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La “nueva política” de los Estados Unidos hacia Cuba (I)

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Obama conversa por teléfono con el presidente cubano Raúl Castro, el 16 de diciembre de 2014. Foto: Casa Blanca.

Obama conversa por teléfono con el presidente cubano Raúl Castro, el 16 de diciembre de 2014. Foto: Casa Blanca.

Un análisis retrospectivo

Poco tiempo después de haber llegado a la Casa Blanca y cuatro días antes del comienzo de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en abril de 2009, Barack Obama anunció medidas de flexibilización de los viajes y el envío de remesas a Cuba, algo que constituyó una táctica inteligente del presidente estadounidense que le permitió llegar a la cita en un mejor ambiente y reducir las críticas de los países del hemisferio con relación a la absurda política hacia la Mayor de las Antillas. Fue en ese cónclave donde exclamó que intentaría hallar un “nuevo comienzo con Cuba”.

Pero de inmediato quedó entrampado en los límites que el sistema de poder en los Estados Unidos impone a la rama ejecutiva y, sobre todo, por las circunstancias internas y externas que limitaron su capacidad de maniobra en este y otros temas.

Quizás influyó en que no diera pasos más atrevidos para cambiar la política el hecho de que en Washington se valoró la posibilidad de una caída del régimen cubano, ante la repentina enfermedad de Fidel que implicó se apartara de la dirección del país y la dramática situación económica por la que atravesó la isla entre el 2008 y el 2009, debido fundamentalmente a la crisis económica internacional y el paso por territorio cubano de tres huracanes que causaron graves estragos. Error de cálculo que pudo llevar a los principales estrategas en Washington a pensar que la manida política de Estados Unidos hacia la Isla, con algunos retoques y una mejor instrumentalización del bloqueo, podía lograr finalmente el tan anhelado cambio de régimen.

También pueden haber manejado la quimérica idea de la “solución biológica”, es decir, la de esperar la desaparición física de la generación histórica para negociar con líderes supuestamente más dóciles.

En el aprensivo curso de acción seguido por la administración demócrata debe haber tenido alguna incidencia la difícil coyuntura tanto en el plano doméstico como exterior que enfrentó Obama al arribar a la presidencia. Situación que hacía que el tema Cuba no estuviera dentro de las más urgentes prioridades del presidente como para gastar capital político –el cual iba a necesitar para otros temas de mayor jerarquía para la “seguridad nacional” de los EE.UU- en una lucha por hacer cambios más significativos en la política hacia Cuba.

El hecho es que Obama y sus asesores escogieron en ese momento el camino que pensaron era más inteligente en sus objetivos por destruir la Revolución Cubana en un lapso de tiempo más reducido, utilizando el bloqueo como herramienta para ejercer presión política sobre Cuba, aunque de una forma más creativa a como lo había hecho la administración Bush.

También, haciendo un análisis del contexto de la realidad interna de los Estados Unidos, del entorno internacional y de la dinámica interna de la sociedad cubana en el 2009, es lógico pensar que hayan preferido seguir la “ley del menor esfuerzo”, buscando maximizar los resultados en la política hacia Cuba, al menor costo posible.

La detención en Cuba a finales del 2009 del ciudadano estadounidense Alan Gross, y luego enjuiciamiento por actividades ilegales y subversivas al servicio de la USAID, se convirtió en el nuevo pretexto y obstáculo fundamental impuesto por la administración demócrata para avanzar en una nueva dirección en la relación con Cuba.

Sin embargo, en poco tiempo, las variables fundamentales en torno al conflicto Estados Unidos-Cuba comenzaron a desfavorecer a la a administración demócrata y a empujar el cambio.

A Obama se le fue generando el mejor contexto interno y externo que jamás tuvo presidente alguno para realizar un cambio profundo en el enfoque de la política hacia Cuba. También se observó que Obama tenía incluso un significativo respaldo dentro de la clase dominante de los Estados Unidos, la cual reclamaba una política más pragmática hacia Cuba. Hubiera sido realmente poco inteligente de su parte haber regalado el mérito de hacer historia, teniendo una oportunidad única, a los que le sucedieran en la Casa Blanca.

Una decisión histórica

Está claro que Barack Obama desde que ejercía sus funciones de senador creía inefectiva y arcaica la política de los Estados Unidos hacia Cuba. El 20 de enero del 2004, en un discurso en la Universidad del Sur de Illinois, había expresado:

“Considero que es hora de poner fin al embargo contra Cuba… Nuestro planeta se está reduciendo. Y nuestro mayor desafío en política exterior… es cómo asegurarnos de que otros países, en naciones en desarrollo, estén proporcionando sustento a su pueblo, los derechos humanos a su pueblo y una estructura básica de gobierno a su pueblo, que sea estable y segura, para que puedan ser socios en un futuro más brillante para todo el planeta. Y el embargo Cubano ha fracasado en proporcionar tipos de niveles de vida crecientes, ha oprimido a los inocentes en Cuba y fracasado de manera total en derrocar a Castro, quien ahora ha estado allí desde que nací. Ahora es el momento de reconocer que esa política en particular ha fracasado”.

