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Cuba y los Estados Unidos: ¿normalidad posible?

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Procuraré no repetir más de lo imprescindible lo que dije en tres textos ya publicados acerca del mismo tema. Uno, “Cuba y los Estados Unidos, otra etapa”, lo escribí el 20 de diciembre de 2014 y pronto apareció en Cubadebate; los otros dos, difundidos en Cubarte, surgieron de la intervención que preparé para la cita del 21 de enero de 2015, dedicada a José Martí, del espacio Dialogar, dialogar: “Con José Martí: raíces y luz” y “Con José Martí: para que la victoria siga siendo victoria”. Pero agradecería que, de hallar público lector, las respuestas que ahora doy al cuestionario de Cubarte se leyeran como continuación de aquellos textos, que circularon no solo en los sitios mencionados.

1. ¿Cuáles son a su juicio las principales influencias de la cultura estadounidense en la cultura cubana? ¿Podemos hablar de influencias positivas y negativas? ¿Considera Ud. que existen algunas influencias en sentido inverso, o sea, de nuestra cultura en la sociedad estadounidense?

Apunto apenas descriptivamente, sin insistir en ejemplos concretos de la realidad esbozada, elementos de un tema que no puede tratarse a fondo en pocas líneas. Frutos del proceso de conquistas y colonizaciones desatado o fortalecido en la estela de 1492 —con derivaciones que no acaban—, ambos países son relativamente jóvenes en la heterogénea familia mundial, y la juventud tiene ímpetus y límites en el desarrollo de las cualidades. Con hechos como el exterminio o el apartheid de los pueblos aborígenes, y el saqueo territorial de más de la mitad de México, a partir de las Trece Colonias británicas de Norte América se formó una potencia pluriestadual conformada como una sola nación, que en la herencia de su metrópoli y madre putativa, Inglaterra, asumió como rasgo medular un “mesianismo” conquistador de signo puritano y conocidas consecuencias.

Esas características se conjugaron con el pragmatismo, que se da por nacido en la nación norteña, es el cuerpo ideológico propio del sistema capitalista, llega a nuestros días y continúa su marcha en secuelas y realidades como el llamado neoliberalismo. Y no se agota en el ámbito de su origen: el expansionismo capitalista, y los caminos de la colonización, han propiciado que penetre en otros territorios. Puede infiltrarse hasta en intentos de enfrentar aquel modo de producción y de pensamiento, que está en crisis pero guarda reservas para una larga supervivencia y un fuerte y nocivo influjo ideológico y cultural.

En la que José Martí llamó nuestra América mestiza —que, a pesar de esfuerzos unificadores como el representado por Simón Bolívar, se fraccionó en varios países— crecieron pueblos hostigados por potencias extranjeras, primero europeas, y luego, hasta hoy, la que se formó en el norte del propio continente americano. No por gusto el propio Martí la definió como América europea o Roma americana. Pero la independencia alcanzada por esa sección de América —una sección que ha pretendido y en gran manera logrado usurpar hasta el topónimo y los gentilicios continentales—, generó ilusiones y para muchos convirtió a esa nación en presunto paradigma, toda una fuente de espejismos.

La historia de Cuba, para centrarnos en este pedazo de nuestra América, ha evidenciado cómo hasta en sus luchas independentistas se colaron esos espejismos, un hecho visible incluso en la historia de nuestras banderas, no solo la de López, “saneada por la muerte”, como escribió Martí. Manos e ideas anexionistas, con una complejidad de intenciones cuya valoración requeriría espacio y matices que no caben en estas notas, intervinieron también en otros símbolos. En general, habría que ver hasta qué punto ese cuadro de juventud (o explicable inmadurez) y de ilusiones se vincula con un rasgo que algunos consideran fatalmente afincado entre nosotros: el embullo, que puede ser una fuerza motora fértil, pero también un estímulo para valoraciones y decisiones precipitadas.

Nada niega que la cultura de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, Cuba entre ellos, haya influido en la nación norteña. Citemos no más del discurso del presidente Barack Obama el 17 de diciembre pasado, parte de los argumentos con que, desde su perspectiva, sustentó la validez de restablecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones y revertir el abismo construido en más de cinco décadas: “año tras año, una barrera ideológica y económica se ha ido fortaleciendo entre nuestros dos países.  Entretanto, la comunidad de exiliados cubanos en los Estados Unidos hacía enormes aportes a nuestro país en la política, los negocios, la cultura y los deportes”.

Es lo que ocurre en un país que se ve o se presenta como la tierra prometida y que, a regañadientes o como sea, recibe multitudes de inmigrantes. Pero ese país se yergue como potencia dominadora, y no es seguro que conozca de veras, ni en lo elemental —más allá de citarlo a conveniencia parcialmente—, el legado de uno de los grandes revolucionarios “estadounidenses” del siglo XIX: el José Martí que vivió casi la totalidad de sus quince años finales en los Estados Unidos y elogió las que consideraba “las virtudes fundamentales del Norte, las virtudes del trabajo personal y del método”. Las estimaba aprovechables por nuestros pueblos si no se sofocaba en ellos “el amor reverente” reclamado por el país natal, en el que no podrían aplicarse “con éxito las virtudes si se le hubiese perdido a la tierra nativa el conocimiento y el amor”. Ese fue el Martí que criticó a fondo los males de la sociedad estadounidense, se identificó con los grandes disidentes de aquel sistema y se propuso levantar en Cuba una revolución que frenara las pretensiones expansionistas del poderoso vecino.

De lograrlas, como en gran parte ocurrió, ese vecino rompería crecientemente al servicio de sus intereses imperiales el equilibrio del mundo, y estaría en mejores condiciones no solo para agredir a otros países, a otros pueblos. También lo estaría —y así lo denunció Martí— para burlarse del suyo propio y usarlo como a una “mula mansa y bellaca”, manejable al servicio de las estratagemas políticas desplegadas por las fuerzas dominantes de la nación.

Con tal desequilibrio entre sus recursos más poderosos, los Estados Unidos han influido en el mundo, y mucho de lo que hoy circula y se impone en los medios de comunicación masiva lleva factura estadounidense, o le rinde tributo de sumisión a ese modelo. No creamos que semejante cosa ocurre únicamente lejos de nuestros lindes nacionales. Puede franquearlos de diversos modos, pues el imperialismo lo es precisamente porque se ha expandido no solo en política y en economía, sino también en modelos culturales. Así como en siglos anteriores al imperio romano lo sobrevivió el uso del latín como lingua franca, en la actualidad ese papel lo desempeña el inglés, y no precisamente como homenaje a pueblos “menores”, ni a creadores extraordinarios como William Shakespeare y Mark Twain.

