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¿Comienza una revolución anti-capitalista?

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En un pasaje memorable del Manifiesto Comunista Marx y Engels sostienen que con su ascenso la burguesía desgarró impiadosamente el velo ideológico que impedía que hombres y mujeres percibieran la verdadera naturaleza de sus relaciones sociales “para no dejar subsistir otro vínculo que el frío interés, el ‘pago al contado’.” El capitalismo, decían,  “ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. … En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.” Y culminan esa sentencia diciendo que en ese mundo construido por la burguesía “todo lo sólido se disuelve en el aire; todo lo sagrado es profanado y los hombres, al fin, se ven forzados a enfrentarse, sobriamente, con sus condiciones reales de existencia y sus relaciones recíprocas.”

Varias consideraciones son pertinentes en relación a estas palabras. En primer lugar para expresar la admiración que todavía hoy despierta esa extraordinaria capacidad de los fundadores del materialismo histórico para retratar, en unos pocos trazos, las profundas consecuencias que el  ascenso de la burguesía tuvo sobre los hombres y mujeres de aquel tiempo. Segundo, para decir que el propio Marx revisaría aquella tesis cuando en el primer capítulo de su obra cumbre, El Capital, sentara los lineamientos generales de su teoría del fetichismo de la mercancía. Revisión que no significaba una corrección en lo tocante al tránsito histórico del feudalismo al capitalismo pero sí acerca del carácter abierto y transparente de la explotación en el seno de la sociedad capitalista. En la nueva formulación de Marx la explotación se invisibiliza, queda oculta bajo los pliegues del mercado y disimulada por la falsa equidad de la compraventa de la fuerza de trabajo. En esa ficción el obrero desprovisto de una conciencia socialista que lo inicie en los secretos de la plusvalía puede inclusive llegar a engañosamente congratularse por la “buena” remuneración recibida de su patrono.

Tercero, y principalmente a esto queremos referirnos, para decir que si de la vida política se trata las palabras aquellas del Manifiesto son de una fuerza profética incomparable. La nueva crisis general del capitalismo ha sumergido las ilusiones fomentadas por los mentores y beneficiarios de la democracia liberal “en las aguas heladas del cálculo egoísta.” Como decía una de las pancartas enarboladas en la Plaza del Sol de Madrid “esto no es una crisis, es una estafa”. Y de la mano de ese doloroso descubrimiento iba otro: la estafa no sólo se ejecutaba en gran escala en el terreno económico. No menor era el fraude montado en el ámbito político al haber inducido al grueso de la población a creer que la sórdida e inescrupulosa plutocracia bajo cuya férula se desenvolvían sus vidas era una democracia. Por eso las quejas y reclamos exigiendo una “real democracia ya”, una “democracia verdadera” que reemplace a la  pseudo-democracia cuyo interés excluyente es la preservación de la riqueza de los ricos y el poderío de los poderosos.

La crisis tuvo por efecto hacer conciente a los pueblos del mundo desarrollado que tanto ellos como nosotros en el Sur global somos víctimas de un sistema que, habiéndose despojado de los ropajes que ayer disimulaban su verdadera naturaleza, somete a unos y otros a “una explotación abierta, descarada, directa y brutal.” Y que lo que llaman democracia es en realidad la dictadura de la oligarquía financiera, que como lo recordaba el Che en la Conferencia de Punta del Este, es incompatible con la democracia.

Es en este cuadro cuando “todo lo sólido se disuelve en el aire” y el grito desesperado de la mujer retratada días atrás en el magnífico relato de Pedregal Casanova revela el dramatismo de la crisis: “una  mujer joven (en el vagón de un tren de cercanías de Madrid)  que un momento antes hubiera pasado desapercibida, puesta en pie, dejó escuchar entre lloros sus palabras: – ¡Les ruego… les ruego… que me ayuden! Soy… maestra…nunca imaginé que me podía ver en la calle. Me quedé sin trabajo… Me echaron del trabajo -declaró quedamente- me despidieron -levantó un poco el tono- cerraron varias aulas, y aquí, estoy aquí -sollozaba apretándose las manos una con otra- estoy sola con mis dos niños… Antes que dormir con mis dos hijos otra vez en un cajero he decidido pedir ayuda.”   Esta heroína (y víctima) anónima, surmergida violentamente en las aguas heladas de la “racionalidad costo-beneficio del capitalismo” representa con su grito a los centenares de millones que con sus padecimientos hacen posible la opulencia de los plutócratas que dominan bajo su disfraz “democrático.”

