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La política de la administración Trump hacia Cuba: un balance necesario

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Dice Trump sobre Cuba. "Yo también he cancelado el acuerdo unilateral de la última administración (se refiere a la presidencia de Barack Obama) con el régimen comunista cubano, y no vamos a levantar las sanciones hasta que las libertades políticas y religiosas no sean restauradas para el pueblo cubano". Foto: Tom Brenner/ The New York Times.

Dice Trump sobre Cuba. “Yo también he cancelado el acuerdo unilateral de la última administración (se refiere a la presidencia de Barack Obama) con el régimen comunista cubano, y no vamos a levantar las sanciones hasta que las libertades políticas y religiosas no sean restauradas para el pueblo cubano”. Foto: Tom Brenner/ The New York Times.

El 16 de junio de 2017, durante un discurso en Miami, más parecido a un show televisivo que a un acto político, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, despejó la incógnita que existía en cuanto al rumbo que tomaría su administración en relación con la Mayor de las Antillas. Sin embargo, la relación bilateral entre ambos países se da en diferentes planos, en medio de múltiples contradicciones y en un contexto cambiante, que en la actualidad no favorece las políticas fallidas del pasado, diseñadas e implementadas por los distintos gobiernos de los Estados Unidos contra Cuba,  a pesar de todo el empeño de Trump por barrer con todo lo avanzado en los últimos años en las relaciones bilaterales y los logros para nada despreciables que ha logrado en ese sentido.

No puede ignorarse que las variables que empujaron a la administración demócrata de Barack Obama a negociar secretamente con Cuba durante 18 meses y luego realizar los históricos anuncios se mantienen e incluso algunas de ellas se consolidan, lo cual dificulta el camino a Trump para destruir el legado de su predecesor, lo que parece ser una de sus mayores obsesiones y no solo en lo concerniente al tema Cuba.

Aunque existe una élite de poder de extrema derecha, encabezada por varios congresistas de origen cubano, que respaldan a Trump en el regreso a la clásica política de confrontación, el consenso dentro de la propia élite de poder de los Estados Unidos y su aparato burocrático se inclina a continuar la apertura iniciada por Obama el 17 de diciembre del 2014. Por tanto, la política que está adoptando la administración Trump hacia Cuba, tiene grandes posibilidades de convertirse en el futuro en una anomalía coyuntural, que terminará siendo barrida por la lógica sistémica, proclive a continuar el enfoque del acercamiento. Quizás Ben Rhodes, ex asesor de Obama, utilizó la frase más exacta cuando expresó que el anuncio de Trump constituía el “último suspiro ilógico de una política estadounidense con un historial de 50 años de fracaso”.[i]

Es cierto que el costo político que representa para Trump, darle marcha atrás a lo avanzado durante los años de su predecesor en la Casa Blanca en la relación con Cuba, resulta menor en comparación a otros temas de la agenda doméstica e internacional sobre los cuales pretende ganar el apoyo de los congresistas de origen cubano, junto a su respaldo electoral; pero no deja de ser alto, además de un negocio bastante inseguro. Pierde en primer lugar con Cuba, pues la Isla ha sobrevivido a este tipo de política fracasada por décadas, además de granjearse el rechazo prácticamente absoluto del pueblo cubano, incluyendo el sector privado, uno de los más afectados con un retroceso de las relaciones; pierde en su proyección hacia de América Latina y el Caribe, sobre todo teniendo en cuenta que el próximo año el presidente Trump verá las caras a los presidentes de la región en la Cumbre de las Américas a celebrarse en Lima, Perú, en el mes de abril; tampoco gana en el escenario internacional –incluyendo sus aliados-, donde existe un rechazo generalizado a la política de aislamiento y bloqueo contra Cuba, así como frente a la opinión pública de los Estados Unidos y de los propios cubanoamericanos quienes en su gran mayoría se inclinan por la mejoría de las relaciones con la Isla. Volver a las políticas del pasado con relación a Cuba va en contra los propios intereses económicos, diplomáticos, políticos y de seguridad de los Estados Unidos. Un estudio de la organización Engage Cuba, concluye que dar marcha atrás a lo logrado en tiempos de Obama impediría a mediano y corto plazo la creación de 12 295 puestos de trabajo en los Estados Unidos y la pérdida para ese país de más de 6 600 millones de dólares.[ii]

