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El fin del colonialismo francés

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François Hollande

François Hollande

Por Thierry Meyssan

El presidente ruso Vladimir Putin acaba de escribir en el New York Times que en Siria están enfrentándose el Estado y el yihadismo internacional. En el mismo momento, el presidente francés Fraçois Hollande afirma en entrevista concedida a la televisión de su país que es una guerra por la democracia. La continuación de su razonamiento, con un campo de batalla donde se mueven tres bandos, demuestra su error. Detrás de sus contradicciones retóricas, lo que está en juego en Siria es el fin del colonialismo.

En junio de 2012, durante la conferencia de Ginebra 1, Estados Unidos y Rusia decidieron repartirse Oriente Medio sobre las ruinas de los acuerdos Sykes-Picot de 1916. Lo que se presentaba al mundo como la voluntad de alcanzar una paz justa y duradera significaba en realidad el regreso a un mundo bipolar, como en tiempos de la Unión Soviética, y excluir de la región a británicos y franceses.

Aquel proyecto podía parecer ilusorio. Sin embargo, 14 meses más tarde, está empezando a concretarse.

Hasta ahora, los europeos habían maniobrado bien. En noviembre de 2010, el entonces presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico James Cameron firmaban el Tratado de Lancastar House en el que Francia y el Reino Unido ponían en común sus fuerzas de proyección, o sea sus fuerzas coloniales. Conforme a lo pactado con Washington, los dos países esperaban el inicio de la «primavera árabe» para fomentar disturbios en Libia y Siria. A sus agentes libios, les entregaban la bandera el ex rey Idriss, colaborador de los británicos. Y al Ejército Sirio Libre lo cubrieron con la bandera del mandato francés. Bastaba con ver ambos símbolos para darse cuenta de que aquellos movimientos supuestamente revolucionarios sólo eran fantoches fabricados por los antiguos ocupantes.

Con ayuda de Qatar y de Arabia Saudita, lograron sembrar la confusión en los dos países seleccionados como blancos. Una parte de las fuerzas que se oponían a Muammar el-Kadhafi y a Bashar al-Assad se sumaban temporalmente a los yihadistas de la OTAN. La Yamahiria libia sucumbió a los bombardeos –por falta de alianzas internacionales. Pero Siria no fue bombardeada y resistió. El problema se había modificado. Ya no se trataba de echar por tierra las instituciones sino de optar por un futuro. Los malentendidos fueron disipándose poco a poco. Actualmente, como en todas las guerras, sólo quedan dos bandos: el Estado laico y el yihadismo internacional.

Lo mismo sucedió durante la Segunda Guerra Mundial. Charles de Gaulle se vio aislado cuando lanzó su llamado del 18 de junio de 1940. Muy pocos fueron los franceses que respondieron entonces a su llamado. Unos pensaban que la guerra ya estaba perdida, aún antes de su inicio. Otros no toleraban el carácter autocrático del líder. Pero 4 años más tarde, el general disponía del respaldo del 95% de los franceses, porque era el hombre que los estaba conduciendo a la victoria y también porque había sabido unificar las diferentes sensibilidades políticas en torno a su persona.

Y Francia no sabe qué hacer ahora que el presidente Assad reúne a la inmensa mayoría de los sirios en torno a su persona. En una entrevista al canal de televisión TF1, el presidente François Hollande afirmó que el objetivo de la guerra de Siria es la democracia. Según él, los occidentales tendrían entonces que poner en el poder a los demócratas sirios, o sea –precisó– ni Bachar al-Assad ni los yihadistas. Ese análisis absurdo equivale a decir que hay tres bandos en el campo de batalla. La verdad es que no hay más que dos y que los demócratas se han puesto del lado del Estado sirio, o sea con el presidente Assad.

Ese es, en el fondo, el alcance internacional que tiene esta guerra: la colonización ya carece de sentido en el siglo XXI. Si Estados Unidos y Rusia quieren repartirse la región en zonas de influencia, como su estatus les permite hacerlo, tendrán que hacerlo según principios diferentes a los que hace un siglo adoptaron británicos y franceses. Tendrán que razonar en términos de alianza y no de dominación.

(Tomado de Red Voltaire)

Se han publicado 6 comentarios



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  • EL ISLEÑO dijo:

    Impresionante análisis…nada que agregar…solo esperaré…

  • hgv dijo:

    muy buen analisis, creo que eso es lo que esta sucediendo , es la nueva reparticion del mundo y esta vez entre los dos principales musculos del mundo, estados unidos y rusia, no cabe duda

  • Enrique dijo:

    BUEN ANALISIS, PERO NI RUSIA ES LA ANTIGUA UNION SOVIETICA Y LOS EEUU TAMPOCO SON LOS ANTIGUOS EEUU, ESTAN SURGIENDO OTROS PAISES QUE SE FORTALECEN Y CRECEN EN TODOS LOS SENTIDOS Y TAMBIEN LUCHARAN POR SU TAJADA AL IGUAL QUE LA VIEJA EUROPA.
    PARA BIEN O PARA PEOR, ESPEREMOS A VER COMO SE DESENRROLLAN LAS MADEJAS, PERO LO QUE PARECE EVIDENTE ES QUE LA BIPOLARIDAD NO SERA FACIL Y MAS BIEN SERA UN MUNDO DE ALIANZAS MAS O MENOS ESTABLES Y CON SUS ALTAS Y BAJAS.
    A LOS MENOS PODEROSOS SOLO NOS QUEDA UNIRNOS Y LUCHAR POR NUESTROS ESPACIOS.

  • El pastorcito dijo:

    Un análisis interesante pero hay tomarlo como lo que es un análisis muy interesante.

    Francia no se resigna, mejor dicho ni siquiera es Francia sino que su presidente el que no se resigna y seguirá enviando ayuda militar a los terroristas en siria, ni siquiera les podemos llamar terroristas sirios porque son de múltiples nacionalidades.

    En fin para ilustrar un poco la cosa reflexionemos en términos occidentales, todos sabemos que es mas fácil destruir que construir, Francia opta por lo que considera la estrategia ganadora que es la destrucción ya sea en Siria o en otro lado, pero es lo que cree le permite mantener el anhelado statu quo, por lo menos alargar ese lapso de tiempo que dicta el mundo en su ineluctable transformación por poder existir.

  • El pastorcito dijo:

    Es claro que una coyuntura favorable a toda reescritura de la historia, como la que tenemos hoy, no la tendremos de nuevo antes de un siglo…

    Si Nuestra América quiere sacar la pata del bache, es el momento que se interese seriamente en los acuerdos de Bretton Woods y el Consenso de Washington, no como cultura general sino para tomar las decisiones que contrarresten eficazmente esos proyectos.

  • Alexis Mario Cánovas Fabelo dijo:

    ¡AL FIN!
    Un comentarista que tiene en cuenta el devenir histórico.
    No olviden que desde la antigüedad se consideró a Siria “el puente hacia el, oriente.” Y el “oriente” aquel son Rusia, China y la India que lograron demembrar a nombre de la “independencia”. Como ahora hace occidente por “la democracia”, pero, la que ellos entienden.

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