Días atrás el Financial Times de Londres hizo público un informe sobre las remuneraciones que, en este contexto de crisis, percibían los máximos ejecutivos de las más grandes empresas. La nota decía que “en lo que respecta a los banqueros la era de la contención (salarial) ha terminado.” En 2010, mientras el mundo continuaba su caída libre hacia el desempleo de masas, las ejecuciones hipotecarias y el empobrecimiento generalizado de la población, la “retribución media de los máximos responsables de los 15 mayores bancos europeos y estadounidenses aumentó un 36%, hasta (alcanzar una media anual  de) 9,7 millones de dólares.” El pelotón de los bribones lo encabeza el presidente del JP Morgan Chase, Jamie Dimon, que mientras millones de estadounidenses se quedan sin empleo, ven ejecutadas sus casas y recortados (cuando no expropiados) sus haberes jubilatorios embolsó 20.7 millones de dólares, casi dos millones de dólares al mes; le sigue un tal John Stumpf, presidente de Wells Fargo, con 17,5 millones de dólares Otro de los integrantes de esa banda, Lloyd Blankfein, presidente de Goldman Sachs, hombre  pío si los hay, dijo una vez que los banqueros hacían ‘el trabajo de dios’. Por su celo sagrado percibió 14,1 millones de dólares. En el estado español, conmovido hasta sus cimientos por la oleada de manifestaciones de los “indignados”, el presidente del BBVA, Francisco González, se conforma con ganar unos 8.000.000 de dólares al año mientras que su colega del Banco Santander, el más importante de España, fue más ambicioso y calmó su ansiedad al ver recompensado sus esfuerzos en pro de sus ahorristas con trece millones de dólares. Ni hablemos, por supuesto, de las ganancias embolsadas por su jefe, el dueño del Banco Santander, don Emilio Botín-Sanz de Sautuola y García de los Ríos, Marqués consorte de O’Shea, según rezan las historias de vida más conocidas, quien previsor el hombre tuvo la precaución de depositar los ahorros de toda una vida de trabajo y sacrificios en esos tenebrosos santuarios del delito que son los bancos suizos. Podríamos seguir enumerando contrastes de este tipo a lo largo de muchas páginas, pero sería ocioso. Con mayor o menor detalle todos saben de los tremendos contrastes que presenta el capitalismo en su crisis actual, cuando la opulencia y el acelerado enriquecimiento de los ricos conviven con el empobrecimiento de las grandes mayorías sociales.

Ante esta situación cabe preguntarse por el destino de estas orgullosas y arrogantes pseudo democracias, violentamente desmistificadas y desfetichizadas al calor de la crisis. También sobre los estados que desnudaron su verdadera esencia, convertidos, al decir del viejo Hegel, en “sociedades civiles disfrazadas de estado”, es decir, en aparatos institucionales que en lugar de ser las esferas de la justicia y la eticidad universal descendieron al infierno del egoísmo universal y de la primacía de los intereses privados por encima del beneficio público. La deslegitimación de las pseudodemocracias del capitalismo avanzado es una muy buena noticia, porque se pone fin a una mentira que ni siquiera era piadosa sino infame, puesta al servicio del fortalecimiento de las oligarquías y de la opresión de los pueblos.

