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Cuba: país deseado y país posible

En este artículo: Cuba, José Martí, Socialismo
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Con el triunfo revolucionario de 1959 alcanzó Cuba la independencia y la soberanía. Si desde entonces son una realidad, no una meta, preservarlas sigue siendo un reto. Para vencerlo debe no solo seguir cuidando la defensa nacional frente a enemigos externos, sino también lograr la eficiencia económica y el funcionamiento sin los cuales tampoco podría satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población.

En el camino hay obstáculos que el pensamiento pragmático podría considerar invencibles. Pero la propia existencia de Cuba como nación soberana e independiente es fruto de haberse planteado su vanguardia revolucionaria, a finales del siglo XIX, lo que entonces el pragmatismo estimaría irrealizable: independizar al país del colonialismo español y del imperialismo estadounidense, para que este último no se fortaleciera con la expansión para la cual se preparaba. Impedirla era necesario para que nuestra América toda se librara de esa amenaza, y para salvar en el mundo un equilibrio que ya peligraba.

De esa meta, abrazada por José Martí como centro del proyecto revolucionario concebido por él para liberar a la patria, vino la voluntad emancipadora que condujo al triunfo de enero de 1959, gracias al cual se empezó a revertir la frustración impuesta a Cuba por la intervención estadounidense que en 1898 le arrebató la victoria contra el colonialismo español. Dicha voluntad se afincó en la identificación con los pobres, decisivos en la lucha independentista, de la cual, salvo excepciones, los más ricos se desentendían.

Grandes obstáculos tendría que enfrentar Cuba para mantener después de 1959 —y desde el 15 de abril de 1961como proyecto socialista explícito— las banderas de la justicia social en un contexto planetario dominado por la preponderancia, en crisis pero vigente, del imperialismo. Encarar con esperanza de éxito semejantes obstáculos sigue demandando la mayor claridad posible al entender, explicar y, sobre todo, enfrentar la realidad.

Los recursos intelectivos empleados en ese empeño deben servir para generar luz, no confusiones entre realidades y metas. Por sí solos no hacen maravillas ni sustituyen el pensamiento. Entre ellos, en el mundo se ha convertido en moda la matriz DAFO (sigla de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades), cuyos orígenes se ubican hacia los años 70 del pasado siglo en los Estados Unidos, al servicio de la competencia empresarial y mercantil, y que —como otros— puede ser una herramienta útil, no una vara mágica.

Los textos aportan buena guía cuando sustentan con precisión las ideas y no se intenta suplantar con ellos la realidad. Lector voraz, Martí expresó: “el libro que más me interesa es el de la vida, que es también el más difícil de leer, y el que más se ha de consultar en todo lo que se refiere a la política, que al fin y al cabo es el arte de asegurar al hombre el goce de sus facultades naturales en el bienestar de la existencia”.

Cuba, en cuya historia se han fundido enseñanzas del legado martiano y del marxista, ha sido rica en documentos extraordinarios. Sin ánimo exhaustivo, y solo considerando la etapa llamada por antonomasia Revolución Cubana —la desatada el 26 de julio de 1953—, cítense La historia me absolverá, la Primera y la Segunda Declaración de La Habana, y el Informe central y la Plataforma programática que, aprobados en el Primer Congreso del Partido, dieron base para la nueva Constitución de la República de Cuba.

En el Sexto Congreso de esa organización se aprobaron, luego de amplia y fértil consulta popular, los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, antesala del reciente Proyecto de Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista. Ambos documentos responden a la necesidad de actualizar el modelo económico, y aunque el segundo se aprobó, como proyecto que aún es, en el Séptimo Congreso, ahora se busca perfeccionarlo con la necesaria discusión colectiva, democrática, en las filas del Partido y en organizaciones de masas.

En lo relativo a los cambios o transformaciones en el modelo de desarrollo socialista, sería posible hallar un verbo más feliz que actualizar, asociado a lo cronológico, mientras en el mundo de hoy el Meridiano de Greenwich de la economía pasa por el capitalismo, que no es ni debe ser la brújula para Cuba. Pero lo seguro es que el país necesita replantearse su funcionamiento económico, y hablar de lo económico remite a otras esferas inseparables de la economía pero que no terminan en ella.

Será necesario contar con las posibilidades objetivas calculables, y con la fuerza de la voluntad, que concentra pensamiento y es tan indispensable para guiar a un pueblo como nocivos pueden resultar los extremos del voluntarismo, que asoma hasta en formulaciones eufemísticas. De ahí lo estimulante de saber que en el más reciente Congreso del Partido se reconoció la necesidad de llamar a las cosas por su nombre. Aunque el concepto de propiedad privada suscite aprensiones y disgustos, una empresa privada no deja de serlo porque se le aplique otra denominación. Palabras y buenas intenciones no bastan para encauzar los cambios que vienen dándose en la estructura de clases del país.

Frente a la afirmación, categórica, según la cual no se permite la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas no estatales, confiando en que se aplica celosamente lo legislado de acuerdo con los principios de nuestro socialismo, ya ha habido señalamientos atendibles. Lo es, por ejemplo, el que precisa que la concentración de la propiedad puede, formalmente al menos, impedirse con leyes, pero no sucede lo mismo con la riqueza lograda en áreas de propiedad privada. Ni hablar de la que viene del robo, cualquiera que sea el área donde este se ejerza.

