenos Aires 2004, p. 140.

Se han publicado 20 comentarios



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  • joaquin dijo:

    Buen articulo de Jose Luis Rodriguez. Lo principal que demuestra, en mi opinion, es que el Socialismo, para que sea Ciencia Social e instrumento revolucionario, tiene que propiciar el debate y la polemica entre los revolucionarios. No hay verdades absolutas en el tema de la creacion de una nueva sociedad que tiene que contemplar las necesidades y aspiraciones legitimas de todos los que la forman. Debemos de dejar de utilizar terminos como el de “las armas melladas”. Debemos ser capaces de utilizar bien y con maestria, todas las armas, si son utiles en cada momento historico al objetivo de avanzar en la creacion de una sociedad superior a la que queremos dejar atras. En un pais como el nuestro de hoy, muy diferente en muchos sentidos al que teniamos cuando comenzamos la Revolucion, con una juventud instruida, el debate y la polemica sin temores y sin censuras, es indispensable para que nuestra historia y nuestra experiencia social no termine como la de la URSS.

  • Jose R Oro dijo:

    Otra extraordinaria entrega del insigne economista y político cubano Jose Luis Rodríguez, que felicidad poder leerlo, poder entender estos difíciles y actuales problemas destilados a través de su conocimiento, experiencia y concentración en Cuba y el socialismo. Me adhiero en su totalidad al artículo, desearía comentar algunos puntos:
    1. Bujarin, Preobrajensky y Trotsky murieron ejecutados, no por sus enemigos de clase, sino por sus “camaradas”, principalmente culpable I. V. Stalin, acusados por ellos de los más extravagantes delitos y perversiones políticas. El extraordinariamente alto nivel del pensamiento económico de los dos primeros y su condensación por Trotsky, hubiera sido muy útil para elaborar las decisiones del desarrollo económico del gran país de los Soviets, donde uno de los problemas principales fue que lo que se leía en los libros no se aplicaba en la fábrica o el koljoz. La improvisación, el voluntarismo y la “milagrería” no pueden sustituir a la Ciencia.
    2. Capitalizar el desarrollo de una sociedad socialista prospera, sostenible y humana en la Unión Soviética y el de Cuba, aunque basados en los mismos principios, se diferencian dramáticamente en orden de magnitud, y los factores cuantitativos puede llegar a constituir una cualidad en sí misma.
    3. M. S. Gorbachov le dio el puntillazo final a un Estado que ya estaba muy dañado por una descomunal burocracia, “bandazos” en estrategia, desatinada centralización y desconexión con el pueblo. La tergiversación de M. S. Gorbachov de reformar al socialismo convirtiéndolo en capitalismo se demostró inviable, perjudicial, renegada y suicida. No se debe olvidar que perfeccionar al socialismo no es de ninguna manera destruirlo, en lo que coincido completamente con el autor. Lo que no debe implicar que elementos de propiedad privada, de PYMEs y de inversión extranjera no puedan coexistir armónicamente con la EES sobre todo en el sector productivo, para poder distribuir de manera socialista. Pero el objetivo debe ser el socialismo y no otro.

    • Carlos Gutiérrez dijo:

      Estoy de acuerdo contigo, amigo Oro. El objetivo debe ser el socialismo; La mayoría estamos de acuerdo en que ése es el fin, pero hay que definir los medios para alcanzar ese fin y en eso es en lo que no hay consenso.

      Estamos urgidos a trabajar rápido y bien en la definición y aplicación de esos medios, y la única forma de hacerlo es mediante la cultura del debate, por lo mismo que decía Fidel de que es un error pensar que alguien sepa realmente cómo se construye el socialismo, y que son los errores de los revolucionarios los que pueden destruir la Revolución. Sólo la inteligencia colectiva y el debate abierto, sin restricciones ni censuras, puede ayudarnos a eludir esos errores fatales. No debe haber temor a eso, por lo mismo que estamos convencidos de ser la inmensa mayoría.

      Aquí tenemos demasiada gente en los pisos superiores del edificio, que parecen estar absolutamente seguros de cómo es que se construye el socialismo y se rasgan las vestiduras cuando alguien de la planta baja comete la blasfemia de criticar las sacrosantas recetas ortodoxas, o perpetra la herejía de aventurar propuestas de otro camino para llegar a la misma meta.

