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Luis Posada Carriles y la CIA, a propósito de los nuevos documentos desclasificados (Parte II)

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La Fundación Nacional Cubano Americana. ¿Tiburones vegetarianos?

ciaEs casi un postulado, de esos que no necesitan ser demostrados, para ser aceptados, el comportamiento histórico tolerante de las autoridades norteamericanas, cuando se trata de los actos de terror ejecutados por sus terroristas en particular los de origen cubano, pero también es una verdad que no necesita pruebas, que cuando sus intereses han sido amenazados inmediatamente los han disciplinado, adecuando el rumbo de sus acciones.

Documentos secretos de la CIA, desclasificados en días pasados, son una muestra de ello. Uno de ellos indica que esa Agencia apeló a un método clásico de enfrentar agentes entre sí, cuando su asalariado el terrorista Luis Posada Carriles, fue contratado en 1965 por otro de sus servidores para dinamitar buques mercantes soviéticos en el puerto mexicano de Veracruz.

En medio de la efervescente guerra fría, una organización como el RECE, creada por ellos con Jorge Mas Canosa, su agente proa al frente, se conjura para realizar actos de terror contra buques del enemigo soviético, esto podría añadir un roce internacional y puntualmente deciden, no detener sus planes, sólo observarlo y esa misión se la ordenan a uno de sus mimados: Posada Carriles. Así de esa manera calculadora ha actuado esa agencia norteamericana cuando ha tratado de mantener a salvo sus intereses. El documento que ahora se conoce es una muestra de esta verdad, que puede ser  admitida sin pruebas.

Tampoco son nuevos, revisando archivos viejos encontramos una copia descodificada de un documento secreto del FBI, donde por medio de un cablegrama  titulado SD-10 y con carácter urgente dirigido a su Director,  por el funcionario a cargo en Ciudad de México y numerado con el No. 409, referido a Luis Posada Carriles, se informa que la CIA en México emitió un memorando secreto fechado el 2 de julio de 1965, con la observación de que no debía ser distribuido sin la previa aprobación de la oficina que lo emite,  y titulado “Intención de la Representación Cubana en el Exilio (RECE) de volar una nave cubana o soviética en Veracruz, México”, cuyo texto decía que un refugiado cubano, que está asociado a los activistas cubanos en la zona de  Miami y quien ha entregado información confiable en el pasado[1], informó que Luis Posada Carriles planteó el 25 de junio pasado, que Jorge Más Canosa del RECE le había pagado $5,000 para cubrir los gastos de una operación de demolición en México. Posada dijo que estaba planeando colocar minas magnéticas  en una nave cubana o soviética en la bahía de Veracruz, México, y tenía 100 libras de explosivos C-4 y detonadores.  Posada dijo que estaba preparando ciertos documentos para mostrar que él es puertorriqueño, que le permitan obtener visa de entrada a México.

Finalmente se hace la observación de que se enviaría copia de la información al FBI en Miami y está estampada la rúbrica del funcionario actuante,  Henry C. Johnson.

Este terrorista internacional Luis Posada Carriles, siempre se ha sentido seguro de sus actos, confiado en sus superiores en la CIA, con la protección necesaria y con libertad para decidir y actuar. También ha protegido a sus patronos y espera de ellos reciprocidad. En una ocasión, un grupo despistado del FBI, incursionó en un campamento del JURE, sombrilla de la CIA, para sus agresiones contra Cuba y allanó uno de sus campamentos. Entonces Posada Carriles escribió en su declaración: “Nunca se me ha dicho que teníamos el apoyo del gobierno de Estados Unidos, pero pienso que contamos con su tolerancia por el mismo hecho que nos han permitido entrenar sin ser molestados.”[2]

Estos desclasificados de la agencia norteamericana, han coincidido con el afán, ya no tan disimulado de la desacreditada Fundación Nacional  Cubano Americana, FNCA, por recuperar, si en algún momento lo tuvo, su liderazgo dentro de la emigración cubana radicada en Estados Unidos, lo han probado todo o casi todo, pero el inobjetable pasado terrorista de sus “padres fundadores” es una herencia imposible de borrar. Son tiburones, que pretenden aparentar que se han convertido en vegetarianos.

En agosto de 2001 cuando los llamados peores se separaron de los malos de la FNCA, para fundar el recalcitrante Consejo para la Libertad de Cuba, se fueron parte de los batistianos y de los terroristas “cabezas calientes”, frase del argot de ese medio para destacar a los más beligerantes. Pero en la FNCA, se quedaron, y todavía están,  otros con superior o igual prontuario, que los purgados.