Ello sucede como un logro del imperio que se expresa en esa lengua, y la impone, o se le acepta, como impone o se le acepta su moneda, el dólar, y como impone guerras homicidas en tantos “oscuros rincones del planeta”, incluso capitalizando el inmoral otorgamiento de un Premio Nobel de la Paz. Ni el nacionalismo revolucionario fortalecido en Cuba como respuesta a la agresividad imperial —expresada en acciones armadas y en un férreo bloqueo económico, comercial y financiero— ha impedido que, en medio de una Revolución antimperialista por definición y por necesidad vital, como la nuestra, hayan prosperado entre otras maravillas los photoservices y los snack bars, y el lenguaje monetario gire en torno al dólar. En nuestros aeropuertos y billetes aéreos, incluso para viajes domésticos, la capital del país se llama Havana, algo que nadie atribuirá a la grafía de ese topónimo en siglos pasados.

En nuestros medios de comunicación pululan el cine estadounidense, no precisamente el mejor, y productos audiovisuales marcados por lo que se promueve desde aquel país. Al imperio le convendría que, aunque un día se levantara completamente el bloqueo, Cuba se viera libre de pagar impuestos por el uso de sus mercaderías audiovisuales.  Las ganancias económicas que la potencia recibiría de ese pago no se sería mayor que los beneficios ideológicos que le representa la circulación en Cuba de dichos productos. Percatarse de esa realidad, y señalarla claramente, no debe confundirse con desatar prohibiciones. Lo que se necesita es desarrollar un espíritu crítico iluminado y profundo, y desarrollar al máximo la creatividad propia.

2. ¿Qué preocupaciones sobre la cultura cubana, a la luz del cambio en cuanto a las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, considera relevantes? ¿Cuál sería el peligro mayor?

De nuestra idiosincrasia parece hablar una frase que se atribuye a Máximo Gómez: o no llegamos o nos pasamos. En algunas mentes puede prosperar el olvido de lo que para nuestra patria, para nuestro pueblo, ha significado el imperio, y sigue significando. El propio presidente de los Estados Unidos se ha encargado de decir sin ambages que con respecto a Cuba esa potencia procurará lograr con la normalización de relaciones lo que no pudo conseguir a base de hostilidad y de imponerle un aislamiento que acabó actuando contra el imperio mismo.

Eso, repítase, lo dijo el presidente de los Estados Unidos, no el gobierno cubano. ¿Lo dijo para que sus partidarios se convenzan de lo conveniente del cambio de táctica? Eso no cambiaría el peso de realidad que hay en sus palabras, ni mermaría el hecho de que está dando voz a la política distintiva del imperio que él representa en la cima del poder político, un imperio que también acude a guerras cuando lo estima conveniente para sus intereses. No se habla con esto de una realidad pasada: sin hacer el juego a las fuerzas interesadas en fomentar el olvido de la historia, se habla de un presente que se perfila en marcha de permanencia hacia el futuro.

La cultura revolucionaria cubana es fuerte, y se ha fraguado en una larga y heroica resistencia. Pero no desconozcamos el efecto que el hostigamiento imperialista ha causado sobre gran parte de la población, un impacto que no sería menos peligroso porque “solamente” se manifestara en una especie de desmovilización política, de aceptación de símbolos de la nación donde el imperio tiene asentamiento central y estado mayor para sus operaciones. Quien conozca de veras nuestras calles sabrá que no es exagerado hablar de una Cuba inundada en gran parte por banderas de los Estados Unidos, que deben verse formando parte de la inundación de recursos y vías por donde se hace rendir culto el denominado American way of life.

Todo eso cabalga sobre los efectos del bloqueo, y sobre una dosis nada despreciable de pérdida de la memoria. Anécdotas hay muchas para calzar lo dicho, y aquí va una reciente. En un ómnibus, personas con la humildad material impresa en su apariencia, hasta en su manera de expresarse, vociferaban sobre lo bien que vivían antes de la Revolución, sobre la cantidad de comida que compraban para sus hogares, sobre el hartazgo constante en que vivían, porque con poco dinero se adquirían montones de cosas y, al parecer, el dinero no faltaba. Para quienes así hablaban, ¿habría analfabetos en Cuba cuando triunfó la Revolución, habría niños que morían por falta de atención médica elemental? Podrían hacerse más preguntas, pero esas dos tienen bastante peso.

Yo estaba lejos de aquellos entusiastas contertulios, pero me tocó descender del ómnibus, en la popular Esquina de Tejas, junto con un pasajero cuyo ostensible mestizaje permitía suponer la discriminación que había sufrido desde los primeros años de su vida, y en quien se apreciaba la impronta de un déficit de proteínas que debía venirle de la infancia. Por su edad, tal carencia debió fijársele por lo menos a lo largo de unos quince años antes de 1959. Y le pregunté: “Por favor, usted que ha vivido más que yo, y que recordará más cosas que las que yo recuerdo, ¿podría explicarme cómo es posible que en Cuba triunfara una Revolución proclamada en defensa de los pobres, si no había pobres?” El hombre pensó antes de responderme: “Sí, había pobres”, y tras una corta pausa añadió con mayor énfasis: “Pero no tanto como ahora”. Omito mi respuesta.

 

3. ¿Qué papel juega el histórico antimperialismo de los cubanos en este proceso?

Es engañoso hacer generalizaciones metafísicas. Todo pueblo es heterogéneo, y lo componen fuerzas diversas. Es obvio que entre la vanguardia, la masa común y la retaguardia —para no hablar de otras parcelaciones posibles— existen diferencias relevantes. Pero Cuba ha sobrevivido como nación porque la vanguardia antimperialista de su pueblo tuvo el respaldo de una masa que, con mayor o menor grado de conciencia —de claridad teórica, digamos—, apoyó un pensamiento y una acción antimperialistas que se expresaron en la lucha librada para mantener la independencia y la soberanía de la patria. El parteaguas que representó el 1 de enero de 1959 no se habría afianzado sin un pueblo mayoritariamente identificado con la política de reivindicaciones nacionales que se plasmó en la nacionalización de grandes propiedades cubanas hasta entonces en poder de monopolios estadounidenses. Frente a cada una de esas expropiaciones revolucionarias se hizo célebre la respuesta del pueblo: “¡Se llamaba!”

Hoy vivimos en un mundo donde el anticomunismo que estaba en pie, dentro de Cuba, en 1959, ha dado paso a otras prédicas como la del antiterrorismo, que mal esconde la voluntad de satanizar todo cuanto huela a rebeldía de pueblos, a lucha por la defensa de los derechos nacionales, a rebelión de los oprimidos. Hay una guerra cultural tan fuerte como la más fría y como la más caliente. Dos ejemplos: las invasiones de Irak y de Libia por fuerzas de la OTAN, del imperio, pueden presentarse como actos democratizadores, mientras que el iraquí y el libio que se rebelen contra el opresor extranjero son tildados de criminales terroristas.

En el lenguaje del imperio, no terrorista puede equivaler a desmovilizado, tanto en política como en ideología, y en cultura. Lucha de león contra mono, y con el mono amarrado, o anestesiado. De ahí lo estimulante que resulta el replanteo geopolítico desatado en nuestra América, y que pudiera resumirse en realidades como el ALBA y la CELAC. Pero frente a ellas el imperio y sus servidores no cesan de actuar para revertirlas, como ostensiblemente se aprecia en operaciones contra la Venezuela bolivariana, el Ecuador de la Revolución Ciudadana y la Bolivia del Movimiento al Socialismo, para citar tres ejemplos contundentes.