La seguridad que pudiera tenerse con la idea de que en Cuba la Segunda Ley de Reforma Agraria erradicó el latifundio, pudiera llevar a reforzar una confusión frecuente venida del uso: la que homologa terrateniente y latifundista. Pero por etimología un terrateniente es quien posee tierras, y hoy en Cuba un propietario puede ganar enormes cantidades de dinero con la productividad de parcelas relativamente pequeñas, de un lado, y, del otro, por la insuficiente competencia que les hace lo producido en tierras de administración estatal.

Se cuenta de lugares donde, frente a intentos de promover investigaciones sobre casos de enriquecimiento, se han levantado voces que advierten: “¡Cuidado, ese productor está asegurando la comida del pueblo!” A veces ni siquiera se trata quizás de alimentos básicos, sino de condimentos que, elaborados en condiciones de dudosa salubridad, se compran incluso para usar en centros de elaboración de la comida en instituciones de salud. No se debe desoír a quienes se preocupan porque en esas transacciones se pueden enriquecer desmedidamente los intermediarios, y las comisiones logradas por los responsables de la compra pudieran llegar quién sabe hasta qué punto y hasta quiénes.

Una somera mirada en algunos territorios sugiere que los propietarios enriquecidos en la actualidad superan a muchos de sus predecesores hasta en la tenencia de recursos tecnológicos: camiones, tractores y otras maquinarias, aparte de autos de paseo, motos y más. ¿Habrá que prohibirlo? Seguramente no, pero mucho menos se debe ignorar. En cuanto a ingresos y a bienes poseídos, tampoco se deben desatender los reclamos de que se apliquen los controles pertinentes a los funcionarios del sector estatal.

Aunque lamentablemente la información pública no cubra de la manera y con la intensidad adecuadas los hechos delictivos, resulta cada vez más ostensible la necesidad de prevenir y erradicar la corrupción que crece, y de la cual no se debe excluir ilusamente por decreto a quienes tienen la responsabilidad de velar por el orden social y las contribuciones fiscales. El haber asociado la supervivencia con una especie de corrupción menuda y generalizada, y tenida por poco peligrosa, puede generar deformaciones mayúsculas y preparar el terreno para grados de corrupción mucho mayores. Y si esta puede causar estragos severos en la propiedad socialista, ¿cómo poner en duda su capacidad para impedir que se hagan plena realidad los beneficios sociales que se esperan de la propiedad privada?

El pragmatismo economicista es inútil para cuidar valores éticos como los encarnados en el Fidel Castro que, con espíritu martiano, advertía lo que esquemáticamente se puede sintetizar así: “En torno a la riqueza se genera corrupción”. Como norma, los ricos o en proceso de enriquecerse tienen admiradores, émulos, sirvientes, cómplices. Su influencia es política —actúa sobre la polis, sobre la sociedad—, aunque en determinadas circunstancias no les interese dedicarse al quehacer político, pues les resultaría menos rentable que sus negocios. Por muy heterogénea que su composición resulte, ¿será casual que el imperio les asigne el lugar que les reserva en sus planes con respecto a Cuba?

Los efectos de la influencia de los enriquecidos no desaparecen ni menguan mecánicamente porque el enriquecimiento se legalice. Ni siquiera faltarán quienes reciban en usufructo tierras que ponen a producir con prácticas que pueden terminar en el lavado de dinero, porque operan con recursos sustraídos de entidades estatales.

Dar por cierto el carácter de propietarios comunes de los ciudadanos que trabajan en las diferentes formas no estatales de propiedad puede abonar errores conceptuales y prácticos. De inicio, revela insuficiente claridad en torno a los replanteamientos que se están produciendo en la estructura de clases de la nación, y a partir de ahí se puede soslayar que en el sector no estatal hay propietarios y empleados, dueños y asalariados y, por tanto, dígase de una vez, explotadores y explotados, plusvalía mediante.

Algunos se sentirán felices de ser explotados a cambio de montos salariales muy superiores a los recibidos por quienes trabajan en el sector, fundamental y mayoritario, de la propiedad social de todo el pueblo. Pero eso no autoriza a olvidar la realidad, ni a edulcorarla, ni a creer que el asalariado está bien defendido en una misma sección sindical junto al dueño que le saca la plusvalía, además de imponerle determinadas condiciones laborales.

Fuera del ámbito de la propiedad social —donde todo el pueblo es el poseedor y no debe ser sustituido por el Estado, que tiene el deber de representarlo—, la condición de propietarios comunes puede darse en cooperativas, si todos sus integrantes tienen similar ubicación en el proceso productivo y en la obtención de las ganancias. Pero ¿tienen todas las cooperativas una homogeneidad tal? En cualquier caso, ellas son formas de propiedad colectiva, pero también privada, algo que frecuentemente parece ignorarse.

En general, la existencia de plusvalía y de explotación —que existen objetivamente, a contrapelo de las mejores intenciones asociadas a un proyecto socialista— demanda perfeccionar leyes y códigos laborales. En lo determinante, los que están en boga se pensaron para relaciones laborales en que no había, o no abundaban, propietarios privados y las ganancias se destinaban a los grandes servicios públicos y la defensa nacional, salvo desvíos debidos a la corrupción o a mecanismos administrativos fallidos.