Después vendría el fiasco de la Fundación en el caso del niño cubano Elián González secuestrado en Miami y donde el heredero del clan Jorge Mas Santos, se convirtió en chofer de la parentela apropiadora y protagonizó más de un conato de celos con otros acólitos, como Mario Miranda, que intentó capitalizar el legado del finado Mas Canosa y apropiarse del nombre de la firma.

Le sucedieron los cambios cosméticos para dulcificar la maltrecha imagen de la Fundación, colocaron en cargos claves del Ejecutivo rector a norteamericanos o demócratas como Joe García, para atraer a simpatizantes del engendro élite, que nunca ha tenido membresía, solo Directores y Fideicomisarios.

Ahora la FNCA, se ha empeñado en una campaña mediática para captar incautos, sus diseñadores y relacionistas públicos concibieron un guión donde veteranos terroristas por convicción y práctica se hagan  actos de constricción donde reconozcan su pasado militante dentro de la CIA o el FBI y aboguen y prometan solemnemente no hacerlo más. Tal es el caso de Francisco José Hernández Calvo, quien el  12 de septiembre 2009, declaró a la  agencia de prensa norteamericana Associated Press, su extenso historial de violencia y convocó al llamado “exilio cubano” a  dejar de lado el pasado.

Quien no conozca a este es ex oficial de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, hijo de un connotado represor de la tiranía de Fulgencio Batista, firmante del campo pagado de la FNCA, publicado en agosto de 1997 y en el cual un grupo de sus Directivos apoyaron abiertamente los actos de terror realizados en Cuba; que organizó en ese mismo año un atentado magnicida contra el Presidente de Cuba en Venezuela, dueño de uno de  los fusiles potentes, que serían utilizados en este hecho; que posteriormente se conjuró para asesinarlo en República Dominicana al año siguiente y durante la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Panamá en el 2000, en un proceso que se convirtió en una verdadera cacería humana, pensaría, que en el ocaso de su vida como terrorista se ha convertido en pacifista, que clama por un “borrón y cuenta nueva” en esta larga saga de violencia.

Recordar, que la FNCA, envió sus asalariados a Cuba con modernos equipos de posicionamiento satelital para recopilar información y “marcar” objetivos, que serían destruidos por las “bombas inteligentes” sin importar los daños colaterales que ocasionara; que enviaron mercenarios con decenas de kilogramos de explosivos plásticos para colocar bombas en hoteles y atemorizar a turistas, que financiaron a Luis Posada Carriles, para que reclutara mercenarios centroamericanos, que asesinaron e hirieron a personas en una ola de actos de terror en el verano de 1997.

Que antes, en la década de los ochenta, financió las fugas de Posada Carriles de cárceles venezolanas, que preparó la llegada del terrorista internacional Orlando Bosch Ávila a Miami en 1989 y cabildeó a favor de su admisión en Estados Unidos.

Mientras Bosch estuvo preso en Venezuela, Alberto Marcelino Hernández alto ejecutivo de la FNCA pasó regularmente mesadas a la esposa chilena del terrorista y la colocó en la nómina del  Pan American Hospital, donde el criminal Gaspar Eugenio Jiménez Escobedo, tenía un cargo de seguridad.

Ni este ni otros terroristas de origen de la FNCA, que han sido inveterados tiburones depredadores  se convertirán en vegetarianos. Este engendro de la CIA., ha sido, es y será esencialmente batistiano y terrorista, no importa cómo, ni de que se disfrace.

Anexo

COPIA DESCODIFICADA

Cablegrama

SD-10

Urgente

Al Director

De Legat, Ciudad México     No. 409

LUIS POSADA CARRILES, IS-Cuba

La CIA en México informó en un memorándum secreto fechado el 2 de julio pasado, que no debe ser distribuido sin la previa aprobación de la oficina que lo emite, titulado “Intención de la Representación Cubana en el Exilio (RECE) de volar una nave cubana o soviética en Veracruz, México”

Un refugiado cubano que está asociado a los activistas cubanos en la zona de  Miami y quien ha entregado información confiable en el pasado, informó que Luis Posada Carriles planteó el 25 de junio pasado, que Jorge Más Canosa del RECE le había pagado $5,000 para cubrir los gastos de una operación de demolición en México. Posada dijo que estaba planeando colocar minas magnéticas  en una nave cubana o soviética en la bahía de Veracruz, México, y tenía 100 libras de explosivos C-4 y detonadores.  Posada dijo que estaba preparando ciertos documentos para mostrar que él es puertorriqueño, que le permitan obtener visa de entrada a México.

Para información del Buró y de Miami.

Henry C. Johnson, actuante


[1] Forma utilizada por la CIA, para proteger sus fuentes, es incuestionable que ese emigrado, no era otro que su agente Luis Posada Carriles.

[2] Tomado del documento desclasificado por la CIA 105-8922 del 11 de noviembre de 1976

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José Luis Méndez Méndez

José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

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