Wikileaks humilla al Cibercomando (+ Infografía)
El gobierno de EEUU, siempre tan coherente, ataca al mensajero para que todo el mundo se olvide del mensaje. Resulta que el enemigo es Wikileaks, particularmente Julian Assange -su figura más visible-, pero ni una disculpa por los "excesos" de la diplomacia norteamericana, ni por la práctica de la tortura en los territorios ocupados, ni por los pagos a los contratistas privados que disparan a la multitud cuando están de mal humor, ni por las mentiras que han divulgado para justificar las guerras que desangran a Iraq, Afganistán y Yemen -país que, ahora sabemos, también forma parte del teatro de operaciones de los EEUU.
Wikileaks comenzó el domingo la filtración de más de 250 000 informes de las oficinas diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, asociado con cinco grandes periódicos: New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spigel. El golpe es demoledor para la política imperial norteamericana, que había aprendido a convivir con los medios tradicionales, domesticándolos. Ahora estos saben que tienen que adaptarse a la nueva era, la del ciberespacio, con sus millones de fuentes autónomas de información, que han resultado ser una amenaza decisiva a la capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación.
Lo que estamos presenciando es histórico y humillante para los halcones imperiales. Con su audaz estrategia de coordinación entre los medios tradicionales y los llamados medios sociales, Wikileaks ha ganado la primera gran batalla de la "Era de Información" contra los mecanismos que en las últimas décadas han utilizado los Estados Unidos y sus aliados gubernamentales y mediáticos para influir, controlar y coaccionar a todo el planeta.
Una de las consecuencias en las que más se han detenido los analistas es en la torcedura de brazo a los medios transnacionales, que pactaron con Wikileaks tras el cálculo de que si la colaboración con los EEUU termina por ver la luz pública gracias al activismo individual y a la Internet, los estados clientes y sus dirigentes van a estar menos dispuestos a acompañar las maquinaciones imperiales. Por una vez, el Imperio ha recibido un durísimo y humillante golpe, que lo ha puesto contra las cuerdas con signos visibles de impotencia y descoordinación.
La prueba es el intento frenético del Departamento de Estado de alertar de las filtraciones a sus funcionarios y a sus aliados durante el fin de semana. En medio del corre corre, un congresista pidió a la Secretaria Clinton incluir a Wikileaks en la lista de las organizaciones terroristas extranjeras. Luego vino el ataque de denegación de servicio contra el sitio web, una hora antes del lanzamiento programado este domingo, que algunos analistas atribuyeron a una torpe intervención del nuevo Comando Ciberespacial de los EEUU. El Comando llegó a su "completa capacidad operativa" hace menos de un mes y ya está peleándose con la CIA y con el Departamento de Seguridad Interior para ver quién tiene autoridad en las acciones ofensivas y el control de las redes de telecomunicaciones en el ámbito civil.
Amy Davidson, editora de la prestigiosa revista The New Yorker, alertaba hace unos días por dónde iban a venir los tiros del gobierno de Obama contra Wikileaks:
1. Acusar a Assange y a sus colegas de espionaje, independientemente de que ellos estén fuera de la jurisdicción norteamericana; pedirle a los aliados de EEUU que hagan lo mismo;
2. Explorar las oportunidades para que el Presidente Obama incluya a los colaboradores de Wikileaks en la lista de combatientes enemigos, allanando el camino para acciones no judiciales en su contra.
3. Congelar los activos de la organización Wikileaks y de sus partidarios, y aplicar sanciones financieras a aquellas instituciones que colaboren con esta organización; impedirles todo tipo de transacciones en dólares norteamericanos;
4. Darle la oportunidad al nuevo Cibercomando de EE.UU. de demostrar que pueden, por vía electrónica, asaltar a WikiLeaks y a cualquier compañía de telecomunicaciones que ofrezca sus servicios a esta organización;
5. La celebración de audiencias en el Congreso para evaluar cómo la información clasificada podría estar comprometida y cómo EEUU puede identificar mejor y luchar contra organizaciones políticas como Wikileaks.