En las actuales circunstancias el Estado y especialmente los sindicatos deben ampliar y profundizar la atención a quienes, ubicados fuera del área estatal, pueden empezar a sufrir —o ya sufren— la pérdida de conquistas históricas de los trabajadores, alcanzadas en larga y a veces cruenta lucha contra el capital. No basta considerar que la existencia de las formas no estatales está condicionada por los objetivos del desarrollo socialista.

En eso no hay magia. Es necesario cuidar hasta los detalles que más insignificantes parezcan, así en los hechos como en las formulaciones en torno a ellos. Tal vez el tiempo que —de 1968 para acá— se dedicó a reducir al mínimo la propiedad privada, haya suscitado prejuicios, dificultades o nieblas al concebir su revitalización, e incluso al nombrarlas. Se creyó necesario insistir en que se debía prestigiar a las pequeñas o ya no tan pequeñas formas de propiedad privada, en el supuesto de que el prestigio revolucionario de la propiedad social se traslada automáticamente a quienes laboran en ella.

La realidad ha mostrado que en la valoración pública la solvencia económica realza el reconocimiento de puestos de trabajo. Aunque pésimo y doloroso, resulta ilustrativo el chiste del profesional altamente calificado que, al embriagarse, expresaba delirios de grandeza creyéndose maletero de un hotel donde percibía propinas en moneda dura.

La idealización puede aumentar si se suman promociones que presenten a la propiedad privada sobre determinados medios de producción solamente como un aporte al empleo, a la eficiencia de la economía y al bienestar. Aumenta, sobre todo, si no se precisa que, aunque esas formas de propiedad privada sean necesarias en un contexto donde predominen las relaciones socialistas, es necesario asegurar los mecanismos dirigidos a prevenir excesos como el egoísmo, el sálvese quien pueda, la influencia corruptora y hasta el racismo.

Para tales excesos, y para otros, como el caciquismo, la entronización de la burocracia y el nepotismo —que, al igual que aquellos, también pueden infectar la propiedad social— no habrá tal vez antídoto de mayor eficacia que la más resuelta y responsable democracia participativa. Hablar de socialismo democrático sería una redundancia innecesaria si no fuera porque en el mundo se ha confirmado que un proyecto declaradamente socialista puede adquirir deformaciones profundas, y llegar a modos de realeza, incluso a perpetuar sentidos dinásticos de organización social propios del feudalismo.

Esos males no deben considerarse exclusivos de determinadas formaciones culturales. Son tendencias de la humanidad afincadas en el hecho de que “la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” (palabras de Carlos Marx). Y el peso de la tradición se refuerza al unirse con “los intereses y hábitos de mando de los opresores” (palabras de Martí). No basta plantearse una democracia más o menos abstracta.

En el socialismo al cual se aspira en Cuba, no en el que pueda confundirse con el capitalismo de estado, la democracia es vital, imprescindible, y debe distinguirse por su carácter participativo: por la activa y responsable intervención del pueblo en los debates, en la toma de decisiones, en la discusión —con influencia fértil, no meramente para debatir criterios y hacer catarsis— sobre la administración de los recursos en las áreas de trabajo de propiedad social. La democracia socialista debe tener el funcionamiento y el poder que la diferencien de otras, como la burguesa, tan enaltecida por la propaganda capitalista.

Para negar tal enaltecimiento, hay hechos rotundos: un ejemplo es la burla sufrida por el pueblo griego en el referendo que la Unión Europea revirtió; otro, el golpe dado al pueblo francés, para beneficio de la empresa privada, con la reforma laboral impuesta por un gobierno que también macula el rótulo socialista con la realidad de la peor socialdemocracia y la obediencia al neoliberalismo.

Cuando —desmintiendo trampas fomentadas por la manipulación mediática capitalista— en Cuba se reconoce la existencia de una sociedad civil, se le facilitan al funcionamiento democrático otras claridades fundamentales: la menor de ellas no sería reconocer las interrelaciones y también las diferencias entre los derechos y deberes de la sociedad civil y la razón de estado.

Aquella puede sentirse profundamente identificada con el Estado, que encamina la administración de la propiedad de todo el pueblo, y que —con la participación también del pueblo todo— asegura la defensa nacional y la calidad de las relaciones internacionales. Pero se le deben garantizar el espacio y los recursos necesarios para expresar, digamos, el repudio merecido por hechos que ocurran en países con cuyos gobiernos tiene relaciones el de Cuba. De lo contrario, pueden establecerse silencios de implicaciones nocivas contra la ética.

Eso no concierne solo al plano internacional. Cuando resulta urgente erradicar la corrupción —fuerza que mina el cuerpo social y sobresale entre las que pudieran derrocar, desde dentro, el proyecto de transformación revolucionaria—, se necesita potenciar el sentido ético de la existencia. Dimensiones políticas, económico-financieras, sociales, demográficas, territoriales, científico-tecnológicas, formativo-culturales, de protección y conservación de los recursos y el medioambiente, la política comunicacional —tan necesitada de verdaderos cambios—, la política misma y en general todas las vertientes que influyen sobre la marcha de la nación, demandan cultivar de modo consciente la eticidad.