Mas es conocido que una cosa es lo que se puede decir y hacer fuera de la Casa Blanca, y otra, una vez que se está dentro de ella. Obama tuvo que moderar su discurso y encubrir en buena medida su pensamiento con relación a la política hacia Cuba, hasta que se le presentara el momento más oportuno para introducir las modificaciones que consideraba pertinentes; de ahí que una vez ganada las elecciones presidenciales del 2008, declarara que mantendría el bloqueo a Cuba, aunque manifestó que estaría dispuesto a dialogar tanto con amigos como enemigos.

De esta manera, hasta el 17 de diciembre de 2014, lo realizado por la administración Carter en el período de 1977 a 1981, seguía siendo el momento histórico en que ambos países más habían avanzado hacia una relación más civilizada. Pero luego de su discurso ese día, Obama se convirtió en el presidente de los Estados Unidos que marca el principal punto de inflexión –aunque sin variar sus esencias, eso sería como pedirle peras al olmo- dentro de la clásica política agresiva de Washington contra La Habana en los últimos 55 años.

Nunca antes presidente estadounidense alguno había realizado una llamada telefónica a su par cubano para hablar de manera cordial y respetuosa, apartándose al menos por unos minutos de la tradicional arrogancia imperial y reconociendo, de hecho, la legitimidad del gobierno cubano. Ningún presidente estadounidense había manifestado su opinión contraria al bloqueo contra Cuba, considerándola una política fallida. Carter y Clinton lo hicieron solo después de abandonar la Casa Blanca.

Tampoco en la historia de las relaciones Estados Unidos-Cuba, desde la ruptura de las relaciones diplomáticas en enero de 1961, se había coordinado un mensaje televisivo simultáneo de los líderes de ambas naciones anunciando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el inicio de un proceso de normalización de las relaciones.

Siempre, dentro los diferentes diseños de negociación con Cuba –fundamentalmente visibles durante las administraciones de Gerald Ford y Jimmy Carter- el restablecimiento de las relaciones diplomáticas fue contemplado por el gobierno de los Estados Unidos como parte del final de un largo proceso negociaciones. Obama invirtió el proceso, y de de un solo golpe, anunció que se abrirían embajadas en ambas capitales y pediría al congreso el levantamiento del “embargo”, tomando por sorpresa a los que más podían torpedear el proceso de acercamiento a Cuba, en especial a la extrema derecha cubanoamericana presente en el legislativo estadounidense.

Precisamente ese proceder fue el que recomendaron a Obama los investigadores estadounidenses William Leogrande y Peter Kornbluh en su recién publicado libro Back Channel to Cuba: “…aunque el gradualismo parece ser políticamente seguro porque cada paso en incremento es pequeño y por lo tanto debe ser menos controvertido, un enfoque en incremento prolonga la lucha política con los opositores internos en Washington, quienes protestan ruidosamente lo contra los pasos pequeños como contra los grandes. Cada paso incremental les da una nueva oportunidad de detener el proceso, y solo tienen que ganar una vez. La alternativa es un golpe audaz que cambie en lo fundamental la relación (incluso aunque no solucione cada asunto) y deje a los oponentes ante un hecho consumado. El viaje de Nixon a China es un ejemplo paradigmático”.

Si bien Obama tenía la autoridad para restablecer las relaciones diplomáticas con la Isla, la Ley Helms Burton limita sus posibilidades de barrer con el bloqueo de un plumazo, aunque en realidad, en uso de sus facultades ejecutivas el presidente norteamericano podría lograr una profunda flexibilización del bloqueo.
Obama quizás hubiera negociado con Cuba otros asuntos de mayor trascendencia para la mejoría de las relaciones bilaterales, aunque tardara más tiempo en hacer el anuncio de los acuerdos. Mas Obama estaba urgido por su principal objetivo de intentar reconstruir su hoy maltrecho “liderazgo” en Latinoamérica y el Caribe en la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá en el mes de abril, y por el poco tiempo con el que cuenta para que termine su mandato, apenas dos años.

Por otro lado, si durante su primer mandato, Obama tuvo otras prioridades y se cuidó de no dar pasos arriesgados que pudieran comprometer la reelección, es evidente que en este segundo mandato se decidió a trabajar en su legado como presidente. El anuncio el 17 de diciembre de 2014, puede convertirse en el paso más osado y relevante de todo su mandato, por el que sea recordado en el futuro.

Claro, ninguno de los predecesores de Obama en la presidencia del país, había tenido un contexto tan favorable para tomar ese camino, aun así, Obama mostró valentía política, pues eran predecibles los fuertes ataques que debería enfrentar de ciertos sectores de la clase dominante de los Estados Unidos, de figuras prominentes del partido republicano y de la extrema derecha cubanoamericana, defensores todos del más recalcitrante status quo. Obama sí, fue pragmático, pero llevar adelante ese pragmatismo requería valor, recodemos lo que le sucedió a J.F.Kennedy por intentar imponer su sello personal a la política hacia Cuba.

Aunque todas las medidas adoptadas por Obama persiguen un fin muy bien explicitado en sus palabras, que no modifica los intentos de lograr un cambio de régimen en Cuba –la llamada transición pacífica hacia el capitalismo-, hay que reconocer que fue verdaderamente audaz al dar un paso que ninguno de los anteriores inquilinos de la Casa Blanca había se había atrevido a realizar y que tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas. Las experiencias anteriores de acercamiento a Cuba nunca llegaron tan lejos.

Si Kennedy tuvo el coraje en 1961 de reconocer el fracaso de la invasión mercenaria de Playa Girón -plan que había heredado de la administración Eisenhower- e incluso, asumir toda la responsabilidad, Obama también lo tuvo al reconocer el fracaso de la política de agresión y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba por más de cinco décadas.