Hillary Clinton insinuó algunas de estas medidas en su conferencia de prensa del lunes y, conteniendo a duras penas la ira, aseguró que su Gobierno dará "pasos agresivos contra los responsables de la filtración". El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció inmediatamente después que su departamento abrió una investigación criminal para "depurar responsabilidades" por la divulgación de estos documentos "pone en riesgo la seguridad nacional". Sarah Palin, figura emblemática de la ultraderecha norteamericana, se preguntaba en Facebook, por qué el gobierno "no había utilizado todos los medios cibernéticos a nuestra disposición para desmantelar de manera permanente a Wikileaks".
Unos y otros han intentado centrar la atención en Julián Assange, el fundador de Wikileaks -¿en qué guerra de EEUU no hay un villano?-. Sin embargo, eso no explica la escasa compostura de los líderes norteamericanos, tanto de Hillary como de los jerarcas del Pentágono que han tenido que darle la cara a las varias oleadas de filtraciones. Las estructuras de poder norteamericano, estén o no en el gobierno, se dan perfecta cuenta de que esto va mucho más allá de la revelación de pruebas de lo que ya más o menos cualquiera sabe: los abusos de toda índole de Washington.
Lo que ha desatado las alarmas en Washington es que Wikileaks demuestra que un pequeño grupo de periodistas e informáticos, utilizando hábilmente las nuevas tecnologías y maniobrando en las redes sociales y en las aguas turbias de la comunicación transnacional, puede poner en jaque a la mayor superpotencia del mundo y a su super-ejército ciberespacial, con 1 000 hackers, un presupuesto multimillonario y una abrumadora campaña de terror para imponer en todo el mundo, con el pretexto de la ciberseguridad, la ciberguerra.
"Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad de Wikileaks el que preocupa en las alturas", diría el sociólogo Manuel Castells, el académico que mejor ha descrito los espectaculares cambios que se estan produciendo a escala planetaria desde la aparición de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TICs). Julián Assange y sus compañeros, más los miles de usuarios de la Internet que colaboran de una manera o de otra con este proyecto, son hijos de esta nueva realidad histórica.
Nadie puede predecir hasta dónde más podrá llegar Wikileaks en esta batalla contra Estados Unidos. El poder tiene una enorme capacidad para controlar los daños, desaparecer o reciclar a sus oponentes y tender un manto de olvido. Pero ahora mismo, en medio de los fogonazos, son perceptibles ciertas claves que no debería desdeñar ninguna estrategia de resistencia: el conocimiento y apropiación de las nuevas tecnologías, el valor de la transparencia informativa, el ciberespacio como ámbito de acciones tanto ofensivas como defensivas, y las extraordinarias posibilidades de Internet como herramienta de lucha.



Hermano Julian Assange resiste desde Nicaragua saludos, un territorio explotado y humillado por estos yankis degenerados TANTO QUE DEFIENDEN LA LIBERTAD DE EXPRESION y estos yankis degenerados la violan un saludo cordial y otros seguiremos tu causa para desenmascarar a los mas terroristas criminales y explotadores por culpa de nuestros paises es que ese pais de mierda EE.UU es que es millonario ya que se lleban toda nuestra riquesa VIVA MI HERMANO JULIAN ASSANGE Y QUE DIOS LO CUIDE y le pido por favor que nada lo detenga y no calle y bage la cabeza por este pais asesino y violador GRACIAS.
ESTADOS UNIDOS NECESITA PERSONAS ESPECIALES. No se me ocurre pensar otra cosa.
Después de comentar las palabras del portavoz del "Pentágono" pienso que necesita determinados aliados; pero no solo eso, sino también como colaboradores.
Por lo que sé de Estados Unidos, después de haberlos a partir de 1980, me doy cuenta que necesitan los "YES SR". De otra manera es muy difícil trabajar con ellos. Es por ello, que las informaciones enviadas por los embajadores están redactadas por personas que cumplen órdenes "A raja tabla", como decimos con frecuencia sin importarles el fondo de la cuestión.
Cuando el embajador en Londres envía un cable ofreciendo una información para que la Secretaria de Transporte prepare su visita al país y le dice que el Alcalde es "Antinorteamericano", solamente porque le haya manifestado su simpatía por "Fidel Castro" es demasiado evidente.
Hay que ver las actuaciones de personas que trabajan para ellos como conociendo los puntos débiles de las personas con las que deben "trabajar" por cualquier motivo, los aprovechan para que las mismas se "plieguen" a sus decisiones.