Por las informaciones filtradas a medios de prensa estadounidenses como The Hill, se conoce que los congresistas Marco Rubio y Mario Díaz Balart habían logrado pactar con Trump antes de su discurso del 16 de junio, una reversión total de todas las políticas de Obama en relación con Cuba adoptadas a partir del 17 de diciembre de 2014, que incluía el cierre de las embajadas, el retorno de Cuba a la espuria lista de países terroristas, y la suspensión de todos los acuerdos de cooperación firmados, sin embargo, cuando el borrador del memorándum circuló por las estructuras burocráticas hubo un rechazo casi unánime a estas políticas, por lo que finalmente Trump tuvo que firmar un documento bastante diluido en comparación con la propuesta original, que dejaba en pie los 22 acuerdos de cooperación firmados por ambos países durante el mandato de Obama, así como las embajadas en ambas capitales. Asimismo, junto al anuncio del presidente se hizo la aclaración, de que mientras el Departamento del Tesoro no publicara las nuevas regulaciones –algo que podía tardar varios meses-, se mantenía el estatus quo e incluso, que cuando éstas fueran publicadas serían prospectivas por lo que no se afectarían los contratos y las licencias ya existentes.

Pasarían más de cinco meses —hasta el 8 de noviembre— para que estas nuevas regulaciones fueran publicadas. No obstante, por lo que estaba ya formulado en el memorándum presidencial firmado por el presidente Trump, se podía concluir que si bien las nuevas medidas anunciadas no constituían un regreso al escenario existente antes del 17 de diciembre de 2014, sí representaban un retroceso significativo en lo avanzado en las áreas del comercio y los viajes. Los pasos hacia atrás en la política hacia Cuba anunciados por el presidente Trump fueron los siguientes:

  • Prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías y entidades estadounidenses con empresas y entidades cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
  • Ampliación de la lista de funcionarios del Gobierno y de ciudadanos cubanos que no podrán recibir visas, remesas o involucrarse en transacciones con entidades estadounidenses.
  • Eliminación de los viajes individuales bajo la categoría de intercambios pueblo a pueblo.
  • Derogación de la Directiva Presidencial de Barack Obama sobre la Normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
  • Oposición de los Estados Unidos a las acciones que promuevan el levantamiento del bloqueo a Cuba en las Naciones Unidas y otros foros internacionales.
  • Aplicación estricta de la prohibición de viajar a Cuba fuera del marco de las 12 categorías autorizadas por la ley de Estados Unidos, que excluyen los viajes de turismo.

A lo anterior se añade el enrarecimiento del ambiente para el diálogo y la negociación bilateral, que provoca un discurso tan estridente  y hostil como el del presidente Trump con relación a Cuba.

Pero más allá de ese discurso que desde posiciones de fuerza pretendió fijar condicionamientos a Cuba, en la práctica, después del reality show en Miami,  la administración Trump continuó dándole cumplimiento a una buena parte de los acuerdos bilaterales firmados en época de Obama, incluyendo los nuevos acuerdos migratorios, lo que implicó la devolución a la Isla de los cubanos que habían entrado ilegalmente al territorio estadounidense. Del mismo modo, las ligeras brechas al bloqueo en el plano comercial prosiguieron su curso, y algunos de los sectores de negocios estadounidenses que habían apostado por el mercado cubano –en especial la industria de los viajes, tanto compañías aéreas como de cruceros-, lejos de retroceder, continuaron ampliando las relaciones con la Isla, incluso con viajes de delegaciones empresariales. Hubo también avances en el área marítimo- portuaria, con la firma de varios convenios con autoridades locales de varias importantes ciudades de los Estados Unidos.

Los canales de comunicación entre ambos países tampoco fueron cortados. El 19 de septiembre, mientras el presidente Trump realizaba declaraciones ofensivas e injerencistas sobre Cuba en su discurso en la ONU, tenía lugar en Washington la sexta reunión de la Comisión Bilateral Cuba-Estados, otra evidencia de las profundas contradicciones en que se desenvuelve la política de esta administración hacia Cuba. La Comisión Bilateral Cuba-Estados Unidos es un instrumento creado durante el período de Obama para avanzar hacia la normalización de las relaciones entre ambos países, proceso que Trump había anunciado el 16 de junio estaba “cancelando”.

