Padura, la literatura, el compromiso
Cuando impugné el otorgamiento del Premio Nacional de Literatura a Leonardo Padura y afirmé que Eduardo Heras León debió recibirlo antes que él, creía –y creo– que la cuentística del Chino representaba un momento de la épica de la Revolución Cubana comenzante: pasarla por alto para premiar en su lugar una obra mucho más reciente implicaba olvidarnos de un momento esencial de nuestra literatura e incluso, de nuestra historia misma.
Escribí entonces –lo repito ahora–, que ello no implicaba desconocimiento o subvaloración de la obra narrativa de Padura ni, mucho menos, algún conflicto personal con el novelista.
Conocí a Padura en las aulas de la Escuela de Letras de la Universidad de la Habana –tal vez en los años en que se llamaba Facultad de Filología–, y si bien no fuimos amigos cercanos, hemos tenido siempre buenas relaciones. Lo recuerdo visitándome junto a Rigoberto López cuando ambos planeaban ese muy buen documental que se llamó “Yo soy del son a la salsa”, ganador del premio principal en una de la ediciones del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Ambos querían escuchar conmigo los iniciales sones cubanos, los del Sexteto Habanero y el Trío Matamoros, que yo empezaba a atesorar en viejas cintas y, sobre todo, charlar sobre ellos, que era hacerlo sobre nuestra música. Después, estuvimos implicados Padura y yo en un proyecto que no llegó a materializarse: hacer una suerte de curso sobre la música popular cubana, que se llevaría a cabo en Palma de Mallorca, con el auspicio de la Universidad de las Islas Baleares y la gestión del común amigo Gonçal López Nadal. Alguna vez estuvimos Gonçal y yo, en el ámbito del hogar de Padura, en Mantilla.
Ocurre que soy poeta, ensayista y, como sabe quien me conozca, profesor de literatura desde hace más de cuatro décadas. En esos años, entre otras cosas, me ha correspondido enseñar la gran poesía contemporánea de la lengua española, tanto la de la península como la de América y, hace ya más de 10 años, me ha dado enorme gusto trabajar, en la Fundación Nicolás Guillén, la obra de ese cubano que es uno de los grandes poetas del español, en el siglo XX.
En una entrevista concedida a La Nación, de Buenos Aires, Leonardo Padura discurre ahora sobre lo que llama “jugar a hacer política desde el arte” lo que, a su juicio no se debe hacer, porque “los artistas comprometidos de una manera militante con un partido, estado, filosofía o poder, terminan siendo siempre –o casi– marionetas de ese poder”.
Quisiera comenzar afirmando que esa voluntad de independencia en los seres humanos es muchas veces más deseo que realidad, y que demasiadas veces se usa como una coartada política. Los periodistas cubanos opositores a la Revolución consideran “oficialistas” a los revolucionarios, y se llaman a sí mismos independientes, aunque dependan económicamente de ciertas instituciones que los sostienen, y políticamente de importantísimos poderes.
En el complejo entorno del mundo actual, el hombre inevitablemente contrae compromisos. Uno puede ganar su salario en una institución, sin que ello lo obligue a la esclavitud ideológica, a ser esa marioneta que mencionaba Padura. El escritor independiente depende de lo que escribe, y debe conseguir que esos textos satisfagan las aspiraciones de la editorial que los publica. Absolutamente independiente era Diógenes el Cínico (cínico porque llevaba una vida de perros) que dormía en una barrica y se dice que iba al mercado a mirar con satisfacción, cuántos objetos había que él no necesitaba.
El periodista del rotativo bonaerense ha entrevistado a Padura a través de un cuestionario trasmitido por correo electrónico, por lo que las afirmaciones recogidas en el viejo diario argentino –Bartolomé Mitre lo fundó en 1870, pero ya es otro periódico bien diferente a aquél en el que colaborara José Martí en las últimas décadas del siglo XIX–, deben ser textuales, fieles, exactas.
A la inversa de lo que se deduce de las opiniones de Padura, no creo que el compromiso del artista derive de su militancia: casi siempre el flujo, en los casos de real significación, ha sido a la inversa. Son las grandes conmociones históricas las que han impulsado a grandes artistas a eso que Padura llama (minimizándolo) “jugar con la política desde el arte”.
En aquel poema que Pablo Neruda tituló “Explico algunas cosas” y que colocó al frente de España en el corazón (1937), su primer poemario comprometido, exponía en un verso el por qué sus poemas de Madrid olvidaban los grandes volcanes chilenos:
venid a ver la sangre por las calles,
decía. Eran los tiempos de la Guerra Civil española.
El caos hondamente conmovedor que Picasso llamó “Guernica”, se pintó después que los cazas alemanes bombardearan la aldea vasca que inmortalizaron al destruirla. ¿Voy a dudar de la honestidad de César Vallejo, de su plena integridad al escribir “España, aparta de mí este cáliz” y sumarse al Partido Comunista, como también lo hizo Nicolás Guillén?
Mi mente, mi sensibilidad que han disfrutado las obras de esos hombres y los han admirado (del mismo modo que a Alberti, Maiacovski, Bertolt Brecht, Paul Eluard, Roque Dalton), se resisten a degradarlos, y mi lengua –y me precio de tenerla bien mala– rechaza cometer el parricidio de llamarlos marionetas.
Yo, que no he sido militante de ningún partido y ya no lo seré nunca, no seré tampoco quien sostenga que para defender sus ideas, el escritor, el artista esté obligado a figurar en la membresía de alguno. Pero tan intolerante como resultaría exigir esa militancia, me parece que lo es el hecho de descalificar al escritor porque su conciencia lo haya llevado a ello.
Yo estoy persuadido de que la novelística policial de Leonardo Padura tiene un claro maestro: el español Manuel Vázquez Montalbán, cuyo Pepe Carvalho es un primo español (en su escepticismo, en su estar de regreso de casi todo) del habanero Mario Conde. Vázquez Montalbán murió perteneciendo al partido comunista de Cataluña, el PSUC. Estando en España tras la extinción de la Unión Soviética, escuché en la radio una entrevista al autor de Los mares del sur, en la que una periodista con voluntad de incordiar, le preguntaba por qué militaba en un partido cuya ideología se había derrumbado. El poeta y narrador respondió que se había derrumbado una “lectura” del comunismo, una aplicación de la teoría marxista, pero que en el mundo había un número de pobres que crecía diariamente y cada vez menos ricos que atesoraban casi todos los bienes de la tierra. “Esa situación no se puede mantener”, concluyó. “En un momento del futuro, vendrá el triunfo del sistema comunista”.
En un artículo que publica “Rebelión”, el politólogo argentino Atilio Borón enjuicia la entrevista con Padura aparecida en “La Nación”, y subraya la que llama la “unilateralidad” del enfoque de Padura al valorar la Revolución Cubana. En sus últimas novelas se insiste en “el desencanto, las ilusiones perdidas” de una generación cubana que, obviamente es la del propio autor.
En la excelente trama policial que tiene “La neblina del ayer, el narrador omnisciente y a veces conductista, que describe el ambiente de las calles cubanas de un barrio popular, presenta a unos jóvenes aburridos, poblando las aceras y son, en su punto de vista, la resultante de la “frustración histórica” de Cuba.
