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Monseñor Romero y Monseñor Gerardi.

En este artículo: El Salvador, Guatemala, Historia, Religión
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A la luz de Romero y Gerardi

Por Martha Guadalupe Romero

En 1980, en el período más feroz del conflicto en El Salvador, el fundador del partido Arena, Mayor Roberto D´abuisson, ordenó el asesinato del obispo que días antes, durante una homilía, había suplicado en nombre de Dios, el cese de la represión al pueblo salvadoreño. Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, cayó abatido por balas contratadas, en un caluroso día de marzo, mientras oficiaba misa en una pequeña parroquia del centro de San Salvador. La consigna de la derecha salvadoreña: Haga Patria mate a un cura, había sido cumplida a cabalidad.

18 años más tarde, en abril de 1998, después de 36 años de conflicto armado, firmada la paz en Guatemala y dos día después de que presentara el Informe sobre la memoria histórica: Guatemala, Nunca Más, en donde denunciaba las masacres cometidas por el ejército guatemalteco contra las poblaciones indígenas de Guatemala, Juan José Gerardi, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guatemala, fue atrozmente asesinado por miembros del ejército guatemalteco, en la casa parroquial de San Sebastián, donde vivía, en pleno centro de la capital guatemalteca.

Originarios de países hermanos, con historias similares, Romero y Gerardi nunca se conocieron, pero compartieron sus voces y vidas para denunciar la represión que sus pueblos sufrían. Ninguno quiso aceptar prebendas, tampoco “tener buenas relaciones con el Gobierno”, como Karol Vojtyla, convertido en Sumo Pontífice y otrora férreo opositor al gobierno polaco, le ordenó en su oportunidad a monseñor Romero. Los dos sabían que al hablar con la verdad, ponían en bandeja sus valiosas vidas.

A propósito de la conmemoración del 30 aniversario del asesinato de monseñor Romero, el Presidente salvadoreño en nombre del Estado pidió públicamente perdón por el asesinato. En Guatemala, hace unos días, una jueza firmaba la orden de libertad de uno de los asesinos de monseñor Gerardi, “por buena conducta”. La orden fue revocada en apelación.

Monseñor Romero dijo que si lo mataban resucitaría en el pueblo salvadoreño. Me pregunto si todos y todas las que se dicen cristianas han resucitado -en el sentido amplio de la palabra- en este espíritu de Romero y Gerardi o siguen haciendo un poco de lo mismo: golpeándose el pecho en elegantes misas de domingo, florida rima y limosna conveniente o pagando para cargar las pesadas andas de las procesiones de Semana Santa en Guatemala para exculpar los pecados, pero ciegos, sordos y mudos a la voz de los que abandonan el país en busca de mejores oportunidades, a las domésticas que reclaman salarios justos, a los que recogen la miseria en los basureros, a las mujeres golpeadas por maridos abusadores, al campesino que clama por un pedazo de tierra para sembrar, a la madre que ve morir a su hijo de diarrea.

En Centroamérica, muchos sacerdotes perdieron la vida de la misma forma que Gerardi y Romero, abandonados por la misma iglesia que hoy protege a los pederastas que han destruido la vida de miles de niños en todo el mundo, algunos de ellos protegidos personalmente por altos jerarcas de la iglesia católica. Así es la Sacro Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, inamovible en sus intereses, infiel a su propia predica, contraria a la resurrección. Monseñor Romero se preguntaría de que lado estamos, como una vez se preguntó el mismo, de que lado esta Roma? O como expresó monseñor Gerardi: “La raíz de la ruina, de las desgracias de la humanidad, nace de una oposición deliberada a la verdad”

Afortunadamente todavía hay muchos sacerdotes viviendo y sufriendo a la par de sus comunidades, prestando sus voces para denunciar la desigualdad, la discriminación, el racismo, la depredación de los recursos naturales por transnacionales de rapiña con el beneplácito corrupto de autoridades nacionales, el clamor de los jóvenes para que se les brinden oportunidades.

Romero y Gerardi seguramente no serán canonizados, como José María Escribá, el fundador del Opus Dei, pero eso es lo de menos. No se necesita el permiso de la iglesia, para que millones de personas creyentes o no, resuciten el espíritu de estos hombres de carne y hueso, verdaderos hijos de la tierra centroamericana. El legado de ambos es de valor incalculable y trasciende a la religión que cada quien profesa o no. En Centroamérica necesitamos asimilar plenamente esta herencia. Denunciar la injusticia y proclamar la verdad aunque nos cueste la vida, sigue siendo un desafío que necesita compromiso, coraje, convicción, firmeza y sobre todo valor.

Se han publicado 5 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento. dijo:

    Martha Guadalupe, al leer tu artículo sólo me queda decir: AMEN.