Lo que si se ha quedado muy claro en estos meses es que el presidente de los Estados Unidos ha convertido a Cuba en una mera ficha de cambio para sus turbios manejos de política interna. Y en esos manejos turbios está la mano del senador Marco Rubio, con el cual al parecer el presidente ha llegado a algún acuerdo, a cambio de su apoyo en el Comité de Inteligencia del Senado donde su responsabilidad está siendo cuestionada en la investigación por la presunta injerencia rusa en la campaña electoral de 2016.  Estos sectores de extrema derecha de origen cubano se encuentran hoy a la ofensiva y el presidente no ha dejado de complacerlos. La construcción del nuevo pretexto de los supuestos ataques sónicos contra el personal diplomático de la embajada de los Estados Unidos en La Habana le ha venido como anillo al dedo a estos sectores, quienes son los únicos que se benefician con este tipo de operaciones de bandera falsa, en las cuales Estados Unidos tiene una larga experiencia. No hizo falta entonces esperar a que la burocracia jugara su papel y se publicaran las nuevas regulaciones con las medidas anunciadas por el presidente el 16 de junio, se utilizó el subterfugio de los “incidentes sónicos” para acelerar la implementación práctica del retroceso de las relaciones bilaterales.

El senador Marco Rubio, al conocer sobre los supuestos incidentes en La Habana, envió una carta al secretario de Estado, Rex Tillerson, en la cual pedía la expulsión de todos los diplomáticos cubanos de Washington y el cierre de la embajada cubana en ese país. Rubio logró además la firma de senadores republicanos como Tom Cotton, Richard Burr, John Cornyn y James Lankford.

A propuesta de la parte cubana, el canciller Bruno Rodríguez Parilla sostuvo una reunión con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, en New York el 26 de septiembre, donde trasmitió la seriedad y profesionalidad de la investigación realizada por las autoridades cubanas desde que conocieron de los incidentes por los representantes del gobierno estadounidense y que hasta ese momento no se había encontrado evidencia alguna que demostrara las causas y el origen de las alegadas afecciones a la salud de los diplomáticos de los Estados Unidos, pero que no obstante, se habían adoptado medidas adicionales de protección de los diplomáticos estadounidenses y sus familiares. El Ministro cubano también solicitó al gobierno de los Estados Unidos mayor cooperación en la investigación en curso y enfatizó que la Isla no ha perpetrado nunca ni perpetrará ataques de ninguna naturaleza contra diplomáticos, como tampoco ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros para este propósito.

No obstante, el 29 de septiembre se conoció la decisión de Washington de reducir más de la mitad de su personal diplomático en Cuba, cancelar por “tiempo indefinido” la tramitación de visas, acompañado de una advertencia a los ciudadanos estadounidenses de los peligros que podían correr en caso de visitar la Isla. La primera reacción del senador Marco Rubio no fue de beneplácito, sino de inconformidad, consideró la medida como débil e inaceptable, en su criterio el gobierno de los Estados Unidos debía expulsar a funcionarios cubanos de la embajada en Washington. “Es vergonzoso que el Departamento de Estado retire a la mayoría de su personal de la embajada de EE UU en Cuba pero Castro puede quedarse con los que quiera en EE UU”, escribió en su cuenta Twiter. Muy poco después, el 3 de octubre, la administración Trump siguiendo esta “recomendación” ordenaba la reducción del personal diplomático cubano en Washington al mismo nivel del existente en La Habana. El presidente llegó incluso a responsabilizar al gobierno cubano por los presuntos daños a la salud del personal diplomático estadounidense en la Isla llevando la relaciones entre ambos países a su nivel más bajo desde los anuncios del 17 de diciembre de 2014.