El "Chantaje" no escapa a sus métodos sin tener el más mínimo "ESCRÚPULO"
"Es como si trataran con una persona sin techo le piden algo y si no se lo concede le quitaran un pedazo de pan, que es algo vital en su vida"
Traslademos esto a otras cosas, cuando se trata de reclutar, sobornar, etc. el dinero es lo importante y de acuerdo con la importancia así serán las cantidades.
A algunos les ofrecerán unas migajas y a otros millones y porqué no Billones, aunque sea en negocios turbios, por que de esto saben "Un Montón", si no quieren dar la cara.
De esto que digo no lo duden porque no soy el único que conoce cosas como ésta última que acabo de contar.
LO MALO DE TODO ESTO PARA ELLOS ES QUE HAY PERSONAS CON "DIGNIDAD" Y "ORGULLO" DESDE LOS QUE VIVEN EN LAS CALLES SIN TECHO, AUNQUE LES QUITEN EL PEDAZO DE PAN.
ESTO ELLOS NUNCA LO COMPRENDAN. QUE LÁSTIMA ME DAN.
COMENTARIO.
EJEMPLO DE "SUGERENCIAS RESPETUOSAS" DE LOS EMBAJADORES ESTADOUNIDENSES EN ESPAÑA
EL TEXTO
EE UU EJECUTÓ UN PLAN PARA CONSEGUIR UNA LEY ANTIDESCARGAS
La Embajada estadounidense en España diseñó una minuciosa estrategia en 2007 y colocó la propiedad intelectual como tema prioritario en su agenda
JOSEBA ELOLA - Madrid - 03/12/2010
Versión personal)
La Embajada de Estados Unidos en Madrid convirtió la lucha contra la piratería en Internet en una de las prioridades de su agenda en el periodo 2004-2010. Según se deduce de la lectura de más de 35 cables dedicados a la protección de los derechos de propiedad intelectual, las presiones empezaron a intensificarse a partir del año 2004, tras la llegada al Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero y se vertebraron en torno a una lista negra, la Lista Especial 301 que elabora la oficina de Comercio estadounidense.
• Cable sobre las medidas para luchar contra la piratería
• Cable sobre las acciones legales del Gobierno contra la piratería
• Cable sobre la cooperación EE UU-España contra la piratería
• Cable sobre la ayuda de EE UU en materia de Copyright
• Cable sobre las presiones para que España combata la piratería
• Cable en el que EE UU identifica seis webs de descargas ilegales
• Cable en el que EE UU advierte que España está en la lista negra
• Cable sobre la polémica por la ley contra la piratería
• Cable sobre la postura del PP en la lucha contra la piratería
• La mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EE UU
• La 'ley antidescargas' inflama Internet
"Nuestra estrategia exige una continua y constante atención de alto nivel de la embajada"
"La desconfianza en las buenas intenciones del Gobierno y en que vaya a producir resultados crece"
Ante la falta de resultados en esos primeros años, diseñaron en 2007 una minuciosa hoja de ruta que incluía encuentros con ministros, secretarios de Estado y mandos intermedios de los departamentos de Cultura e Industria. La estrategia incluía encuentros con las empresas que proveen el acceso a la red como Telefónica, colaboraciones con partes interesadas -SGAE, Federación para la protección de la propiedad intelectual (FAP), Asociación de Productores Musicales Promusicae- y visitas de altos cargos de la administración y la industria estadounidense: a España trajeron a Christopher Wilson, número dos del comercio exterior; y a Dan Glickman, presidente de la todopoderosa Motion Pictures Association, el órgano que agrupa a las majors de Hollywood.
A pesar de que los cables reflejan la contrariedad de los agregados de la embajada y de cada uno de los embajadores por los lentos progresos de la Administración española en la erradicación de la piratería, finalmente, el año pasado pudieron comprobar cómo se daba un paso en la dirección que consideran adecuada (aunque insuficiente; su referencia es el duro plan implementado por Nicolas Sarkozy en Francia). El 27 noviembre de 2009, la polémica ley antidescargas encontraba su vía englobada en la Ley de Economía Sostenible. Superado el primer trámite parlamentario, el pasado 23 de septiembre, la ley se enfrenta en estos días a enmiendas parciales en la Comisión de Economía y Hacienda.