Pero Cuba no ha sufrido una frustración histórica. Cuba zanjó –está zanjando–su diferendo histórico con los Estados Unidos, la gran potencia que la convirtió en 1902, en un protectorado suyo y luego en una neocolonia y ahora, tras bloquearla por más de 50 años, hace lo único que tiene a mano: incluirla en una espuria lista de “países promotores del terrorismo” para desacreditar lo que no ha conseguido vencer.
El fin del socialismo del siglo XX determinó otra crisis que vino a sumarse a la que representaba el bloqueo norteamericano. Ahí se generó no una frustración histórica, sino una abrumadora frustración material. Pero Cuba se mantuvo, cuando parecía que no podía ser: no pudo regresar la ultraderecha de Miami para hacerse del poder y llevar adelante eso que uno de ellos ha llamado el “destriunfo” de la Revolución.
América Latina no es ya la sumisa región que cohonestaba el derrocamiento por la CIA del régimen democrático de Jacobo Árbenz, la invasión de la República Dominicana por los marines, o las tiranías de Augusto Pinochet y Rafael Videla. Es la región de la Revolución Sandinista en Nicaragua; del proyecto bolivariano que comenzó la Venezuela de Chávez; de la refundación plurinacional e inclusiva de Bolivia; de la revolución ciudadana de Rafael Correa en Ecuador; del Brasil emergente de Lula y de Dilma Roussef; de la argentina antimilitarista y progresista de los Kirchner; del Uruguay del tupamaro Pepe Mujica, y hasta del FMLN del mínimo Salvador, por el que dio la vida el poeta Roque Dalton.
El punto inicial de ese proceso fue la aislada Cuba, la de Fidel y el Che, que generó ideas que volaron sobre el continente, y se quedó atrás, con un viejo modelo económico improductivo del que se ha propuesto deshacerse no tímida, pero si lentamente.
Leí con mucho interés “El hombre que amaba los perros”, a pesar de que Padura se enamoró de su investigación histórica y a veces hizo crecer demasiado la novela con páginas que no le hacen bien. Únicamente le reprocho el personaje de Iván, el cubano que azarosamente encuentra al fanático Mercader, e interactúa con él. La periodista, de “La Nación”, y que tiene el inesperado nombre de Hinde Pomeraniec (desciende de rusos y ucranianos) lo caracteriza velozmente:
un cubano sombrío, que pudo haber sido un gran
escritor pero a quien el sistema hizo a un
lado por haberse resistido a la obediencia irrestricta.
Ese es un personaje de ficción, seguramente procedente de la reprimida literatura soviética de los estalinistas de los años treinta, y para nada representativo de la realidad cubana.
Cuba tuvo un período de represión cultural, el llamado Quinquenio Gris (1971—1976) que Leonardo Padura no pudo vivir, porque era casi un niño entonces. Muchos artistas y sobre todo escritores –después de todo manejan el mismo peligroso instrumento del pensamiento, que es el lenguaje– fueron puestos a un lado por no trabajar dentro de los “parámetros” que la burocracia cultural del momento consideraba pertinentes. Ese fue también el tiempo de un intenso auge de la homofobia. Pero fue un período que acabó y esos artistas y escritores recuperaron su lugar en la cultura del país.
El Instituto Cubano de Radio y Televisión, no difundía las canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y Haydee Santamaría, la heroína cubana que dirigía Casa de las Américas, le pidió a Alfredo Guevara, el director del Instituto del Cine, que le creara un lugar de trabajo a “estos muchachos”. Así apareció el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, que dirigió el gran músico Leo Brouwer, y que empezó a difundir por el mundo la música y la poesía de Pablo y Silvio.
Y ya está bien. A pesar de que me satisface la divulgación de la obra del buen narrador cubano que es Padura, me sentía incómodo con la muy parcial entrevista ofrecida por él a “La Nación”, que Pomeraniec se encarga de matizar con sus observaciones. Ojalá el viejo diario donde colaboró Martí, edite otros trabajos que le permitan a sus lectores conocer mejor la realidad de Cuba, incluyendo la realidad de su cultura.
(Tomado de Segunda Cita)
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Soy de Cuba y más o menos de la generación de Padura y no creo, como dice Rodríguez Rivera en esa “frustración histórica” de Cuba, aunque ha habido y hay muchas carencias que resolver. Sigo creyendo en que es posible y necesaria una sociedad diferente. Leí la entrevista y no me gustó la expresión de Padura de que quería que fuéramos un país “normal”. Normal es que el dinero sea la medida de todo, que la gente valga según lo que tenga, todo el mundo compitiendo para salir adelante aunque se aplaste al de al lado, que si no tienes dinero no eres nada. Aunque haya gente en Cuba que quiera eso (algunos ingenuos que comienzan a tener tres quilos y piensan que van a ser ricos...yo los veré si aqui ponen un pie las transnacionales..... ) sigo defendiendo al país distinto, en el que la justicia social significa algo. Aunque tengamos muchas cosas que arreglar.
Tengo el altisimo honor de haber sido alumno en la facultad de periodismo del profe Guillermo asi como de fernando rodriguez sosa y otros prestigiosos profesores en los años 70. He leido su articulo y retrocedi 40 años Me parecio estar sentado nuevamente en el aula escuchando una de sus maravillosas clases. Todavia sigo aprendiendo de Ud profe. Gracias por esta nueva leccion.
Con dolor aprecio como en lugar de dar un criterio sobre el artículo de GRR, hay quienes arremeten cotra su escrito. Yo en lo personal no he leido la entrevista pero si mucho de lo escrito por Padura, me encanta el cinismo de Mario Conde y siendo artemiseña, aprendí más del Cafetal Angerona a partir de un artículo de Padura de la narración oral de mi pueblo.
Es decir que me declaro admiradora del Padura escritor, no así del Padura político, yo también me decepcioné con el libro "El hombre que amaba a los perros" Yo creo que es también política de ir que no es político.
Francisco dice:Creo que todos toman partido, lo que no quiere decir pertecer a un partido, tienen una filiación en sus concepciones de la vida y la sociedad de mayor alcance o menor. Felicito al profesor por su articulo que comparto al cien. A mi opinión con todo respeto Padura su filiación es al mercado en beneficio personal. Lo conocimos en Angola y sus ideas evolucinaron hacía lo que es hoy.
Que articulo mas mal intencionado, que alivio para Padura que te llevabas bien con el!!
Estimado profesor Rodríguez.
Lamentablemente no tuve la oportunidad de ser alumno suyo en la Facultad de Filología, pero sí tuve la suerte de ser alumno de Ana Cairo. Pero lo importante es que desde aquel entonces lo admiré a través de la opinión de alumnos suyos. Hoy continuo admirándolo además de perseguir cualquier artículo con su firma y a pesar de no estar de acuerdo con usted en algo, sé que seguiré admirándolo pues la balanza en su caso como en el de Padura se me inclina por mucho a favor y no en contra.
Sobre este artículo suyo (Padura, la literatura, el compromiso) me surgen algunas interrogantes.
¿Por qué no fue escrito desde que se publicó la mencionada entrevista a Padura y antes de que extranjero alguno, por muy intelectual que sea, se arrogue el derecho de hablarnos de la Revolución cubana a los cubanos que de una u otra forma con nuestra permanente presencia en el país la hemos apoyado?
No le permito a los americanos que nos digan el sistema social que debemos tener los cubanos, pero tampoco le permito al intelectual argentino que nos diga lo que debemos opinar de nuestros intelectuales. Y si nuestros intelectuales se equivocan debemos ser nosotros, de cubano a cubano, los primeros en decirlo, pero nunca después que nos marque la pauta quien no ha vivido, vive o vivirá lo nuestro.
