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Mario Romeu

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Fallece el pianista cubano Mario Romeu. Foto tomada de Granma.

Fallece el pianista cubano Mario Romeu. Foto tomada de Granma.

Cuando transcurría mi último año de servicio militar, que fue en la revista Verde Olivo, se apareció en mi unidad Guillermo Rosales, un amigo escritor de mis tiempos en el semanario Mella, y me hizo pedir permiso para ausentarme del mando. El me había prometido llevarme a casa de “una muchacha que hace canciones, como tú”.

No recuerdo si agarramos una guagua o fuimos a pie. El lugar de destino hacía esquina en 17 y D, en el arbóreo barrio de El Vedado. Había que subir desde la calle hasta un amplio portal para llegar a la puerta, que estaba abierta. Guillermo tocó por cortesía, pero entró con confianza porque su familia y la de esa casa eran viejas amigas. La amable señora que nos recibió se llamaba Rosalía. Nos invitó a sentarnos y nos dijo que enseguida llamaba a su hija.

La muchacha que apareció era una adolescente delgada, con el pelo partido en dos por una raya que parecía un camino perfecto en un trigal, y se sentó recatadamente en un sofá que había a la derecha de la puerta de entrada. No recuerdo las presentaciones. La mamá de la chica, la única persona mayor de la escena (y aclaro que en realidad no era tan mayor), nos dejó solos a los jóvenes. Belinda, que así se llamaba la muchacha, evidentemente era tan tímida o más que yo y, luego de frases retraídas de ambas partes, sacó una guitarra y me la puso en las manos y me pidió que cantara alguna de mis canciones.

Por supuesto, yo iba vestido de militar y con mis enormes botas rusas. Y como una habichuela verde enroscada en si misma, al principio con vergüenza pero cada vez embullándome más, como solía sucederme, empecé a dejar salir lo que iba recordando: algunos temas recientes, como Quédate, y otros de unas semanas atrás, como En busca del tiempo perdido o El viento eres tú.

Cuando llevaba un rato cantando, detrás de Belinda se asomó un hombre de unos cuarenta años, algo escaso de cabellos y con unos brillantes ojos azules, que me soltó sin más: “Y esas canciones que tu cantas ¿de quién son?”… Aquella pregunta me congeló. Y antes de responder que las canciones eran mías, mi acelerada cabecita se dijo como en vértigo: ¿será que se parecen a otras canciones?, ¿será que yo las he escuchado y no son más que plagios?… ¿será…? Pero aún así me atreví a decir que mis canciones eran mías, o cuando menos yo pensaba que lo eran.

Y aquel señor bastante alto y gentilmente intimidante, después se disculpó: dijo que estaba en camiseta porque tenía un problema en la columna, porque se había tirado en un catre tieso al que acudía siempre que estaba en crisis. Decía esto y se sentaba frente a un piano que había en el rincón más alejado de sala, y allí empezó a tocar, una tras otra, las canciones que yo acababa de cantarle a su hija, canciones que apenas había escuchado mi madre, mis amigos más cercanos y algunos compañeros de armas que no tenían más remedio que soportarme en mis lamentables noches de encierro. Al final, se volvió hacia mi y me dijo: “Ya sé que en esta parte no era exactamente así. ¿Qué acorde era?, ¿este o este?”

Aquel señor, según supe después, se llamaba Mario Romeu y era conductor de la orquesta de la radio y la televisión, además de director musical de varios de los programas televisivos más importantes del momento.

Después de esa noche, aquel genio increíble acabó aprendiéndose algunas de mis canciones mucho mejor que yo, y descubriéndoles adentro criaturas que yo no imaginaba que llevaban. Y no mucho después, cosa que no me canso de contar, acabó sentándome ante las cámaras de la televisión, gesto supremo que selló mi suerte.

Mario, vástago de la portentosa familia Romeu, había sido un niño prodigio que ganó una beca en un exquisito instituto musical norteamericano, a donde lo mandaron sus padres, hasta que unos meses después no soportó la soledad y se apareció en La Habana. Frank Fernández me contó que cuando estuvo en Cuba Víctor Merzhanov, el gran instrumentista y pedagogo ruso, quedó prendado de la excelencia pianística de Mario y hasta quiso llevárselo a Moscú.

Su proverbial miedo escénico solo le permitía tocar en público envuelto en sombras, como cuando hacía aquel extraño programa en contrastado blanco y negro que dirigía Cardentey: “En el atardecer”, donde Mario inventaba atmosferas insólitas desde un órgano Hammond. Tiempo después me lo encontré en el club nocturno Imágenes, haciendo brillantes y solitarias tandas. Más de una vez me propuse llevar una pequeña grabadora, pero no me atreví.

Hace unos pocos años Belinda un día me lo trajo a Ojalá, para con el pretexto de probar el piano grabarle algunas cosas. Hicimos varias sesiones, pero no se encontraba a gusto, o acaso sospechaba lo que le estábamos haciendo y pasaba de súbito de un tema a otro, o terminaba abruptamente las ideas que había comenzado. En ese sentido Mario Romeu fue un genio inatrapable. Sin embargo nada le complacía más que rememorar cualquier melodía para una visita súbita, como las que yo mismo acostumbraba.

Anoche Mario se nos fue. Según algunas cuentas tenía 92 años. Para mi tenía siglos; para mi todavía los tiene y seguro anda por algún discreto rincón del universo, llenándose de música como un gran agujero luminoso tragador de energías, preparando nuevos deslumbramientos desde su fértil timidez.