Reuniones con ministros y Rajoy
Los tres embajadores de la etapa 2004-2010 se entrevistaron con todos los ministros de Cultura de este periodo (Carmen Calvo, César Antonio Molina y Ángeles González Sinde); con la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega; con el ministro de Industria, Miguel Sebastián; y con el líder de la oposición, Mariano Rajoy. En la agenda de todos estos encuentros la piratería tuvo su sitio de honor.
La lista negra fue el instrumento más claro de la presión. 25 de febrero de 2008. Han transcurrido cuatro años desde que la Embajada estadounidense en Madrid situara la piratería como prioridad en su agenda. No se producen resultados. El tema encalla una y otra vez. El plan estratégico de 2007 no ha dado frutos. El embajador Eduardo Aguirre, cansado ya de tanto mareo y palabrería, emite una nota elocuente. España no ha hecho los deberes: "Proponemos decir al nuevo Gobierno que España aparecerá en la lista negra si no hace tres cosas para octubre de 2008", reza el segundo punto del despacho número 142920. "La embajada reconoce que la falta de progresos españoles en el último año podría justificar colocar a España en la lista negra".
La piratería, ya sea de zapatillas deportivas, CD y DVD de la manta o vía bajada de archivos de la red, venía siendo desde hace tiempo una preocupación para los intereses estadounidense en España. Pero es en marzo de 2004 cuando la embajada decide que los derechos de propiedad intelectual se van a convertir en prioritarios. En cuanto sea nombrado el nuevo Gobierno. Así queda reflejado en el despacho 14530 del 3 de marzo de 2004.
España, mezcla de tercer y primer mundo
La sorprendente victoria del PSOE en las elecciones del 14 de marzo, tres días después del 11-M, abre a finales de ese mismo año nuevas expectativas en la delegación estadounidense en Madrid. "La fotografía de la piratería contra la propiedad intelectual en España es una mezcla de tercer mundo y primer mundo", se lee en el despacho número 27536. Pese a describir un panorama de país mantero y descargador, la embajada propone en un cable dirigido al máximo responsable del comercio exterior de EE UU, el USTR (United States Trade Representative), que no incluya a España en la lista negra.
La prioridad que los estadounidenses otorgan a la cuestión se manifiesta en el nivel de los interlocutores elegidos. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega es uno de los primeros objetivos. Un agregado de la embajada habla del tema con ella el 22 de febrero de 2005. El cable 27536, elaborado por el agregado al día siguiente de la conversación con De la Vega, se cierra así: "Dada la cantidad de estrellas de la industria del entretenimiento con una abierta preferencia por el Gobierno socialista (es significativo, por ejemplo, que Zapatero acudiera al equivalente español de los Oscar), es posible que este Gobierno sea especialmente sensible a hacer algo en este sector. Necesitaremos un año o así para ver si esta sensibilidad se traduce en resultados".
El 10 de noviembre de 2005, el embajador se entrevista con la ministra de Cultura, Carmen Calvo: en el cable 45583, el propio embajador concluye que en el Gobierno español hay buenas intenciones, pero no hay resultados.
La tónica se mantiene. La potente Motion Pictures Association, que agrupa a las majors de Hollywood, presiona desde EE UU. La industria local española también se queja de la permisividad con las descargas, sobre todo la musical. En 2007 se produce el punto de inflexión: el 28 de diciembre, la delegación estadounidense en Madrid emite un cable (135868) que contiene un minucioso plan. Asunto: estrategia para los derechos de propiedad intelectual en España. El despacho despliega un detallado plan a corto, medio y largo plazo plagado de citas con responsables políticos, con mandos intermedios de los ministerios de Cultura e Industria, encuentros con las operadoras de telecomunicaciones, visitas a España de expertos norteamericanos... y anticipa, ya, la medida que hay que tomar a medio plazo: colocar a España en la lista negra.
El plan es para el periodo 2007-2012 y culmina con la visita de un alto cargo del Comercio Exterior de EE UU a España. "Esta es la hoja de ruta de adónde queremos llegar y cómo", señala el cable. "Nuestra estrategia requiere una continua y constante atención de alto nivel de la embajada a esta cuestión así como la ayuda ocasional de organismos de Washington en los próximos tres o cuatro años".
La presión aumenta
Cuatro meses más tarde, en abril de 2008, España ingresa en la Lista Especial 301. La presión se redobla a partir de ese momento. La entrada en la lista es el instrumento esgrimido en las reuniones con ministros y mandos intermedios: hay que conseguir que los españoles acaben de una vez con las descargas.