Creo que respetar y reconocer determinas actitudes de quienes nos adversan, no deben interpretarse como una debilidad o desarme frente al enemigo. Nuestra historia recoge muchos ejemplos similares. Antonio Maceo no dejó de apreciar y respetar a Martínez Campos en los momentos en que éste se comportó con dignidad. Fidel hizo lo mismo con J.F.Kennedy, a pesar de que durante su mandato el clímax de la confrontación llegó a su punto más elevado durante la invasión mercenaria de Playa Girón y la Crisis de Octubre.

Obama desató el nudo gordiano que representaba, para poder avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, prolongar por más tiempo la situación de los héroes cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, presos injustamente en cárceles estadounidenses, y al mismo tiempo, la del ciudadano estadounidense Alan Gross, condenado en la Isla por actividades ilegales y subversivas al servicio de Estados Unidos, cuando tenía la posibilidad de satisfacer el reclamo del gobierno cubano de buscar una salida humanitaria a ambos casos.

Otra decisión de extraordinaria importancia anunciada por el presidente estadounidense, fue la de revisar la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas. Este asunto que evidentemente nadie dentro de la administración Obama creía, sino más bien era utilizado como pretexto para sostener una justificación del bloqueo, una vez resuelto, será una notable contribución en el camino hacia la mejoría de las relaciones bilaterales y facilitará que algunas operaciones económicas y comerciales -hoy prohibidas por leyes estadounidenses- puedan ser sostenidas con Cuba.
Obama anunció además las siguientes medidas, no menos significativas:
-Estados Unidos colaborará con Cuba en temas de interés mutuo como migración, operaciones antidroga, protección medioambiental y tráfico de personas.
-Aumento de los viajes y el comercio
-Los viajeros estadounidenses podrán utilizar tarjetas de crédito y debito en Cuba.
-Aumento del monto de las remesas que pueden ser enviadas a Cuba a familiares en Cuba y eliminación de límites para enviar remesas que apoyan a proyectos humanitarios, al pueblo cubano y al emergente sector privado cubano
-Facilitación de las transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba. A las instituciones financieras estadounidenses se les permitirá abrir cuentas en las instituciones financieras cubanas. Y será más fácil para los exportadores estadounidenses vender bienes a Cuba.
-Autorización para incrementar las conexiones de las telecomunicaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Lo señalado anteriormente constituye un grupo de medidas anunciadas, algunas de las cuales ya se han publicado las regulaciones de implementación. Pero la mayoría de ellas implican un análisis previo y acuerdo con Cuba para poder llevarlas a la práctica. Conversaciones al más alto nivel entre funcionarios de ambos países, apertura de embajadas en ambas naciones, el retiro de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, y un posible encuentro de Obama y Raúl en la Cumbre de las Américas en Panamá, parecen ser los próximos pasos.

A pesar de que se trata de un paso histórico, lo esencial no se ha resuelto, como señaló el General de Ejército, Raúl Castro, en su alocución del 17 de diciembre. El bloqueo continúa ahí y el camino hacia la “normalización” parece ser un proceso largo y complejo. “Nuestro pueblo debe comprender que –añadió Raúl en su discurso ante la Asamblea Nacional el 20 de diciembre-, en las condiciones anunciadas, esta será una lucha larga y difícil que requerirá que la movilización internacional y de la sociedad norteamericana continúe reclamando el levantamiento del bloqueo”.

Creo que insistir en esto es clave. De lo contrario, perderíamos el apoyo decisivo que siempre ha tenido Cuba en su lucha contra el bloqueo. Si en estos años no se logra su levantamiento definitivo, habrá que seguir llevando el tema a las Naciones Unidas y a otros foros internacionales. La lucha contra el bloqueo no debe cesar y ni siquiera cuando este desaparezca debemos desmovilizarnos. Sería muy ingenuo pensar que el imperialismo no continuará buscando la manera de destruir nuestro proceso revolucionario. No hace falta leer entrelíneas para deducir los propósitos del nuevo enfoque pragmático que Obama quiere introducir en la política hacia Cuba. Pero sobre esto ampliaremos más adelante.

El 14 de julio de 2009 Cuba presentó oficialmente al gobierno de los Estados Unidos una propuesta de agenda cubana, con los temas que serían claves para nuestro país en un proceso de diálogo con los Estados Unidos . La agenda comprendía los siguientes puntos:
-Liberación de los antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses.
-Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
-Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
-Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.
-Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo
-Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba
-Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.
-Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones.
-Restitución de los fondos congelados robados.

Como puede observarse, de esta agenda solo se ha hallado solución al primer tema, mientras que el tercero todo parece indicar que se resolverá en los meses siguientes. Todo lo demás, aun está pendiente de solucionarse junto a otros asuntos que estarán en la agenda de Washington como las reclamaciones por las propiedades estadounidenses nacionalizadas a inicios de la Revolución.
Lo cierto es que Obama ha comenzado a despejar el camino sobre la cuestión cubana a quien resulte candidato por el partido demócrata a las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Pero todavía hay mucha historia por ver y no debemos crearnos falsas expectativas. Lo más importante sería avanzar lo más rápido posible en la construcción de un puente de relación, que sea difícil derrumbar cuando en el 2017 arribe una nueva administración a la Casa Blanca.