La saga acústica ha ido desinflándose hasta el nivel de lo ridículo. El gobierno de los Estados Unidos no ha aportado prueba alguna que demuestra la veracidad de los presuntos ataques sónicos y las afectaciones a la salud de su personal diplomático en La Habana. Como expresara el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en conferencia de prensa en el National Press Club, Washington, el 2 de noviembre: “Si La Habana fuese un lugar realmente inseguro, no se habrían solicitado entre enero y octubre de 2017, 212 visas para familiares y amigos de los diplomáticos –se refiere a los diplomáticos estadounidenses- ni estos hubieran realizado más de 250 viajes de recreo fuera de la capital”. [iii]

De cualquier manera, las decisiones de Washington han afectado el funcionamiento de la Embajada de Cuba en Washington, en especial la Oficina Económica Comercial que fue completamente desmantelada, con la marcada intención de afectar las relaciones con el sector empresarial estadounidense, una de las fuerzas más importantes que están pujando actualmente en los Estados Unidos por una relación normal con La Habana.  El daño recae también directamente en los ciudadanos cubanos y estadounidenses que ahora verán limitadas sus posibilidades de viajar en ambas direcciones, sobre todo aquellos con vínculos familiares. Asimismo, el impacto será nefasto para los intercambios académicos, culturales, científicos y deportivos, uno de los campos en que más se había avanzado en los últimos años. Con estas insensatas decisiones, además, se están perjudicando los 22 acuerdos de cooperación firmados entre ambos países a partir del 17 de diciembre del 2014.  Como explicó el Canciller cubano en la conferencia citada, ya se ha suspendido un encuentro técnico sobre agricultura, se ha dilatado el desarrollo de acciones de cooperación en materia de salud y se han cancelado eventos culturales, deportivos, estudiantiles y los viajes de decenas de grupos de visitantes estadounidenses.

Finalmente fueron publicadas las nuevas regulaciones el 8 de noviembre, emitidas por el Departamento de Estado, Tesoro y Comercio, estas confirmaron el serio daño que han sufrido las relaciones bilaterales y auguran un escenario aun peor, en que serán sobre todo afectados los propios ciudadanos estadounidenses y cubanos, que verán aun más limitados sus posibilidades de viajes y de comercio en ambas direcciones. El sector empresarial de los Estados Unidos resulta una de las víctimas principales de estas nuevas regulaciones, en tanto seguirán perdiendo interesantes oportunidades de negocio en Cuba, frente a la competencia. El Departamento de Estado publicó una lista negra de 179 entidades cubanas con las que quedan prohibidas las transacciones financieras directas de entidades y ciudadanos estadounidenses. Por su parte, la OFAC amplió la lista de funcionarios del Gobierno y el Estado, los representantes de los órganos judiciales, las organizaciones de masas y la prensa con los que está prohibido realizar transacciones. Indudablemente se trata de un recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. [iv]

Otros nuevos zarpazos pueden producirse en los próximos meses con el ánimo de llevar la relación bilateral a un nivel mayor de deterioro. Recientemente se conoció la aprobación en la Cámara de Representantes de un proyecto de ley para revisar los sistemas de seguridad de los aeropuertos cubanos que tienen vuelos comerciales con aeropuertos estadounidenses, para buscar posibles fallos. La eliminación del acuerdo de los vuelos comerciales ha sido una de las grandes obsesiones de Marco Rubio y hará todo lo posible por lograr su objetivo.

Mientras esto ocurre, la posición de Cuba ha sido ecuánime, inteligente y a la vez muy firme, respondiendo más a las acciones prácticas de los Estados Unidos que a una retórica vacía y colérica, al tiempo que se ha dejado en todo momento una puerta abierta para continuar avanzando hacia una relación más civilizada. Una vez más ha brillado el liderazgo cubano y su diplomacia, encabezada por el General de Ejército Raúl Castro, ratificando la histórica y consecuente posición de Cuba de estar dispuesta al diálogo y la negociación con los Estados Unidos, siempre que sea sobre la base del respeto mutuo y sin la más mínima sombra que afecte la soberanía de la Isla, tanto en política interna como en el plano internacional.

Sin embargo, siempre es posible encontrar alguna arista positiva dentro del escenario en que se desenvuelven las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, pues al tiempo que la política la poderosa nación del Norte hacia Cuba siembre ha sido un desafío, han existido también determinadas aristas que pueden ser aprovechadas de acuerdo a los intereses nacionales de la Isla. En ese sentido resulta necesario destacar que si bien la nueva administración estadounidense representa en muchos sentidos una amenaza global (aumento de la carrera armamentista y del arsenal nuclear, agresión abierta y desenfrenada al medio ambiente, discurso y prácticas ultranacionalistas, antiinmigrantes, racistas, xenófobas, etc)  también constituye una oportunidad no solo para la resistencia, sino para una mayor ofensiva anticapitalista a nivel internacional. El llamado “fenómeno Trump”, es otra muestra palpable de la crisis sistémica del capitalismo, del agotamiento de un modelo que busca desesperadamente como mantener la acumulación ampliada del capital. Ello se manifiesta en la agudización de las propias contradicciones inter capitalistas y el auge de tendencias ultraderechistas en los Estados Unidos y Europa.