El 29 de julio de 2008, un cable refleja un estudio de la situación llevado a cabo por la embajada. Detalla la manera de funcionar de siete sitios de descargas españoles. Conclusión: "Es fácil para los españoles obtener acceso a material pirateado en Internet". El informe se realiza con la ayuda, entre otras, de la Motion Picture Association, la Federación para la protección de la Propiedad Intelectual (FAP), la Sociedad General de Autores (SGAE) y la Asociación de Productores Musicales (Promusicae). Su colaboración, dice el cable 163969, permite identificar siete webs de descargas. El informe contiene una acotación tan solícita como surrealista: "Nota: La embajada estudió estos sitios pero no subió ni bajó ningún material".
El instrumento de la presión, la lista negra, permite elevar algunos grados los mensajes. Al director general para Europa y Norteamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores, Luis Felipe Fernández de la Peña, se le deja clara la cosa (cable 169777): "El jefe adjunto de la misión [número dos de la embajada] planteó la aparición de España en la lista Especial 301, instando al Gobierno de España a tomar medidas enérgicas contra la piratería en Internet". Es 15 de octubre de 2008.
El 12 de noviembre desembarca en España el alto representante de Hollywood, el presidente de la Motion Pictures Association, Dan Glickman.
Recogida de firmas
Un año más tarde llega la polémica Ley antidescargas. El 27 de noviembre 2009, el Gobierno envía al Congreso la Ley de Economía Sostenible y cuela en el paquete, Disposición final segunda, la ley que desencadena la movilización de los colectivos de internautas del país. Manifiestos, manifestaciones, recogidas de firmas, protestas. Se desata la revuelta.
La creación de una Comisión dependiente del Ministerio de Cultura que permita cerrar páginas sin la intervención de un juez focaliza en diciembre de 2009 la mayor parte de las críticas. Se acusa al Gobierno de querer crear una policía cultural en Internet. La movilización lleva al Gobierno a matizar el mensaje.
El presidente del Gobierno dice el 3 diciembre: "Estoy dando mi opinión, la libertad de expresión siempre prevalecerá". El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, arguye que es necesaria "la autorización judicial y el control". La vicepresidenta segunda, Elena Salgado, afirma que el Congreso podrá "perfeccionar" el borrador en el trámite parlamentario. El comentario final del cable 238241, fechado el 4 de diciembre de 2009, refleja la decepción de la delegación estadounidense. "La desconfianza en las buenas intenciones del Gobierno y en su habilidad para producir buenos resultados crece".
Mientras la tormenta internauta arrecia, el PP se arrima a los nubarrones y saluda los movimientos de la comunidad internauta . Preocupado, el embajador Alan D. Solomont se reúne con Mariano Rajoy el 21 de enero de 2010. Le hace ver lo que la industria del cine estadounidense está perdiendo en esta partida. "La cuestión es importante económicamente pero políticamente también", le dice Mariano Rajoy, tal y como el embajador refleja en el despacho 244979. La conclusión final que Solomont extrae del encuentro no ofrece muchas dudas: "En Derechos de Propiedad Intelectual, captamos que el mensaje de Rajoy es que aunque el PP entiende la necesidad de que España haga más, va a extraer cualquier beneficio político que pueda del debate sobre cuál debe ser exactamente el mecanismo que España use para cerrar sitios piratas".
Mayores esfuerzos
Solomont redobla el ritmo de reuniones. El 25 de enero, con el ministro de Industria Miguel Sebastián, que anima al embajador a que hable con el PP nacional y madrileño para que reconduzcan su postura (despacho 245612). El 10 de febrero, con Ángeles González Sinde, la ministra que está siendo en esos días objeto de todas las iras internautas.
Unos días antes, el 4 de febrero, aterriza en España Christopher Wilson, número 2 del comercio exterior estadounidense. El secretario de Economía del Partido Popular, Álvaro Nadal, se reúne con él y matiza la posición popular. Distingue, que supervisa el propio Wilson, entre política y políticas. "En política", se dice en referencia a Nadal, "dijo que el PP no está lejos del Gobierno en las disposiciones sobre el cierre de páginas del borrador de la Ley de la Economía Sostenible. El PP apoya firmemente una fuerte protección de la Propiedad Intelectual y algo se debe hacer con los sitios piratas". Se refleja, eso sí, el rechazo del PP a la Comisión de la discordia.