No conozco la entrevista, pues no tengo acceso a Internet y tampoco hubiera conocido este artículo suyo si no fuera porque ha sido reproducido en CUBADEBATE, pues mí Intranet me deja acceder a BBC Mundo e incluso a El País.com, pero no me permite acceder al Blog, Segunda Cita de Silvio Rodríguez donde aparecen con regularidad artículos suyos y de donde CUBADEBATE tomó este.
Y yo le solicito que usted que puede, logre que CUBADEBATE publique la entrevista que inspira su artículo para que los que no tenemos Internet podamos leerla, sin darle importancia alguna a los comentarios de la periodista de “La Nación” y poder saber que dijo “el cubano Padura” y no las acotaciones de la periodista, pues todos sabemos que la misma obra puede tener múltiples lecturas.
Y aún sin conocer la entrevista puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que si Padura habló de “desencanto” con sus palabras, que siempre serán mejores que las mías al igual que las de usted, yo estoy de acuerdo con él. Y puedo probar que usted también, según la lectura de artículos suyos.
Me explico: Usted en la Web de la UNEAC publicó en abril del 2010 los artículos, AQUELLA OFENSIVA (PRIMERA PARTE) http://www.uneac.org.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=3065
AQUELLA OFENSIVA (SEGUNDA PARTE) http://www.uneac.org.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=3078
AQUELLA OFENSIVA (TERCERA PARTE Y FINAL)
http://www.uneac.org.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=3082
Artículos motivados por el disco Segunda Cita de Silvio Rodríguez, donde, cito; “el trovador hace referencia a los males actuales del país” (Lamentablemente, al parecer, alguien ha determinado retirar de la Web de la UNEAC los artículos de usted) ¿Tal vez al igual que ahora a Padura consideraron sus artículos demasiados críticos.
Yo junto con usted y con Silvio me dolía de aquella ofensiva que acabó con las pequeñas y medianas empresas que son las que hacen de Alemania la locomotora de Europa. Pero aquí sigo confiando en los cambios y por ello al igual que usted, salvando las distancias, me duelo y escribo mis modestos comentarios reclamando el derecho de no volver a ser frustrado y desencantado al dejarme fuera, por ser cubano de participar en una Ley de Inversiones, no exclusiva para extranjeros o cubanos emigrados. Y por supuesto usted, que también se duele de esta omisión, escribió el artículo: ¿Una burguesía nacional? http://segundacita.blogspot.com/2014/04/una-burguesia-nacional.html y que lamentablemente está también publicado en el Blog, de Silvio Rodríguez y por tanto tuve que esperar a que una amistad lo compartiera conmigo pues ese artículo suyo no está comprendido entre los que CUBADEBATE reproduce. ¿Pudieran usted y Silvio lograr que lo hicieran?
De todos modos, aún sin leer la entrevista, apuesto a favor de el Padura de Cuba, orgullo nuestro como escritor y periodista, de mantilla y tan pero tan cubano que hasta participa de tú por tú en las Peñas de pelota sin darse ínfulas del gran escritor que es.
Por último profesor y sin que considere esto una defensa de Padura, que no la necesita, debo decirle que si en algunos de sus libros, usted que sabe de ello más que yo, se le han ido a Padura algunas páginas de más, dejémoslo pasar pues otros tan grandes como el recién desaparecido Premio Nóbel de Literatura Gabriel García Márquez escribió “La historia de mis putas tristes” Le saluda y admira. Mendaro Gregory. (NOTA: Al igual que al Gabo, discúlpeme algún error ortográfico en el comentario)
Alguien me puede dar el link, para leer el artículo de Padura. Aclaro, debe ser un link de nuestra intranet porque no tengo acceso a internet como la inmensa mayoría de los cubanos de a pie. Si no encuentran el link me dicen en que canal de televisión van a discutir dicho artículo, para que el señor Guillermo Rodríguez Rivera, pueda decirle a Padura de frente lo que piensa de él, y dejar que Padura le explique su punto de vista. Aclaro, debe ser uno de nuestros CINCO porque no tengo acceso a ningún canal extranjero.
Cubadebate es una página WEB a la cual no tiene acceso la mayoría del Cubano que estoy seguro han leído los libros de Padura.
Entonces mientras lo buscan, mejor me quedo con los libros de Padura que son mas interesantes.
Saludos a Todos
Padura, presionado por los periodistas en Buenos Aires, se decidió (“sin querer polemizar”, aclara) a responder la crítica de Atilio Borón a su balance “desencantado” de la Revolución Cubana. Atilio se preguntaba en esencia si, errores aparte, era posible negar las conquistas de la inmensa obra revolucionaria y si no le faltaba a Padura un elemento clave, el imperialismo yanqui, a la hora de hacer con un mínimo de seriedad el balance de marras.
En una entrevista, Padura descalificó a “alguien” que no vive en Cuba, que la idealiza, para hablar de los problemas de la isla; en otra, asegura que, cuando falta el yogur y el papel higiénico, uno tiende a criticar “instintivamente”.
Para saber qué ha significado el bloqueo y el acoso cotidiano de la mayor potencia del mundo sobre la Revolución, durante más de 50 años, no es necesario vivir en Cuba. Basta con haber estudiado los hechos, probados y verificables, condenados todos los años en la Asamblea General de la ONU, para entender el peso de tal hostilidad en la historia revolucionaria. Y Atilio Borón conoce a fondo el proceso cubano y no lo idealiza.
La 2ª respuesta de Padura no merece comentarios.
Padura dice que aspira a que Cuba sea un país “normal”. ¿Qué es un país “normal” para Padura?
¿Puede ser “normal” un país bloqueado y acosado por mas de 50 años por la potencia más poderosa del planeta?
A Padura no le conviene, como figura mediática, que Cuba regrese a la “normalidad” del capitalismo dependiente. Su encanto está ligado a vivir y escribir en ese país “anormal”. El personaje que se ha montado para sí mismo, el “desencantado”, ya no funcionaría en la “normalidad” capitalista.
Atilio y Padura se diferencian de madera sustancial en un punto: la ética. Atilio habla de Cuba desde la ética. Padura lo hace desde el personaje que le permite vender más libros y ganar dinero y celebridad.
Padura es un pesao que se cree que EL es Cuba, y puede hablar por todo el mundo
A Padura últimamente se le ha subido la fama para la cabeza. Ni es un mesías, ni las tiene toda en la mano. Por el camino que va, terminará siendo un Vargas Llosa político.
Si Padura quiere en Cuba un país normal, es a los que sustentan el bloqueo y las agresiones criminales y genocidas contra nuestro país, a quién tiene que pedírselo.
No a nosotros. Cuba ha hecho todo lo posible por ser un país "normal". Pero no lo dejan. Y Padura parece que no lee la prensa.
Estimados internautas cubanos de a pie, hace muchisssiiiiimo tiempo que Padura dejó de ser un cubano de a pie. Creo que su afán crítico no es sincero, no se si lo hace por dinero, o por narcisista, o por ambas cosas.
Si lo leen bien verán como se repite siempre, amargamente crítico, pero solapadamente crítico, con gran desprecio hacia el real cubano de pie, hacia la Revolución y hacia sus líderes.