En tal contexto se dan los pasos hacia la normalización de relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba. Si por razones protocolares y diplomáticas pudiera decirse que ambos países deben aprender a convivir civilizadamente, en el fondo ético de la visión de la realidad no debe haber dudas de a quién le toca suspender la agresividad y levantar el bloqueo. Hasta donde sabemos, Cuba no ha bloqueado a los Estados Unidos, ni ha lanzado una invasión armada contra esa potencia. Si se vio envuelta en la Crisis de Octubre, que desde otros lares llaman también de los Cohetes, o de los Misiles, fue por el acecho que le impuso el imperio.

4. ¿El impacto cultural que conlleva el incremento de las relaciones entre ambos países debe dejarse a la espontaneidad? ¿Cuál debería ser el papel de las instituciones culturales cubanas en la  conducción de ese proceso?

La primera de esas preguntas me sobrecoge. Quiero creer que a nadie se le ha ocurrido suponer que los Estados Unidos dejarán el asunto a la marcha espontánea de lo imprevisible. Para sus fines cuentan con grandes recursos mediáticos, poderío económico, fuerzas de penetración cultural, negocios de armamentos y guerras, equipos humanos y tecnológicos para investigaciones sociológicas, tanques pensantes bien pagados. Recordemos, una vez más, los pronunciamientos de su presidente con respecto a por qué a esa nación le conviene más cambiar de política hacia Cuba que mantener aquella con la cual durante más de medio siglo no ha conseguido sus propósitos.

Si no los ha conseguido se debe, en primer lugar, a la capacidad de resistencia de Cuba. Pero no perdamos de vista lo que en términos militares representa el ablandamiento artillero, y para qué se lleva a cabo. El bloqueo, abominables actos terroristas y acciones armadas —ante la invitación a olvidar la historia, ¿será necesario repetir aquello de Remember Girón?—, han constituido un ablandamiento artillero de más de cinco décadas. Claro que la abierta hostilidad suscita rechazo del agredido contra el agresor, hasta paranoia colectiva puede generar; pero hechos como el bloqueo tienen mediaciones más sutiles que las bombas.

Por otra parte, la justa insistencia cubana sobre los daños que el bloqueo le ha causado a este país, puede no solamente haber ocultado otras causas de nuestros problemas —dígase la burocracia, la ineficiencia y la corrupción internas—, sino que también pudiera suscitar la ilusión de que, una vez levantado el bloqueo, todos los problemas se resolverán milagrosamente. Habría, o hay ya, quienes vean como salvador de Cuba al mismo imperio que ha intentado asfixiarla. De hecho, esa visión agruparía en un mismo bando a ingenuos y a mercenarios.

La cultura de un pueblo es mucho más abarcadora que lo gremialmente llamado cultura. Pero aun ciñéndonos a las que formalmente clasifican como instituciones culturales, las cubanas deben fortalecer su trabajo, valga la redundancia, cultural, que también es una labor política en el sentido más profundo de la palabra, y requiere persuasión profunda, sabia, irreductible al facilismo de las prohibiciones y a la manipulación política torpe. Se requiere desarrollar un espíritu crítico activo y lúcido, de sólida base cultural, valga la insistencia. Que un artista cubano, en medio de un gran despliegue de exposiciones en Cuba, se permita poner las imágenes de los dos gobernantes, el de Cuba y el de los Estados Unidos, vinculados —repito: en Cuba— con esta frase en inglés, My new friend, pudiera por lo menos movilizar el pensamiento y suscitar que en la prensa apareciera un debate sobre el tema. El silencio puede ser un eficaz recurso crítico, pero no siempre vale dar la callada por respuesta, sobre todo cuando lo que se ha dicho tiene graves implicaciones.

Otro punto inquietante, y que mucho alegraría al imperio, sería que, en su sobrecogedora disciplina, y en nombre de la razón de Estado, la prensa cubana fuera impulsada a silenciar lo que deba decir o continuar diciendo sobre los Estados Unidos y sus gobernantes, aun en medio de la normalización de relaciones entre los dos países, y de relaciones diplomáticas ya normalizadas. Los medios de prensa cubanos que existen no pueden verse impedidos de dar cabida a lo que deba decirse de una potencia que sigue haciendo guerras en el mundo, y que sigue hostigando a países con los cuales tiene relaciones diplomáticas, como Rusia, y como la Venezuela bolivariana, para no ir más lejos.

Es de suponer y de desear que no ocurra; pero si los medios existentes se vieran impedidos de cumplir esa función, entonces el país tendría que apurarse en crear los requeridos para que, en manos y con mentes de riesgopropistas patriotas, den el espacio necesario para que la conciencia crítica se exprese con responsabilidad revolucionaria, sin cortapisas, sin el excesivo sentido de conveniencia y oportunidad que a veces ha menguado a nuestra prensa. Preciso, para mayor claridad: ha menguado a nuestra prensa, no solo ni fundamentalmente a periodistas llevados a seguir líneas informativas erráticas, contra cuya tenacidad han sido insuficientes los llamamientos y las resoluciones formales que la dirección revolucionaria del país ha adoptado para transformarlas. Sería muy bueno que estas preocupaciones se vieran anuladas por una realidad fértil, pero ni tantito así debemos andar desprevenidos en temas de tanta significación.

 

5. El Consejo Nacional de la UNEAC aprobó la creación de un Grupo de trabajo que dará seguimiento a este tema. ¿Cuáles serán los objetivos y funciones del mismo?

El grupo de trabajo creado por acuerdo del Consejo Nacional de la UNEAC no debe ser una polea suelta, un elemento aislado, un electrón saltarín. Y la UNEAC, por muy lúcida y combativa que siga siendo, no tiene en sus manos la mayor responsabilidad en este asunto, aunque la que tiene es enorme. El Grupo, y en general la UNEAC, sus integrantes revolucionarios y patriotas, deberán fomentar cuantas acciones se necesiten para estimular que el conjunto de nuestras instituciones culturales —que, por cierto, no todas, ni siquiera las más influyentes, están adscritas al Ministerio de Cultura ni son controlables por la UNEAC— cumplan su labor persuasiva en el cuidado de nuestros valores, de nuestras tradiciones, de nuestra alma nacional. No se habla de algo que podamos permitirnos confundir con expresiones de aldeanismo tonto; pero tampoco abandonarse ante los sueños de una globalización que mucho conviene al imperio, y que no es un camino para la solidaridad, sino para el sometimiento.

 

6. ¿Desea agregar algo más sobre el tema?