Wilson acude a una comida en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Habla con el director general de Política Cultural, Guillermo Corral, que le hace saber que dentro de las propias filas del PSOE hay detractores de la nueva legislación. "A la vista de la percepción de que el Gobierno de España está siendo presionado por el Gobierno de Estados Unidos, Corral pensó que sería contraproducente que la embajada hiciera acercamientos a los que se oponen a esta iniciativa. Sugirió, no obstante, que la embajada hablara con los diputados de Convergencia i Unió y del Partido Nacionalista Vasco sobre la legislación". La misiva concluye: "La embajada redoblará su compromiso con Gobierno, oposición y otras partes interesadas a lo largo del proceso de La lista Especial 301 y en adelante".
En mayo, tres meses después de la visita del número 2 del comercio exterior estadounidense, España vuelve a aparecer en la lista negra.
El pasado 17 de noviembre, el Senado instaba al Gobierno a reformar la Ley de Propiedad Intelectual. Mientras, la Disposición final Segunda de la discordia aguarda en el Congreso a las enmiendas parciales de los grupos parlamentarios.
Los 124 cables
En el banco de datos de los Papeles del Departamento de Estado hay 124 cables de las comunicaciones de la Embajada de Estados Unidos en Madrid que corresponden a la búsqueda de las etiquetas KIPR (el tag de Intellectual Property Rights, Derechos de Propiedad Intelectual) y SP por España. Los informes abarcan el periodo entre febrero de 2004 y febrero de 2010. / M. A. P.
YEMEN ACEPTA EN SECRETO QUE EE UU ATAQUE EN SU TERRITORIO
"Seguiremos diciendo que las bombas son nuestras, no vuestras", propone el presidente Saleh a Petraeus como condición para permitirle actuar contra Al Qaeda
ÁNGELES ESPINOSA - Madrid - 03/12/2010
(Versión personal)
Cuando el 17 de diciembre de 2009 dos bombardeos acabaron con la vida de una treintena de presuntos miembros de Al Qaeda en Yemen, pasaron pocas horas antes de que la prensa estadounidense asegurara que se había tratado en realidad de dos misiles de crucero norteamericanos. La Casa Blanca ni confirmó ni desmintió. El Gobierno de Sanaá mantuvo, y mantiene, que fue una operación de sus fuerzas y que el apoyo estadounidense se limitó a compartir inteligencia. Una semana más tarde hubo otro ataque similar. Yemen volvió a asumir su autoría, a pesar de las crecientes sospechas. Diez días después, el 2 de enero de este año, el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, recibía al general David Petraeus, entonces comandante del Mando Central de EE UU, y le decía: "Seguiremos diciendo que las bombas son nuestras, no vuestras" (documento 242380).
• Cable de una reunión entre Petreaus y el presidente yemení
El informe sobre aquel encuentro revela que existía un acuerdo previo para ese tipo de intervenciones estadounidenses. Saleh había dado su visto bueno a condición de que se ocultara la autoría y su Gobierno pudiera atribuírselas, según se desprende del texto, redactado por el embajador norteamericano en Sanaá, Stephen Seche. Pero el diplomático opina que los dirigentes yemeníes debieran "repensar seriamente su postura oficial, y si su empeño en mantener que los ataques fueron unilaterales no va a minar el apoyo público" a las operaciones, tal como hace saber en un despacho anterior, tras entrevistarse con el viceprimer ministro Rashad al Alimi y entender que no están preocupados por las filtraciones en la prensa (documento 240955).
Oficialmente, Petraeus viajó a Sanaá para "felicitar al presidente Saleh por el éxito de las operaciones contra AQAP", las siglas de Al Qaeda en la Península Arábiga, el grupo en el que se han fusionado las franquicias del grupo terrorista en Yemen y Arabia Saudí. Pero había algo más sustancioso en su mensaje. El general de cuatro estrellas comunicó al dirigente yemení que "había pedido 150 millones de dólares [unos 115 millones de euros] para asistencia de seguridad en 2010, un sustancial incremento sobre los 67 millones" que Yemen recibió para esos menesteres el año anterior.