Esas aspiraciones dependen, en gran parte, de la calidad de la educación. Que esta no se incluyera de modo explícito, destacado incluso, entre las vertientes que se consideren estratégicas para el desarrollo del país, haría pensar en olvido o en indeseable influjo del economicismo: de concepciones económicas torpes. De haber sido la educación uno de los principales campos de batalla de la obra revolucionaria le ha venido a Cuba, entre otros frutos, el desarrollo científico del cual le viene una de sus principales fuentes de ingresos.

Pero la educación no termina en ese propósito. Para que su utilidad sea plena debe mantener y perfeccionar su papel —con el mayor abarcamiento y la mayor profundidad posibles, a base de rigor científico y cultivo de los valores espirituales— en la formación ideológica y cultural del pueblo, necesaria para que la nación tenga seguro el conjunto de sus logros.

Consolidar los principios del socialismo y lograr un alto desarrollo económico y social son metas indispensables para salvaguardar y fortalecer la independencia y la soberanía que Cuba logró con el triunfo de la Revolución en 1959. No hubo fuerza imperial capaz de impedir la victoria del Ejército Rebelde, los mambises de entonces, aunque solamente haya sido porque al comienzo el imperio menospreció el alcance que esa victoria tendría.

Ahora el imperio admite que más de medio siglo de política abiertamente hostil contra Cuba no le ha servido para lograr sus planes. El carácter y el alcance de sus propósitos pueden calcularse en comparación con los severos daños causados por acciones armadas y terroristas, y por el bloqueo aún vigente, al pueblo cubano, con el fin de asfixiarlo por hambre para que responsabilice de ello al Estado y se levante contra él.

Pero, aun logrando un socialismo de verdad próspero, democrático y sustentable, este sería muy manco si no consiguiera para la población una existencia grata, un ambiente que, libre de trabas burocráticas y basado en la buena convivencia y en la disciplina social, asegure la dinámica y la atmósfera de un país vivible. No basta que ese país sea deseado y posible: urge hacerlo real, verdadero, en la cotidianidad.

Se han publicado 21 comentarios



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  • bufalito dijo:

    desde hace mucho la sociedad cubana esta dividida en clases y obviamente eso acabara por dividirla y fragmentarla.los privados que son la entronizacion del capitalismo en cuba le traen ms problemas al pais que soluciones pues los trabajadores estatales losmiran con recelo y con razon dicen que se estan enriqueciendo.la corrupcion galopante esta siempre rondandolos y muchos tienen un patrimonio de dudosa procedencia.el estado tiene el reto de desmonar la propiedad privada ahora que es posible.no olvidar que elimperialismo yankee la respalda para que se convierta en una fuerza en contra de la sociedad.hoy en dia los privadosconcentran mucho dinero y eso alapoblacion en general les molesta y les traen muchas dificultades

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      “la libertad del individuo depende en mayor o menor medida del nivel, la calidad de las oportunidades económicas y por consiguiente el poder económico del mismo” o lo que es lo mismo; todos los obreros tienen el reisfgo de quedar bajo las ordenes de quien o quienes tengan mayor “poder económico”. O sea; al depender absolutamente de otros deberás vender tus conocimientos, esfuerzos Y tú tiempo a la primera oferta y no a la mejor. Por lo que; Al garantizar que las mayorías dependan absolutamente de dichos subsidios, lógicamente se propicia que; aun en medio del proceso actual que afirma llevarnos hacia un socialismo sustentable, sean realmente pocos los que puedan exponer abiertamente algún criterio divergente o que aporte a la necesaria plataforma de mayor inclusión y evolución sociopolítica etc.

  • Henry. dijo:

    Excelente trabajo

  • Eduardo González S. dijo:

    Muchas gracias, profesor Toledo por este artículo. Cuando veo el sobreuso de aquel postulado martiano “ser cultos para ser libres” me pregunto si su estructura formal no se adecua tanto al contexto actual. Pero tenemos que seguir intentando ser más cultos que es la única manera de ser más fuertes. A eso nos ayuda el magisterio de su pluma.

  • Arturo Menéndez dijo:

    En el socialismo al cual se aspira en Cuba, no en el que pueda confundirse con el capitalismo de estado, la democracia es vital, imprescindible, y debe distinguirse por su carácter participativo: por la activa y responsable intervención del pueblo en los debates, en la toma de decisiones, en la discusión —con influencia fértil, no meramente para debatir criterios y hacer catarsis— sobre la administración de los recursos en las áreas de trabajo de propiedad social. La democracia socialista debe tener el funcionamiento y el poder que la diferencien de otras, como la burguesa, tan enaltecida por la propaganda capitalista.
    Muy de acuerdo profesor Toledo. ¿No puede considerarse como parte de esa democracia socialista, participativa, la elección para los cargos en empresas y unidades presupuestadas por parte de los colectivos laborales? ¿También la rendición de cuenta de los directivos a esos colectivos laborales no solo de su gestión administrativa sino también de su conducta personal en el manejo de los recursos, etc.? Por supuesto que eso requiere de una metodología bien pensada, tarea en la que pueden participar los propios colectivos laborales, la CTC y el Partido. Resulta que las cooperativas eligen y deponen a sus directivos, ¿por qué no las empresas y unidades presupuestadas? Creo que esta sería una vía, que contribuiría a ir limpiando de burocratismo, corrupción y otros males a la compleja ruta de hacer realidad sueños y anhelos.