      Yo digo que mientras sigamos atados al cadáver del “socialismo” soviético, al menos en lo que a la cultura del debate y a la gestión de los medios de producción se refiere, estaremos siguiendo el mismo nefasto camino que siguió ese cadáver para llegar a su triste estado actual.

      Saludos.

      • Jose R Oro dijo:

        Muy de acuerdo con usted, estimado Carlos Gutiérrez, tratar de rehacer lo de la URSS yo creo que está superado por la historia. Hay que mirar a ejemplos contemporáneos como Vietnam y sin copiar a nadie, aprender lo bueno y echar por la borda lo malo. Pero el objetivo es el socialismo, y hay que entender no solo que es “un viaje a lo ignoto”, sino que hay también diversos caminos que son convenientes y adecuados para hacer ese viaje. Lo importante es no olvidar por un solo instante adonde queremos llegar

  • johnwayne dijo:

    …estimado Jose R Oro,porque cuando se habla de “economia socialista”¿nunca se trata el tema del Calculo Economico?…

  • Daniel dijo:

    100 % de acuerdo con Usted Jose Luis, yo agregaria para no re-analizar el tema, algo parecido al final de su articulo, quien ignore ese precepto, lo mas probable es que no sobreviva al error.

  • johnwayne dijo:

    …deberiamos hacer un profundo analisis sobre el calculo economico en el Socialismo…

    • Jose R Oro dijo:

      Estimado johnwayne. El cálculo económico no es solo indispensable en el socialismo o en la economía socialista sino en cualquier economía, hasta en la de mi casa. Y hay que hacerlo correctamente, la forma de llegar a un socialismo próspero, sostenible y humano es a través de una economía ganancial y siempre creciente. Pero pienso que es importante establecer que es lo que es necesario para obtenerla, si el objetivo de tal “calculo económico” es refutar al socialismo como inviable, esta equivocado de antemano y es un esfuerzo baldío. Lo que hay es que establecer son las reales formas de hacerlo en la práctica, con algunas consideraciones que son necesarias, como el no tener un “shock económico” o abandonar a los menos capaces, porque si lo hacemos, entonces estamos abandonando al socialismo, y tanto el “cálculo económico” como todo lo demás deja de tener sentido.

  • jaime carreras dijo:

    Al leer estos temas interesantes y necesarios, y al ver nuestra realidad, surge una pregunta que me parece tambien fundamental: Que es el socialismo? Marx hablo de una transición hacia el Comunismo, la sociedad sin clases sin propiedad privada. Lenin descubrio con el triunfo de la Revolucion de Octubre, que el camino seria mas largo de lo previsto y que se necesitaba la propiedad privada, al menos temporalmente, solo que nadie sabe cuanto durara esa temporalidad. Todo en el mundo es temporal y la vida de los humanos tambien lo es. Creo que es hermoso que poner la vista en el futuro y avanzar hacia ese horizonte de felicidad prometida que llamaron Comunismo, pero hay que vivir el presente, hay que satisfacer las necesidaes de HOY. Producir alimentos, construir viviendas, obtener energia con el menor impacto posible al ya dañado medio ambiente, garantizar la sostenibilidad de logros tales como el acceso universal a la educacion, los servicios de salud y la seguridad social. Todo eso requiere de trabajadores intelectuales y manuales que se sientan estimulados en trabajar y brindar su talento a la sociedad. Creo que eso es socialismo y en mi opinion, no creo que pueda lograrse en la actualidad sin el Mercado y la Propiedad Privada. La Planificacion es importante, puede evitar el despilfarro de recursos, no obstante es muy evidente que en tantos años de planificacion centralizada se han despilfarrado millones de recursos, Creo que algo hay que cambiar, debe haber planificacion, pero hay que descentralizarla todo lo que se pueda. No se puede esperar un resultado diferente si se sigue haciendo lo mismo… eso dicen que lo dijo un genio, yo solo soy un entusiasta que quizas estoy equivocado, pero que quiero lo mejor para mi, para mi familia, para mi pueblo y para la humanidad.

  • olegario dijo:

    Como clase de historia no está mal. Pero en nuestro caso cual es la experiencia que sacamos de esas realidades.