Variables que incidieron en el cambio.

El escenario de inestabilidad política que pudo imaginarse Washington tras la salida de Fidel del gobierno de Cuba, no se presentó en ningún momento, pese a algunos intentos de reproducir en nuestro país los eventos ocurridos en el Medio Oriente, la llamada “Primavera Árabe”.

La Revolución comenzó a salir adelante a través del proceso de actualización del modelo económico-social y la estabilidad en la Isla dio notables pruebas de perdurabilidad en el tiempo, a lo que se unió que Cuba cosechó en los subsiguientes años los mayores éxitos en el plano internacional desde 1959 y aumentó su prestigio y liderazgo: el continuo voto contra el bloqueo en naciones unidas (la mayor derrota diplomática de los Estados Unidos año tras año en ese organismo), el inicio de negociaciones con la Unión Europea, su desempeño como garante en las conversaciones sobre la paz en Colombia, las reuniones de la CELAC, la ALBA y el CARICOM en La Habana y el reconocimiento universal en la batalla contra el ébola, son solo algunos ejemplos. Mientras esto ocurría, Estados Unidos era cada vez más criticado por sus guerras imperiales, las torturas en Guantánamo, el bloqueo contra Cuba, entre otras atrocidades que se conocieron a través de las revelaciones de Wikileaks y del excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos, Edward Snowden.

No puede obviarse tampoco en el análisis el hecho de que Cuba ha demostrado enfáticamente durante muchísimos años, que lejos de ser una amenaza para la auténtica seguridad nacional de los Estados Unidos, más bien constituye una garantía en asuntos como: migración, terrorismo, narcotráfico, tráfico humano, situaciones de desastre, así como en el enfrentamiento a pandemias como el Ébola.

Ahora bien, cualquier análisis serio que se haga sobre los factores que estimularon la decisión anunciada el 17 de diciembre por el presidente de los Estados Unidos tiene que ponderar en primer lugar, la heroica resistencia del pueblo cubano por más de 50 años y la firmeza y sabiduría de su liderazgo histórico en el enfrentamiento a las más disímiles variantes de agresión que Estados Unidos ha practicado contra país alguno.

En segundo lugar, habría que considerar los cambios ocurridos en América Latina, desde la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez en 1998. Si en los años 60 Estados Unidos tuvo cierto éxito en su política de aislamiento a Cuba, en la primera década del siglo XXI eran los Estados Unidos quienes habían quedado aislados en la región en su política hacia Cuba, como lo reconoció el propio secretario de Estado, John Kerry.

Si las críticas de algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños a esa política fueron tomadas por Washington durante una buena parte del tiempo como un elemento simbólico, en la actual coyuntura la necesidad de recuperar su “liderazgo” en el hemisferio pasa por una política constructiva hacia Cuba, y por la aceptación de la presencia de la misma en todos los foros interamericanos. En la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias, Colombia, Obama prácticamente fue abucheado por la mayoría de los países de la región, que exigían la presencia de Cuba, dificultado el tratamiento de otros temas de interés dentro de la agenda norteamericana.

En ese sentido, pudiera decirse que Cuba no negoció sola frente a los Estados Unidos, sino que tuvo detrás el poder de una región unida contra la política de bloqueo y agresión de los Estados Unidos. Fue esa presión la que obligó también a Estados Unidos ha sentarse en igualdad de condiciones con Cuba en la mesa de negociaciones.

Otro factor importante ha sido la dinámica interna en los Estados Unidos, en la que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y entre ellos, incluso, los cubanoamericanos, apoyan el levantamiento del bloqueo a Cuba y la normalización de las relaciones. Así lo mostraron una y otra vez las diferentes encuestas realizadas y divulgadas en esa nación. Nunca antes presidente estadounidense alguno tuvo un consenso interno tan favorable para modificar sustancialmente la política hacia Cuba.

En los últimos años fueron acrecentándose los pronunciamientos de tanques pensantes, del gremio agrícola, agroindustrial y petrolero, del sector de los viajes, la Cámara de Comercio, líderes religiosos, miembros del Congreso y de la sociedad civil en general a favor de la flexibilización de las regulaciones al comercio y la eliminación de las prohibiciones a los viajes. Dentro de este grupo, la gran clase empresarial estadounidense ha sido significativa en el empuje hacia un enfoque pragmático en la política hacia Cuba, en momentos en que el mercado cubano se vuelve más atractivo y otros países como Rusia, China y Brasil, están teniendo las mayores ventajas.

A lo anterior habría que agregar los cambios demográficos ocurridos en la comunidad cubana en los Estados Unidos, en donde se observa que los nuevos emigrados y las nuevas generaciones han ido modificando a nivel de tendencia el patrón electoral de los cubanoamericanos al Sur de La Florida, mucho más inclinado ahora hacia los demócratas. Las posiciones de estos grupos se distancian cada vez más de las del llamado “exilio histórico”.

Detrás de la decisión anunciada el 17 de diciembre por Obama, también incidió el factor geopolítico. En un momento de relativo declive de la hegemonía estadounidense en el mundo, Estados Unidos necesita replegarse hacia lo que consideran su “traspatio seguro” para ganar fuerzas que le permitan enfrentar los principales desafíos y adversarios a nivel global. El cálculo de Washington no deja de ser malévolo y todo indica que está dirigido a convertir a Venezuela en la punta del iceberg de su política agresiva hacia la región, después de eliminada la “distracción cubana”.