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      yo creo que más allá de elegir al admin d euna empresa etc deberiamos todos tyener acceso a la construcción del sistema por el cual se va regir dicha empresa… es decir teniendo las reglas claras podria ser más eficiente en fin quizas debamos poner “el capital al servicio de la sociedad” http://qbaneando.cubava.cu/2016/05/16/cuba-socialismo-sustentable/

      • Arturo Menéndez dijo:

        De acuerdo, cada vez mas democracia, de la verdadera, en la que el pueblo tiene cada vez mas protagonismo.

  • Reynaldo Feijoo dijo:

    La fórmula es trabajo y exigencia sazonado de leyes SOCIALISTAS que pongan bajo control a la clase privada que surge y que aunque se piense que es para hacer en Cuba “un socialismo próspero y sostenible”, esta sólo quiere su beneficio personal a costa de los maltratados de siempre, los hombres y mujeres honestos que trabajan para el estado y el pueblo.

    Se debe acruar como a principios de la Revolución y crear un departamento de Bienes Malversados que le rompió el espinazo a todos aquellos que lucraron con los bienes públicos. Se debe escudriñar la sociedad y los negocios y allí donde aparezca algo malhabido y no justificado aplicar la ley con tal rigor que sólo les quede decir como Dante en el momento que entren a prisión “perded toda esperanza vosotros los que entrais” Siento que a nuestro gobierno, con eso de convivir con otras formas de propiedad y tratando de actualizar el modelo cubano, se le está aflojando cada vez más el puño de acero socialista que mantuvo a raya a los vendepatrias y lacayos de adentro
    Esos no son los que van a dañar la Revolución. Esa es sólo la cara delincuencial de la política. Los que nos hacen daño son los neocapitalistas de pacotilla cubanos, la neoburguesía que crece y corrompe. Esa burguesía que defiende sus intereses de clase y hará todo lo posible porque uno de sus representantes llegue al poder.

    Para ellos con su dinero y poder es relativamente fácil engañar y comprar voluntades y cantar un bello canto de sirena cuya letra prometa “solucionar” los problemas que no hemos sido capaces de solucionar en el socialismo, por lo general por las causas económicas que todos conocemos. Raúl vuelve a sacudir la mata como hizo Fidel con tu incondicional apoyo. Sé que a ti no te tiembla la mano. Es hora que la levantes para que tiemblen los que medran con el dinero del pueblo. te aseguro que contarás con el apoyo de los tuyos y los que no apoyen que se definan. Socialismo o muerte no es un lema, es y debe ser un principio. La muerte no es sólo física, es también muerte como nación libre e independiente.

  • Gonzalo dijo:

    La corrupción se genera, tanto en el que tiene mucho, como en el que administra mucho. El que tiene muchas propiedades y gana mucho dinero va a pensar como rico y estará por encima de la mayoría de la población, eso se sabe, el dinero trae vicios y trae corrupción, eso también se sabe. El que, por su cargo, tiene a su disposición mucha cantidad de recursos y bienes y puede decidir sobre ellos, también tiene poder y también tiene dinero y también tiene un nivel de vida muy por encima de la población y tendrá dinero porque una parte de esos recursos se lo da y sus decisiones también se pagan y sus “visto bueno” se pagan y eso también es corrupción.
    La propiedad privada nunca se erradicó, siempre hubo gente que tenía fincas y casas en la playa, lo que pasa es que no tenía legalizada la actividad económica.

    A mi modo de ver, este país tiene dos grandes tareas por delante:

    1- Trabajar y producir, estimular a que la gente trabaje y levantar la producción agrícola e industrial. Un país no puede vivir sólo de exportar servicios, la producción y la generación de riquezas es lo único que puede sacar a Cuba del bache.

    2- Definir de forma clara las leyes, que son las reglas del juego, para todo el escenario actual tanto privado como estatal y a partir de ahí controlar. El que se salga del límite, sea estatal o particular, se le aplica la ley. Hoy se teme legislar en muchas cosas.

  • el socialismo real dijo:

    El Socialismo.

    Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.

    El socialismo constituye una etapa dentro de la Formación Económica Social Comunista, caracterizado por la transición de formas y actuaciones propias del capitalismo a otras propias de una sociedad socialista, donde el factor subjetivo y las prácticas políticas, con reconocimiento del papel de la ética y la educación constituyen puntos esenciales en la formación de la base técnica y material necesaria para el surgimiento de una sociedad nueva, sin clases.

    El socialismo, como régimen social, surge como resultado de la supresión del modo burgués (capitalista) de producción y de la instauración de la dictadura del proletariado. Está basado en la propiedad social sobre los medios de producción (estatal: de todo el pueblo). La propiedad social determina la inexistencia de clases explotadoras, de la explotación del hombre por el hombre, que las relaciones entre los trabajadores sean de colaboración amistosa y de ayuda mutua.

    Bajo el socialismo, se acaba con toda opresión social y toda desigualdad nacional, con la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo físico.

    Sobre la base de la propiedad social, bajo el socialismo se desarrolla de manera planificada la economía nacional. El desarrollo y el perfeccionamiento de la producción social sirven para satisfacer, de manera cada vez más completa, las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo.

