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Felicitaciones a Carmen y a Pertierra; gracias por todo

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Entregan distinción Félix Elmuza a José Pertierra (C), abogado que representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luís Posada Carriles y a Carmen Lira (D), directora del diario La Jornada, de México, en el Palacio de Los Capitanes Generales, en La Habana Vieja, Cuba, el 13 de mayo de 2011. AIN FOTO/Sergio ABEL REYES

Entregan distinción Félix Elmuza a José Pertierra (C), abogado que representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luís Posada Carriles y a Carmen Lira (D), directora del diario La Jornada, de México, en el Palacio de Los Capitanes Generales, en La Habana Vieja, Cuba, el 13 de mayo de 2011. AIN FOTO/Sergio ABEL REYES

Intervención de José A. Martín, Vicepresidente Primero de la UPEC, en la ceremonia de condecoración con la distinción Félix Elmuza, a Carmen Lira Saade, directora del periódico mexicano la jornada, y al Abogado cubano José Pertierra. (Museo de la Ciudad-Palacio de los Capitanes Generales, viernes 13 de mayo de 2011)

Estimados condecorados, sus familiares e integrantes del equipo del periódico La Jornada, incluido su director-fundador Carlos Payán

Estimados invitados:

Una sede de historia viva y centro germinal de la restauración de La Habana Vieja, nos acoge hoy en fraterna cita, para cumplir parcialmente un acuerdo de la Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba: imponer su máxima condecoración, la Distinción Félix Elmuza, a una amiga ilustre que viene de México, y a un ilustre cubano: Carmen Lira y José Pertierra.

A la UPEC, una de las organizaciones nacidas de las luchas liberadoras del pueblo cubano, y que expresa la voluntad unitaria de los periodistas revolucionarios, al conferir excepcionalmente su máxima Distinción, le asiste una doble honra: hacia quienes la reciben, y también hacia quien la inspiró, el periodista Félix Elmuza Agaisse, quien en 1956 se alistó en la expedición del yate Granma con Fidel y pocos días después del desembarco y del combate de Alegría de Pío, cayera asesinado junto a otros valientes jóvenes a manos de fuerzas militares de la dictadura de Batista.

Desde el México del Granma, desde el México lindo y querido, y desde el México que nos duele, como dice Silvio el trovador, también condecorado este año por sus lances periodísticos de ayer y de hoy, procede Carmen Lira Saade, una mujer que es lanza y leyenda, y ejemplo para muchos y muchas periodistas.

Corresponsal de guerra en Guatemala, Nicaragua y El Salvador, ella fue la última en entrevistar al dictador Somoza y estaba en la iglesia el día que asesinaron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Sus extraordinarios reportajes en estos países le valieron el Premio Nacional de Periodismo de México en 1996, año en que fue elegida como directora de La Jornada. También fue corresponsal en Washington y en China y ha entrevistado a decena de presidentes, incluido Fidel. Su lema, que heredó de Carlos Payán, el director-fundador de La Jornada, es “Revolución acosada, Revolución defendida”.

Su labor denota más valía cuando tiene lugar en el país de América Latina más peligroso para ejercer el periodismo, con 155 agresiones contra periodistas y ocho asesinatos documentados el pasado año, y donde la violencia vinculada al narco, el tráfico de personas y otras dolencias crónicas, engrosan las estadísticas de un continente que comparte el feo contraste de las mayores tasas de agresiones y asesinatos contra periodistas y también la mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.

La Jornada, el periódico que hoy dirige Carmen Lira Saade, tiene una historia sui generis. Fundaron una empresa periodística que no tuvo socios capitalistas, sino socios artistas y como aliados y amigos a destacados exponentes de la cultura. Empezaron a contar historias de un país que no existía para el resto de los medios, reportando desde un terremoto y un eclipse, hasta facetas del desastre económico traído a México por el neoliberalismo salvaje, con su carga de exclusión, discriminación y pobreza para las grandes mayorías.