No se confundan hermanos, buen escritor, hábil para el mercadeo, pero nos considera personas inferiores.
Aqui hay de todo por ambas partes , Padura esta muy frustrado , pero tambien hay que entenderlo por su pasado y la censura a que fue sometido durante un tiempo, ahora es distinto y creo sera para siempre aun cuando todavia hay gente que piensa en pasado y tiene poder para parar adelantos , pero esto sera por poco tiempo, la revolucion es mucho mas que frustaciones y malas decisiones , tenemos que preservarla para el futuro , el mundo esta muy complicado en todos lados , todos los dias acudimos a cosas feas entre enemigos y entre aliados o sea que nadie confia en nadie y asi sera dificil avanzar , veremos que pasa con Padura y los demas al avanzar estos cambios en Cuba y seguro en lo mediato dejaran ver sus verdaderos intereses , ahora entornados con cierto romanticismo , saludos
Profesor si la cultura
es dejar de ser sincero
entonces ni aspiro o quiero
ese premio de Padura.
Igual que de la cintura
a Mario se le caía
la pistola, en la osadía
de criticar -pienso yo-
ácido se le cayó
al Leo, la cubanía.
Desde la anormalidad de mi tierra, gracias Profesor. Ser buen escritor no quiere decir que se es bueno en todo lo demás, hay quienes solo viendo las manchas del sol, manchas se vuelven.
Me gustaría que el articulo de Padura se debatiera en la mesa redonda, espacio al cual tenemos acceso la mayoría de los cubanos de a pie. De esta forma él, podrá explicar a la nación cubana su punto de vista, sin que medie un articulo muy mal intencionado, pero que además no va a leer ni el 70% de la población cubana para poder rebatirlo. El porqué es evidente, el 70% de la población cubana no tiene acceso a la red nacional y creo que estoy por debajo. A ese programa pudiéramos llevar como invitado especial al señor Guillermo Rodríguez Rivera.
Es la única forma en que me voy a enterar de lo que dijo Padura, y porque lo critica Guillermo. Discúlpenme si pido mucho pero es que yo no tengo internet, ni parabólica, solo tengo los libros escritos por Padura. Por eso me cuesta trabajo pensar, que este, haya dado una entrevista emitiendo criterios descabellados sobre la revolución cubana. Y déjenme decirles un secreto, estuve hablando del tema en mi barrio y nadie sabía ni de lo que le estaba hablando. Será mi barrio el más inculto de Cuba?, negativo, es que en mi barrio el 95% no tiene acceso a cubadebate, algunos lo conocen por lo que dicen en el noticiero y más o menos entienden algo de lo que es. Los demás lo oyen y no saben ni de lo que le están hablando.
Estoy preocupado con eso.
Ya había leído la entrevista y la opinión de Atilio Borón, para mi hay que tener posiciones claras y no especular y hacer cosas para que otros aplaudan y a la vez decir que somos parte indisoluble de la sociedad sitiada, cuando la gran prensa nombra a Padura y sus opiniones siempre lo llaman como un agrio crítico del sistema y claro que no solo usan esta palabra para nombrarlo, también lo llaman régimen, castrismo y otros epítetos que todos sabemos donde nos pone el pensamiento, tener una posición militante para mi no es ser ninguna marioneta porque de una forma u otra todos las tenemos de un lado y de otro, la crítica agria como la muestra Padura en sus artículos para mi está claro que toma partido de la otra parte, y claro que esta es mi humilde opinión que se puede ser crítico, ser agrio y ser objetivo y hacerlo desde posiciones que defiendan la soberanía, la verdadera libertad y en definitiva eso que unos y otros blasonamos que llamamos cubanía, tener en cuenta la voluntad de un pueblo que casi se ha inmolado defendiendo un sueño y que lo sigue haciendo, que a pesar de una y otra caída se ha respuesto y ha vuelto a sus andadas con ilusiones y bríos renovados teniendo la oposición de un dragón de mil cabezas para mi es una de las contiendas más grandes que pueblo alguno jamás ha librado, hacer jueguito de palabras no creo que ayude a mejorar nuestras sociedades, mas vale hablar claro y ayudar a corregir el tiro, muchas gracias al Profesor Guillermo Rodríguez Rivera por su excelente comentario...
Soy habitual lector del profesor Rivera, y es la primera vez (bueno, la segunda) que no coincido con él. Me parecen geniales sus apreciaciones sobre un triste período de la cultura cubana, así como también otras valoraciones sobre el valor de ser un intelectual cubano comprometido con una causa justa. El artículo en general me pareció equilibrado y respeto la opinión del profesor, pero no me parece saludabe, ni para la cultura ni para su propia imagen, seguir machacando lo de los premios nacionales de literatura. Sé que no lo hace ni por envidia ni por indignación, lo hace porque lo considera justo; pero no es eso lo que pueden leer los insanos de mente (que nunca faltan), y aunque a un intelectual de su talla le pueda importar un rábano lo que opinen los demás, no es signo de humildad que es lo que siempre lo ha caracterizado. Los premios nacionales de literatura se deben dar a la calidad, no obedeciendo un cronograma basado en reportes geriátricos. A cada cual le llega su momento, si antes no se lo lleva la pelona: pero un premio de esas caracterísitcas no debe ser una carrera contra la muerte, sino un paseo con el valor literario. Podremos estar de acuerdo o no, pero esa es una opinión que pertenece a los lectores, no a los creadores. Siento ue el profesor no debe seguir insistiendo en eso porque él también es un creador. No se trata de hacerle el juego a la hipocresía, sino de darle espacio a la dignidad. Me copian?
Excelente reflexión. Eso le ocurrirá a todo el que hable o pretenda hacer valoraciones de la realidad de Cuba diciendo solo que quiera escuchar el interlocutor, ya sea a favor o en contra del proceso revolucionario cubano, donde han habido aciertos y desaciertos, como en toda obra humana; con la peculiaridad de que nuestra bella isla decidió emprender un camino que no satisfacía los intereses de la mayor potencia que haya conocido la humanidad en su corta historia.
De Padura que decir , ningun escritor cubano en los ultimos 50 años ha sido mas leido en la isla que padura , cuantas veces no ha estado en otros paises cuantos premios en metalico no ha ganado suficientes junto a su talento como escritor , que esto ultimo no lo da ningun proceso social para vivir desahogadamente fuera de Cuba , sin embargo Padura sigue viviendo en Mantilla un barrio popular de la Habana , alguien menciono a Lezama y a Piñera censurados por su obra y por sus preferencias personales , sin embargo muchos de sus censuradores o estan en Estados Unidos o siguen aca vegetando y luchando por seguir con su retorica Estalinista en estos tiempos que por desgracia para unos pocos y por fortuna para muchos estan cambiando , Padura es junto a Cabrera Infante , Onelio Jorge Cardozo , Lezama Lima , Reynaldo Arenas , Heberto Padilla y otros mas lo mejor que ha dado la literatura cubana en estos 55 años , al final la obra de ellos perdurara veremos siu perdura la del profesor autor de este articulo
Estimado Guillermo.
No sabe cuanto me place leer su escrito. Coincido plenamente con Ud. No voy a remarcar las excelencias del escritor Padura. Lei igual que ud “El hombre que amaba los perros” y al igual que a Ud me sobró la historia de Ivan pero al parecer, más hojas más dinero, y si esas hojas son del tipo de contenido que le interesa al enemigo….mejor, mucho mejor.