    La vida de la sociedad socialista se asienta sobre una amplia democracia; la incorporación de todos los trabajadores a la participación activa en la dirección de los asuntos estatales. El democratismo socialista garantiza tanto los derechos sociales –derecho al trabajo, al descanso, a la instrucción (educación) y al servicio médico (sanidad, atención médica) gratuitos, a disponer de lo necesario en la vejez, igualdad de derechos para la mujer y el hombre, para los ciudadanos de todas las razas y nacionalidades –así como las libertades políticas- las libertades de palabra, de prensa y de reunión, el derecho a elegir y ser elegido, en el marco de los fundamentos socialistas.

    Ley económica del movimiento de la producción socialista. El contenido de la ley económica fundamental del socialismo consiste en satisfacer de manera cada vez más plena las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo por medio del desarrollo y del perfeccionamiento incesante de la producción social.

    Bajo el socialismo, los trabajadores trabajan para si, para su sociedad; su interés colectivo y personal estriba en desarrollar por todos los medios la economía nacional, en incrementar constante y rápidamente la riqueza social del país con el fin de satisfacer las necesidades crecientes de toda la sociedad y de cada uno de sus miembros. La conciencia de que cada individuo, bajo el socialismo, en vez de trabajar para los explotadores trabaja para sí, para el bien del pueblo, y construye la sociedad comunista.

    Estado de la sociedad socialista, parte política de la superestructura sobre la base económica del socialismo. El Estado socialista es un nuevo tipo de Estado que adviene en sustitución del Estado burgués y como resultado de la revolución socialista. El proceso de formación de la superestructura socialista ocurre en el transcurso de todo el período de transición del capitalismo al socialismo. El Estado del período de transición es la dictadura del proletariado. Es socialista por sus fines y objetivos, pues sirve de medio para la construcción del socialismo.

    La amistad de los pueblos constituye un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en la economía y en la democracia socialistas, en la ideología marxista-leninista del internacionalismo.

    El Partido Comunista representa, apegado a los principios del marxismo-leninismo y el ejemplo, la vanguardia rectora de la sociedad socialista hacia la construcción del comunismo.

    • Chucho dijo:

      Sigues copiando y pegando del Diccionario Filosófico de Iudin, lo peor del manualismo soviético de la época del “socialismo real” como le llamaron allí a lo que se “desmerengó” por corrupción y alejamiento de las masas. Evoluciona hermano, cualquier discurso de Fidel es más real y apegado a lo nuestro.

    • osv dijo:

      Muy buena declamación sobre el socialismo TEÓRICO. Pero ese, no ha existido en ninguno de los paises socialistas que existieron o existen aun.

  • marcos estrada dijo:

    señor bufalito, es facil criticar, lo dificil es dar una solución viable y efectiva, que de bienestar al pueblo, conoce usted algun modelo ecomico en el que se alla suprimido la propiedad privada que alla funcionado?, si conoce alguno por favor mencionalo, y escriba sus ideas que permitaran que los cubanos ganen un salario que le alcance para vivir dignamente en corto plazo, sino tiene argumento alguno, entonces le dire algo real, usted es contrarevolucionario, porque lo que quiere es generar miseria en el pueblo y escases para que se revele y se acabe la revolución, cuba tiene que ir adelante y dejar que los cubanos hagan sus empresas basados en sus talentos, cuba tiene gente capaz de generar un progeso inmenso, pero personas como usted se openen a dejarlos usar todo su potencial, para beneficio del país, ojala usted sea parte de la minoria, y raul y sus asesores esten pensando en otro sentado, viva cuba prospera y sostenible,

  • pocholo dijo:

    MIRAR DESDE LOS ANGULOS”
    La gente está llena de expectativas inciertas, porque todo se ha dicho tan claro que el espacio para avanzar es angosto y será un pulseo tan fuerte o más que el de medio siglo atrás hasta hoy, pa los que ya estamos viviendo la cuarta o la tercera edad quemar las naves no nos cuesta ningún trabajo, es como vivir hasta hoy, hasta ir pa el campo santo, o un rincón de la casa en un búcaro, pero los que vienen detrás quieren muchas cosas que serán muy difíciles y otras no serán posible, porque del otro lado ellos siguen en el mismo camino , lo que están cambiando es el caballo y nosotros no podemos morir en la orilla después de tanto nadar.
    Hay cosas que nadie explica y serán muy difícil de alcanzar.
    Ellos quieren mandar a los excluibles, pero allá están protegidos los asesinos por los que muchas familias aquí sufren. ¿Cómo se negocia eso? ¿QUIEN LO EXPLICA?
    LA LOBA FEROZ, quiere arreglar a su manera la ley de ajuste cubano, claro a su manera p q sus votantes son familia y o algunos de los marielitos, balseros, asesinos, hijos de magnates y hasta algunos de los que decimos que se fueron por la situación económica , cosa que siempre pongo en duda cuando leo mi libreta de teléfonos y un tercio esta allá, otro tercio se murió aquí o allá y el otro tercio vive porque ve vivir, y están entre los muertos vivos que quieren la internet ya; barata y de banda ancha. Nada será tan fácil.
    Es como hacer una sopa con piedras, alambres de púas, y no sé que otros condimentos, ¿a que podrá saber y quien se la podrá tomar?
    Por eso mirar desde los ángulos sin pesimismo pero con objetividad nos dice que el muerto es más grande que la caja.
    Sería bueno que mientras no haya nada nuevo y útil en lo que debamos entretener la inteligencia, nos preparemos para lograr con nuestros cambios ir adelantándonos a lo que ellos piensan demandar, porque también tenemos que saber pedir lo que sepamos que están dispuestos a hacer y no contar con lo imposible, para que no se pare el proceso. Y por otra parte, trabajar con nuestra gente a tiempo para que no se frustren cuando vean la verdad de los hechos que han de pasar, en un mundo donde ellos están haciendo daño a sangre y fuego como hasta hoy con nosotros.