  • Delio G. Orozco González dijo:

    Estimo que debemos apurar el estudio y aplicación de las soluciones que demandan nuestros problemas internos (las oportunidades pasan para los pueblos como para los hombres); sabemos cuales son nuestras flaquezas, las hemos identificado, también denunciado; empero, adolecemos de la inercia que agrava y gangrena. Quizás, dos razones básicas explican esta actitud: 1) la historia de plaza sitiada en la cual se ha desenvuelto el país después de 1959 y 2) los intereses creados por una capa burocrática y funcionarial que vería aniquilado su modus vivendis de ponerse en práctica una forma más democrática, inclusiva, participativa y tranparente de gobierno; tal vez por ello, cada vez que se plantean soluciones que no provienen desde estructuras oficiales, comienzan las descalificaciones: “disidentes”, “contestarios”, “centristas”, “oposición leal”, etc., cuando en verdad -por lo menos quien esto escribe-, y otros muchos, se declaran militantes leales al país y acompañantes críticos (no adocenados asentidores) del proceso político llamado Revolución Cubana y ello por una razón cardinal: es lo menos malo que le ha sucedido al país desde que el Almirante Cristóbal Colón pisó esta ínsula. Pero regodearnos en las memorias y proclamar legítimamente lo construido, no solucionará nuestros problemas, no llevará más pan a la mesa, no hará más democrático el gobierno, más transparente y eficaz la rendición de cuentas, no debilitará el voluntarismo, el nepotismo y el tráfico de influencias, no doblegará o por lo menos frenará la corrupción; todo ello podría lograrse o sería un buen punto de partida si asumimos sin temor alguno que es preciso cambiar la forma y los métodos de gobernar, que para nada significa destruir o debilitar el sistema socio-económico y político sobre el cual se asienta el país.

    Si logramos que la gente se entusiasme; o sea, sienta y compruebe en la práctica que puede criticar y deponer un funcionario venal y que en ello no le vaya el puesto o se le acose; que sus opiniones no sean desestimadas porque no vengan amparadas por un nombre, un carnet o un cargo; que puede ir a la radio local, a la TV o a la prensa plana a denunciar por su nombre -sin temor de represalia alguna- a aquel que prevarica y deshonra el puesto o el título que exhibe; en fin, que su individualidad, agregada a la de millones de cubanos, en verdad forma parte decisoria de eso que llamamos país, estaríamos desandando una vía espiritual básica para levantar el entusiasmo y las energías cívicas que necesita Cuba. Estoy convencido que solo con entusiasmo no se puede construir el socialismo o una sociedad más justa y libre; pero; sin esta intensidad emocional será imposible lograrlo porque de otra cosa también estoy convencido: por dinero se mata pero no se muere, se muere por ideales y si esos ideales logran penetrar el alma de la mayoría de los cubanos, entonces tendrían mejor disposición al trabajo, a la creación, a la escucha, al respeto hacia el otro; entenderían mejor el tema del bloqueo y el acoso externo porque ya el funcionario no podría engañarlo como antes (ahora este está fiscalizado por la prensa y el poder popular), el directivo o administrativo que otrora lo evadía y culpaba a los norteamericanos de la mala contestación ahora no puede hacerlo porque sabe que el verdero poder no radica es su cargo; sino, en aquel hombre o mujer que tiene enfrente y que el puesto no es para siempre ni para servirse, sino para servir a los demás. Tal vez estas meditaciones resulten demasiado idílicas; a pesar de ello, nada cuesta probar, sobre todo cuando a gritos el país pide y necesita cambios y no acabamos de dárselos.

  • tony22 dijo:

    Winston Churchil en pocas palabras hizo la radiografia perfecta del socialismo..Solo miren las 2 koreas como la comparacion perfecta entre el socialismo y el capitalismo..Todo lo que el estado toque incluyendo a USA lo dilapida.

  • Pavel dijo:

    Quienes eran esos personajes de Bujarin, Trosky,… pues segun me comentan en Cuba los cubanos salvo exepciones los desconocen

  • Charles Romeo dijo:

    La Revolución Cubana es tan parecida a la Rusa “como una gota de agua a otro camello”. Autónoma y autóctona, la Revolución Cubana tuvo su propio “Manifiesto Revolucionario” que no fue el comunista si no que el Programa del Moncada, y el color de su ideología no fue el rojo si no que el verde olivo. No obstante, las circunstancias derivadas de mantener a todas costas su independencia del gigante imperialista a solo 90 millas de distancia hizo inevitable y necesaria su integración al denominado entonces Campo Socialista. Por otra parte, la confrontación con el imperio obligo a que se adoptara una estrategia que conjugara el cumplimiento de su programa de realizaciones con las medidas necesarias de organización económica y social para poder cumplirlo y por ello se implanto la solución conocida como socialista, ya existente en países de Europa y de Asia. Si en ese empeño se cometió un error, ese fue el reconocido por Fidel cuando dijo que uno de sus errores fue el haber creído que había quienes sabían de socialismo. En efecto, los supuestos conocedores terminaron fracasando y así aprendimos que únicamente sabían de “su socialismo” y a su manera.
    A mi juicio, la gran lección del derrumbe del otrora Campo Socialista fue que la manera de construir el socialismo debe ser inventada por quienes decidan emprenderlo, definido como las relaciones sociales que necesariamente deben implantarse para lograr un nuevo humanismo que también inevitablemente debe descansar en las características de la cultura existente en ese país, fruto de su propia historia.
    Lo dicho hasta aquí es a mi juicio necesario tenerlo en cuenta a la hora de considerar el valor que para los cubanos tienen las discusiones teóricas y las confrontaciones políticas que hubo en los albores de la Rusia revolucionaria y después en la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas. Son antecedentes de una experiencia histórica fracasada.
    Los cubanos tienen ya casi sesenta años de experiencia en materia de transformaciones revolucionarias, desde luego que criticables, pero realizadas por quienes han sabido llegar hasta hoy en ese empeño. Es ese patrimonio histórico propio el que debe libremente someterse a la crítica siguiendo el concepto revolucionario de Fidel de cambiar todo lo que debe ser cambiado. Y para ello, si las concepciones teóricas que nos dejaron Marx, Engels y Lenin sirven, es en la medida en que las consideremos como lo hizo Fidel quien dijo al respecto “La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una interpretación, fue una ciencia.”

  • johnwayne dijo:

    …estimadisimo cubadebatiente Jose R Oro,me gustaria sobremanera que me respondiera estas dos preguntas…¿que es el socialismo?,y para usted ¿que es el socialismo?…muchas gracias Jose…

  • gonzalo Vanega dijo:

    Muy claro el escrito del doctor José Luis, y acertados tambien los comentarios de algunos de los foristas, y para mí, está claro también que sólo mediante el debate se puede llegar a descubrir la vía que nos conducirá el socialismo próspero y sostenible que pretendemos construir, y para lo cual trabajamos, pero es también claro, que con los métodos viejos no se puede descubrir esa vía, que si no existe el desarrollo de la producción social, con el pleno uso de los conocmientos acumulados por la ciencia en el país, con la plena utilización de la capacidad de producir y prestar servicios que existe en nuestra sociedad, no podemos salir de la situación en que nos encontramos, cierto es que no existen recetas para construir una sociedad nueva, pero es cierto también que con los viejos métodos, sólo se puede obtener viejos resultados. Me gusta escribir la frase de nuestro héroe nacional cuando dijo, y cito, -La patria se levanta sobre los hombros de todos sus hijos-,fin de la cita; y si no se crean las condiciones para que eso suceda, estaremos siempre unos pocos creando, produciendo, trabajando duro, y otros, aprovechándose de lo creado por los que trabajamos, así la sociedad no avanza.

  • manolito1386 dijo:

    Me gusta el estudio de la URSS en su totalidad, economía, sociedad, aunque no podemos olvidar su nefasto camino cuando se olvidó todo lo antes vivido se traiciono la historia y pudo mas el interés que el amor que se tenían , me gustó mucho un comentario que me parece acertado y ajustado a lo que vivimos hoy en día para concluir y poner un fragmento de dicho comentario , el dialogo es muy bueno y beneficioso lo malo es cuando una sola voz es la predominante y debemos seguir estilos que no conducen a ningún sitio tanto en el ámbito social , empresarial como político………
    ……… El objetivo debe ser el socialismo; La mayoría estamos de acuerdo en que ése es el fin, pero hay que definir los medios para alcanzar ese fin y en eso es en lo que no hay consenso. ………
    ……. Estamos urgidos a trabajar rápido y bien en la definición y aplicación de esos medios, y la única forma de hacerlo es mediante la cultura del debate, por lo mismo que decía Fidel de que es un error pensar que alguien sepa realmente cómo se construye el socialismo, y que son los errores de los revolucionarios los que pueden destruir la Revolución. Sólo la inteligencia colectiva y el debate abierto, sin restricciones ni censuras, puede ayudarnos a eludir esos errores fatales. No debe haber temor a eso, por lo mismo que estamos convencidos de ser la inmensa mayoría.
    Aquí tenemos demasiada gente en los pisos superiores del edificio, que parecen estar absolutamente seguros de cómo es que se construye el socialismo y se rasgan las vestiduras cuando alguien de la planta baja comete la blasfemia de criticar las sacrosantas recetas ortodoxas, o perpetra la herejía de aventurar propuestas de otro camino para llegar a la misma meta.
    Yo digo que mientras sigamos atados al cadáver del “socialismo” soviético, al menos en lo que a la cultura del debate y a la gestión de los medios de producción se refiere, estaremos siguiendo el mismo nefasto camino que siguió ese cadáver para llegar a su triste estado actual…….