Tengo la impresión, que Padura, como mismo fusiló al Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán para fabricar a su Mario Conde, pretende ahora fusilar desenfrenadamente el modo operandi de Vargas Llosa para llegar al Nobel de Literatura. El pasado 8 de abril salió publicada en BBC digital (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/04/140404_cultura_leonardo_padura_msd.shtml) una entrevista donde igualmente despotricaba sin medida a la pregunta de ¿Cómo la revolución afectó su familia? respondió y cito textualmente:
“La afectó de muchas formas. Mi padre era propietario de un pequeño comercio que pudo vender en el año 1959. De esa posición de una pequeñísima burguesía media pasamos a ser absolutamente proletarios. Mi padre siguió siendo masón y eso era algo no bien visto, igual que la religión. Y marcó a mi familia sobre todo con el drama del exilio.
Mi familia, sobre todo paterna, comenzó rápidamente a emigrar de Cuba, pero mi padre decidió permanecer en Cuba y a mí, que estaba haciendo mi carrera universitaria por allá en los años 70, me pareció lo más normal del mundo seguir viviendo y trabajando en Cuba, sin que eso significara -para nada- un trauma.”
Con que desfachatez este hombre dice que su familia era casi burguesa por tener un chinchal de mala muerte, que así se le llamaba en Cuba. Cuando una persona lloriquea de esa manera y saca a relucir una cosa tan insignificante como un chinchal, es porque ha perdido todo atisbo de sentido elemental y está buscando a toda costa algo más.
Cuantos cubanos no he conocido yo en este país que entregaron consultas, negocios y cuanto tenían y se quedaron en Cuba para echar su suerte con la Revolución. Ahí tenemos los casos de Alicia Alosnso, que tenia su propia compañía o la bellísima Rosita Fornes, que pudo haber continuado su brillante carrera artística en otro país y nunca, nunca las hemos mencionar este asunto.
Pena, mucha pena por el buen escritor que es, personalmente disfruto sus libros pero le digo que si bien hay muchas cosas que criticar también hay muchas que elogiar. Le digo a Padura que hay un dicho muy cubano que reza algo así como que los trapos se lavan en la casa.
VOY A HABLAR DEL FUTURO:
QUIEN QUIERE UN PREMIO "JOVEN" NOVEL DE LITERATURA EN CUBA , Y PARA
QUE.
QUIEN DA ESOS PREMIOS EN EL MUNDO DE HOY.
CUALES SON LOS OTROS PREMIADOS QUE LO APOYAN.
QUIENES SON LOS QUE SE INTERESAN POR ENTREVISTARLO, Y PA Q.
P Q NO SE VA AL AFRICA O A OTROS LUGARES DEL SUR A PRESENTAR SU OBRA,
DONDE EL HAMBRE MATA, LAS BOMBAS MATAN, Y LAS MAS TERRIBLES ENFERMEDADES
MATAN.
QUE C.... MAS QUE ESCRIBIR HA HECHO PARA ERIGIRSE EN EL CABALLO DE SU
GENERACION, EL CUENTO DE LAGENERCION PERDIDA ES UN COMPLEJO QUE TRATAN
DE GENERALIZAR LOS FRUSTRADOS QUE POR PENDEJOS POCO AN HECHO Y DE MUCHO
SE QUEJAN. ESTE TIPO TIENE MAL OLOR.
GRACIA TOCAYO POR DESPELLEJARLO CON CUIDADO, YO NO SE HACERLO ASI.
Me imagino la sonrisa que se pintaria en los labios de Padura a leer estas cosas, el talento y la tranquilidad de espiritu no necesita tantas palabras
Carlos: Sabia reflexión, jejejejejeje
Al final desconozco la finalidad de este artículo.El Sr. Rodríguez Rivera comienza imputando para después terminar cargando contra La Nación.Por otro lado utiliza críticamente no solo el genio del Conde sino que nos lleva,a través de su posición victimaria,hacia el verdadero concepto de militancia.No podemos jugar al militante frustrado sin partido y menos si habla de páginas que no hacen bien.Se toma facultades desde una tribuna para subvalorar y censurar los pensamientos reales de los hombres de nuestro tiempo. Al parecer Ud. solo cumple con el encargo social para el cual fue concebido.Vuelve al malgastado discurso histórico popular sin la vista al frente.Necesitamos de muchos Conde,no partiendo de la perspectiva poco ortodoxa que a tantos incomoda,al contrario,de las acciones.Es la capacidad resolutiva de problema del antes y del después de…,esos mismos que la militancia ignora.
yo creo que Padura además de buen escritor, es una persona que dice lo que piensa, ojala todos fuéramos así, también tiene la ventaja que es independiente, no precisa de ningún cargo para vivir, vive de lo que hace y no tiene jefes que lo machuquen, y el que escribió este articulo me parece que lo que tiene son celos de este escritor, ya es hora que las personas digan lo que sienten y en el momento que lo consideren.esta es una época de cambios en nuestro pais
Leonardo Padura y Mario Conde, de los más populares en Feria del Libro de Buenos Aires
Por: Kaloian Santos Cabrera
En este artículo: Buenos Aires, Leonardo Padura, Literatura, Periodismo
14 mayo 2014
Leonardo Padura Fuentes fue uno de los autores más aclamados y buscados por los cientos de miles de lectores que visitaron la Feria del Libro de Buenos Aires, uno de los eventos culturales y editoriales más importantes de Latinoamérica, el cual cerró sus puertas el lunes 12 de mayo.
El escritor cubano llegó a la ciudad porteña para presentar “El viaje más largo. En busca de una cubanía extraviada” (Editorial Capital Intelectual y Futuro Anterior), un libro de reportajes que el hijo ilustre del barrio habanero de Mantilla hizo en la década del ochenta del pasado siglo cuando trabajó en el diario Juventud Rebelde.
Sobre este título -que en Cuba se publicó a principios de los noventa bajo el sello editorial de la UNEAC– y de cómo influyó el periodismo posteriormente en sus novelas, el autor de “El hombre que amaba a los perros” comentó en uno de los múltiples encuentros que sostuvo con el público argentino:
“En ese periodismo de los años ochenta se produjo un espacio mágico dentro de la prensa cubana en la que hubo tres o cuatro periodistas que tuvimos la posibilidad de escribir en el tiempo que necesitáramos, con el espacio que necesitáramos y con los temas que quisiéramos. Fue un oasis en la historia de la prensa cubana. Yo me dediqué a buscar estos personajes que de alguna manera todo el mundo conocía, de estos personajes de una cubanía extraviada. Fui buscando historias que estaban en el centro de la vida cultural de la vida cubana pero que habían quedado al margen por muchas razones. Fui escribiendo este tipo de trabajos y creo que ahí está la gran relación con la literatura, ensayando un lenguaje, unas estructuras que después fueron muy útiles a la hora de escribir mis novelas. El conocimiento de la ciudad de La Habana que adquirí en esos años fue alimentando toda mi literatura”.
Pero más popular que Padura en esta fiesta lo fue, quizás, su personaje Mario Conde, el investigador y protagonista de muchas de sus novelas que ahora reaparece en Herejes (editorial Tusquet), uno de los títulos más vendidos de la feria. Tan es así que, en el encuentro mencionado, el escritor confesó:
“Haber creado a Conde es una de las más grandes satisfacciones de mi vida y creo que es un hallazgo. Es un personaje culto, inteligente, buena persona, noble y con un gran sentido de la amistad. Por lo tanto jamás podría ser policía, pero la verosimilitud de la realidad cubana me llevó a eso pues para investigar un crimen no existe.