  • juan carlos corcho vergara dijo:

    Mis felicitaciones para el profesor Luis Toledo Sande, artículos como estos debieran publicarse y debatirse en espacios de mayor accesibilidad y participación, el pueblo debe relacionarse e interactuar con este lenguaje crítico y responsable, y percibir que hay muchos cubanos sabios y patriotas que al igual que él , es decir el pueblo, están preocupados y ocupados por alertar sobre estas realidades ,pienso que esto ayudaría a disminuir la indiferencia social y la impunidad ante todos estos flagelos, yo recuerdo que en una ocasión Fidel se refirió a nuestros nuevos ricos haciendo alusión a los corruptos y a los masetas oportunista de entonces, y si el comandante admitió que teníamos nuevos ricos nacidos y enriquecidos al calor de los problemas y limitaciones derivadas del bloqueo, y la caída del campo socialistas, porque no admitir y reconocer que tenemos nuestros nuevos pobres. Muchas gracias a cubadebate por publicar mi anterior comentario y sobre todo publicar este excelente artículo del profesor Luis Toledo Sande

  • juan carlos corcho vergara dijo:

    Con la venia del profesor Luis Toledo Sande quisiera utilizar un comentario que ya realice a propósito del artículo ¡Viva la revolución! Del joven periodista y profesor de la universidad de la habana. Ernesto Estévez Ramos relacionado con la reciclada mentalidad colonial criolla de nuestro tiempo, y que su artículo me provoca reiterar mi comentario. ´´En demasiadas ocasiones se promueven a personas a espacios de decisión, que desconfían de la mirada culta, de la necesidad de la reflexión pausada, del espacio para el pensamiento. A ello no escapa la selección de los que dirigen entidades económicas, políticas, educativas o culturales, con casi nula cultura y poco sentido del diálogo, resultado de la incomprensión de la complejidad social actual. La búsqueda del buen administrador capaz de atenerse a una disciplina, no niega la necesidad del dirigente capaz y culto que logra conducir procesos complejos y diseñar e implementar respuestas adecuadas, frutos de su pensamiento. Si promovemos la incultura, no podemos luego escandalizamos cuando se le ocurre diseñar o aprobar manifestaciones vulgares y sietemesinas de identidad nacional o de lo revolucionario. Debemos entender además que la lucha contra la corrupción económica, comienza en primer lugar por una batalla contra la corrupción cultural. Por la incultura, entra la vanidad de creer que el “sacrificio” de dirigir te hace merecedor de privilegios. Por la incultura entra el afán desmedido de lucro, de poseer bienes materiales como fin primero de la actividad humana´´. Se ha dicho hasta la saciedad que nuestra política de cuadro es fallida, pero sigue intacta, pero incluso la que está vigente no se cumple, hay que otorgarle a las bases un poder real y participativo en la selección y fiscalización de los directivos, los cuales deben convertirse obligatoriamente en verdaderos líderes, ejemplos indiscutibles de capacidad, de honestidad , de sencillez, cultura general, y cultura política, de entrega total e incondicional al servicio público, y sobre todo fidelidad absoluta y probada en el día a día al proyecto revolucionario y socialista que pretendemos construir. Yo creo sinceramente que la mayor parte de los males que aquejan a nuestra sociedad, descritos en el artículo, se debe al acomodamiento y finalmente al proceso de degradación y corrupción de muchos de nuestros cuadros, y no hace falta sacar cuentas de si es minoría o mayoría, hace ya rato Fidel advirtió del daño que hace un solo, un solo dirigente autoritario, abusador del poder y de las gentes, y por demás corrupto al proyecto revolucionario. No es correcto que pidamos al pueblo sin un poder real , primero para elegir y luego para fiscalizar sistemática y hasta constructivamente , que estemos vigilantes ante estas manifestaciones y después denunciarlas, exponiéndose a lo que se expone el que tiene el valor de denunciarlas, y lo dejen indefenso ante las´´ actitudes asociativas para delinquir o faltar a la ética en beneficio propio y de terceros´´, se silencie, se aniquile o se linchen, o tenga que pasar por largos procesos también burócratas y asociativos, para demostrar y se haga justicia con lo denunciado. El linchamiento no necesariamente tiene que ser físico, está el linchamiento funcional, el político, y hasta el ciudadano total, es triste hablar de estas cosas así de crudo, pero están desgraciadamente interactuando en nuestra sociedad y no debemos esperar por convertirnos en un Colombia o en un Méjico, nuestros delincuentes de cuello blanco como los llaman, no son tan blancos como aparentan. Ya es hora de pasar a la ofensiva para convertir a cuba mas pronto que tarde en el país deseado y posible
    . Y SI, Viva la Revolución, pero la de Fidel, la de Raúl y la de la generación histórica que la llevo a cabo.
    ´

  • Fernando Perdomo Quesada dijo:

    La democracia participativa es consustancial al socialismo, está refrendada en nuestra Consitución (art.3) y se han implementado vías para su consecución práctica. Sin embargo la participación real y efectiva de las bases en la toma de decisiones políticas continúa aún siendo un reto para nuestra sociedad. Para llevar adelante el perfeccionamiento de nuestro socialismo se necesita renovar la legislación de modo que el pueblo tenga la facultad de velar por el funcionamiento del poder más allá del mediano plazo. Y esto es una urgencia a todos los niveles, dada la complejidad de las metas que se ha planteado el país para los próximos años, y debería comenzar por el ámbito local, que es donde transcurre la vida de la gente.