El tema es tan abarcador, tan vital, que lo ya dicho en estos apuntes resulta poco, poquísimo. Mucho más sería lo que habría que añadir. Nada es banal en algo tan importante. Lo que pudiera estar en juego, es decir, en serio peligro, sería la supervivencia de una nación que existe porque se resistió a ser asimilada, tragada, por el mismo imperio que hoy le ofrece un tratamiento formal diferente. ¿Un mazo de zanahorias, como se ha dicho? Cuba no debe pretender para sí un aislamiento contrario a sus intereses y a su misma historia como nación que se formó en una rica, cuando no intrincada y compleja, relación con el mundo. Pero tampoco puede permitirse desconocer los desafíos que la asedian.

Es un deber de nuestro país —del pueblo, de su gobierno, de sus organizaciones e instituciones en general— buscar las ventajas que para bienestar del pueblo puedan venirle de relaciones diplomáticas normales, como con todo el mundo, con los Estados Unidos. Además, esas relaciones no serán plenamente normales mientras exista el bloqueo impuesto a Cuba por la potencia imperialista, y esta siga usurpando un pedazo del territorio del país bloqueado. Nuestro deber cardinal será no despreocuparnos ante el poderío de un vecino contra cuyas voraces pretensiones  imperiales —surgidas al calor mismo de su fragua como nación—, se forjó el pensamiento emancipador de nuestra vanguardia patriótica y revolucionaria, con José Martí en su centro irradiante. No sería por casualidad que el espionaje de aquella nación lo siguió.

Por menudo que parezca, no hay detalle que Cuba pueda permitirse descuidar en sus relaciones con el imperio, unas relaciones que se anuncian ya en marcha, tal vez irreversibles, pero no sin obstáculos, puesto que los intereses en pugna dentro de los propios Estados Unidos son enormes. También se sabe que, llegado el momento, esos intereses se subordinan a la táctica escogida para la conservación de su poderío imperial, y de la hegemonía que intenta mantener en el mundo, aunque haya que arrebatar el triunfo electoral a un candidato demócrata y poner en la Casa Blanca a un republicano, o promover la sustitución de un republicano por un demócrata. ¿No estuvo esa táctica en la base del We can! que en 2008, más que gastada ya la pésima imagen de su predecesor, le abrió al actual presidente las puertas de la residencia imperial?

Los rejuegos pueden ser muy variados, y después de todo, hasta etimológicamente —no digamos ya en la estructura de fuerzas de aquella potencia— entre demócrata y republicano hay más coincidencias que diferencias, ya sea que se trate de representar dignamente esos conceptos, o de usarlos en acto de engañosa demagogia. En cualquier caso, ya las relaciones diplomáticas entre los dos países parecen una realidad, y para ello se anuncia el próximo 20 de julio. Creo que, con razón, algunos temieron que se escogiera el 4 de este mes, efeméride en la cual los Estados Unidos celebran como nación el gran logro que disfruta para sí y ha dificultado, cuando no impedido, a otros pueblos: la independencia política.

Por razones tan contrastantes como obvias, es de suponer que —salvo que lo hiciera con el fin de cambiarle radicalmente su significado— su gobierno no habría consentido en que para hito bautismal del reinicio de sus relaciones diplomáticas con Cuba se fijara como fecha el 26 del mismo mes, si alguien hubiera tenido la iniciativa de proponérsela. En nuestro interior, podemos ver con buenos ojos, con la voluntad de convertirlo en buen augurio, no con revanchismo, que el 20 esté más cerca del 26 que del 4. La consecuencia, mayoritaria, del pueblo cubano con la etapa de marcha revolucionaria iniciada el 26 de julio de 1953, es lo que ha hecho al gobierno de los Estados Unidos intentar un cambio de táctica con respecto a Cuba.

Sigue siendo mucho lo que resta por decir, pero los textos hay que terminarlos, o interrumpirlos, y no todo cabe en ellos. Tampoco vale la pena tratar de responder de antemano al avispero neoliberal que salta contra todo lo que huela a vigilia revolucionaria. Pudiera haber tal vez, además, un avispero de ¿incautos? para quienes resulte de mal gusto advertir peligros, y crean que solamente queda abierta la opción festiva, o festinada, de aceptar cuanto el imperio proponga, y de considerar que opinar lo contrario equivale a no querer que nada cambie. Un cambio por sí mismo puede no ser garantía de nada bueno. Muchos afanes socialistas parecen haber cambiado en el mundo para dar paso a la aceptación del capitalismo con toda su actualidad y todas sus reglas, como si estas fueran espontáneas, fatales, ineludibles. Menos mal que a lo largo de la historia ha habido también quienes no se han sometido a las resignaciones.

(Tomado de Cubarte)

Se han publicado 35 comentarios



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  • lolo dijo:

    -El reiterativo tema de las banderas- digame que hacer si un Yanqui turista se acerca a ud y quiere itercambiar su gorra con al bandera de EU y se pone la de la bandera cubana sin complejos por las calles de la habana y ud que haría caminando a su lado con la gorra que el Yanqui le itercambio con la bandera de USA. ( cuando llega a la casa quema la gorra)

    • Blas Oscar Miranda dijo:

      Pobre Lolo: para que quieres banderas o gorras, necesitamos desarrollo de nuestra industria, tecnología de avanzada, y que trabajemos para obtener los bienes y servicios necesarios. Ud. debiera valorar lo importante de la salud y educación que solo en Cuba puede encontrar de forma gratuita, independiante de nuestras dificultades.

      • Baphomet dijo:

        Lo que dice lolo es real, solo que no supo explicarse bien: mucha gente se molesta si se enbarra el zapato con la caquita de un perro… pero, si saben que el perro es de EEUU son capaces de ir descalzos para embarrarse hasta la rodilla y luego no se la lavarían (el ejemplo es un poco asqueroso, pero el mensaje es muy claro).

  • Jose R Oro dijo:

    Las muy conocidas coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre dicen “cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Esto se escribió en 1476, un poco antes de lo que usted llama, “Frutos del proceso de conquistas y colonizaciones desatado o fortalecido en la estela de 1492 —con derivaciones que no acaban—“ y sigue siendo válido. No tiene discusión alguna de que en Cuba no había ningún paraíso antes del 1959. Nunca una Revolución ha surgido de una Edad de Oro. Si es cierto que como usted narra, los cubanos coreábamos “Se llamaba”, solo que la Historia es un hecho dinámico, y hoy el pueblo cubano es uno de los mas instruidos del mundo y quizás se enfoque mas y vea las cosas con más profundidad que hace más de medio siglo, sin llorar por el capitalismo que nunca tuvimos y sin decirle “Se llamaba” al socialismo que hoy esta intimamente ligado con la existencia misma de la nacion cubana.
    Usted se refiere a que “muchos afanes socialistas parecen haber cambiado en el mundo para dar paso a la aceptación del capitalismo con toda su actualidad y todas sus reglas, como si estas fueran espontáneas, fatales, ineludibles. Menos mal a que a lo largo de la historia ha habido también quienes no se han sometido a las resignaciones” Un gran ejemplo es Vietnam, que sin haberse sometido a las resignaciones, tampoco se ha resignado a la miseria. Hoy se reunieron en Washington, el Primer Secretario del Partido Comunista de Vietnam y el Presidente Obama, conmemorando el vigésimo aniversario de las relaciones diplomáticas entre los dos países, en esas dos décadas el comercio bilateral creció 70 veces y es hoy de mas de 35,000 millones de dólares anuales.
    Hay que diferenciar claramente entre formas de producción que contengan elementos no estatales de la producción y los servicios, que incentiven la inversión extranjera, el Turismo internacional, etc. que deben ser netamente separadas de los modelos neo-liberales, que propicien “terapias de choque”, de la formación de grandes desigualdades, de pocos ricos y muchos pobres. Cuba debe tener una sociedad socialista, la distribución tiene que ser ineludiblemente un hecho social. Si debe estar claro que no se puede distribuir lo que no se ha producido. Después de producir eficiente y ganancialmente hay que distribuir de una manera justa. No podemos echar por la borda a los menos favorecidos. Un balance entre elementos no socialistas en la praxis productiva con una firmeza socialista en la atención a ancianos, menores de edad, desvalidos de todo tipo, acceso a la educación, salud pública, deportes, alimentos, ropa, calzado, techo, transporte y otras muchas cosas imprescindibles para la vida de hoy, es la mejor (por no decir la única) forma de enfrentar esta responsabilidad social fundamental que se expreso en su momento como “la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todo el pueblo”. (Continua)