Destruyendo la Revolución Bolivariana, consideran se establecería el efecto dominó que revertería uno a uno los procesos revolucionarios del continente y una vez presentes en Cuba, después de establecidas las relaciones diplomáticas y económicas, su pensamiento pragmático –siempre errado a la hora de aplicarlo a nuestro país- los conduce a vaticinar que a la Isla no le quedaría otra alternativa que sucumbir dócilmente a sus pies. Máxime, cuando se acerca el cambio generacional en la dirección del país. “Si nos acercamos –dijo Obama el 21 de diciembre al ser entrevistado por un programa de CNN-, tendremos la oportunidad de influir en el curso de los acontecimientos en un momento en que va a haber cambios generacionales en ese país. Creo que debemos aprovecharlo y tengo intención de hacerlo”.

“La “normalización” de las relaciones con Cuba –señala magistralmente Atilio Borón- tiene pues una tenebrosa contrapartida: liberar las manos del imperio para abalanzarse con fuerza para doblegar al gobierno chavista y recuperar el petróleo venezolano. Además responde a una necesidad geoestratégica insoslayable, y ante la cual tanto la ruptura de las relaciones diplomáticas como el bloqueo se convirtieron en molestos estorbos para Washington. Lo que se logró con ambas políticas fue facilitar la penetración de China y Rusia en la mayor de las Antillas y, por extensión, en la “tercera frontera” de Estados Unidos: el Mar Caribe. Todos los textos e informes recientes sobre la seguridad nacional norteamericana señalan una y otra vez que aquellos dos países son “enemigos” que es preciso vigilar, controlar y, de ser posible, someter o derrocar…Máxime cuando, en el Mare Nostrum norteamericano China ha emprendido sin consultar ni mucho menos pedir permiso a Washington un megaproyecto llamado a ejercer una extraordinaria influencia no solo en el comercio internacional: un nuevo canal interoceánico a través de Nicaragua, obra para la cual el nuevo puerto cubano del Mariel asume una importancia estratégica”.

No menos considerable ha sido el papel de las personalidades que han estado detrás del anuncio del 17 de diciembre: Raúl Castro, Barack Obama, el Papa Francisco, John Kerry y los equipos negociadores de ambas naciones, que han trabajado intensamente y de manera muy profesional para alcanzar este resultado. En el futuro se conocerá cuanto contribuyó cada uno en ese proceso de conversaciones secretas que se extendió durante 18 meses.

Valdría la pena analizar los últimos 18 meses para ver como se preparó a la opinión pública estadounidense para dar este paso. No creo que la divulgación de diferentes encuestas como la del Atlantic Council, las revelaciones de AP y las 7 editoriales del New York Times, hayan sido todas coincidencias históricas. En el futuro seguramente sabremos también en qué medida fueron algunas de estas acciones coordinadas o no por la Casa Blanca.

Continuará

Notas bibliográficas
Tomado de Internet :http://abcnews.go.com/blogs/politics/2009/04/president-ob-19/. Traducción del licenciado Pedro Silveiro.
William M. Leogrande and Peter Kornbluh, Back Channel to Cuba. The hidden history of negotiations between Washington and Havana, The University of North Carolina Press, 2014, p.413.
Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez: De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
Raúl Castro, Discurso ante la Asamblea Nacional, 20 de diciembre de 2014:http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2014-12-20/discurso-del-general-de-ejercito-raul-castro-ruz/ (internet).
El 13 de noviembre de 2012, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, volvió a reiterar esta agenda al gobierno de los Estados Unidos. Asimismo, ofreció a Washington “negociar acuerdos de cooperación en áreas del mayor interés mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección del medio ambiente y de los mares comunes, y “retomar las conversaciones, unilateralmente suspendidas por la contraparte, sobre temas migratorios y para el restablecimiento del correo postal”.
Medidas como la nueva ley migratoria, el mega proyecto inversionista del Mariel, la nueva ley de inversión extranjera, la ampliación del trabajo por cuenta propia, la creación de cooperativas no agropecuarias, la ampliación de los servicios de internet, mayor autonomía para las empresas, entre muchas otras, han tenido gran impacto gran impacto económico, social y político en la Isla y a su vez han influido en los rediseños de política de Estados Unidos hacia Cuba.
Barack Obama, Entrevista con el programa “State of the Union”, en CNN, 21 de diciembre de 2014.
Atilio Borón, “¡Cuba y Estados Unidos: ni un tantico así ¡”, en: blog personal de Atilio Borón. (Internet)

Se han publicado 46 comentarios



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  • alfredo dijo:

    Concuerdo totalmente con usted, la política norteamericana ha cambiado solo su plan de acción pero no sus fines.Los norteamericanos continúan creyendo que son superiores al igual que su ideología y no cesarán de intentar cambiar la del pueblo cubano. Seamos grandes en los momentos decisivos, para mantener sobre todo las conquistas de la revolución. Se puede vivir en concordia , sí, se pueden mantener relciones respetuosas, sí. Propongo que en vez de aprender todo nosotros los “los semisalvajes” (aunque tenemos también nuestros problemas como cualquier nación y nosotros mismos sabremos arreglarlos), les enseñemos a ellos lo que es el altruísmo y la solidaridad mezclados con la alegría y el compañerismos de nuestra bella y cálida nación.