Ha alcanzado un punto en que quizás alcanza una independencia incluso de mí. Es un modelo con el que las personas se identifican. Yo tengo un problema gravísimo con Mario Conde y es cuando se me acerca una mujer que me confiesa estar enamorada de él y ahí reflexiono: “Mira este cabrón, hasta esto me quita”.
Respeto la opinión del profesor Guillermo, aunque no siempre esté de acuerdo con
el, pero es verdad lo que manifiesta en su artículo, sobre todo cuando dice que los llamados "disidentes" le dicen a los escritores que toman partido por la revolución que son oficialistas, sin embargo ellos también son oficialistas, pero de otro bando. Aquí todos somos oficialista con o contra la revolución, y Padura parece que se está acercando a esta posición. Lo que me jode es que cuando empiezan se comen un palo de marcha atrás y cuando ganan fama y dinero, comienzan a creerse cosas y es cuando cambian de casaca, si no miren a Vargas Llosa, al principio defendia a la Revolución y ahora por favor..., también le pasó a Octavio Paz, Pablo Milanés, etc, etc.
AQUÍ CUALQUIERA SE MUERE”
En la fase más apacible de mi vida, casi llegando a la tercera edad, luego de mil y una angustias vividas, con el aval de buenos amigos y después de muchos oficios y todo tipo de experiencias, el empleo de trabajador doméstico y cuidando a mi padre de 80 años con isquemias continuadas camino al más allá desde hace un año.
Amanece el 26 de sept. Y comienza mi rutina, hacer el desayuno al viejito; en mi plan también la limpieza de un pequeño local donde vivió mi hija con su niño por dos años a cambio del agradecimiento eterno a mi amigo Millán, que es el dueño y no me cobro un centavo, ese día sería visitado por él y una arquitecta y para que no encontraran allí los cadáveres de insectos que siempre está donde menos uno desea. A mitad del camino suspendo la tarea por el olvido de las llaves, pero continúo la marcha en la búsqueda del preciado pan y el yogurt de soya, que aún no se si vino ese día.
Regreso a casa después del ascenso de 43 peldaños. Todo en orden, como algo ligero mientras el viejito dormita en su cama como siempre.
Barro y limpio la pequeña casa y queda como para andar descalzo, me afeito y me baño ¡me siento sabroso!
Quito la ropa de cama para lavarla y poner ropa limpia y allí reposar el almuerzo como muchas veces (ese día no pude ni almorzar). Solo con el pantalón puesto, conecto la computadora a la red y me siento a leer los correos. Abro el primero y casi no veo las letras, me zafo el cinto y el pantalón porque me duele el abdomen, me paro y voy hasta el patio para expulsar algunos gases, no distingo las cosas, a tientas llego al baño ya desnudo e intento forzar el vómito dos veces pero nada, defeco mucho y sin limpiarme ya con fuertes temblores y mucho sudores fríos, las manos acalambradas y fuerte dolor en la parte posterior de brazos y antebrazos, a duras penas caigo en la cama que todavía no estaba tendida, ( lo demás es olor).
Me acuesto en posición fetal del lado derecho, que supuestamente debe ser la menos fatal, respiro muy suave y profundo mientras veo el celular de mi esposa, que me acompaña como un bello adorno en la mesa del cuarto; ya me duele el pecho y siento ligera falta de aire, estos síntomas nunca se me agravaron.
Nada más claro, un infarto de mi cardio, no sentí miedo, ni susto y con sangre fría ya represada en la arteria coronaria derecha por el ateroma selectivo que solo allí fue descubierto y del que aún seguimos investigando las causas, siento que se me va la vida.
Levanto el teléfono a mi lado, ya todo embarrado de lo que traje del baño, más todos los otros fluidos mezclados con dolores, temblores, calambres y disminución de la visión ¿qué más faltaba para la esquela mortuoria? Descubro que no tenía señal telefónica, cosa que a veces pasa por falso contacto del cable.
Le pido permiso a la muerte y paso unos minutos en espera de la prórroga, siento que regreso poco a poco y a ese ritmo salgo de la cama dejando allí los espejuelos que de poco me servían.
Al pasar por frente al refrigerador recordé un comentario de hace treinta años, el Dr. Horacio Pérez López y varios cirujanos amigos de la juventud, decían: _“a un infartado dos Aspirinas grandes e inmovilizarlo en posición horizontal y luego trasladarlo sin esfuerzos”, de inmediato me tomé dos de las grandotas con un vaso de agua al tiempo. Seguí sin ropas y sucio aún, hasta el sofá buscando la otra extensión, al levantarla sentí el sonido de la conexión al correo, no sé si ETECSA me va a descontar el cobro por el período de muerte que se sabrá por el tiempo de la facturación entre la conexión y la desconexión, que logré a tientas de pie frente a la máquina, mientras en cueros y sucio evadí a mi padre despierto a mi lado, por poco jodo la lograda discreción que me permitió que el no viera ni sintiera nada del mal rato que estaba pasando; habría sido fatal para él.
Regreso al embadurnado colchón con una leve recaída en plena crisis.
Llamo a los vecinos más próximos y no están, llamo a la enfermera que trabaja con mi esposa y le pido que le avise que tengo un infarto, ella cree que estoy como siempre jodiendo y no le avisa, sin duda ella me dice que mi esposa está en un curso en 15 y 2 en el Vedado, información que me fue muy válida, porque yo pensaba que estaba en el Hosp Glez Coro, le insisto que le avise y ella asiente, yo gato al fin, llamo a mi suegro que vive a tres cuadras del lugar y el sale a buscarla.
Llamo a mi amigo Millán y por el teléfono que rara vez logro encontrarlo me responde al primer timbrazo.
_m ¡sí!
_yo Oye,
_ m ¿cómo anda la cosa?
_yo Estoy en mi cama con un infarto (y le describo todos los síntomas)
_m No tengo aquí las ambulancias, pero voy para allá, ¡espérame!
No había que llamar a nadie más, me sentía seguro aunque muriéndome. Luego de unos minutos me sentí mejor, tendido en la cama y respirando suave y profundo, creo haberme recuperado del peor momento, voy al baño y me lavo, me pongo un short y voy al sofá, sentado sobre la huella que había dejado la primera vez intentando usar el teléfono, por el olor descubro el short sucio y me lo cambio por un pantalón, sintiéndome un poco mejor y aprovechando el chance que la muerte me daba, con una esponja limpié el colchón y el sofá, estando allí me llama mi esposa y le digo que se apure que tengo un infarto.
Ya con el pantalón puesto, me doy cuenta que con la verja cerrada los que lleguen no podrán pasar y el viejito no conoce ni sabe manejar las llaves. Salgo, abro la reja y llamo a los vecinos del frente, me sale la anciana enferma y me dice que su esposo Esteban, subía la escalera en ese momento, lo espero recostado a la baranda, le pido que me acompañe y por el pasillo le digo que estoy infartado, ya no estoy en el peor momento, el trae su esfigmo y mi presión es 143 con 113, solo sentía dolor en los brazos.
En ese momento entró Millán y mi esposa que venía corriendo. Ya no parecía que yo tenía un infarto.