Para Cuba, significa una nueva oportunidad para el avance y fortalecimiento de los procesos de transformaciones en curso hacia un socialismo próspero y sustentable, así como para afianzar las alianzas con los gobiernos, movimientos y fuerzas políticas progresistas y de izquierda en la región, y el relanzamiento de los procesos integracionistas y de unión en América Latina y el Caribe, en especial la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). De la misma forma para fortalecer los lazos con aquellos actores internacionales que a nivel global desafían la hegemonía estadounidense.

El retiro de los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), debilita la opción derechista y neoliberal de los gobiernos latinoamericanos de la costa del pacífico, pone en aprietos el futuro de la Alianza del Pacífico y ofrece una mayor oportunidad a China para una mayor presencia e influencia en la región.

La construcción de un muro en la frontera con México, las posiciones antiinmigrantes, xenófobas y discriminatorias de la nueva administración estadounidense, generan gran rechazo en la comunidad internacional en detrimento de la imagen de los Estados Unidos. Todo esto, contribuye a debilitar aun más la hegemonía hemisférica y global de la nación del norte y coloca a Cuba en una mejor posición en la correlación de fuerzas a la hora de sentarse a negociar con el nuevo gobierno estadounidense.

Igualmente, las políticas anunciadas por la administración Trump que atentan contra el medio ambiente y contribuyen a acelerar los procesos asociados con el cambio climático, favorecen una mayor articulación y unión entre los Estados Insulares del Caribe, los cuales resultan los más amenazados de la región.

Julian Assange, fundador del sitio web Wikileaks, en una amplia entrevista que ofreciera a Página 12, daba su opinión sobre las nuevas oportunidades que se abrían para la resistencia y la lucha antisistema a nivel global con Trump en la Casa Blanca:

“Bajo la conducción de un hombre negro educado y cosmopolita como Barack Obama el gobierno de Estados Unidos no se parecía a lo que era. Bajo Barack Obama se deportaron más inmigrantes que en cualquier otro gobierno y se pasó de dos guerras a ocho. Supongamos que Argentina tiene un conflicto con el gobierno de Trump por su apoyo a Gran Bretaña en el caso de las Malvinas. ¿Es más fácil o más difícil para Argentina conseguir apoyo en la comunidad internacional que cuando era presidente Obama? Es más fácil con Trump. ¿Y a nivel doméstico en Estados Unidos? Claro que será más fácil protestar contra las políticas de Trump. De hecho las protestas ya empezaron. Los demócratas, cuando están en la oposición pueden convertirse en una fuerza que restringe y controla al gobierno. Pero cuando llegan a la presidencia y al gabinete se funden con las instituciones. El gobierno de Obama era un lobo con piel de oveja. El gobierno de Trump es un lobo con piel de lobo. Es más fácil tratar con un lobo que no se disfraza”.[v]

Notas

[i] “Exasesor de Obama pronostica fracaso de política de Trump hacia Cuba”, en:http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=93780&SEO=exasesor-de-obama-pronostica-fracaso-de-politica-de-trump-hacia-cuba.

[ii] “Dejar políticas con Cuba costaría 6 600 millones de dólares a EE.UU, dice estudio”, en https://www.efe.com/efe/america/ame-hispanos/dejar-politicas-con-cuba-costaria-6-600-millones-dolares-a-eeuu-dice-estudio/20000034-3284400

[iii] Las medidas adoptadas contra Cuba  son injustificadas y políticamente motivadas. Conferencia de prensa ofrecida por el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, en el National Press Club, Washington, el 2 de noviembre de 2017, Granma, 7 de noviembre de 2017.