  • Rodolfo Echevarría Pereda dijo:

    Hay que ser prudentes en los siguientes pasos como ha indicado Raúl, pero sin que ello signifique obstculizar el proceso de negociaciones y conversaciones que se sucederán, claro está, siempre que ocurra en igualdad de condiciones como sujetos de Derecho Internacional que ambos estados son, y bajo la égida de los prinipios de la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas y/o consulares. Realmente sinérgico y profundo el análisis vertido sobre las causas internas y externas que conllevaron a la administración estadounidense a tomar tales posiciones y adoptar los pasos que se han dado.Estoy totalmente de acuerdo con lo que se plantea y creo que respecto al levantamiento del bloqeuo, que en Estados Unidos sabemos está codificado, las decisiones anunciadas por Obama ( que como dijo Raúl merecen nuestro respeto y consideración) son estratégicas para allanarle el camino a él o a una futura administración demócrata, la abrogación del cuerpo legal que codificó el bloqueo. Después del análisis de Atilio y del autor de la Revista Temas, me parece que este ha sido el artículo que más se ha acercado con objetividad a explicar las causas y los derroteros de los históricos acontecimientos de los que hemos sido protagonistas.

  • rgb72 dijo:

    Elier Felicidades es un excelente articulo usted es un periodista de altos quilates.

  • loboverde dijo:

    brillante, espero por la continuacion de este importante analisis.

  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Exelente!!! Me atrevo a proponer que estos análisis sean publicados en nuestros diarios, aunque tengamos que robarle espacio una vez a la semana a interesantes secciones que se publican regularmente. Nuestro pueblo lo agradecerá.

  • pancracio dijo:

    OJO PELAO NICOLAS, ” JOE BIDEN” , se reunio con varios Presidentes del Caribe para entretenerlos en la creencio de la bondad de que usa los ayudara a no depender de petro caribe y asi hacerlos menos dependientes de Caracas y que miren al norte, ellos no hacen nada para ayudar , quieren asegurarse el poder a la larga pero suabe. Alli van, debemos ir a desmentirlos a tiempo y no esperar a que cuatro ingenuos , se vendan y luego sera tarde. A GRITAR.

    • nelly m. hernández dijo:

      Excelente artículo!!! Gracias Pancracio por alertar a el Pueblo venezolano. Hay Cumbre en Costa Rica, esperamos que se ventilen estos temas… creo que los Presidentes latinoamericanos, la gran mayoría, tienen conciencia en el avance de sus Pueblos. ¡¡¡VIVA CELAC!!!

  • H. S. NAPOLI dijo:

    Me interesa el reconocimiento del fracaso (derrota) de la politica de agresión Norte Americana con respeto a CUBA.
    Reconocer esa derrota es un buen comienzo en las negociaciones, por todo lo que seguirá de los Gobiernos Norteamericanos NO ME ESPERO NADA, NADA DE NADA, como queda claro en toda su historia.
    Solo confió en la inteligencia, la paciencia y la honestidad revolucionaria del pueblo y Gobierno cubano que junto a la solidaridad internacional lograra TERMINAR CON UN BLOQUEO CRIMINAL, ILEGAL E INJUSTO.

  • Bernardo dijo:

    El capítulo recién estrenado en la convulsa relación entre Cuba y los Estados Unidos obliga a reflexionar sobre cómo ha sido históricamente la conducta de Washington al interactuar con cualquier otro país, comenzando desde sus orígenes como república. El hegemonismo y el unilateralismo han sido condiciones invariables. Búsquese las negociaciones tras la guerra contra México en 1848 y contra España en 1998; el fin de la Primera Guerra Mundial y tras la ocupación de Japón, país al que le impusieron hasta la redacción de la Constitución. Lo que sucede es que Cuba no asiste a esta mesa de diálogo como nación derrotada. Más bien llega con una revolución triunfante que, contra todo vaticinio, logró cambiar el país radicalmente y mantener su proceso transformador en busca de más justicia a pesar de la hostilidad abrumadora e incesante de la potencia más poderosa que se haya conocido.

    Por ello la agenda se torna compleja. Entre estados igualmente soberanos en que la característica fundamental del vínculo bilateral es la hostilidad del uno contra el otro, como parte de un objetivo tempranamente perseguido, es muy difícil contemplar solución sencilla a los temas de discusión. El asunto se complica por la participación indirecta en la negociación de los aportes de la prensa y la manipulación de ésta, lo que confunde al público y desorienta a los pueblos de ambos países sobre que´esperar y qué exigira a los que se sientan frente a frente.

  • Dalma dijo:

    Si concuerdo plenamente con el artículo en cuestión la política de los Estados Unidos hacia Cuba está cambiando pero los fines son los mismos. Solamente leer parte de la entrevista de Roberta Jacobson a “El Nuevo Herald” para sacar nuestras propias conclusiones. Ahora bien los cubanos no podemos y no seremos un obstáculo en estas conversaciones que traerán consigo un posible restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Digo posible porque el camino a recorrer para llegar a este punto es extenso. De normalización ni hablar por el momento, pienso implica mucho de ambas partes sobre todo de los Estados Unidos deberán aprender a respetar la soberanía de esta isla. Algo es real Obama pasará a la historia de los Estados Unidos por sus acciones hacia Cuba las cuales merecen todo nuestro respeto. En cuanto al artículo en cuestión apoyo las palabras de Rodolfo Echevarría Pereda. después de los análisis realizados por Atilio y del autor de la revista tema este ha sido el que más se ha acercado a las causas y consecuencias de los hechos de los cuales hemos sido protagonistas todos los cubanos. Solamente resta seguir observando que sucede en los próximos días y continuar la lucha.