    Pido prestado del internauta Carlos Gutiérrez…….100% de acuerdo…..

  • johnwayne dijo:

    …estimadisimo Jose R Oro…cualquier accion humana aparece,por la calidad que tiene de racional,como el cambio de un cierto estado por otro…los objetivos que estan a disposicion de la accion – los bienes economicos,el trabajo del individuo y el tiempo – se emplean de manera que dadas las circunstancias,garanticen el maximo de bienestar.Se renuncia a satisfacer necesidades menos apremiantes para satisfacer otras mas urgentes,a esto se reduce la economia,esta ultima es la ejecucion de operaciones de cambio…el organo de intervencion central o de planificacion en su mayor parte desconoce el conocimiento que se encuentra disponible en forma dispersa en la mente de todos los actores que puedan llegar a estar sometidos a sus ordenes…por lo tanto ,es pequeña o nula la posibilidad de que el planificador pueda caber que buscar,y como y donde encontrar los elementos de informacion dispersa que se van generando en el proceso social y que necesita para controlarlo y coordinarlo…consecuentemente,el organo director estara incapacitado para efectuar cualquier caculo economico en el sentido de que,independientemente de cuales sean sus fines tienen para el propio organo director un valor superior al valor que atribuye a los fines perseguidos.Si la informacion sobre circunstancias especificas necesaria para estimar los costos esta dispersa en la mente de todos los actores del proceso social que se ven coaccionados por el organo director,este puede conseguir el conocimiento o informacion necesarios para calcular el coste verdadero de sus proyectos…tomemos por ejemplo la construccion de una via ferrea,¿se debe construir,y en caso afirmativo,cual trazo,de entre todos los posibles,debe escogerse?…en la economia comercial y monetaria puede hacerse el calculo en dinero,la nueva Linea ferrea abatira los precios del transporte de ciertas mercancias y es posible calcular si el ahorro que asi se ralice representa mayor importancia que los gastos que exigiria la construccion y explotacion de ella,este calculo solo puede efectuarse en dinero,no se podria llevar a cabo mediante la confronta de los diversos gastos y economias en especie,cuando no se dispone de medio alguno para reducir a comun denominador el valor de horas de trabajo,del hierro,del carbon del material de construccion de toda clase,de las maquinas y de las otras cosas necesarias para la construccion y explotacion de un ferrocarril.El establecimiento del trazo,desde el punto de vista economico,solo es posible con la condicion de que pueda expresarse en dinero el valor de todos los bienes que entran en cuenta…ahora bien ciertamente el calculo monetario tiene imperfecciones y defectos,y concluyo;para los fines practicos de la vida el calculo en dinero es ,en todo caso,suficiente dentro de un sistema monetario sano,si renunciamos a servirnos de el,se hace totalmente imposible cualquier calculo economico…cuando dos personas ralizan un intercambio surge un precio monetario,y son esos precios monetarios los que permiten al empresario hacer “calculo economico”,brevemente,es solo mediante estos precios monetarios que el empresario puede realizar la practica contable y saber si los consumidores valoran o no los bienes o servicios que produce.Los precios permiten que los individuos tomen decisiones como si tuvieran mucho mas conocimiento del que realmente tienenal tiempo,que en desequilibrio,proveen oportunidades de ganancias que estimulan un proceso de descubrimiento empresarial que produce informacion previamente desconocida…

  • Charles Romeo dijo:

    ¿En qué consiste este nuevo modelo económico y social que los cubanos
    quieren implantar en su país?
    Mi opinión.
    Se trata de una manera de organizar por parte de los cubanos su economía y su sociedad, para lograr determinados objetivos, una determinada forma de convivir durante su existencia como personas en su país. Ese es su objetivo y para lograrlo deberán organizar de cierta manera su economía y su sociedad sobre la base de ciertos valores éticos y morales compartidos.
    Los cubanos vivieron 57 años a partir de 1902 como nación aparentemente independiente y en 1959 emprendieron un proceso de cambios revolucionarios decididos por ellos mismos. En 1961, luego de haberse dado cuenta de que “habían estado casados con la mentira”, acordaron establecer un modelo socialista en Cuba a la imagen del que regía en los entonces países socialistas de Europa, económicamente más desarrollados según ellos suponían en aquellos tiempos, pero con variantes cubanas propias. En 1975 hicieron su propia critica de lo hasta entonces logrado y modificaron las bases de su organización económica copiando más rigurosamente las concepciones económicas vigentes en los países socialistas de Europa, y que, esencialmente, se han mantenido hasta ahora. Esos países socialistas europeos que le sirvieron como modelo ya no existen como tales. En ellos el socialismo se derrumbó y regresaron al capitalismo. Pero no en Cuba.
    El mundo bipolar, representado por la coexistencia de los Estados Unidos y de la Unión Soviética desapareció. Ya no existe el Campo Socialista al cual Cuba había integrado su economía a través de su comercio exterior y de relaciones financieras. Únicamente siguen existiendo otros tres países socialistas con los cuales Cuba mantiene relaciones, pero de manera diferente a como eran con el desaparecido Campo Socialista.
    Cuba debe ahora contar únicamente con sus propios medios.
    En estas circunstancias internacionales, en abril del 2011 los cubanos llegaron a la conclusión de que, por su funcionamiento ineficiente, debían corregir su modelo económico y para ello redactaron 311 Lineamientos correctivos. Y ahora, en abril del 2016, se propusieron dar un paso adicional en esa dirección e implantar lo que denominan un nuevo modelo económico y social.
    ¿En qué consiste ese modelo?
    En primer lugar, es un modelo que necesariamente deben inventar e implementar los propios cubanos, a partir del que está aún funcionando hoy en día. No se parte de cero, ni mucho menos. Hay que conservar todo lo bueno que se ha logrado y que es mucho.
    ¿Qué se pretende lograr con este nuevo modelo?
    Sencillamente todos los objetivos que los cubanos especificaron cuando establecieron los 311 Lineamientos, que no son más que la expresión de cómo mejorar lo que ya tienen y a lo cual, además, quieren agregarle nuevos objetivos concretos a lograr. Y todos esos objetivos no son más que la expresión de como los cubanos conciben la vida, los derechos vitales que ya tienen, o sea lo que los cubanos entienden por ser humano en el siglo XXI.
    Me atrevo a especificar esos derechos humanos que los cubanos conciben como el objetivo a lograr con el nuevo modelo:
    – Asegurarle al feto a través de la madre las condiciones necesarias para un buen desarrollo y parto
    – Alimentación asegurada durante su vida
    – Vivienda con los servicios básicos necesarios
    – Servicios de salud durante toda su vida
    – Educación gratuita hasta el nivel que pueda alcanzar
    – Trabajo en el campo para el cual se preparó y un retiro a cierta edad
    – Derecho a la entretención cultural y deportiva y a una vida segura
    – Asistencia a toda su familia
    – Respeto de su individualidad y de su participación en la política nacional
    – Asegurar gratuitamente su sepelio al finalizar su vida
    – Defender su Revolución
    O sea, nacer, disfrutar la vida y morir, “a lo cubano”.