[iv] Dianet Doimeadios Guerrero y Leysi Rubio A.: “Medidas restringen derechos de los estadounidenses y dañarán la economía cubana: Josefina Vidal, Dianet Doimeadios Guerrero, Leysi Rubio A.,en:http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/11/08/josefina-vidal-medidas-restringen-derechos-de-los-estadounidenses-y-danaran-la-economia-cubana/#.WgW_7rW22sw

[v]“Trump es un lobo con piel de lobo”. Entrevista a Julian Assange, fundador y director del sitio de filtraciones WikiLeaks. Véase en:https://www.pagina12.com.ar/18251-trump-es-un-lobo-con-piel-de-lobo

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  • Amaya dijo:

    Excelente análisis, además nuestro pueblo esta curtido en estas batallas, por lo que no nos será dificil la resistencia, pienso que al final el propio pueblo norteamericano e influyentes personajes de si gobierno valoraran en su justa dimensión la necesidad de un cambio definitivo para con Cuba, pues como mismo dice el analista, el propio Trump tuvo que aceptar que no podoa hechar por la borda todo lo que se habia avanzado

    • Jose R Oro dijo:

      Muy de acuerdo con usted, estimado Amaya, excelente comentario como usted acostumbra, un fuerte abrazo cubano!

  • raiko dijo:

    Desde q tengo uso de razon escucho la crisis sistemica del capitalismo pero se mantiene como la primera potencia economica y militar y la q lleva la voz cantante a nivel mundial. Ejemplos sobran. Como lo hace? No hace falta decirlo.
    En cuanto a la relacion Cuba-Usa otros nuevos zarpasos pueden producirse en los proximos meses para llevar a cero los avances ……. Hay q ser mas realista y decir q en los proximos meses veremos como recrudecen aun mas el bloqueo. Del lobo no se puede esperar nada bueno nunca mi gente. En vez de eso debemos decir q nuevas medidas vamos a implementar en el plano interno para romper el cerco.

  • ybritozamora dijo:

    raico y que tu crees que los imperios caen de la noche a la mañana, y tu crees que la crisis del capitalismo es solo eso, cuando explote verdaderamente esa burbuja, cuano ya el planeta tierra no tenga mas recursos, no se puede cocechar ni proveer comida, mientras aumenta los pobres, crees que seguir{a, y tu cree que el poder de EEUU se borra as{i nada mas. Comprendamos mejor el mundo, y como dice silvio, seamos un tilin mejores yyyy poco menos egoistas

  • Jose R Oro dijo:

    Me gusta el artículo del Dr. Elier Ramírez Cañedo, que creo proporciona una visión balanceada de los que ha pasado e incluso de lo que puede pasar en las relaciones entre Cuba y los EE.UU. durante la era Trump. Algunos comentarios:
    Dice el autor “Aunque existe una élite de poder de extrema derecha, encabezada por varios congresistas de origen cubano, que respaldan a Trump en el regreso a la clásica política de confrontación, el consenso dentro de la propia élite de poder de los Estados Unidos y su aparato burocrático se inclina a continuar la apertura iniciada por Obama el 17 de diciembre del 2014” Creo que esto es esencialmente correcto, solo me gustaría precisar que “la elite de poder de extrema derecha” esta “encabezada por varios congresistas de origen cubano” solamente en lo que refiere a Cuba (y en cierta medida a América Latina, en especial Venezuela y Nicaragua). En el caso del senador demócrata anti-cubano Bob Menéndez (que probablemente va ser absuelto, pero su carrera política completamente finiquitada), otro demócrata por New Jersey que lo releve, será para Cuba muy positivo por cierto.
    Estoy de acuerdo con la cita de Assange y creo que esto va a ser muy visible en las elecciones intermedias de 2018, donde se prevé un fuerte descalabro del partido republicano, principalmente la posible pérdida del control del Senado. Todos los zarpazos que se produzcan, deben ser antes de esas elecciones intermedias, mas tarde la luna de miel Marco Rubio – Trump, pienso se va a diluir, sobre todo si el senador floridano anuncia su intención de ser aspirante a la candidatura republicana en el 2020.
    Pero coincido plenamente con el criterio central del documento, que expresa que si bien hay un indudable retroceso:
    1. Este no es ni remotamente lo que la ultraderecha anti-cubana esperaba obtener, y no están contentos con Trump a pesar del horrible “violinazo” del 16 de junio. Los partidarios de mejorar las relaciones entre ambos países, tampoco están contentos por supuesto, por lo que Trump se quedó, como dirían los paisas, “con el pecado y sin el género”
    2. Que el proceso de la relaciones entre ambos países, multifacético y nada simple, no está cortado, es un punto muy importante.
    3. Que un sector importante del mundo de los negocios, considera que todo el “embrollo” que está formando Trump con Cuba, no los beneficia. Donald Trump se está buscando un buen lio (no solo acerca de Cuba, claro), con poderosos sectores económicos, como evidencia la carta de los 400 millonarios contra su propuesta de reforma fiscal.