  • qbano dijo:

    excelente artículo!
    en mi opinión uno de los mayores retos que deberemos enfrentar los cubanos en el futuro -a corto y mediano plazo- es 1ro reconocernos diversos 2do aceptarnos y respetarnos diversos 3ro seguir construyendo ahora, a partir de nuestra diversidad etc
    creo que el nuevo plan del imperio o de Obama esta vez va…
    1ro hacia una mejor exposición de nuestras diferencias internas, nuestras propias deficiencias, nuestros desencuentros etc. hacia el interior así como hacia el exterior y para ello pretende utilizar el Internet como soporte ideal de un discurso diverso, creciente y en mayor o menor medida edulcorado…
    2do hacia el acceso de la sociedad cubana al mundo políticamente opuesto, y para ello apuesta por el intercambio sociocultural que impone el crecimiento del turismo etc
    3ro hacia el fortalecimiento de los factores económicos privados cambiando así su actual y única dependencia del estado, construyendo o propiciando que estos, tengan cada vez mayores espacios de participación para la defensa de sus intereses etc y para ello apuesta a la exigencia de un mayor intercambio entre factores privados etc!

    el pueblo cubano la sociedad de a pie -a juzgar desde mi pobre visión- tendrá como ventajas
    1 un mayor acceso a Internet y lo que esto representa en cuanto a desarrollo tanto social como económico y político.
    2 un sector de nuestra sociedad podría acceder a las herramientas que les permita crecer. esto por medio del fruto de su propio esfuerzo, conocimiento etc y no de lo que el estado pueda darle, y todo ello como es lógico podría verse reflejado en las mejoras en cuanto niveles de productividad, eficacia etc mayormente en la micro-economía…
    3 el intercambio sociocultural el crecimiento del turismo, remesas etc podrá darnos la posibilidad mejorar nuestro actuales niveles de vida
    aunque todo incluye retos específicamente a lo político, retos estos -que desde mi punto de vista- nunca debimos dejar de enfrentar…

  • Jaes dijo:

    Sinceramente…desde los acontecimientos del 17 de diciembre hasta la fecha…he leido detenidamente TODO lo que se ha escrito en Cubadebate sobre el tema Cuba vs USA y no me queda duda que su articulo…para mi humilde interpretación…es el mas completo de acuerdo a los hechos que han venido ocurriendo desde la historica fecha…FELICITACIONES…es usted un gran periodista…desd ahora lo seguire con un particular interes…me ha convencido su elocuencia…mas que cualquier otro articulo de otro periodista…Enhorabuena por usted…SALUDOS
    QUE VIVA LA DIGNIDAD HUMANA…VIVA EL GLORIOSO PUEBLO CUBANO!!!

  • Keko dijo:

    Muy buen articulo, con lujos y detalles de lo que ha venido pasando y de lo que puede pasar en un futuro, reconocer la valentia del presidente Obama y la firmeza de nuestro comandante en jefe Raul Castro.

    Espero con ansias la II parte de este articulo.
    Saludos

  • miguel dijo:

    ES EL MEJOR Y MAS COMPLETO QUE E LEIDO

  • Lector dijo:

    Articulo incompleto y con una visión polarizada de los hechos.
    No dice ninguna mentira, hace análisis interesantes como los de los dos últimos párrafos, pero omite algo.
    Sencillamente lo logrado no es solo porque EU lo quiso y no le quedó más remedio que negociar. Eso es lo que se dice en este artículo.
    No. No lo veo así solamente. Cuba también lo quiso y luchó el diálogo. A Cuba le conviene mucho eliminar las tensiones, el bloqueo y demás remilgos del pasado que nos ayuden a insertarnos en el mundo como un pais NORMAL.
    No es solo que EU aflojó. Cuba también aflojó.
    Lean la carta de Fidel a la FEU que deja ver su inconformidad con los hechos pese a reconocer que no queda remedio.

    • Manuel Mercado dijo:

      Este comenteario es para el senor Lector, tu comentario no refleja la realidad que esta latente en Cuba desde hace mas de 200 anos de luchas, sacrificios, victorias y reveses, tu comentario trata de restarle valor al articulo, que tiene sus deficiencias en alguno de sus analisis, pero que es valioso en el conjunto, por otra parte Cuba siempre ha estado delante de los acontecimientos politicos que rigen el pais, siempre forzando situaciones que siempre nos han beneficiado, llevando la voz cantante en todo momento, pues siempre el enemigo Imperial ha tenido que actuar despues que se le dieron los palos, o es que ya se te olvido, la Victoria de Giron, La Victoria sobre los Bandidos en el Pais, la Victoria en la Crisis de los Missiles, La Victoria en la Derrota del Apartheid en Africa, en fin que han sido y son victorias tras victorias, pero siempre con el mazo en la mano de la Paz como elemento que nos permitiria y nos permitira llevar adelante el socialismo en Cuba, la Guerra es la vida para el Imperio del Norte Revuelto y Brutal, la muerte la forma de incrementar sus riquezas y su poder en el mundo, las invasiones una forma real, dura, criminal y terrorista de garantizar los recursos fallidos como el petroleo para continuar con sus politicas hegemonicas.