Dados estos antecedentes no está demás preguntarse sobre lo que realmente está ocurriendo en Europa, en el Norte de África y en Medio Oriente: ¿son revueltas populares, llamadas a extinguirse con el paso de los días, o son algo más, revoluciones?  Nunca es fácil decir cuando comienza una revolución. Lenin dijo una vez que eso ocurre cuando los de abajo  no quieren y los de arriba no pueden seguir viviendo como antes. Lo que sí sabemos es que las revoluciones son procesos y no actos; procesos que tienen un comienzo que, en principio, no parece afectar a los fundamentos del orden social. Protestas aisladas, revueltas contra el precio de los alimentos, contra los “excesos de malos gobernantes”, contra la desocupación o el súbito empeoramiento de las condiciones de vida, cuestiones todas que no cuestionan los cimientos de la sociedad. Se cuenta que María Antonieta, esposa de Luis XVI de Francia, anotó en su diario la noche del 14 de Julio de 1789: “nada de importancia, salvo un disturbio en una panadería frente a la Bastilla”. Y en la Rusia zarista, el sacerdote ortodoxo Georgi Gapón, que había organizado una asociación para evangelizar a los obreros encabezó una manifestación pacífica, crucifijo en ristre, en San Petersburgo para entregar un petitorio al zar. La respuesta fue la feroz matanza que desencadenaría la revolución de 1905, preludio necesario de la de Octubre de 1917.  Tal como lo hemos examinado en detalle en otra parte, la dialéctica de la historia: la lucha de clases y el enfrentamiento con el imperialismo, suele convertir protestas y demandas en principio asimilables por el sistema en fragorosos procesos revolucionarios.

¿Será esto lo que está gestándose en estos días? Difícil decirlo, pero hay signos inequívocos de que los poderosos dispositivos desmovilizadores y conformistas del fetichismo de la mercancía y de la pseudo democracia han dejado de funcionar. El capitalismo y la democracia liberal son una gigantesca estafa, y esa convicción se ha hecho dolorosamente carne en los pueblos de España, Grecia, Islandia, y comienza a diseminarse por otras regiones del mundo desarrollado, además del Norte de África y Medio Oriente. Esa certidumbre ya la teníamos en América Latina, pero ahora cobra nuevos bríos porque ya no se puede decir que las protestas de esta parte del mundo -la primera en rebelarse contra la tiranía del capital en su fase actual- eran producto de nuestro atraso o de la desmesurada codicia de nuestras clases dominantes; ahora es casi todo el mundo capitalista el que está en rebeldía porque allí también se está aplicando la venenosa medicina del FMI, el BM y el Banco Central Europeo. Es demasiado pronto para saber si estas protestas tendrán la virtud de desencadenar la revolución anticapitalista que la humanidad necesita imperiosamente para sobrevivir. Pero por lo menos sabemos que de ahora en más la historia será distinta: que los condenados de la tierra no quieren seguir viviendo como antes y que los ricos comienzan a percibir que no podrán seguir dominando como antes. Son condiciones necesarias -si bien no suficientes- para una revolución, lo cual no es poca cosa. Más temprano que tarde la historia dará a conocer su veredicto.

  1. Cf. Ramón Pedregal Casanova, “http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130733">El Capitalismo real“, en Rebelión, 19 de Junio de 2006.
  2. Rosa Luxemburgo y la crítica al reformismo socialdemócrata“, estudio introductorio a la nueva edición de ¿Reforma Social o Revolución?, de Rosa Luxemburgo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2010)

Se han publicado 13 comentarios



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  • juan dijo:

    ¡Ya es hora que estas elites mundiales, parasitas, ladronas y belicosas, mal acostumbradas a vivir a costillas de los demás, se busquen otro planeta, y nos dejen de chingar!

    ¡Democracia YA!

  • jose roman dijo:

    Muy buen artículo, sirva de reflexión y recordadorio.

  • Alberto Garrido dijo:

    Siempre me gusta leer las opiniones de cien o mas intelectuales pues cada uno de ellos nos da cien o mas respuestas de lo que sucede en el mundo; no sin antes, simplificar ese mismo mundo hasta limites infinitesimales…

    No me queda claro si las manifestaciones en El Cairo tienen algo que ver con las manifestaciones del 15-M en Madrid. Democracia Ya…

    Si la guerra civil de Libia, apoyada desde la OTAN hasta sabe Alá quién más, tienen algo que ver con Rosa Luxemburgo…

    Si las batallas callejeras en Yemen es similar a las de Siria -o ámbas- a los que destrozaron las calles de Vancover por un partido de no sé que sobre hielo; mientras una pareja se consolaba de los golpes de los ‘mozos’ canadienses…

    O el acoso sexual del ex-magnate del FMI tiene mas que ver con Freud que con Marx.

