Europa del Este: Renacen viejos espectros
Al cabo de 20 años y aunque se disparen bengalas, no imperan motivos para festejar el derribo del Muro de Berlín, símbolo de la voladura del socialismo europeo. Si en 1989 existían razones para esperar novedades positivas, 2009 se alza con rabiosos desengaños en realidades poco envidiables. No hay ni lo bueno del sistema dejado atrás y campea lo peor del asumido. De ahí sale el miedo a que la crisis económica se traslade al terreno ideológico.
Sitúan a Europa del Este como el terreno mejor abonado para que encuentren asilo los peores extremismos, debido a la fragilidad de los gobiernos de esa zona que cayeron (Hungría, República Checa, Letonia, Rumanía) a resultas de la crisis global, pero ¿solo por ella?
No son los únicos en esa situación, pero casi todos los países de la zona acumulan elevados déficit, están muy endeudados en divisas y sus sistemas financieros no se desarrollaron de modo propio sino con la excesiva presencia de empresas occidentales que han sacado su capital, primero con las ganancias conseguidas en las últimas dos décadas y hace poco de manera precipitada, ante el temor a perderlas, provocando un descenso en el valor de las distintas monedas.
Las 3 ex soviéticas repúblicas del Báltico, comenzaron a tener números rojos incluso desde el 2005, empeorando tras la cadena de sucesos promovida por el estallido de la burbuja inmobiliario-crediticia norteamericana y llegando a extremos peores a los experimentados en la peor etapa vivida a raíz de su independencia en 1991. EL PIB de Lituania se contrajo en 13,6%, el de Estonia en un 15,1% y Letonia en un 18%.
Esta última sufrió grandes manifestaciones populares a inicios de año, que obligaron a la renuncia del gobierno. El instalado después acomete medidas traumáticas para la población, cierre de hospitales (donde ahora se cobra desde la cama hasta el medicamento), la reducción de salarios a trabajadores y pensionados, etc. etc., ajustes implantados pese a la ayuda recibida por un monto de 7 500 millones de euros por parte del FMI y la UE.
Eslovenia, una de las más desarrolladas y la primera en separarse de la desaparecida Federación Yugoslava, está en recesión y con el PIB reducido en un 7%. La República Checa, registra los peores datos en 16 años y su jefe de estado tuvo que renunciar cuando ostentaban la presidencia rotativa de la UE en el primer semestre del 2009. En su lugar y a semejanza de lo hecho antes en Hungría, actúa un funcionario técnico, se supone que sin aspiraciones políticas. Ambos tienen la responsabilidad de estabilizar la situación. En Rumanía también los problemas derivaron hacia un cambio de gobierno, pero no hay certeza de que el actual logre equilibrar algo.
La dependencia de bancos e inversionistas extranjeros (abandonaron el barco apenas imaginaron que podía hundirse) y un ritmo de consumo y gasto por encima de las posibilidades, se suman a otros inconvenientes de la economía de mercado, emprendida idílicamente y aplicada con igual insensatez, se encuentran entre los motivos para caídas tan notables.
Datos oficiales indican que el sector agropecuario checo pudiera emerger mal de la actual situación. Si como advierten dentro mismo de ese país se reduce la cabaña ganadera, debido a la poca rentabilidad del sector lechero, se perderán 40 000 puestos de trabajo además y va a dependerse de las importaciones. En este momento y debido al descenso del turismo, (se redujo el número de viajeros y los que van gastan menos) incluso en la siempre muy visitada Praga, los hoteles eliminaron todas las plazas de las que son posibles traspasar a otros empleados. Especificidades parecidas suceden o se esperan en naciones vecinas.
Entre muchos asuntos pendientes, por ejemplo, están los salarios y pensiones, inferiores a los del resto del continente en la zona este y centro-europea. Hecho que trajo consigo el traslado de fábricas enteras hacia ellos, buscando mayores ganancias, pero el desplome ocurrido invierte el proceso, aunque dejando malas secuelas: hoy se contrata por horas, días, semanas, sin seguro por paro ni por accidente laboral y como el desempleo es alto, incluso los de la parte occidental pasan por alto normas de protección anteriores.
Con ello se afianza el proceso que tiende a depreciar más el poder adquisitivo que hasta para quienes tienen trabajo es reducido. Sucede en Polonia -pese a la enorme emigración de profesionales y técnicos- donde medios sindicales previenen que sobrepasa el millón de trabajadores con salarios tan mezquinos que les colocan bajo el límite de pobreza. Situación que se repite en casi todo el grupo de países ex socialistas donde, se sabe, fueron reducidas o fueron eliminadas las atenciones estatales a derechos básicos.
Quiere decir que la crisis global acrecentó contrariedades que comenzaron a sufrirse desde el momento mismo en que se renuncia a un sistema de indudables imperfecciones, pero preocupado por entregar a sus ciudadanos un modo digno de ganarse la vida y garantizarles cuidados esenciales.
En ese trasfondo, con el aumento de la cantidad de personas inconformes y maltratadas, se basa buena parte de la prensa europea al advertir ahora sobre lo que califican como el arribo de una crisis democrática, considerando que la de tipo económico- financiero en curso agrava expresiones de la conciencia colectiva que comenzaron a manifestarse desde mediados de los 90 y que pudieron ser apreciados en áreas del antiguo espacio germano-oriental a través de actos xenófobos violentísimos o también en el surgimiento de la Guardia Húngara, órgano visible de un partido ultraderechista que tiene a gran cantidad de jóvenes -nacidos bajo la nueva democracia, por cierto- entre sus adeptos.
Claro que el odio hacia los extranjeros o los actos anti-emigrantes ocurren fuera del espacio este-europeo, pero antiguas ambiciones y deformados exhortos toman espacio y buscan el poder, sacando del armario los peores espectros. Los extremismos son hijos de los malos tiempos y parientes del desenfreno usado para desacreditar una etapa de la historia, dejando a muchos sin asideros suficientes y lanzando hacia la contemporaneidad infames peligros.
Mucha tinta se sigue gastando para ponderar el fracaso del socialismo europeo o sus indudables desaciertos, pero sigue pendiente la vivisección de las fallidas encrucijadas capitalistas y sus macro-irresponsabilidades. Y tendrán su aniversario sin fiesta.


Desde a minha distante infância, lá pelos idos de 1940, conheci aqui no Rio de Janeiro , Brasil, uma comunidade de lituanos exilados ou fugitivos da URSS revolucionária.Causou-me profunda impressão o ódio que eles revelavam em relação ao suposto "comunismo".Eu era uma criança de 8 anos de idade .Ficou-me a impressão de que o tal de "comunismo" era hediondo, a verdadeira "serpente " do mundo.Agora, 70 anos depois , não apenas 20 anos da "queda do muro de Berlim," os países Bálticos , incluindo a LETÔNIA estão conhecendo as "DELÍCIAS E MARAVILHAS DA 'DEMOCRACIA' CAPITALISTA"...Como se diz popularmente o castigo não vem mais a cavalo mas sim a avião a jato..A História se vinga daqueles que causaram profundos transtornos ideológicos a crianças que de nada sabiam e que somente 50 anos depois puderam se livrar do estígma ou síndrome do anti-comunismo...Prof.Emir Amed.
Cuba! We still respect and love you in Russia! Unfortunatelly our always drunk president Eltsin left you in 90-th like traitor but all russians remember you and believe you.