    • Leandro dijo:

      Yo comparto gran parte de sus criterios en cuanto a lo beneficioso que resulta para Cuba la normalización de relaciones con los EE.UU., pero me preocupa que Ud. rechaza a quienes alertan sobre los peligros que trae aparejados esa “normalización”. Comprender los beneficios no debe llevarnos a desdeñar los peligros.
      Ud. insistentemente recurre a la experiencia vietnamita y creo que es correcto, debemos estudiar todas las experiencias, incluyendo tambien la China, pero el tronco, omo nos alertó Martí ha de ser nuestro; no podemos olvidar que los resultados macroeconómicos son importantes, pero más impotante es la vida de las personas; muchos países han logrado resultados macroeconómicos significativos y en ellos millones de personas permanecen en la extrema pobreza. Hace apenas un año la ONU (PNUNT) publicó el listado de países por Indice de Desarrollo Humano; según el propio Informe :”El índice de desarrollo humano (IDH) es una medida resumida del desarrollo humano; mide el avance promedio conseguido por un país en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: disfrutar de una vida larga y saludable, acceso a educación y nivel de vida digno. El IDH es la media geométrica de índices normalizados que miden los logros en cada dimensión, y utiliza diversos indicadores para su cálculo: esperanza de vida al nacer, años promedio de escolaridad y años esperados de escolarización e ingreso familiar disponible o consumo per cápita; es por tanto una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida correspondiente a países de todo el mundo. Se utiliza para distinguir si un país es desarrollado, en desarrollo o subdesarrollado, y también para medir el impacto de las políticas económicas sobre la calidad de vida.” En ese listado Cuba está en el lugar 44 y es uno de los 49 países de Muy Alto Indice de Desarrollo Humano, mintras Vietnam está en el lugar 121, con un IDH Medio.

      Ud. asegura que “Todos los conceptos de que el pueblo cubano va a sucumbir ante “cantos de sirenas” o va a tener “actitudes viscerales” o que padecemos de “falta de memoria histórica” no son correctos, ni evalúan con justicia al pueblo de Cuba, su patriotismo, educación, sabiduría y más que demostrada capacidad de sacrificio. Eso no debiera discutirlo nadie, es bochornoso que alguien desconfíe de su propio pueblo.”

      Ud. habla como si Ud. tuviera la verdad absoluta. Yo pienso que no hay que desconfiar de la capacidad del pueblo cubano, forjada en su lucha por la independencia y soberanía, pero no hay que subestimar el poder del imperio para imponer sus valores y modo de vida. No olvidemos que Martí nos enseñó aquello de “plan contra plan”.

      Marx y Engels en “La Ideología Alemana” nos decían que las ideas dominantes en cada etapa son las ideas de la clase dominante y a ellas se someten por termino medio las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para reproducir espiritualmente. La globalización ha llevado a niveles inusitados ese concepto marxista. Los poderosos medios de reproducción espiritual están en manos del Imperio y sus aliados y para evitar que sucumbamos ante sus ideas hay que continuar librando una enconada lucha de David contra Goliat, que no podemos dejar a la espontaneidad.

  • Jose R Oro dijo:

    Pero primero, antes que distribuir de forma socialista, tenemos que producir de manera productiva y eficiente. Tremendo reto! Si no lo resolvemos, no vamos a alcanzar un índice de crecimiento económico por encima del 5-6% de crecimiento anual del PIB y sostenerlo, como Cuba necesita y debe lograr.
    En el centro del problema está el proceso de cambios en las relaciones entre Cuba y los EE.UU (incluyendo el inevitable fin del injusto y anacrónico Embargo de Estados Unidos contra Cuba), y Cuba tambien debe perfeccionar su economía. Tendremos un mercado inmenso al lado nuestro, pero si no se produce mucho más y de mejor calidad que ahora no se podra competir con éxito en ese mercado. Los abundantes recursos naturales de Cuba (para sus dimensiones) deben ser rápidamente potenciados. Los recursos que lleguen a Cuba deben ser usados eficientemente. Masiva construcción de hoteles e instalaciones de Turismo para duplicar en unos pocos años el número de visitantes, sobre todo de EE.UU., un vecino con más de 300 millones de habitantes, ávidos de visitar Cuba después de más de medio siglo de prohibición de hacerlo.
    Sería imperdonable que al país se le abran grandes oportunidades y no esté listo para aprovecharlas. Se debe trabajar muy duro, ser muy sinceros con el papel de la Empresas Estatales Socialistas y las empresas privadas o cooperativas, y tener un sector productivo que pueda crecer en las nuevas condiciones. Creo que la actividad productiva de Vietnam, como mencionaba antes es un buen ejemplo de economía de mercado socialista (con participación de Empresas Estatales Socialistas y otras formas de producción), no para copiarlo mecánicamente, sino para utilizar con sabiduría las cosas buenas y experiencias que los vietnamitas han desarrollado, obteniendo con ello impresionantes resultados en el crecimiento económico y reduciendo la pobreza dramáticamente. ¿Acaso han perdido (o menoscabado) los vietnamitas su soberanía, conquistada con la sangre de millones en titánica lucha contra Francia, Japón, EE.UU. (y sus títeres y aliados) y China y sus títeres de Pol Pot? Creo que todo lo contrario, hoy Vietnam es más soberano que nunca, porque además se puede mantener de sí mismo y no necesita ayuda económica de nadie.
    Todos los conceptos de que el pueblo cubano va a sucumbir ante “cantos de sirenas” o va a tener “actitudes viscerales” o que padecemos de “falta de memoria histórica” no son correctos, ni evalúan con justicia al pueblo de Cuba, su patriotismo, educación, sabiduría y más que demostrada capacidad de sacrificio. Eso no debiera discutirlo nadie, es bochornoso que alguien desconfíe de su propio pueblo.
    Hay que erradicar o disminuir la corrupción, en lo cual la Contraloría cubana está trabajando muy fuertemente, porque en el futuro van a existir muchos más espejismos y oportunidades de deshonestidad. Pero si el país se desarrolla aceleradamente y de manera sostenible, correspondientemente disminuirán mucho las carencias y se reducirá la corrupción en el país, como una consecuencia lógica de lo anterior.
    Las relaciones con los EE.UU. son muy importantes para el desarrollo de Cuba, estas relaciones alcanzaran un nivel razonable de normalidad, que de manera alguna quiere decir perfección, que es un concepto inexistente en las relaciones internacionales. ¿Habrá un impacto cultural, de hábitos y conductas? Estoy cierto que sí, pero esa será una lucha constante por mantener la cultura y la identidad cubana.
    Termina Jorge Manrique diciendo de su fallecido padre, “Dejónos harto consuelo su memoria” Este final no nos sirve, en Cuba no se ha muerto ni se va a morir nadie. Todo lo contrario, Cuba va a ser cada vez más independiente, más socialista y más exitosa.
    Contestando a la pregunta en el titulo del articulo “Cuba y los Estados Unidos: ¿normalidad posible?” La respuesta es: ¡Si, posible y también necesaria!