  • gilberto dijo:

    bueno, espero que si este debate fructifica, no sea con exclamaciones de malas palabras como el anterior comentario.

    yo creo que si, que hay una revolucion anticapitalista y es un fenomeno social trascendente, y creo que pudiera cambiar el rostro de Europa, ojala asi fuera.

    no creo sin embargo (lo cual no quiere decir que no desearia) que este movimiento conduzca al viejo contienente a politicas mas a la izquierda, mucho menos a revoluciones socialistas, menos que menos a las revoluciones proletarias que describiera Marx, y que se llevaron adelante en Rusia y Europa, que lamentablemente luego desaparecieron.

    creo que el capitalismo cuanto mas cambiara el traje y el rostro, o la mascara, y cuanto menos (lo mas probable en mi modesta opinion) no pasara nada.

    un mundo mejor es posible, y es impresindible

  • N.S.F dijo:

    Asi es ..pero tampoco SOCIALISTA¡¡¡¡

  • Alberto Garrido dijo:

    Amigo gilberto,

    Ve, lo que decía del ego soslayado y sostenido de los intelectuales, o al menos de los que usan la palabra para expresarse.

    Conclusión, como la canción de Bob Dylan: existe mucha confusión aqui; o lo mejor que puedes hacer es aprender a nadar pues va a llover…

    El tema es, sin llegar a las malas palabras (eso creo no existe, es solo el contexto) usted en su segundo párrafo dice: “…y creo que pudiera cambiar el rostro de Europa, ojala asi fuera”. Después escribe: “… cuanto menos (lo mas probable en mi modesta opinion) no pasara nada”.

    Ahora parafrasenado a Atilio, a Hitler y los que les gusta los designios de la historia…Más temprano (tarde) que tarde (temprano) la historia dará a conocer su veredicto…

    Es terrible quedarse sin empleo, sin tarjeta de crédito, sin el estado de bienestar sin proporcionar nada al bienestar.

    Por cierto, las pancartas, los carteles, los ‘slogans’ de los indignados del 15-M dejan bastante que desear si los comparamos con las protestas de Mayo de 1968 en Paris, por ejemplo. Es que hasta el talento está desempleado…o indignado.

    Saludos,

  • gilberto dijo:

    Garrido, la referencia a la mala palabra no era para su comentario, sino para el anterior al suyo, pero luego que la hice aparecio mi comentario publicado despues del de usted.
    siento el inconveniente.

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Esto se pudiera resumir en lo siguiente: Un capitalismo en crisis que es capaz de tener 25 millones de desempleados en el país más desarrollado y rico del mundo, que gasta billones de dólares en sostener dos guerras interminables en Irak y Afganistán, que ahora quiere tragarse a los árabes, o sea la riqueza petrolera de los árabes, que mantiene más de mil bases y estaciones militares en el mundo y donde los ricos crecen en cantidad y calidad no ha estado nunca en crisis.

    La crisis supuesta descansa en los pobres y dependientes, porque aún los veinticinco millones sin trabajo en EE.UU. tienen mejor confor que el hombre de clase media en los paises dependientes y de los hambrientos todos del tercer mundo.

    El capitalismo que vio Marx desarrollarse en Francia y en sus inicios fundamentado por Smit y Ricardo, era una especualación, porque aquellos, todavía tenían sentimientos humanos. En el capitalismo de hoy lo de humano no cuenta.