La noticia debió de satisfacer a Saleh, un cabo que alcanzó la presidencia en 1978 y ha logrado mantenerse en ella a pesar de las periódicas elecciones, pero no lo suficiente como para aceptar una presencia estadounidense en la zona de operaciones como le pidió Petraeus. El general quiere tener allí personal "armado con inteligencia enviada en tiempo real desde las plataformas ISR [siglas en inglés de inteligencia, vigilancia y reconocimiento] de EE UU que sobrevuelan la zona".
Bombarderos por misiles
"No pueden entrar en la zona de operaciones y deben quedarse en el centro de operaciones conjuntas", responde Saleh a Petraeus, según el despacho del embajador. El presidente menciona que si se produjeran víctimas estadounidenses en los ataques contra Al Qaeda, dañaría los esfuerzos futuros. Acepta sin embargo la propuesta del general para que "se dejen de usar misiles de crucero y se sustituyan por bombarderos que sobrevuelen en círculo fuera del territorio yemení, 'fuera de la vista', y actúen contra objetivos de AQAP cuando dispongan de inteligencia para ello". En su opinión, los misiles de crucero "no son muy precisos" y celebra que vayan a utilizarse bombas guiadas de precisión.
Es entonces cuando suelta: "Seguiremos diciendo que las bombas son nuestras, no vuestras". El viceprimer ministro, que está presente, incluso se permite bromear que acaba de "mentir" al Parlamento diciendo que las bombas de Arhab, Abyan y Shebwa eran de fabricación estadounidense, pero utilizadas por las fuerzas yemeníes. Informado de la filtración, el Gobierno yemení emitió el pasado miércoles un comunicado en el que la califica de "inexacta".
Ese temor a que se revele su cooperación con Washington es lo que lleva a Seche a la conclusión de que los yemeníes "prevén seguir con las operaciones antiterroristas, pero tal vez no lo suficiente". En su cita previa con Al Alimi, este le ha dicho que para el presidente, "el Gobierno de Yemen 'debe mantener el status quo' respecto a la negativa oficial de la participación estadounidense para asegurar más 'operaciones positivas' contra AQAP". Al Alimi opina que "cualquier prueba de una mayor implicación norteamericana, como munición encontrada en los lugares [atacados], puede justificarse como material comprado a EE UU".
A pesar de que oficialmente "Saleh quiere que estos ataques continúen 'sin parar hasta que erradiquemos esta enfermedad", está claro que las prioridades de Sanaá y Washington son distintas. Para EE UU, lo esencial es la lucha contra el terrorismo de Al Qaeda. El presidente yemení acepta en la medida en que eso le supone ayuda económica y militar para reforzar su poder.
Entrenamiento de 9.000 soldados
Se pone de relieve cuando, durante la entrevista con Petraeus, el general propone que 45 millones de dólares del fondo de asistencia a la seguridad para 2010 se dediquen a establecer y entrenar un regimiento de aviación de las tropas de operaciones especiales "para que se centren en objetivos de Al Qaeda y dejen a la fuerza aérea las operaciones aéreas en Saada", la región del norte del país donde se enfrentan a la rebelión de los Huthi. Saleh consiente, pero pide que "EE UU también equipe y entrene a tres nuevas brigadas de la Guardia Republicana", 9.000 soldados en total.
Con todo, el principal interés del presidente yemení se centra en obtener 12 helicópteros, "un asunto que se las arregla para introducir en casi cada tema de debate durante la hora y media de reunión", según relata con cierta ironía el embajador norteamericano. Sostiene Saleh que esos aparatos harían posible que su Gobierno "liderara futuras operaciones antiterroristas, 'liberarían' el uso de aviones de combate y misiles crucero contra objetivos terroristas, y permitirían que las fuerzas de operaciones especiales yemeníes capturaran a sospechosos terroristas e identificaran a las víctimas tras los bombardeos".
Este último punto tiene mérito, pues del informe de Seche se desprende que las fuerzas yemeníes no han sido capaces de acceder a Al Maajala, la localidad de la provincia de Abyan, alcanzada por uno de los bombardeos del día 17, para determinar con certeza el número de bajas civiles. Abyan es el centro de la revuelta secesionista del sur, independiente hasta 1990, y lo último que Saleh necesita son daños colaterales. "Se cometieron errores", le dice a Petraeus tal vez ante los rumores de la muerte de 14 mujeres y 12 niños. Pero cuando el general le responde que los únicos civiles que perdieron la vida fueron la mujer y los dos hijos de un miembro de Al Qaeda, el presidente, desconcertado, se enzarza "en un largo y confuso aparte" con Al Alimi y el ministro de Defensa.