    • Blas Oscar Miranda dijo:

      José R. Oro: solo deseo decirle que nuestro presidente Raúl Castro ha dicho: que hay que escuchar a todo el mundo, digan verdad o mentiras, Una pregunta; ¿Cuáles son los bastos recursos de nuestro país (salvo los recursos humanos formados por la revolución?, quizás Ud., sea uno de ellos), ¿Son comparables con los recursos naturales de Viet-Nan?

      • Jose R Oro dijo:

        Estimado Blas Oscar Miranda, coincido con usted, hay que escuchar a todo el mundo. Con mucho gusto le comento brevemente que los recursos naturales de Cuba son equivalentes a los de Vietnam por kilometro cuadrado de territorio (Vietnam es aproximadamente 3 veces más grande que Cuba) y son bastante mayores que los de Vietnam por habitante (Vietnam tienen 8 veces más población que Cuba). Entre ellos se encuentran: níquel, cobalto, las colas literaticas, zinc, plomo, cobre y colas de cobre, caliza y rocas ígneas para la construcción, manganeso, cromita, zeolitas, mármol, caolín, yeso, materia prima para el cemento, aguas minerales. Todos estos productos en cantidades que exceden las necesidades del mercado nacional con mucho y pueden ser exportados o ser procesados para sustituir importaciones y/o generar exportaciones. Algunos de estos recursos en la práctica solo pueden ser exportados en gran escala a los EE.UU. porque los costos del transporte transatlántico se vuelven prohibitivos, y resurgirán fuertemente después del inevitable fin del anacrónico e injusto Embargo. En menor cuantía, Cuba también tiene oro, arena sílice (tanto para hacer botellas y vidrio plano, como de calidad óptica), arcilla para ladrillos y cerámica roja en general, pigmentos y otros minerales para la industria de la pintura, roca fosfática pare fertilizantes, feldespato potásico para muebles sanitarios (en los que una empresa española va a invertir ahora), mineral de hierro. Sin mencionar cantidades moderadas (pero crecientes de petróleo y gas) dentro de la Isla, y gran potencial en la plataforma insular y sobre todo en las aguas profundas del Golfo de México, energía eólica y solar capaces de inducir una capacidad instalada de muchos cientos de MW (cada una de ellas). Una parte considerable de estos recursos están relacionados con pequeñas y medianas industrias (para ser eficientes y gananciales) y/o requieren de inversiones de capital, licencias, patentes y entrenamiento técnico y gerencial. Estos últimos se pueden adquirir con facilidad porque el pueblo cubano tiene la educación general necesaria para ser entrenado en un plazo comparativamente breve en cada una de estas industrias

  • Luis dijo:

    Compañero Luis Toledo, he disfrutado, aprendido y consolidado ideas con su artículo; de lo mejor que he leido en este año, tengo el propósito de no solo elogiarlo sino de sugerir otras ideas en un próximo comentario, muchas gracias.

  • Blas Oscar Miranda dijo:

    Debo decir, que de los artículos que leo diariamente encontré en este parte de la esencia fundamental de los que decimos que somos revolucionarios, hay que entender bien que de los imperialistas no debemos esperar nunca nada, los que nos educamos con la Revolución, aunque hubieramos nacido antes de la misma, sabemos que desgraciadamente no todos aprendimos o interiorizamos nuestra idiología socialista. Como bien se señala: la burocracia que se ha desarrollado en nuesto país y otros males como el control a nuestros medios de comunicación que impiden que la verdad real y sin miedo alguno, se publique, serán tan dañinos y servirán al propósito del imperio de
    destruir nuestra Revolción…

  • a.henares dijo:

    Toledo Sande no desconfía de su pueblo, muy al contrario. Sin embargo pone sobre la mesa elementos que el pueblo revolucionario de Cuba no debería dejar de tener en cuenta. Obviarlos sería nefasto porque dejaría de respetarse a sí mismo, y a los que en Cuba cayeron por defender los intereses de la mayoría. A la hora de analizar, no tener en cuenta qué son realmente los EEUU y su trayectoria indecente, es tambien hacer un flaco favor a la lucha de millones en todo el planeta a lo largo del siglo pasado y de este, por emanciparse, quienes en la lucha del pueblo cubano han visto inspiración y el foco de sus esperanzas de justicia. Toledo sólo expresa cuestiones a tener en cuenta. El futuro lo decide Cuba y lo hará bien,seguro.

  • Roberto dijo:

    No se desgasten tanto: Nuestro país seguirá siendo revolucionario y el gobierno norteamericano seguirá siendo imperialista, pero así y todo, tenemos que convivir. Nada cambiará, seguirá la Ley de Ajuste Cubana, la prisión en Guantánamo, el espionaje, etc, etc. Ahora le toca a nuestra juventud coger las riendas de nuestra Revolución y avanzar todo lo que se pueda.

  • lolo dijo:

    A Blas Oscar Miranda , no es una ofensa para mi ser pobre, pero pobre del que no sepa leer. Lo del ejemplo de la bandera es porque en los textos del autor es reiterativo este tema y se ve claramente y si lee bien en este articulo. Vuelve con lo mismo, casi fusilando al quen tenga una banmdera o algo de EU. Por eso el ejemplo. ¿Entendió?.

  • lolo dijo:

    Jose R Oro totalmente de acuerdo con ud.