  • Avileño.cu dijo:

    Nos sanciona por ser comunistas, y sin embargo felicitó a los chinos por celebrar su congreso partidista , que es comunista. Que loco el Trump.

    • Amaya dijo:

      Y visitó también Viet Nam Avileño, eso mismo no ves que eso demuestra que es una enfermiza obseción con Cuba pero una vez mas fracasará

      • El buril dijo:

        Amaya: Y que hay de extraño en eso. Estados Unidos y Viet Nan hasta donde conocemos mantienen no malas relaciones, estables.

    • Carlos Gutiérrez dijo:

      ¿Y quien dice que nosotros somos comunistas? ¿O que los chinos lo son? ¿Hay algún país comunista en el mundo?

      • Mara dijo:

        ¿Quien lo dice?????? Trump, y usted lo sabe.

    • El buril dijo:

      Avileño.cu: Avileño, en ninguna parte está escrito ni declarado que estamos sancionados por ser comunistas, por otra parte no creo que China sea comunista a pesar de que así se proclama, no lo entiendo, es negar todo lo que he leído. Infórmate de su tipo de economía y de su funcionamiento interno y externo. De todas formas es su criterio y de seguro de lo respeto.

  • ismael jaramillo dijo:

    Excelente escrito , muy interesante y nos ayuda a comprender toda la nefasta politica de este presidente lobo con piel de lobo hacia nuestro pais. Felicidades

  • raiko dijo:

    El gobierno de los Estados Unidos es impredecible cuando se trata del tema: Cuba. Esta reversion demuestra q el bloqueo a cuba se ha convertido tbm en un negocio para una élite de poder q a costa de eso se embolsilla mucha plata de modo q no tiene para cuando acabar. No quiero pensar si el Marquito Rubio toma la presidencia del imperio para el 2020. Del imperio nunca esperemos nada bueno. A mi modo de ver tal vez el pueblo noble de los estados unidos y empresarios honestos sean quienes se levanten algun dia y exijan al congreso el fin de esa injusticia para q ellos puedan comerciar y visitar libremente esta bella isla. Mientras tanto estar preparado para la peores variantes del imperio.

  • Maritza dijo:

    Muy buen análisis, es importante ver las diferentes aristas. Trump trató jugar al equilibrista, cumplir en algo con los anticubanos encabezados por Rubio y con el sentido común de la mayoría del empresariado, legisladores, pueblo y de la propia comunidad cubanoamericana.

  • caro gimenez dijo:

    cuba no necesita del imperialismo yankee para hacer crecer su economia,dejemos la obcesion con el imperio y concentremonos en lo que podamos corregir adentro y comerciar con otros paises.ya cansa el teque de los estados unidos.

  • Revenge dijo:

    En mi opinion, estamos cometiendo un error parcial si asumimos que las medidas anti-cubanas impulsadas por la admistracion Trump obedecen solo a capricho, estupidez, ambicion politica del ala mas reaccionaria de la emigracion o diferencias ideologicas. Como en todo, aparte del odio que siente Trump hacia Obama y el deseo de destruir su legado, en mi opinion lo que hay es basicamente detras del retroceso son intereses monetarios.
    La Florida es hoy uno de los estados mas pobres de USA, y basa su economia en los cultivos y el turismo. Asimismo esta la actividad de bienes raices, que tiene su principal fuente de ingresos en la poblacion jubilada que se traslada hacia alli, estimulada por el -relativo- bajo costo de la vida y lo benigno de las condiciones meteorologicas.
    Cuba tiene practicamente el mismo clima de la Florida, similares y mas diversas bellezas naturales, un costo de la vida mucho mas bajo y un sistema de salud universal; dentro del cual hasta la asistencia medica de pago es mucho mas barata que la de USA. Posee ademas la ventaja de que tiene un mercado virgen para todo tipo de productos, e ilimitadas necesidades y potencialidades de inversion.
    La desaparicion del bloqueo, la normalizacion de las relaciones entre ambos paises y lo que pudieramos llamar la consolidacion de nuestro modelo socioeconomico en terminos de civilidad, eficiencia y organizacion -que aparentemente y por desgracia, sigue dependiendo del trato que recibamos de los yanquis- pudiera representar un peligro para la Florida desde el punto de vista economico. Cuba estaria creando las bases para competir con ella y desplazar parte de la actividad economica del Estado hacia nuestro pais. Y eso es algo que las clases dominantes, logicamente, no desean que suceda.
    No solo se han restringido las operaciones de intercambio economico. El hecho de que la respuesta natural de nuestro gobierno sea “apretar”, “paralizar” y “congelar” la dinamica interna cuando nos llega un batacazo del Norte, les da un arma politica conque de alguna manera, nos guste reconocerlo o no, controlan que la apertura en el pais no vaya mas alla de lo que a ellos les conviene.
    Cuando se adoptan este tipo de medidas, no es tanto que se esten buscando votos entre los emigrados recalcitrantes, de los que quedan cada vez menos por ley de vida y por natural evolucion de pensamiento. Ni es solo que se pretenda rendir al pueblo por hambre y desesperacion. Tambien se esta protegiendo los intereses de las inmobiliarias, de las cadenas turisticas y de los negocios que viven del turismo, de las clinicas privadas y de las trasnacionales agropecuarias.
    Por eso yo sostengo que esta lucha tiene que ser tambien desde el mejoramiento interno. No solo es la mejor respuesta moral que se puede dar al adversario, abocandonos no a convivir con las dificultades, sino a resolverlas. Sino que eliminando las irracionalidades y chapucerias, vamos a ser un pais mas atractivo y fiable como destino de inversiones. Ese es el primer paso para llegar a lo que pudiera llamarse el “factor tentacion”… Cuando los negociantes norteamericanos vean a los rusos, los chinos y los europeos quitandole las oportunidades, entonces es cuando los negociantes norteamericanos van a accionar en serio por su tajada.
    Mientras tanto, seguiran emitiendo tibias protestas por la usurpacion de sus derechos, pero no van a mover en serio ni un dedo por un cambio. Nosotros debemos dejarnos de melindreces y dudas: hay que llegar a la fuerza a aquello por lo que estamos pretendiendo llegar por las buenas. Y eso va a ser asi con Trump, con otro Obama, con Michelle o con Bernie Sanders. Cualquiera de ellos va a preferir “no meneallo” con las corporaciones y seguir enarbolando los derechos humanos como pretexto para mantener su politica, que favorecer nuestros intereses.

  • Antonio Díaz Noa dijo:

    Si Sr Trump, quedarás sepultado como muchos otros, q han muerto pensando q Cuba es cualquier cosa.

  • Heriberto González dijo:

    Excelente artículo DR Elier. Coincido con usted que pueden venir acciones más desesperadas del Gobierno de Trump, y que el gobierno cubano ha sido inteligente y no se ha desgastado con las estupideces expuestas por usted.

  • micky dijo:

    EXCELENTE ANALISIS. TENGO EL MISMO CRITERIO DEL GOBIERNO DE OBAMA: UN LOBO CON PIEL DE OVEJA.

  • manolito1386 dijo:

    Buen artículo, ese loco no va durar toda la vida son apenas 5 años no creo vuelva a salir, déjenme decirle que es una suerte no halla echo hasta el momento nada que le cueste vidas a este mundo porque yo pensé lo peor, inclusive hasta en una Tercera Guerra Mundial con ese maniático todo puede pasar….

  • Angel Taboada Salmerón dijo:

    “El gobierno de los Estados Unidos es impredecible cuando se trata del tema: Cuba”
    No coincido contigo Raiko, Cuando se trata de Cuba, los circulos de poder de EEUU, son muy previsibles: Siempre han querido jodernos, y siempre querrán jodernos, es una obsesión enfermisa y muy sintomática.
    MSc. Angel taboada Salmerón

    • raiko dijo:

      De acuerdo, siempre nos han querido jodernos. Me refiero particularmente en este lapso del 2014-2017. Las relaciones tubieron una mejoria despues del 17/12/14 y ahora con el maniatico de Trump todo vuelve atras y tal vez peor.

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Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”. En Twitter: @islainsumisa

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