  • Arturo Ramos dijo:

    Este artículo está excelente. Creo que en nuestros medios Ej: mesa redonda, u otros espacios, ya puede hablarse en este mismo lenguaje, y promoverse análisis de este tipo que tienen una repercusión muy beneficiosa en la espiritualidad de los revolucionarios. Ser pragmático, ver las cosas tal como son, pero radicalmente comprometido con el SOCIALISMO, y sobre todo SIN RENUNCIAR A VER LAS COSAS COMO A NUESTRO JUICIO DEBEN SER.

  • gaston dijo:

    Excelente trabajo. Una muestra reciente de esto que expone en su artículo, lo tenemos en las decisiones acerca de los precios topados en los mercados agropecuarios. Algo que repetía el cro. Murillo hasta el cansacio que no era posible,que la solución eran los mercados de oferta y demanda, etc… Sin embargo, cuando se decidió por el Presidente Raúl tomar medidas, de inmediato se encontró una forma de resolver el problema y se logró. Se recuperaron los mercados agropecuarios estatales, las empresas estatales de acopio, etc. Se eliminó el mercado concentrador de El trigal, que más de un vez dijeron que era la mejor opción…. Pensar que la solución a todos los problemas es privatizar es puro neoliberalismo, no pequemos de inocentes…que nos puede costar muy caro…Todo este tiempo, en el que no se ponían de acuerdo y no se tomaban medidas, se enriquecieron los especuladores e intermediarios y el pueblo trabajador lo sufríó a diario……

  • Arnold August dijo:

    Gracias profesor Luis Toledo Sande por escribir este artículo excelente y CubaDebate por publicarlo. En sus primeras frases, usted cogió mi atención cuando escribió-

    “Con el triunfo revolucionario de 1959 alcanzó Cuba la independencia y la soberanía. Si desde entonces son una realidad, no una meta, preservarlas sigue siendo un reto.”

    Una advertencia importante y realista desde el punto de vista revolucionario. El artículo entero a la altura de su promesa de hacer frente al desafío que se enfrenta el pueblo cubano. Sus ideas sobre la mejora de la democracia en el sistema socialista, como uno de estos desafíos, están bien argumentadas y claro para cualquier lector serio. Aprecio mucho su última frase que sigue a los primeros como conclusiones lógicas de todo el artículo.

    “No basta que ese país sea deseado y posible: urge hacerlo real, verdadero, en la cotidianidad.”

    También leí con mucho interés todos los comentarios como siempre lo hago por cada artículo importante. Me di cuenta de que usted ha fomentado con éxito a la gente a reflexionar sobre el tipo de democracia necesaria para Cuba en este momento. Esto demuestra que la gente está pensando en ello, pero tienen este y otros artículos similares para enmarcar el debate en el contexto patriótico del socialismo, la independencia y la soberanía de Cuba.

    En los comentarios también me di cuenta de que, una vez más, como ocurre con la mayoría de los artículos importantes, que se mencionó que este artículo también debe ser publicado en la prensa escrita con el fin de ampliar su acceso a todos los cubanos. Este tipo de comentarios se han llevado a cabo durante más de un año, pero no se hicieran públicos fuera de estos comentarios.

  • rccc dijo:

    Profesor yo soy de los convencidos a ultranza que no hay una sola de nuestras dificultades de cualquier naturaleza que no esté vinculada al BLOQUEO, el que dicho de otra forma es el engendro pensado para asfixiarnos. Es un cierre total al acceso de recursos para dificultar sobremanera toda idea de escape o de mejoría para todo el pueblo. Porque es para todos, sin excepción, donde se incluyen hasta los que mercenariamente conspiran o hacen cosas mal hechas o no hacen las cosas bien porque no quieren. Esa es la diferencia y a su vez la fortaleza de la revolución socialista cubana. La que ha podido sortear , como dicen algunos ” milagrosamente” los obstáculos y seguir avanzando y echando años para atrás sin que los poderosos puedan destruirla.
    En materia de economía se sabe que toda actividad requiere un mínimo de recursos y hay que disponerlos cuando es preciso. No antes, ni después, sino oportunamente. Eso la nunca ha podido concretarlo y las afectaciones siempre han estado gravitando.
    La élite hegemónica sabe muy bien que si nos sueltan el freno “lo que va a pasar es lo que va a pasar”. Porque la VOLUNTAD POLITICA DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO ES MUCHO MÁS FUERTE Y PODEROSA. Y ellos lo saben muy bien. Por eso son palabritas y gesticos que a fin de cuenta han dado menos aceite que un ladrillo hasta ahora.
    Sueñan con destruirnos y no renuncian a hacerlo. Lastimoso que haya algunos ilusos que no ven o no quieren ver la realidad.
    Gracias por sus reflexiones precisas, oportunas.

Se han publicado 21 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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