    Si estos son los objetivos a lograr mediante la implementación de un nuevo modelo económico y social, entonces todo lo demás es secundario y por tanto la organización de la economía y de la sociedad deberán, ante todo, asegurarlos ajustándose a esos propósitos.
    Como dijo Fidel ¨ Dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada¨. Ello quiere decir que toda modificación de la estructura y del sistema de la economía cubana debe estar en correspondencia con esos objetivos aprobados por el pueblo cubano que definen, a mi entender, el ser humano como lo entienden precisamente los propios cubanos, en el sentido de la famosa Tesis de Marx sobre la filosofía de Feuerbach que dice ¨Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.”
    ¿Cómo lograrlo?
    Sabemos, y gracias a Marx y Engels, que el conjunto de las relaciones sociales contiene nada menos que la estructura de las relaciones sociales de producción vigentes en esa sociedad como su base de constitución y que dadas esas relaciones sociales de producción, o relaciones de propiedad, habrá un sistema operativo o de funcionamiento consecuente con su existencia y una manera de ser y de pensar para los individuos que conforman a esa sociedad.
    Los cubanos, después de 57 años de experiencia revolucionaria, han reinterpretado la conclusión teórica de Marx, que es la base de las revoluciones sociales en el capitalismo “Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados. ¨, y han llegado a la conclusión de que se está interpretando esta afirmación como un objetivo estratégico a lograr en un momento al cual todavía no hemos llegado, aunque hubo que aplicarla literalmente cuando no hubo otra alternativa para poder consolidar el proceso revolucionario en sus inicios. En efecto, en aquellos momentos el Estado se hizo responsable de satisfacer todas las necesidades de bienes y servicios de toda la población sobre la base de empresas estatales y de la actividad de los pequeños campesinos, pero hasta donde podía hacerlo, y para ello debió establecer un sistema de racionamiento generalizado, la famosa libreta.
    El cambio fundamental que se propone en este modelo es que el Estado se responsabilice de asegurar a toda la población lo fundamental, la satisfacción de sus derechos humanos tal como los enumeramos más arriba, y deje en manos privadas las demás actividades que satisfagan necesidades y servicios no fundamentales, según los deseos y las posibilidades de cada cual. Habrá una inevitable polarización entre una minoría que tendrá un mayor y mejor nivel de vida y la mayoría, y una de sus consecuencias será mantener esa diferencia dentro de límites aceptados por todos.
    Y a consecuencia de la existencia en la economía cubana de empresas estatales, cooperativas, empresas privadas nacionales y extranjeras, regirán entre ellas relaciones mercantiles, pero todas bajo una orientación común destinada a alcanzar los objetivos predeterminados del plan económico nacional, calculado y llevado a la práctica por el poder del Estado en la sociedad, cuyo objetivo fundamental será siempre satisfacer los derechos humanos de todos los cubanos.
    Resumiendo, de lo que se trata es lograr:
    Coexistencia de empresas estatales, cooperativas y privadas,
    Relaciones mercantiles entre ellas
    Subordinación de todas las empresas a un plan económico nacional del cual el Estado es responsable.
    Una economía en la cual en vez de poder hacer solamente lo autorizado, se pueda hacer todo lo que no está prohibido, lo cual implica la vigencia de una nueva cultura económica.
    Estos cambios que contempla el nuevo modelo son posibles en la medida en que el Gobierno tenga el apoyo político de la población a través de la alianza cívica-militar que ha logrado, que es verdaderamente en donde radica el verdadero pode en Cuba. Y si el pueblo decide en el futuro corregirlos, modificarlos o cambiarlos, así lo hará. “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”.

