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La Operación Cóndor contra Cuba. Los secuestros (II)

30 julio 2010 | 2

Por José Luis Méndez Méndez*

Desde antes del 11 de septiembre de 1973, cuando los militares fascistas chilenos ejecutaran el golpe, que derrocó al gobierno legítimo de la Unidad Popular, ya los terroristas anticubanos asentados en Estados Unidos, prestaban servicios a los conjurados y tenían nexos con organizaciones de extrema derecha en Chile, como Patria y Libertad.

Inmediatamente después se sumaron a los grupos de mercenarios, que pagados por la Dirección de Inteligencia Nacional  de Chile, DINA implementaron las fases de la Operación Cóndor, en la persecución de opositores políticos, defensores de los Derechos Humanos y críticos del régimen tiránico chileno.

En esta práctica combinaron las habilidades adquiridas durante los entrenamientos y operaciones con la CIA, con métodos típicos empleados en los países donde las dictaduras militares imponían su voluntad en el Cono Sur.

Uno de ellos fue el secuestro y desaparición forzosa de personas y comenzaron a aplicarlos en su enfrentamiento a la Revolución cubana. En junio de 1976, bajo la sombrilla de la llamada Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU, fundada en República Dominicana con la asistencia de representantes de grupos terroristas anticubanos, comenzaron a fraguar el secuestro de diplomáticos cubanos.

El primer intento se ejecutó el 23 de julio de ese año, cuando un comando de la CORU, intentó secuestrar el Cónsul de Cuba en la cuidad mexicana de Mérida, Yucatán, Daniel Ferrer Fernández, en el acto frustrado resultó asesinado el técnico cubano Artaigñan Díaz Díaz, quien eventualmente acompañaba al funcionario cubano.

Este plan concebía, además,  volar la Embajada de Cuba en la capital de México, que se abortó al ser detenido parte del grupo terrorista.

Once días después el 3 de agosto en el residencial barrio de Belgrano en Buenos Aíres, fue secuestrada Maria Rosa Clementi de Cancere, una joven empleada argentina de la escuela José de San Martín, anexa a Embajada de Cuba en Argentina, donde estudiaban hijos de los funcionarios diplomáticos y comerciales. Sigue desaparecida.

Seis días después, el 9 de agosto, son secuestrados en el mismo barrio capitalino bonaerense, los jóvenes diplomáticos cubanos Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena Hernández cuando se dirigían a sus viviendas. Fueron llevados al centro clandestino de detención de la operación Cóndor en Argentina, denominado Automotores Orletti, torturados, asesinados y desaparecidos.

La organización terrorista CORU, se acredito el hecho y su jefe principal el terrorista internacional Orlando Bosch Ávila, lo calificó así: “Nuestros aliados se hubieron de comprometer y así lo realizaron, el secuestro de dos miembros de la embajada cubana en Buenos Aires y que no han aparecido más.”

Otro terrorista de la época, Enrique Encinosa Canto en su libro Cuba en Guerra, se refiere al vil asesinato es estos términos: “La operación más audaz fue el secuestro y la ejecución, el 9 de agosto de 1976, de Jesús Arias Cejas y Crescencio Galamena, dos diplomáticos castristas radicados en Buenos Aires.”[1]

El 10 de noviembre es secuestrado el joven empleado argentino de la Oficina Comercial de Cuba en Argentina, Ramón Lucio Pérez, quien se encuentra desaparecido. Los terroristas de la CORU, se adjudicaron el hecho.

Quince días después el 25 de noviembre es secuestrada la joven empleada de la Oficina Comercial de Cuba en Argentina, Claudia Gorban, quien como resultados de gestiones fue liberada después de ser sometida a vejámenes y amenazas.

Durante el año 1977, otros empleados argentinos de la Embajada y Oficina Comercial de la misión cubana en Argentina, fueron víctimas de secuestros y desapariciones. Empleados cubanos de la agencia de noticias latinoamericana Prensa Latina, fueron hostigados por los golpistas argentinos.

En total fueron secuestradas, asesinadas y desaparecidas 17 personas relacionadas con entidades oficiales de Cuba en Argentina en el marco de la Operación Cóndor, con la participación de los terroristas anticubanos radicados en los Estados Unidos.

Todos estos crímenes permanecen aún impunes, sus autores materiales e intelectuales cubanos y argentinos más tempranos que tarde recibirán el merecido castigo. Ya la memoria historia de Argentina y Cuba los ha condenado, porque en ellas no hay espacio para el olvido.

*Es profesor e investigador universitario


[1] Véase Enrique Encinosa Ob. cit. p. 275

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  • Sergio Ortiz dijo:

    Felicito a Méndez y Méndez por estos artículos y por su libro sobre el plan Cóndor. Nosotros, del PL y Mil por Cuba, homenajeamos todos los años en Córdoba, Argentina, a los dos diplomáticos cubanos desaparecidos en el plan Cóndor. Lo hicimos el viernes 20 de agosto en el sindicato de Luz y Fuerza de esa provincia. Ahora leo que en realidad los desaparecidos de la embajada y otras oficinas cubanas en Argentina fueron 17, durante la dictadura. Inclinamos nuestras banderas por todos ellos. Y no entiendo las razones, si las hubiera, para que Cuba como país y su embajada, no hubieran sido querellantes en la causa de Automotores Orletti y por el plan Cóndor, tal como les planteamos reiteradamente en los últimos tres años. Un fuerte abrazo y reitero mis felicitaciones a Méndez.

  • harvey urbano dijo:

    el holocausto q.hemos padecido los pobres de america es macabro.ningun pueblo a vivido esta barbarie,q no se conoce porq fue llevada a cabo por el imperio espanol y ahora por los imperialistaS GRINGOS Y SUS COMPLICES LACAYOS Y MERCENARIOS

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José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

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