Sin miedo al disparate
Por
Estas son sólo tres de los centenares de citas disparatadas que se conocen del actual ocupante de la Casa Blanca:
"No hay duda en mi mente, ni una sola duda en mi mente, de que fracasaremos". (Washington D.C., 4 de octubre del 2001.)
"Si esto fuera una dictadura, sería mucho más fácil en tanto yo fuera el dictador". (Washington D.C., diciembre 18 del 2000.)
"Yo estoy atento no sólo de preservar los poderes ejecutivos para mí, sino para mis predecesores también".
(Washington D.C., enero 29 del 2001.)
Resulta indudable de que George W. Bush hubiera sido un chiste si no fuera porque cuando devino presidente logró que el mundo entero dejara de reírse. Es bien conocido que quien mal gobierna el país más poderoso del mundo es un burro analfabeto sin la más mínima preocupación por las barbaridades que dice. Ahora, para colmo, tendrá que buscarse otro escribano porque el último de sus desertores -este viene siendo como el número catorce- fue el asalariado que le escribía los discursos, William Mc Gurn.
Esta y muchas otras "joyitas" de su oratoria durante los dos primeros años de su mandato, las recoge Jacobs Weisberg, editor de un libro titulado More George W. Bushisms donde recoge colaboraciones de los testigos de sus dislates. Antes, en 1992 se ocupó de recoger los del padre, que tituló Bushisms: President George Herbert Walker Bush in his own words. O sea, que es una tradición familiar, como una saga, o lo que es lo mismo, de casta le viene al galgo.
Cuando el retoño fue seleccionado -los norteamericanos dicen He was selected, not elected- demostró de inmediato ser más aventajado. Él mismo ha dicho muy honestamente:"Lo admito, no soy uno de los grandes linguistas".
Este Bush, como es sabido tiene el I:Q: (cociente de inteligencia por sus siglas en inglés) más bajito que todos sus antecesores. Después le siguen en brutalidad, su propio padre y Ronald Reagan. Además de brutos son muy ignorantes. Recuerdo que una vez el cow boy actor de Hollywood llamó Mar Mediterráneo al Mar Caribe. No conocen más que el barrio donde viven. Hace poco el vicepresidente Cheney, ubicó a Hugo Chávez como presidente ¡¡de Perú!! Y eso que están obsesionados con los cambios en lo que siempre consideraron su traspatio, pero ni siquiera conocen cuáles son los países latinoamericanos y sus presidentes.
Días atrás leímos en la prensa que otro más animal que el mandatario del Potomac, le ganó en un concurso llamado Foot in mouth, en Inglaterra. Pero la frase de Bush que escogieron los organizadores -"Todo lo que puedo decirles es que cuando el gobernador llama, yo contesto su teléfono"- es peccata minuta comparada con los centenares de dislates en su haber. Podrían haber escogido por ejemplo este profundo pensamiento:"Si usted ha sido despedido de su trabajo, usted está cien por ciento desempleado y yo me preocupo por eso". (Green Bay, Wisconsin, 3 de septiembre del 2001.)
No sólo al "inefable" presidente y a otros de sus acólitos hay que desasnar. Recientemente la señora Dana Perino, secretaria de Prensa de la mansión de la avenida Pennsylvania, a una pregunta que le hiciera un periodista en un programa radial sobre la Crisis de Octubre, no supo qué contestar porque ignora que en l962 el mundo estuvo al borde del holocausto .Al llegar a su casa la vocera presidencial preguntó a su esposo si se trataba de la invasión de Bahía de Cochinos, como llaman ellos a la derrota que sufrieron en Playa Girón.¡¡Increíble, pero cierto!!
Además de su ignorancia y el bajísimo nivel de inteligencia, es quizás el presidente que más daño ha hecho a su país y al resto del planeta. En una entrevista publicada en el diario USA Today, el 12 de enero del 2001, advirtió en su proverbial cantinflismo: "Yo pienso que es muy importante que los líderes del mundo entiendan que cuando entra una nueva administración, la nueva administración dirigirá la política exterior". Desde entonces ya sabía cómo lo haría y todos hemos asistido impotentes a los crímenes perpetrados contra pueblos inocentes, a las muertes, asesinatos, torturas y las crecientes cifras astrológicas de millones de millones de dólares dedicados a las guerras de Iraq y Afganistán, y la amenaza de caerle con todas las fuerzas a Irán .
Todavía le queda un año en la poltrona para seguir arrasando con su inigualable política belicista.
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