Esta publicación también hizo el reportaje diferente de la primera guerra del Golfo, la invasión por EE.UU y sus aliados contra Iraq presentada por la CNN como un show tecnológico. Antes que existieran las redes sociales y el llamado periodismo ciudadano, La Jornada abrió sus páginas y su corazón a la retroalimentación con los lectores y se declaró plataforma para el ejercicio de un periodismo crítico, pero responsable. La Jornada ha publicado todas las Reflexiones de Fidel y también incluye como encarte semanal el suplemento Orbe, de la Agencia Prensa Latina.

Vale recordar igualmente que en el 2003 Carmen Lira tuvo un papel esencial en la movilización de intelectuales del mundo contra la campaña difamatoria que se desató contra la Revolución cubana.

Nuestro otro condecorado, José Pertierra, suele llamarse “un balsero al revés”, pues se trata de un compatriota que por razones familiares fue sacado del país a los nueve años. Su mamá Olga, abogada y poeta, que no tenía nada en contra de la Revolución, regresó y se hizo “fidelista”, porque vio valores que no existían en la Cuba que dejó atrás, y frente al Morro están hoy sus cenizas.

En plena adolescencia en Estados Unidos, José Pertierra se involucró en la lucha a favor de los inmigrantes chicanos en California, luego en los movimientos contra la guerra en Viet Nam y más tarde formó parte de la Brigada Antonio Maceo, la que abrió el reencuentro de la emigración cubana en EE.UU. con su Patria.

En la universidad de Loyola se graduó de Filosofía y cuando estaba a punto de hacer un doctorado en esta especialidad, comenzó la carrera de Derecho en la Universidad George Washington. En consonancia con el verso de Martí que más le gusta, “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar” se hizo abogado de inmigración y ha corrido todo tipo de riesgos, hasta un atentado con bomba. Efectivamente, muchos entre los más pobres de Washington lo han tenido como abogado defensor: guerrilleros perseguidos, monjas violadas por represores de las dictaduras centroamericanas, marielitos enterrados en hospitales siquiátricos de Estados Unidos…

Por varios años, mantuvo una columna sobre inmigración para la agencia EFE, un programa de una hora en la Red Hispana de Radio de los Estados Unidos y anima un espacio de un canal local en Washington, además de ser activo colaborador de Telesur, la Mesa Redonda Informativa de la Televisión Cubana y el sitio web Cubadebate, entre otros medios.

Sus crónicas del reciente antijuicio de El Paso, tras el cual un terrorista criminal enfrentó once cargos y salió campante, ni siquiera multado, revelaron no sólo el enrevesado y contradictorio sistema legal norteamericano, sino la doble moral de ese gobierno en su proclamada lucha contra el terrorismo y la poderosa influencia que tiene la ultraderecha reaccionaria de origen cubano en Miami.

Durante esos tres meses reportando desde la corte de una ciudad transformada en desierto al caer la tarde, y alojado en el mismo hotel donde estaba Posada Carriles, Pertierra hizo gala de habilidades como abogado y como reportero, tributando principalmente para Cubadebate, en español y en inglés. Al acusado, un verdadero terrorista profesional disfrazado de viejo cordero, tuvo el placer de anunciarle que seguiría la pelea jurídica para su extradición a Venezuela.

Compañeras y compañeros:

Al imponer hoy esta Distinción a Carmen Lira y a José Pertierra, no sólo brillan la blusa y la guayabera típicas. Fabio di Celmo saborea un gol, marchan los campesinos chiapanecos, un avión de Cubana trae esgrimistas y medallas, Elián aprueba otro curso, Gerardo y sus cuatro hermanos celebran la libertad de un gorrión que algún día será propia, Fidel habla desde el Paraninfo y el morito Félix Elmuza disfruta una crónica recién escrita para Radio Progreso o el periódico El Sol, de Marianao.

Felicitaciones y gracias por todo.

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JAMP

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