      Tus palabras intentando encontrar diferencias entre Raul y Fidel, no son mas que una de las tantas maniobras de los pobres y enanos mentales, que tratan de demonizar a Fidel y ponerlo en contra de Raul, eso no ha existido, Fidel tiene sus opiniones y respeta las politicas del General Raul Castro, cuando Fidel entienda que algo anda mal, Fidel sera el primero en alertar a Raul y por consiguiente al pueblo de Cuba.

      Hemos triunfado con el mazo de la paz, obligando al Imperio a sentarse a discutir los problemas que ellos han creado y que ellos han sistematizado en sus leyes draconianas y terroristas, la fuerza de la moral, el prestigio y la dignidad del pais, el pueblo y el gobierno de los historicos no esta en discusion en pais alguno del mundo, ello fue lo que obligo al Imperio a sentarse a conversar, el que se haya siempre planteado que estabamos y estamos dispuestos a discutir nuesras diferencias con el Imperio, es la continuacion de la politica de principios y de paz que siempre ha esgrimido el proceso cubano, tanto bajo Fidel como de Raul, no hay contradicciones, no se ha cedido terreno alguno, no se ha cedido principio alguno, se ha ganado la paz entre comillas para el pueblo de la Isla, que es ganar tiempo para poder desarrollarnos, manteniendo alerta a todas las fuerzas del pais, como lo hemos hecho durante los ultimos 56 anos.

      Los enemigos internos y externos, entre ellos Obama y su Complejo Militar Industrial han retrocedido, pero solo momentaneamente, por tanto debemos mantenernos en el periodo de alerta maximo, pues ellos no cesaran en tratar de destruirnos por todas las vias posibles y nosotros no cesaremos jamas en defendernos y golpear con todas las armas posible y disponibles a nuestros enemigos internos y externos.

      No confundas paz con traicion, eso lo hacen los debiles de espiritu y sin una ideologia como la marxista y martiana, el pueblo esta claro que esto es una tregua en la guerra del Imperio contra los cubanos y su proceso socialista, marxista y martiano, por tanto todas las armas siguen en estado de alerta para combatir al enemigo en todos los terrenos en que ose atacarnos, no lo olvides nunca, pues seria un grave y doloroso error para ti y los enemigos del pais.

      • Andrés Dovale Borjas dijo:

        Si Manuel Mercado resucitase, moriría al conocer el uso que este señor le da a su respetable nombre.

      • Kovah dijo:

        Afloja colega, que se te fue la mano

    • Leandro dijo:

      Siga Ud. leyendo, Sr. Lector. Cierto que Cuba siempre ha inistido en el diálogo. Si Ud. ha leído algo, debe saber que en el instante en que asesinaban a Kennedy, Fidel, el Máximo Líder de la Revolución, personalmente estaba intercambiando con un enviado de Kennedy. Pero tuvieron que transcurrir más de 50 años para que los EE.UU. aceptaran el diálogo. ¿Por qué? Creo que Elier le ofrece las pistas fundamentales.

  • pjmelián dijo:

    La solidaridad universal y la hermandad de todas las naciones iberoamericanas han obligado al Norte revuelto y brutal, das vierte Reich, EE.UU., HA CAMBIAR SUS TÁCTICAS NO SU OBJETIVO QUE SIGUE SIENDO EXACTAMENTE EL MISMO.
    TIMEO DANAOS ET DONA FERENTES.
    CAVE EQUUM TROIANUM !
    No engañan a Fidel ni a este humilde servidor.
    pjmelián

  • david88 dijo:

    Nos empeñamos en mas de 50 años en decir esto y lo otro de Usa y ahora que por fin podemos una relación normal con USA aparecen estos artículos metiendo miedo a la gente, como si el pueblo cubano fuera tonto o no tuviera la suficiente madurez política para diferencial lo bueno de lo malo……

  • si dijo:

    que te compre quien no te conozca

  • chino dijo:

    Cuba no le puede fallar a latinoamerica ni a los pueblos del mundo seguiremos siendo solidario e internacionalistas no nos podemos dejar confundir ni engañar esa es la tarea del imperialismo ahora con Cuba No se puede confiar ni un tantico asi, si enseñemosle a el gobierno de estados unidos nuestros valores, Si necesitamos de ellos como ellos tambien de nosotros pues muchos norteamericanos se pudieses beneficiar con el medicamento cubano Heberprot-p para la ulcera del pie diabetico , por causa del bloqueo no lo pueden adquirir asi como nosotros tambien necesitamos de sus medicamentos pero el comercio y las relaciones para nada se deben de mezcalr con intrometerse en nuestros asuntos internos ni con nuestra soberania esa jamas lo aceptaremos con quere

  • Alden Hernández dijo:

    Muy buenas a los compañeros foristas y al autor Ramirez por el magnífico artículo (que se dice tendrá continuación). Recomiendo sobre el mismo tema el también interesante artículo aparecido en Rebelión titulado “El acercamiento entre Cuba y EE. UU.: reflexión en torno a sus causas y consecuencias” y diponible en link http://www.rebelion.org/noticia.php?id=194046
    Saludos.

  • Adolfo dijo:

    No es necesario comentar nada que no sea, muy buen artículo, nada que criticar

Se han publicado 46 comentarios



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Elier Ramírez Cañedo

Elier Ramírez Cañedo

Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”. En Twitter: @islainsumisa

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