Me entra una llamada de mi hija mayor con quién hablo frecuentemente y le digo que luego la llamo que estoy viendo unas cosas con mi amigo Millán, ella pensó que era su abuelo quién tenía algún problema que yo estaba resolviendo.
Siguiendo la dialéctica de la innovación y como siempre asumiendo los consejos a medias, no me trasladé en camilla ni inmovilizado, sino por mis propios pies bajé los 43 escalones y esperé sentado en un muro a que el carro me recogiera; posible diagnóstico, hernia hiatal, angina de pecho, o un ataque de guanajería, el electro inmediato en el policlínico confirmó mi empírico diagnóstico de infarto. _¡¡A correr!!
Sigo por mis pies en busca del carro, el chofer como todos, se había ido a recorrer las tiendas a dos cuadras de distancias, él no sabía que por poco el carro se le convertía en un carro fúnebre. Millán en pleno susto salió a buscarlo con la tira del electro en la mano, al no hallarlo no se sabía de quién era el electro si de él o mío. Apareció el chofer y salimos a rescatarlo a él.
A toda marcha proa al ICCCV. Al cuerpo de guardia llegué con mis pies ya fríos, iba como cualquier muerto, yo casi seguro que por el camino que lleva al infierno, eso ni dudarlo, y al final que me importa.
Millán avisa al especialista que estaba de guardia, y este al ver el electro y las referencias que le dio, no perdió un segundo en proceder, desde ese momento todo fue sobre ruedas, en una cama del cuerpo de guardia comenzó mi resurrección, me desnudan entre varios, la enfermera me rasura y me cubre con una sábana vieja, el Dr. Frank, con mucho respeto y profesionalidad excelente, me empieza a curar cuando me explica con lujo de detalles lo que me harían para arrancarme de las manos de la pelona, que venía a mi lado desde hacía dos horas, comienza la marcha hacia el salón de Hemodinamia. Era mi primer viaje en camilla a pesar de haber andado retozando toda la vida, aunque a decir verdad mucho que las he empujado durante mi vida de serviciador público, realmente sentía mucha seguridad porque sabía que estaba en buenas manos y no sería el último viaje. De la camilla me pasé yo mismo a la mesa del salón que estaba fría como el hielo, y un consejo a todos, bajen de peso si piensan ir a esa mesa porque es bien estrecha y no hay donde poner las manos, que por demás en ese viaje siempre te las llenan de agujas, allí los gordos dejan un pedazo fuera, rápido fui canalizado por los dos brazos y conectado al sistema de control de los signos vitales y monitoreo de RX computarizado, lo anteúltimo en tecnología, que se complementa con destreza y maestría humana que sobra allí y sí es de última generación.
El Dr. Llerena, con sus colaboradores de ocasión que podrían ser todos los que están allí para arrancarle a cualquiera de las garras a la salá y mandarlo pronto a la calle con los suyos y sus líos, que siempre son menores que la muerte aunque causa de estas andanzas. Al dar la vuelta a la vista como de costumbre viendo cada detalle, llegué a contar ocho de los diez que mi esposa me dijo que estaban allí salvándome, ¿quién me dice que hacer para agradecer a tantos que en aquella ruta me actualizaron el pasaporte?, paʹ mantenerme jodiendo un tiempo más.
Me sentía tan seguro, como cuando cruzo a pie el semáforo en rojo por frente a los carros, que están parados en una esquina.
Sin tiempo que perder comienza el pasaje a lo desconocido, cuando a la pregunta de si soy alérgico al yodo, yo digo_ ¡¡no!!,fuma,_¡¡no!!,bebedor_¡¡no!!, me dicen lo que van a hacer y arrancan a localizar el trombo, sospechan que está en la coronaria derecha pero aún sin muchos detalles, allá va la baqueta que con manos hábiles Llerena lleva hasta el punto en la coronaria donde se aloja descaradamente el coágulo, que formando un trombo obstruye totalmente un tramo de más de 4 cm de longitud a plena sección transversal, después de una curva que caprichosamente mi genética me puso sin contar con nadie paʹ hacer más difícil aún mi circulación normal, y la maniobra del maestro. Así las cosas yo trataba de sentir lo que parece no se siente, porque durante aquellas dos horas no sentí nada de dolor, ni sensaciones de penetración en las arterias ocupadas por el catéter, ni en las maniobras que veía pero sin efecto sensible. Nadie puede imaginar a donde llegará el hombre si con buenas intenciones abandona las acciones imbéciles que lo distraen y concentra todo el intelecto en ayudar y salvar al prójimo, allí pueden ir a aprender cómo hacerlo. Mi amigo que observa desde afuera y tiene puesta todas sus esperanzas en no haber perdido el viaje, ni el tiempo al llevarme hasta allí y entregarme a su colega de profesión, recibe un mensaje entre líneas cuando el manager de la novena le dice, ¡tú eres un exageraoʹ, que exageraoʹ tú eres Millán! y como yo estaba oyendo, inferí que la caña estaba a tres trozos y al co'oyo en la guardarraya, se confirmaba el auto diagnóstico que hice desde el primer momento en la casa, pero seguí la rima porque a esa hora no estaba pa' preocuparme por cosas sin importancia, y como lo vi reír pa' mi era como decirme, estas jodío pero yo te salvo, seguí entreteniéndome en la bobería de tratar de sentir el trasteo por dentro, mientras que medio veía por el pequeño paraban que me separaba diez centímetros de Llerena, que es de un nylon que lo hacía traslucido y con un poco de imaginación, sabía que era como si baquetearan el cañón de un fusil.
Según la teoría de la relatividad, allí el tiempo era más infinito que si fuera en otra situación más agradable y yo seguía cada movimiento, cada orden cada comentario y en eso mis criticadas orejas de las que no me voy a deshacer, mucho me ayudaron para estar en sintonía, era como el despegue de una nave espacial, con la coincidencia de que el viaje podía ser al más allá, pero con un buen piloto y en una buena nave cualquiera sale al espacio, el lío es volver.
Hay allí un enorme reloj digital, que me miraba con sus números rojos pero yo no pude seguirlo, dijéronme que pasaron dos horas de viaje y yo como sabía que no era un fregaʹo y engrase me desconecte del tiempo porque aunque apuraʹo, no podía hacer nada para apurar al mecánico y por eso era mejor ni hablar, paʹ no distraer la atención de los diez que se ocupaban de todo con eficacia total.
Cuando creía que se terminaba aquel trance, llegan los estertores, que entre temblores, sudoración copiosa, sacudidas y sensación vagar, comienzo a sentir que la vida se me va y sin alarma ni drama le digo:_ ¡¡Llerena me voy!!, porque era de quien me debía despedir, él que sabía lo que hacía y lo que me pasaba, me mira no muy sonriente, ordena adrenalina, heparina y qué sé yo que más, comienzo a sentir que regreso, ya tenía sobre mi pecho las dos planchas del desfibrilador en manos de un ágil anestesista que sí me asustó, porque él sí sabía que podía intentar el despegue de la nave, y no estaba dispuesto a dejarme partir, estuvo casi un minuto allí esperando, pero no me fui y él se retiró a discreción suaaabe.