  • Mandy dijo:

    Aqui en Cuba tenemos un refran popular que dice ¨HONOR A QUIEN HONOR MERECE¨, es bueno que se escriba sobre estos hombres que como usted dice no necesitan ser canonizados pues se convirtieron en Santos desde el momento de su muerte aunque le moleste a la Iglesia Catolica y van a estar ahi para siempre en el pensamiento de la gente que los admiró en su momento y ahora les rinde tributo. Hace poco nuestra television transmitió una pelicula sobre la vida y muerte de Monseñor Romero, estoy seguro que a esos falsos eclesiastas se les erizarian los pelos, debo decir que no soy religioso, soy materialista, pero como dije al principio hay que hacerle honor a quien se lo merece, y ellos se lo merecen. Ellos son la matrializacion de la Cancion de Ricardo Arjona y entendieron mucho antes de que Jesús es verbo y no sustantivo.

  • Manuela dijo:

    Monseñor Romero, es de los muertos que nunca mueren. Recordaremos siempre su ejemplo.
    Nosotros somos los más y poseemos también el elemento capaz de generar la energía más poderosa del universo. Este elemento es el amor. Amor a nuestros semejantes, amor a la dignidad, amor a todas nuestras patrias, que también son las de todos.

    América,
    se desprendan
    de tu cintura verde,
    termine tu amor encarcelado,
    restaures el decoro
    que te dio nacimiento
    y eleves tus espigas sosteniendo
    con otros pueblos
    la irresistible aurora.

    El internacionalismo solidario es nuestra mejor arma de lucha.

    VENCEREMOS, VENCEREMOS…

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Hay, aunque alguien no lo quiera, un partido de Dios, un partido de Cristo. Negar la religición puede ser fácil para alguien en este mundo, pero la religición es una realidad con tonalidades diferentes y manifestaciones válidas en todo el mundo. Los últimos dos papas han sido muy cuidadosos al dar tratamiento político a las creencias religiosas y han trabajado por disminuir las tensiones de guerra en todo el mundo y trabajar por la solidaridad y la eliminación del hambre y la pobreza. La Teología de la Liberación es un partido a favor de los pobres que fundaron personalidades eclsiáticas de América Latina. Pero hay algo real en la creencia en los seres humanos que obliga a estar de una parte o de otra. Los que apuestan por los seres humanos sean católicos o musulmanes estarán en capacidad de hacer el bien. Hay personas pudientes, incluso ricos que tienen un pensamiento humanista y están a favor de la paz y de las soluciones que puedan salvar de la incapacidad y del crimen a los pueblos, que son capaces incluso de someterse a cambios radicales. Hay que hacer conciencia en todo el mundo y si los partidos tienen orientación religiosa y suman pueblo a la causa será siempre mejor. Los padres que se sumaron a la eliminación de la barbarie que era empujada por las oligarquías que no representaban sino a la Escuela de las Américas y al Pentágono y seguían patrones de Libreempresa entregando las riquezas de la América por la cual Bolívar apostó que un día sería libre y grande por sus virtudes más que por su riquezas, fueron entre otra cosa patriota y eran reales y claros representantes del sacrificio de Cristo y llevaban en su seno aquel temperamento de sacrificios que los conducia como enarboladores de pueblo. El indio que hoy se levanta en Bolívia, se levantará un día en toda América ligado a todo el mestizaje y a la raza que le crece a la América que se levanta. Los que creen en una América nueva llevarán sangre de Romero y de tantos como el que se inmolaron por la causa. Fidel y Chave lo saben y lo saludan. Pero con la sangre de los que cayeron habrá que seguir cerrando el puño hasta que el último rincón de América rinda tributo por sus virtudes y realización a lo que se logra con la independencia y el lavantar el ser humano lleno de optimismo a hacer la América Nueva. Ellos que soñaron nos dieron la fuerza. Todos juntos evitaremos que otros mueran y que toda la América se levante virtuoso y fuerte frente al enemigo imperial. Con la América mestiza se levantará un día la otra América, la que fundará un verdadero panamericanismo y se hará de la humanidad la única patria posible. Cuando la conciencia crezca desaparecerá la política del desalojo y la miseria para ellos deberá desaparecer el Imperio y su política imperial, cuyas raíces son perjudiciales a los seres humanos. Hágamoslo posible con la fuerza unitaria de lo mejor del mundo.

    S/C. 13 de abril 2010. 17.18h.

  • Isela Cristina dijo:

    Isela. La violencia es una actitud que la mayoria de personas utilizan para expresarse es una lastima que nosotros mismos nos dañemos DIOS no quiere eso para su pueblo el quiere que todos nos tratemos con cariño con amor todos somos un solo pueblo de DIOS todos somos iguales no importa el color o raza. Todos nos tenemos que apoyar unos con otros no importa la religion algunas personas hasta pelean por la relegion. Pueden haber muchas religiones pero solo hay un DIOS que es nuestro salvador. Pongamonos a pedirle un dia que nos disculpe por todos nuestros pecados y que nos ayude a seguir adelante sin violencia.

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