    La filosofía es: que el rico come cuando tiene hambre porque cuenta con todo lo que quiere y debe comer; el pobre come cuando tiene y cuando no no come, porque les falta todo y son muchas las veces que no tiene comida o que tiene muy poca y hay quien ha comido por necesidad hasta la tierra que pisa y mueren por centenares a consecuencia de la miseria. Cuando se cumpla en todos la misma condición que ha de ser la posibilidad de que los seres humanos se alimenten cuando sientan la necesidad de hacerlo, habrá terminado la injusticia.

    Hacen falta buenos filósofos, buenos humanistas, pero fundamentalmente hace falta el hombre que estamos esperando, el que lleve por signo la justicia.

    Hay que abrir las puetas al sol y dejar que este penetre.

  • Alfredo Antonio Clementi dijo:

    No te llame la atención, alberto, que las pancartas y consignas de los Indignados no tengan la profundidad y la creatividad de las del Mayo francés; mucho hizo la reacción oligárca burguesa disfrazada de democrática para minar y corrorer los espíritus y las mentes, pero parece que una pequeño fuego quiere revivir de entre las cenizas de aquel movimiento.
    Por otra parte, los comentarios de los intelectuales o no tanto no minimizan los conceptos, sino todo lo contrario: ponen a la vista las similitudes de los fenómenos sociales en su fondo: la toma progresiva de conciencia frente a la crimilalidad del capitalismo, con las diferencias de forma y de contexto en que se producen

  • Elizondo dijo:

    Alfredo Antonio,

    Gracias por su respuesta.

    El mito del Avex Fènix es muy seductor. Ojalà el 15-M recupera a un ºhombre de justiciaº como Erik el Rojo. Y las ºconsignasº alcancen el nivel de los de aquellas de La Sorbona en 1968. No solo las consignas, si no que todas esas palabras se puedan llevar a hechos, y esos hechos puedan hacer mas felices a las personas. “Prohibido prohibir”…Por mucho que hagan los oligarcas la inteligencia es inmune a las “conspiracionesº.

    En cuanto a su segundo pàrrafo:

    ” Por otra parte, los comentarios de los intelectuales o no tanto no minimizan los conceptos, sino todo lo contrario: ponen a la vista las similitudes de los fenómenos sociales en su fondo: la toma progresiva de conciencia frente a la crimilalidad del capitalismo, con las diferencias de forma y de contexto en que se producen…”

    Eso, es precisamente lo que me preguntaba despuès de leer el excelente artìculo de Atilio. Y lo que intentè trasladar a mi comentario.

    Què tiene que ver Rosa Luxemburgo con la guerra civil en Yemen, o en Libia… Què tiene que ver los salarios de los banqueros con su adicciòn a las anfetaminas. O, que de las coincidencias entre las protestas en las plazas de El Cairo y Madrid con el Capital de Marx. O, si la criminalidad del gerente del FMI tiene mas que ver con la criminalidad individual, o la del Capital. No me queda claro las similitudes -no en los fenòmenos sociales de fondo, como usted los llama- sino en estos estallidos de indignados en particular, en las guerras civiles, o las intervenciones humanitarias apoyadas desde la ONU por los poderosos del mundo- desde Washington hasta Beijin, pasando por Londres y Moscù…

    He tenido la oportunidad de visitar España y Yemen, y las protestas en España nada tienen que ver con las protestas en Yemen, se lo aseguro. Es una simplificaciòn tan siquiera intentar hacerlo.

    Atilio, se refiere a ello cuando se pregunta: ¿son revueltas populares, llamadas a extinguirse con el paso de los días, o son algo más, revoluciones?. Revoluciones o protestas. Nada màs y nada menos que para que la humanidad sobreviva, me suena exagerado…Es posible -yo que no tengo la capacidad de predecir el futuro- que la humanidad estè condenada por un virus escondido en meteorito, y que capitalismo o el socialismo, nada tenga que ver con su fin.

    Saludos

  • Alberto Garrido dijo:

    Alfredo,

    No dije que las minimizen, dije que las simplifican. Y ademàs que casi por cada intelectual -o alguien que exprese una idea mediante la palabra- parece defender una Idea. Su idea…Puede parecerle “minimizar” que “simplificar” pero no lo son. Son dos tèrminos distintos. Minimizar puede restarle importancia, simplificar es tomar un asunto en estremo complejo y aplicarles leyes supuestamente simples. Con una respuesta igual de simple.