  • Pioneer dijo:

    Es vital que estas discusiones , el articulo y los comentarios lleguen a todos, el articulo muy bueno y los comentarios muy buenos también principalmente el de José R Oro , como siempre , leo siempre con detenimiento sus comentarios , profundamente educativos , nuestro pueblo se encuentra dentro de un proceso necesario y vital para su supervivencia como nación pero coincido con lo dicho no puede haber medias tintas ni política concebida para retrasados , el debate tiene que ser total de todo el pueblo, llevar nuestras instituciones a que lo permitan , habrá que saber si en más de 50 años hemos podido fundar una nación con todos los elementos que la constituyen , o equivocamos el intento , porque la alternativa de desoír de apuntalar paranoia , de esconder nuestras carencias debajo de la coraza informativa no es una opción , me parece que esta sería la forma más fácil de desaparecer como nación , hoy si necesitamos que lo hecho haya sido verdad y con eso contamos , confió plenamente en que si , en que pese al avasallador ataque cultural, político y estético este pueblo dormido despertará cuando no haya si es que pasa un son para divertirse y un sombrero para vestirse no hay duda alguna que el nacionalismo no puede ser a ultranza , tiene que ser el resultado de lo que se haga sea bueno y compita pero para eso tenemos que ser mejores y no lo seremos si nos apretamos para separarnos del resto , lo seremos cuando dentro de todos sepamos quiénes somos y estemos orgullosos de ello y para eso tenemos que inundarnos de mundo y sobrevivir al tsunami.

  • sachiel dijo:

    De acuerdo con Toledo y con lo que nos comenta, con su tipica visión, José R. Oro, ya quisieran muchos opinantes hablar con tanta claridad sobre estos temas que no nos son ajenos para nada. ¿cual será el futuro? el que nosotros mismos nos busquemos, sin esperar tanto por lo de “afuera”.

  • juanc dijo:

    Jose Ramon Oro gracias por sus comentarios tan atinados y llenos de conocimiento.

    • cas dijo:

      Sr ORO, creo que lo que necesitamos es diversificar nuestros mercados y no depender del de USA, debemos mirar hacia el SUR , que es nuestro mercado natural, si ud vivio antes del 59, sabra que hasta los tornillos se traian de USA, y eso ORO, es peligrosisimo, porue dependeriamos de los vaivenes de la politica de USA, que no la hacen los norteamericanos que montan en los almendrones, ni siquiera los presidentes electos, sean republicanos o democratas, la politida la hacen y la deciden acorde a sus intereses los multimillonarios de ese pais, recuerde que ORO no es todo lo que brilla, saludos cas.

  • Antonio dijo:

    Del tema se ha hablado y se seguira hablando mucho, pero la situacion actual
    se dispara por algo como un “regalo” condescendiente de la otra parte y Cuba
    no podia alcanzarlo por si misma aunque estuviera dispuesta.

    Para los que manejan ideas sobre China o Vietnam, esos paises sufrieron las
    comnsecuencias de la lucha por su libertad de forma brutal e igualmente los
    cambios se dieron por iniciativa del otro lado que es el que frena el desarrollo
    cuando le conviene o cambian cuando les deja de ser conveniente.

  • vicente dijo:

    ¿Relaciones diplomáticas?

    Cincuenta y seis años
    tratando de derrocarnos,
    terrorismo, invasión
    guerra biológica,
    bloqueo comercial,
    infiltraciones clandestinas
    ¡seguimos bloqueados!.

    Guantánamo, base militar
    negativa a devolver lo despojado
    presos, sin juicio ni derechos civiles,
    ¡desgraciadamente torturados!

    Embajada sin embajador,
    estadounidenses sin poder viajar
    negocios con cuentapropistas
    ¡ley de ajuste cubano!

    Diplomáticos para intervenir
    disidentes asalariados
    presupuesto multimillonario
    ¡hay que derrocar al gobierno cubano!

    ¿Relaciones diplomáticas?
    Cuba no te pertenece
    Pertenece a los cubanos
    Deja tus apetencias
    ¡Nunca vas a derrotarnos!

  • vicente dijo:

    No voy a cambiarme
    Ni voy a cambiar
    Voy a encontrarme
    Voy a luchar

    Rodeados estamos
    De buenas o malas personas
    De gente que ríe o gente que llora
    De los que dicen que si
    Y luego se aflojan

    No voy a cambiarme
    Ni voy a cambiar
    Voy a encontrarme
    Voy a luchar

    • Dianangel dijo:

      …………muy modestamente para Vicente

      Cuando llegue el momento
      de que lado estare?
      del´´ burgues´´ insensible?
      del marxista´´ burgues´´?
      cuando llegue el momento de luchar
      yo estare junto al pueblo…MI PUEBLO
      y con el marchare..l..

      • vicente dijo:

        gracias. junto a ti yo estaré

  • Lalo dijo:

    Menos mal que los inquilinos de Parque Jurasico no han dejado su huella por aqui hoy…..

  • Frank Sr dijo:

    IMPOSIBLE. Los EE.UU, no tienen relaciones normales y de respeto, con ningun pais. A sus aliados Historicos, los espian constantemente, que podemos esperar los que no somos aliados.

  • alden dijo:

    Dice el Sr Luis Toledo Sande en el artículo y cito: “Y le pregunté: “Por favor, usted que ha vivido más que yo, y que recordará más cosas que las que yo recuerdo, ¿podría explicarme cómo es posible que en Cuba triunfara una Revolución proclamada en defensa de los pobres, si no había pobres?” El hombre pensó antes de responderme: “Sí, había pobres”, y tras una corta pausa añadió con mayor énfasis: “Pero no tanto como ahora”. Omito mi respuesta”
    Le comentaré algo que me sucedió muy parecido a mi. Soy ciudadano español, viajaba con mi esposa en coche turístico entre Manzanillo y Media Luna hace esto unos 3 años, era sábado por la tarde, en la vía recogimos a un señor ya mayor de edad, campesino a todas luces, nos dijo a nuestra pregunta que hacía tan tarde un sábado en la vía “que iba a ordeñar una vaca” que tenía en una finca alrededor de 8 km de donde lo recogimos. Le dije que si podía hacerle una pregunta que nadie mejor que él por sus años para responderla, nos dijo que sí, que la hiciéramos. Le pregunté: ¿A sus años por haber vivido en la etapa anterior a la revolución de Fidel Castro y después en plena Revolución, dónde él había vivido ,mejor?. Me dijo Sr Luis Toledo estas respuesta: “Los pobres siempre hemos tenido que trabajar en todos los gobiernos”. Una respuesta como se ve apolítica.
    ¿Qué lectura tienen que hacerse los revolucionarios tanto de la respuesta que recibió el Sr Toledo Sande como mi esposa y yo?. Pues tiene que preguntarse por qué dan esa respuesta, porque el pueblo es soberano, puede ser engañado, puede ser ingrato, puede ser todo lo que se quiera decir de él, pero siempre habrá que contar con la opinión del pueblo. La tarea de los revolucionarios es porqué tanto uno como otro piensan de esa forma, y qué pensarán los jóvenes, lo que si no conocen el capitalismo. Porque un joven cubano me dijo en otra ocasión que en las películas que veía en la TV Cubana los pobres que se veían en los barros marginales de EE UU todos se veían con ropa de marca. Otra interesante reflexión.
    Algo esta fallando Sr Luis Toledo, algo falla.
    Solo quiero decirle una última cuestión: Hace un tiempo una viñeta de El Roto El País decía esto “al pasar las fronteras cambiaban las banderas para aparentar que habían cambiado los gobiernos”
    La frase de la viñeta no es exacta pero es para meditar.
    Un saludo desde España

    • cas dijo:

      alden, no comparto su criterio, ha generalizado con una sola opinion, debio haber oido mas opiniones sobre el asunto, y profundizar en el tema, no quedarse en la superficie yo soy de origen campesino y le juro que antes de la revolucion eramos extremadamente pobres y discriminados, despues , con la revolucion de Fidel, pudimos estudiar, trabajar con muchos mas recursos y darle de comida a nuestros hijos, ahora todos son profesionales, creo que si, que se ha oido y muy bien lo que opina el pueblo, sobre todo despues del 59, vuelva a Cuba y contacte con mas campesinos, los que vivieron bajo la dictadura del capital y preguntele, saludos cas.