"No usaremos los helicópteros en Saada, lo prometo. Solo contra Al Qaeda", asegura Saleh sabedor de que la lucha que su Gobierno libra contra los rebeldes Huthi, en el norte del país, despierta serias dudas en la comunidad internacional. (La versión oficial la presenta como un nuevo frente en la disputa entre chiíes-suníes, y acusa a Irán de armar y entrenar a los Huthi; sin embargo, el conflicto tiene hondas raíces locales y nadie ha presentado pruebas concluyentes de la implicación iraní). Su empeño en lograr los autogiros es tal que incluso llega a sugerir que si hay problemas con la "burocracia" norteamericana, EE UU podría convencer a Arabia Saudí y a Emiratos Árabes Unidos para que le faciliten seis aparatos cada uno.
Inhibidores y helicópteros
Un mes más tarde, Saleh vuelve a la carga con el asunto durante la visita del coordinador para la lucha antiterrorista del Departamento de Estado, Daniel Benjamin (documento 246988). Tras admitir que está satisfecho con la asistencia que EE UU le ha prestado en ese ámbito hasta el momento, añade que le gustaría "estar más satisfecho en el futuro" y solicita que se acelere el envío de ayuda adicional, "especialmente helicópteros y vehículos con inhibidores de artefactos explosivos". "Ustedes se dan mucha prisa cuando nos necesitan, pero actúan con flema británica cuando no", se queja el presidente, que en esta ocasión se muestra remiso a compartir información sobre los extranjeros que estudian árabe o islam en su país.
Saleh también pide ayuda para controlar los 2.000 kilómetros de costa yemení y combatir el tráfico de armas y drogas. Señala a Yibuti, al otro lado del estrecho de Mandab, como especial motivo de preocupación. "Dígale a[l presidente yibutiense] Ismail Guelleh que no me preocupa si envía whisky de contrabando a Yemen, siempre que sea buen whisky, pero no drogas o armas", bromeó ante Petraeus.
EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS, BARACK OBAMA, HA VIAJADO ESTE VIERNES POR SORPRESA AFGANISTÁN
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha viajado este viernes por sorpresa a la base aérea de Bagram, a 50 kilómetros de la capital afgana, donde tiene previsto entrevistarse con el jefe del Mando Conjunto Central de EEUU, general David Petraeus, según ha informado la CNN.
Sus planes iniciales de entrevistarse con el presidente Hamid Karzai han tenido que ser suspendidos en el último momento debido al mal tiempo, que impide desplazarse en helicóptero hasta la capital. Sin embargo, Obama hablará con Karzai por videoconferencia.
Se trata del segundo viaje del presidente de EEUU al país asiático desde que llegara al poder. La primera visita de Obama fue el pasado mes de marzo.
El viaje se produce cinco días después de que la plataforma Wikileaks volviera a hacer públicos documentos secretos de EEUU. Las nuevas revelaciones no dejaban al Gobierno de Afganistán muy bien parado. De hecho, algunos telegramas diplomáticos obtenidos por WikiLeaks detallan la rampante corrupción que afecta a todos los niveles del Gobierno de Hamid Karzai ante la frustración de EEUU, cuya estrategia militar exige un apoyo sin fisuras al Ejecutivo.
Las revelaciones de Wikileaks
Días después de que se revelara que el presidente afgano, Hamid Karzai, aprobó la liberación de narcotraficantes y criminales detenidos por las fuerzas internacionales, este viernes se han conocido más detalles sobre el país.
Los nuevos documentos perfilan un Afganistán en el que "todo está en venta", y donde la corrupción, la extorsión y la malversación de fondos están a la orden del día, un problema que a ojos de los observadores estadounidenses, tiene su raíz en las altas esferas.
La revisión de la estrategia militar estadounidense en la guerra de Afganistán ha sido el motivo, según la Casa Blanca, de la visita sorpresa del presidente Obama al país. Sin embargo, el encuentro cara a cara con su homólogo afgano y que, finalmente, ha sido sustituido por una videoconferencia, parece incluir otros temas pendientes.