(Tomado de Segunda Cita)

Se han publicado 28 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • adh dijo:

    que bueno que existen los poetas, asi es posible homenajear a los grandes, de manera sencilla pero con profundo respeto

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Excelente artículo de Silvio. Una vez más evidencia, al menos para mí, que un artículo como este debía formar parte de la enseñanza viva y motivadora de la historia de Cuba, en este caso de la historia de la música. Yo que tuve la dicha de conocerlo, me dio la impresión de haberlo redescubierto. Esoy seguro que el joven que lea este artículo, jamás olvidará quién fue o mejor dicho quién es Mario Romeu

    • Agk dijo:

      Absolutamente de acuerdo

  • GNU dijo:

    Bonita anécdota, gracias que en nuestra patria estamos llenos de personas talentosas y humildes, y que los niños y jovenes que vengan en las próximas generaciones puedan cuando menos conocerlos.

  • Lady dijo:

    “llenándose de música como un gran agujero luminoso tragador de energías” la música alimenta el alma… en paz descanse. saludos desde San Antonio

  • jose raul dijo:

    dios lo acoja con amor y musica ,no lo conoci en persona. solo lo escuche tocar pero segun los grandes del piano de este pais es el cubano que al igual que lecuona, tocaba de manera unica y muy melodico se fue un genio.

  • Mary dijo:

    Gracias Silvio por compartir este recuerdo, un buen homenaje para el gran músico Mario Romeu, QEPD

  • Rosy dijo:

    como he disfrutado leer esto, Mario Romeu que en glorias estes!!!

  • Daima Cardoso Valdés dijo:

    Sé que Silvio es un trovador, un poeta, pero me convenzo de que es un buen y gran periodista. La forma en que nos acaba de regalar esta crónica no deja dudas de su talento, gracias por presentarnos a Mario Romeu como lo que era, es y será: un grande de nuestra cultura. Y tú, Silvio, cuando ya no quieras cantar más, pues no nos abandones en la suerte de la escritura.

  • odr dijo:

    !Qué texto tan bonito!! Eres un gran poeta, pero algún día puedes considerar escribir novela, cuentos u otros géneros literarios. Deben quedarte genial.

  • AGT dijo:

    Cosas tan lindas así solo pueden salir de de la cabeza de alguien como Silvio, poeta excepcional, orgullo de los cubanos, lindo homenaje a Mario Romeu. Silvio, en un momento hicistes “Canción Uregente a Nicaragua”, creo que se impone ahora, pero urgente, escribir tus memorias, estoy seguro que en ellas, los cubanos vamos a apreciar la rica literatura que llevas dentro.

  • r@f@el echevarria dijo:

    excelente artículo silvio, mi más sentido pésame a la familia romeu

  • JORGE LUIS MARTINEZ ALEJANDRES dijo:

    Gracias Silvio por escribir este artículo relacionado con ese grande de las artes ,que quedará para siempre en la historia de la música del mundo,se ve la clase de hombre que era a pesar de su talento, se sobresalia su sencillez y humildad, esas son las personas que necesitamos en este mundo.
    Me imagino Silvio que disfrutaste mucho los momentos con él ,gracias por este artículo.
    Los jóvenes tenemos que conocer de estas historias de los grandes hombres que ha dado esta patria.
    Un amigo Ariguanabense.

  • ssp dijo:

    Este artículo me ha emocionado, porque alguien como Mario Romeu merece un recordatorio , tan poético y lindo como este, tal como fue su vida y obra. Algunos articulistas de la TV y la Radio debían aprender que los homenajes no tienen que ser tan panfletarios, aburridos y ralatorios de la vida del homenajaedo, a veces una anécdota breve gráfica más que mil palabras, Gracias a Silvio.

  • Reinaldo Calás Montero dijo:

    Honor a quien Honor merece. Así,de sencillo y poético hablan los Grandes de los Grandes.

  • Papo dijo:

    Por estos maestros, está grantizado que seguiremos teniendo HISTORIA…

    Gracias Silvio por este formidable artículo, que nos deja conocer algo íntimo del Maestro Mario Romeu. Me uno a lo expresado por el “Profe”: Néstor del Prado Arza.

    …todos los Maestros tienen peculiaridades… …algunos más peculiares que otros…

  • fusil contra fusil dijo:

    Silvio, hermano, tú siempre genial “poetizando” acerca de un genio.
    Recuerda que, si decides a dar uno de tus conciertos por los barrios en Guantánamo, tendrás en mi casa techo, comida, calor, bienvenida.

  • MAYLIN dijo:

    QUE BUENO QUE SE PUEDE LEER ESTE TIPO DE ARTICULO TODAVIA , SORPRENDENTE , TENGO RECUERDOS DE MARIO ROMEU, DE PEQUEÑA LO ESCUCHABA POR LA RADIO,,,,,,,SILVIO ME ENCANTAN TUS COMENTARIOS,,,,SON AMENOS E INSTRUCTIVOS ,,,

  • Randy Perdomo García dijo:

    Gracias por las palabras de Silvio, un texto de profundo sentido para acercarse a la vida de este gran cubano.

  • Cavafy dijo:

    Silvio todo lo que toca lo hace maravilla…imaginese cuando toca maravilla en que se convertira…gracias Silvio por acercarme a un gran músico

  • la irrenunciable dijo:

    Estoy fascinada con el artículo no podría ser de otra forma, pues se trata de Silvio, de un artículo de Silvio
    Bonito homenaje, de un poeta, para otro poeta como dijo alguien antes que yo,

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Silvio Rodríguez

Silvio Rodríguez

Músico y poeta cubano. Es fundador de la Nueva Trova y autor de canciones antológicas como “Unicornio”, “Ojalá”, “La era está pariendo un corazón”, y muchas otras.

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