    Las sociedades y sus desenvolvimientos son tan complejas que està demostrado la inoperancia de dos o tres principios -o prejuicios- decimononoicos para explicarnos lo mismo las revueltas de los indignados en las plazas madrileñnas, que en los parques de El Cairo. Para no hablar de los sueldos de los banqueros, de los lideres màximos de Siria o Yemen, de la guerra civil en Liba o el Kurdinstan. Creo que la inteligencia humana, su capacidad de asombro, de adaptaciòn, de sobreviviencia està por encima de las conspiraciones de los oligàrcas, incluso que los “ismos”. Y revoluciòn, o (r)evoluciòn, o simples protestas de indignados la especie humana tiene capacidades insospechadas por aquellos que se empeñan en simplificar los hechos a sus ideas, o prejuicios.

    Saludos

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Muchas veces se anda por las hojas y no se llega a un asunto tan polémico como es el cambio del capitalismo actual por una solución mejor para el mundo.

    Si bien hay que cambiar el capitalismo por otro sistema a nadie se les podrá ocurrir cambiarlo de hoy para mañana ni destruir las estructuras y andamiaje montado durante siglos y que si bien no ha dado soluciones globales y totales al ser humano ha llevado la humanidad con sus avances y retrocesos hasta lo que somos.

    Un cambio dramático al estilo de las revoluciones anteriores que asolaron el mundo unificando y dispersando unas veces y con períodos de calma y acomodo otras, será la catástrofe, teniendo en cuena que el hombre actual, los estados nacionales, las corporaciones, los bloques y el imperio total tienen fuerzas y medios para destruir el universo y echarlo a rodar hacia uno de los abismos naturales, algún que otro agujero negro donde toda la historia termine.

    El capitalismo actual tiene sus peores contradicciones no en el norte contra el sur ni del sur contra el norte. Si bien el grupo de naciones que domina las estructuras mundiales y corta las estrategias de dominación están todos de un solo lado y en el grupo de los 8 están los representantes que pueden salvar o destruir el mundo a su antojo, la real diatriba está en el bloque general y total que integran los países desarrollados de dos bloques fundamentales : EE.UU y Europa.

    Debemos conocer que EE.UU. compone un bloque opuesto a la otra parte, porque si bien en bloque económico tiene un compromiso de libre comercio con Canada y México. Estos dos países uno forma parte como historia y compromiso de unidad continental de la América Latina y el otro, Canadá tiene más apego a Europa y a la América a partir del Río Bravo que a la América que está unida por razones de comercio e intereses de hegemonía continental de lo que no puede desprenderse por estár a la diestra del capital americano.

    El real problema universal está entre EE.UU. de una parte y sus aparentes socios europeos y de la OTAN, cuyas aspiraciones parecen cumplimentarse y juntarse en las intenciones y conciliaciones secretas del Club Bildelbert.

    Europa no es solamente Europa, se les unen en intención todo lo que EE.UU. aspira a dominar y someter mediante el dominio de las finanzas y el comercio y en ello va Australia, Oceanía y toda la parte Africana y Asiática que se les suman en intenciones por intereses de penetración e intenciones económicas. Japón siempre se ha mantenido como observador de las circunstancias y se irá en buena lid por el bloque europeo por cuanto comparte intereses de oposición comercial frente a EE.UU. y no comparte en cierta forma la política monetaria y financiera a la que aspira el dueño del mundo.

    Por otra parte China y el BIRCHS, mantienen un creciente compartimiento en aspiraciones económicas y ascienden mientras se hacen fuertes en economía y comparten espacios continentales y regionales en cada una de sus esferas y son popr razones de lógica amigos de un bloque que en el mundo puja por alcanzar independencia para el tercer mundo en finanzas y comercio y alcanzar compromisos sobre un orden de paz.