    La Habana, 16 de junio del 2016

  • Rodolfo Crespo dijo:

    NO SE SI LAS VEZ ANTERIOR EL ENVÍO FUE FALLIDO, HUBO ERROR O NO PUBLICARON EL TEXTO. POR FAVOR SI NO LO PUBLICAN PASARLO AL SR RODRÍGUEZ PARA QUE LO LEA.
    La Unión Soviética nunca fue una alternativa histórica, sino solo la contrapotencia mundial capitalista de los países históricamente retrasados, una especie de contrasistema de capitalismo de estado, pero nunca llegó a estructurar ni a encabezar lo que se ha dado en llamar un sistema socialista mundial.
    Como en el siglo XX se hizo imposible implantar el modo de producción capitalista en un país sin que su economía se viera sacudida de inmediato por el flujo de mercancías baratas provenientes de los países ya industrializados, la única posibilidad de participar en la “modernidad” en una posición no completamente subordinada era una autarquía forzada: un espacio protegido de toda competencia exterior que debía permitir el desarrollo de un capitalismo local. Es, en efecto, lo que ocurrió en Rusia, en China y en muchos países de la periferia capitalista.
    La “construcción del socialismo” en Rusia no era ni una tentativa –que finalmente habría fracasado- de construir una sociedad emancipada (como afirmaban sus partidarios), ni la loca ambición de realizar una utopía ideológica (como querían creer sus críticos burgueses), ni tampoco una “revolución traicionada” por la nueva burocracia parasitaria (como proclamaban sus críticos “de izquierdas”). Era sobre todo una “modernización tardía” en un país atrasado.
    La mercancía, el dinero, el valor y el trabajo abstracto no solo no se abolieron en la Rusia socialista, sino que se trató de desarrollarlos hasta los niveles occidentales suspendiendo el libre mercado. La economía mercantil no fue superada.
    En Rusia se repitió una especie de “acumulación primitiva” que implicaba la transformación forzosa de decenas de millones de campesinos en trabajadores de fábrica y la difusión de una mentalidad adaptada al trabajo abstracto.
    La autarquía llevó a un nivel tal de autosuficiencia que el comercio exterior se redujo al mínimo; en esas condiciones de cero disputa y rivalidad sin emular con nadie le permitió desarrollar a ese enorme país una industria que habría desaparecido al instante de haber tenido que resistir a la competencia mundial, ello condujo a que la Unión Soviética se convirtiera en la segunda potencia industrial del mundo. Es bueno recalcar que, sin la existencia de un vasto y extenso mercado protegido (el llamado Consejo de Ayuda Mutua Económica) la supervivencia de numerosas industrias no habrían tenido ninguna oportunidad de triunfar en los mercados mundiales.
    Las “democracias occidentales” se declaraban horrorizadas por los métodos con los que se había alcanzado ese resultado, aunque en realidad, no deberían haber visto en ellos más que un resumen de los horrores de su propio pasado. La atrasada Rusia había repetido en algunos años lo que en el Oeste había llevado siglos. El Occidente llamado “libre” hubiera debido reconocer en los países del Este el reflejo de sus propios orígenes, aunque ni de un lado ni del otro se quería admitir este hecho.
    Los éxitos iniciales de la URSS animaron en gran medida a otros países a intentar seguir la misma vía para integrarse con una posición de fuerza en la economía mundial. Tal fue primero el caso de China, mientras que numerosos países del Tercer Mundo trataban de combinar el enfoque estatista con dosis más o menos elevadas de mercado. Cuanto más avanzada estaba la evolución del mercado mundial y más atrasados estaban los países en cuestión conforme a los criterios capitalistas, más violentos, e incluso delirantes, eran los métodos. La ideología socialista no era más que una justificación paradójica para introducir más rápidamente las categorías capitalistas en países en los que estas estaban en gran medida ausentes. En lugar de “emancipar” al proletariado, primero había sido preciso crearlo de la nada.
    El llamado “socialismo real” jamás fue una “alternativa” a la sociedad mercantil, sino una rama muerta de esa misma sociedad, una nota a pie de página de su historia que, al no poder superar su contradicción de fondo aspiraba a regular de manera consciente el automovimiento del valor y del dinero, que es ciego por naturaleza. Se trataba pues de una sociedad basada en la mercancía y el valor que al mismo tiempo había abolido la competencia, que en una sociedad mercantil adapta la producción a las necesidades sociales, por eso todas las insuficiencias de la economía soviética: una producción que no tenía en cuenta ni la calidad ni las necesidades, una gran dificultad para enviar los recursos allí donde resultaban útiles, un bajo rendimiento del trabajo, etc.
    Agotado el fordismo en los años 1970, a esta especie de contrasistema de capitalismo de estado no le fue posible hacer la transición hacia la tercera revolución industrial, la de la micro-electrónica, para mantener en su conjunto las formas de reproducción social, por eso, en los años 80 el capitalismo de estado del Este colapsó, al fracasar económicamente en el mercado mundial, con cuyos criterios y modelos tenía que medirse como sistema productor de mercancías.
    Pero a diferencia de lo que pensaban los vencedores, el hundimiento del llamado “sistema socialista” no significó la victoria definitiva del capitalismo occidental. Constituye, bien al contrario, una nueva etapa en la crisis mundial de la sociedad mercantil. Se ha roto otro eslabón más de la cadena. Una economía mundial basada en la competencia produce necesariamente ganadores y perdedores, y la distancia entre ellos se vuelve pronto infranqueable cuando cada nueva invención tecnológica beneficia sólo a aquellos que pueden permitirse incorporarla y en la que los excluidos acaban en la miseria.

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José Luis Rodríguez

José Luis Rodríguez

El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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