¡Ahora sí!, el trombo se había roto y disuelto durante aquel evento de taquicardia inducida, combinado con la percusión forzada en posición difícil después de la caprichosa curva genética de mi coronaria derecha, empieza la ocupación del terreno de combate, un balón, un stent, otro balón, otro stent, otro balón, algo así como el recape de una goma, o un salvavidas, increíble la secuencia mecánica de esa maniobra, ya todos los parámetros en orden. Se respira un ambiente más relajado en la rutina de la prueba que los hace sentir a todos satisfechos por el éxito, que se convierte en hábito de los campeones, me imagino como salen cuando pierden un juego, porque hay chivos que no los salva ni el médico chino.
Ya sabían hasta la cama que ocuparía en la sala de cuidados intensivos coronarios, y allá me llevaron sobre ruedas en mi segundo viaje en camilla, con venoclisis por 24 h y canalización de rutina para cualquier urgencia.
Allí comienza otro capítulo más largo en esta aventura, en manos de otro equipo estelar de médicos y enfermeras, son tantos que es difícil mencionarlos. Su líder Quiroz al frente, de forma ejemplar conduce ese equipo que da continuidad exquisita a lo que había comenzado dos horas antes, y se prolonga por nueve días, hora a hora me sentí tan bien como si estuviera en mi casa con mi familia, son muy buenas personas que cubren todos los espacios y necesidades de cada paciente.
Me ablandaron el corazón que sin dudas es duro, solo podré estar agradecido, y como dice un poema que se me ocurrió una vez:
Podrás contar con los dedos, de la mano que escojas
Con quien contar por siempre, y con quien no contar.
ESTARE ENTRE LOS CINCO CON QUIEN PODRAN CONTAR
Mi vecino esteban por subir las escaleras a tiempo y darme los primeros auxilios.
Pérez López por el consejo de las dos aspirinas.
Mi hermano Millán, por aparecer tan rápido esa vez.
El Dr. Llerena, por romper su plan, paʹ que yo no me rompiera.
Los nueve que auxiliaron al maestro en el rescate y salvamento.
Los otros veintipico, que con Quiroz al frente se ocuparon de todo como mi familia.
A mi hermano, DIP que con afecto se ocupó de estar pendiente de mi estado y me ahorro los dos fulas del taxi de regreso a mi morada.
A los que en el número que dice el poema, se ocuparon de llamar o venir a verme cuando se pudo.
Y mi gordita que sufrió conmigo todo el tiempo y con su cercanía y besos me hizo sentir un niño.
A Niurka la enfermera que labora con mi esposa por enseñarme que un guanajo te deja morir y no te paga, y por decirme el secreto de donde estaba Tatiana.
Y las casualidades que no son lo mismo que la suerte:
Millán me respondió al primer timbrazo.
Recordé el consejo de Horacio y tenia las dos Aspirinas de las grandes a mano.
El MAESTRO estaba disponible, para entrar al salón en ese preciso momento.
Las 5 cuadras de distancia entre la casa y el ICCCV.
GRACIAS, POR AGUANTARME LA MUELA.
Usted es el caballo de Atila... Esa crónica del infartado, merece que se publique por todos lados y no se quede escondida entre estos comentarios. Salud y suerte.
De la misma manera que Padura tiene todo el derecho de "emitir críticas" no a "la prensa extranjera", sino a uno de los órganos más connotados en las campañas anticubanas en America Latina, todos los que no estamos de acuerdo con él tenemos el mismo derecho a criticarlo, no porque critique, sino porque su crítica no resulta, a nuestro juicio justa ni equilibrada. Y también tiene derecho a expresar GRR su criterio en relación al Premio Nacional de Literatura, lo cual no hizo de manera irrespetuosa y descalificadora (como varios comentarios que he leído hacen con GRR. El respeto a la opinión ajena no quiere decir que tenga que callarme la opinión propia; Padura es una figura pública, es un intelectual cuya obra y palabra trasciende el marco de la literatura; si él emite criterios político se tiene que hacer responsable de lo que dice y lo que dice tiene repercusiones no exactamente literarias, sino políticas y quien lo entrevistó no lo hizo gratuitamente, lo hizo persiguiendo fines políticos. Por tanto los que no estamos de acuerdo con su visión, que no somos pocos, también tenemos derecho a expresarnos. No se puede analizar a Cuba, la realidad cubana y omitir en esa historia la permanente agresividad de la potencia imperialista más poderosa de la humanidad durante todos estos años. A algunos cubanos se nos olvida, quizas agobiados por nuestros problemas cotidianos, (no el caso de Padura, que tiene pocos de esos problemas, el disfruta de bienestar económico bastante holgado) pero no debe olvidarse, puesto que es una realidad, la cual no debe servir para justificar nuestros errores, todo lo contrario.
Cda vez que veo, leo o oigo a una persona, intelectual o no, que ha llegado a un nivel de vida muy superior al del cubano promedio y mirando hacia abajo, hablan de nuestros problemas y sobre todo de una forma descriptiva y no analítica, me acuerdo de Silvio Rodríguez que hace recorrido por prisiones, comunidades de tránsito y hace recitales GRATIS, o de Cacho que en varias ocasiones patrocina o dona sus obras para una actividad comunal. Si cada uno de los que criticara de esa forma hicieran una donación entonces sí podemos decir que están preocupados.
Ya era hora de que alguien, desde la literatura y la política, evaluara con más objetividad la obra de Padura. El Profesor Guillermo Rodríguez Rivera lo ha hecho de manera excelente. Pude leer la entrevista de Padura a La Nación, porque me la envió un colega, pienso que sería muy oportuno y útil publicarla junto con el articulo de Atilio y el de GRR para que se pueda apreciar bien por todos los lectores el origen del debate. Coincido plenamente con las observaciones críticas que GRR le hace a Padura, tanto desde la literatura, en la cual GRR , como desde la política.
Es muy oportuno desmontar el mito que machaconamente repiten los medios corporativos trasnacionales – sobre cualquier escritor que profese ideas de izquierda, progresistas o que esté definidamente identificado con el socialismo, por lo cual es denigrado como adocenado, sumiso, obediente de la línea del partido, etc. etc.
No les conviene que la gente sepa que asumir una militancia política, sea como miembro o no de una organización, trabajar por el triunfo de un proyecto social que mejore la humanidad, y que la salve de la locura y la irracionalidad del capitalismo sin que ello conlleve ningún tipo de sumisión ni de ocultar el criterio propio, es un acto de libertad y de convicción.
Cuba necesita más debate y confrontación de ideas como ésta, porque sencillamente aprecio que nos están imponiendo desde afuera modelos y patrones de pensamiento, de consumo, de modas, de valores, que en nada responden a nuestras realidades – y cuando digo nuestras- no son solo de Cuba, sino de muchos otros países subdesarrollados y del Tercer Mundo.
Padura es un gran novelista, eso no me lo cuestiono, pero como toda obra humana, sus obras no son perfectas y pueden y deben ser objeto de crítica literaria como lo debía ser cualquier obra artistica; en Cuba a mi juicio se ha perdido bastante el sano hábito de criticar, en el buen sentido de esa palabra, y las críticas casi siempre son mal percibidas por los criticados y también por sus admiradores, que ven toda crítica como un ataque a las personas.
Muy buen escrito, cien por ciento de acuerdo con lo que aquí se plantea y también con el de Atilio Borón en Rebelión, de la entrevista en el diario de Buenos Aires no hace falta leerla porque conocemos como piensa el Sr. Padura, es mejor ser militante comprometido con las causas justas, que estar al servicio de los opresores del mundo,
Viva CUBA SOCIALISTA
Hasta la Victoria siempre