    Hay hoy una atmósfera parecida a lo que ocurría en el decenio antes de la segunda conflagración universal. El imperio americano ha llegado a un nivel de desarrollo que necesita expandir su dominio y apoderarse a gran prisa de todas las fuentes de energía y recursos y cuanta para ello no solo con la más de mil bases y estaciones militares y de inteligencdia y sus millones de hombres sobre las armas y el complejo militar industrial más grande y poderoso del mundo, sino que cuenta con el poder que han creado en la última mitad del siglo anterior las trasnacionales que obedecen de forma ciega al imperio que se lo traga todo y no deja tierra para nadie.

    La gran oposición mundial está entre Europa y EE.UU. ambos bloques pretende: uno dominar al otro y de tal forma que lo convertiría en su brazo armado para las labores más sucias y de imposición en el universo como ocurre ya en el Medio Oriente; el otro pujará por alcanzar la independencia y tener el dominio no solo en la independencia de defender su territorio sobre las apetencias de EE.UU. sino por alcanzar el dominio de los recursos y las finanzas y compartir como socios de iguales con EE.UU. pero aspirando a ser los jefes de los organismos internacionales y el dominio en el Consejo de Seguridad el que aparentemente intentarán convertir a su favor.

    Hoy pujan EE.UU. y Europa por el dominio del F.M.I., el Banco Mundial y la OM<C. Estos son en esencia los caballos del apocalipsis, las sombras que dominan la economía y el poder mundial. Nada está sobre estos poderes y el Complejo Militar Industrial de EE.UU. tiene subordinación a ellos y su brazo armado son las fuerzasw militares y de inteligencia del imperio de EE.UU. en todo el mundo.

    Pero pesa que todos tienen la casa matriz a unos pasos de la Casa Blanca y comparten criterios diarios con este enclave de ordenanzas.

    Entiéndase que todos los jefes militares, todos los estados mayores, todos los centros de inteligencia tienen una casa matríz en EE.UU. y quienes osen oponerse a ello encontrarán de una forma u otra la muerte y eso lo saben todos los que llevan una estrella en el mando universal.

    Póngase a trabajar la inteligencia que se están desatando tales celos entre los opuestos que pudiera conducir a situaciones en que los países del mundo y en especial la población más sufrida y en los territorios donde se guarda la mayor riqueza material van a sufri invasiones peores que las que realizó Hitler en su tiempo de gloria.

    La advertencia no me viene de mi cerebro. La advertencia me viene de las realidades. Asaltar una vivienda, un conjunto habitacional a 70 kilómetros de Trípoli donde gente desarmada celebraban una fiesta en compañía de niño y ancianos, es cosa de gente que anda desesperada y así como un día Hitler convirtió a las capitales europeas en cenizas, va a comenzar la locura de destruir al mundo.

    Ándese de prisa que no es para menos.

    Pudieran hablar muchos pero les puedo decir modesta y humildemente esto no es ficción.

  • alberto garrido dijo:

    Amigo, Luis M. Domínguez Batista.

    Muy interesante sus puntos de vistas. Interesantes.

    Casi todas las ideas de los politìcos -o los intelectuales- son en su mayor parte desarrollos de las notas de otros…

    Estè es el caso, su comentario me recuerdo algùn que otro libro de Huntington. Aunque las divergencias el americano las veía entre civilizaciones, y ahì, Europa y los EE.UU. son lo mismo.

    Ahora, un amigo me recordò que las ideas de los 15-M, los indignados, recuerdan las noras al margen de Joseph Alois Schumpeter. En “The sociology of imperialism”. Las ideas de Atilio, parecen tomadas del texto: “The COMUNIST MANIFESTO in sociology and economics”.

    Hay hoy una atmósfera parecida a lo que ocurría en el decenio antes de la segunda conflagración universal…No creo que la historia sea reversible, el eterno retormo de Pitagoras, es una bonita metafora nada màs. En una economìa intangible, bueno…Estoy convencido que dentro de cien años el portador energètico de la economìa sera el hidrógeno contenido en el agua, o los iònes solares. No, el mundo no es el de 1933. Por suerte.

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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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