    • Tino dijo:

      Estimado Señor Alden: al leer su comentario recordé la descendencia de mi familia (mi abuelo paterno (inscrito en Toledo España, renuncio a la ciudadanía española cuando el franquismo y vino a vivir a cuba, sin retornar jamás a España) era hijo de un general Español que estuvo al frente de las tropas que radicaban en Batabanó cuando el colonialismo español en Cuba, mi tía abuela era la esposa del General Cantero (que residía en Madrid), al que Franco acusó de traición por revolucionario (estar en contra de las atrocidades que cometió) y lo mandó a arrastrar en la cola de los caballos), como vez, es imposible que el fuego y la pasión de libertad que corre por mis venas no se encuentre sumamente arraigado, así como éste país en el cual nací, y que ha matizado el color rojo de mi sangre con el orgullo de sentirme cubano, y un desprecio inmenso por la esclavitud y la opresión.

      Mi valoración sobre esa interrogante a la que encontraron respuesta Ud, su esposa, Luis Toledo y otros, esa respuesta está sujeta a banalidades idealistas y no realistas; antes del triunfo de la revolución cubana mi familia que voy a utilizar de ejemplo, para que no digan ¡eran cubanos cualquiera!, pasaron hambre y necesidad, al punto de comerse la cáscara de un plátano maduro en el almuerzo y dejar la fruta para la comida, los niños si has leído respecto a cuba debían trabajar desde edades tempranas para poder comer, estudiar y ayudar a su familia, mi padre tuvo que ir a estudiar a una antigua escuela de monjas que existía en el Municipio Especial de la Isla de Juventud, antiguamente Isla de Pino, porque su familia no tenia ingresos suficientes para pagar una escuela en la que no daban ni el 10% de lo que imparten ahora; ahora yo le pregunto con el respeto más grande del mundo que usted se merece, ¿usted vio algo de eso en su viaje? (niños limpiando zapatos para poder estudiar, comer y ayudar a su familia), es verdad que existen deficiencias, migración, “falta de empleos laborales que les convenga a la población” etc, cosas que existen también en tu país; lo que tu país no sufrió después de la colonización de los moros (unos 300 años), cuba fue colonia (descubrimiento por España), ocupación extranjera (ingleses, franceses y EU a los cuales contagió la colonización de su territorio por los ingleses), y para rematar cuando logramos la libertad nos encasquillaron un bloqueo económico, financiero, militar y de todo lo que se les ocurrió; así que dígame después de mi exposición poco extensa, cual puede ser la motivación de esas manifestaciones, sino la mera fantasía sobre un eslogan “El país donde los sueños son posibles” , pero discriminan y atacan los cuerpos represivos a los que sean de otro color, nacionalidad e ideología, donde utilizan las agencias de seguridad para espiar, guerrear, tienen bases navales y prisiones, y están creando aun más, creo que me he extendido, estoy transpirando un desprecio por esas respuestas nada objetivas que Uds obtuvieron; a y soy custodio de una empresa nacional, he trabajado la tierra, para que no me vayan a preguntar en que trabajo y mi salario es básico cubano; hasta otro momento.

      • alden dijo:

        Creo que estoy perfectamente de acuerdo con usted, lo que yo planteo, es por qué hay personas que dicen esas cosas. No creo que en Cuba haya más pobres hoy que antes de 1959, pero tal vez sí más que en 1989,sí usted se queda con la comparación de la Cuba de 1959 y la de ahora, es como si comparara a EE UU y Haití. Debéis hacer esa reflexión, no creo que vaya a convencer a un joven cubano con una comparación semejante. Algo parecido es la reflexión que hace Lolo de la bandera. Pero ya sabe lo de las banderas. He buscado el comentario de la viñeta de El Roto en El País, que es un diario franquista, al menos el director del grupo PRISA a quien pertenece lo es, pero el periodista no, qué decía El Roto: Cambiaban las banderas de un país a otro para que no se notase que gobernaban los mismos. El Roto, 17 de octubre de 2014. Reflexione.
        Saludos y gracias a Cubadebate por el debate

    • Tino dijo:

      Nosotros (cuba) si no me equivoco hemos sido asediados, atacados desde 1492 hasta la fecha (523 años) de todas las formas posibles habidas y por haber, con el único objetivo de explotarnos económicamente, solo los pueblos (todos) y algunos países, que han sufrido, que se han levantado, que están luchando, y que tienen o quieren para su pueblo nuestras concepciones (salud, estudio, por mencionar) nos han apoyado; reconozco que para mi pueblo es duro el resultado de todo por lo que hemos pasado, queremos tener, queremos poder hacer, pero yo pienso que el precio no debe ser olvidar nuestra historia y nuestras raíces, querer tener 4 pesos no deben borrarle la memoria a nadie, o decir lo que otros quieren escuchar, pero que se les puede hacer, ese es su precio, la corrupción de valores se encuentra en todos los lugares, países, hablas etc, ahora si me despido, sin mas Tino

  • Tino dijo:

    Foristas saque algo lírico, hace años desde que mi padre murió (13 años), no se me pegaban las musas, y hoy les escribo esto; talvez mediocre, pero les digo:

    La víbora servil disfraza
    de plumas toda su piel
    para no dejar que su hiel
    desmiembre toda su falsa

    Repta, vuela y navega
    en las aguas del incauto
    sin saber que el holocausto
    va sembrando y no de bien.

    Intenta con disimulo
    engullir toda su presa
    la muerde, la siente ilesa
    al asfixiarla con apuro
    pero no sabe que es a un mulo
    al que le ha mordido la pata.

    Éste renuente la ataca
    rebuzna como ninguno
    para que aprenda que a este mulo
    llamado cuba, no se ataca.

  • frank dijo:

    muy bien por todos los foristas,pero solo me queda decirles que hay que arriesgarse con las relaciones,de que debemos cuidarnos que eso nadie lo dude ,pero vale la pena enfrentar el reto,solo les digo que cada persona es un mundo diferente ,pero en lo que si todos los seres humanos nos igualamos , es que todo el mundo decea vivir mejor.por eso seamos realistas.cuidemos lo construido pero mejorando nuestra calidad de vidad.

Se han publicado 35 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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