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La democracia en que vivimos

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Miami.- Hace casi seis años, a raíz de los terribles actos terroristas en las ciudades de Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001, la actual Administración  comenzó la implementación de una estrategia a nivel nacional e internacional con el propósito de ejercer la dictadura en este país y en el resto del mundo.

Los hechos del 11 de septiembre de 2001 le vinieron de anillo al dedo a la ambiciosa, inmoral e inepta mafia política que comenzó a gobernar con el actual presidente Bush. Sin lugar a dudas que su política ha marcado un hito en la historia de Estados Unidos y el resto del mundo en cuanto a la impudencia con que han abusado el ejercicio del poder.

No ha habido límites a su desfachatez.  Los límites que esta mafia ha encontrado han sido impuestos por aquellos que con extraordinario sacrificio y altos costos han defendido sus derechos más esenciales, especialmente el sufrido pueblo iraquí.

Esta mafia, porque es correcto calificar a ese grupo de criminales de esta manera, comenzaron su desenfrenada y odiosa carrera adueñándose del poder a través del robo más escandaloso de las elecciones presidenciales del año 2000.

Pero lo extraordinario, es que en esta democracia, los dos grandes partidos políticos, incluyendo el candidato presidencial demócrata -ganador por más de 250 mil votos del voto popular-- y las tres ramas del gobierno se plegaron al robo electoral.  Especialmente el Tribunal Supremo que con una votación de 5 a 4 legitimó aquella ignominia.

Y entonces, cómo, desde entonces hasta hoy esta mafia ha abusado del poder, ha subvertido la confianza del pueblo estadounidense no sólo en sus dirigentes políticos pero también en las propias instituciones de la república.  Todos cómplices de estos hechos.

La derrota militar y política estadounidense en Iraq es de tal magnitud que ha sacudido la conciencia y el entendimiento de la mayoría del pueblo estadounidense sobre aquellos que los gobiernan, incluyendo la gran prensa.

Hace ya rato que una sólida y cada vez más creciente mayoría se oponen a la guerra en Iraq.  En la más reciente encuesta Gallup, realizada entre el 6 y el 8 de julio pasados, el 71% de los encuestados mantienen la necesidad de retirar las tropas norteamericanas de Iraq llegado abril del año próximo. Estoy convencido de que esta misma mayoría está a favor de la retirada inmediata de esas tropas en Iraq.  No habría que esperar 10 meses más para su retiro, no tiene sentido esperar un día más.

Esto comparado con el 75% de los que, según las encuestas, en abril de 2003, apoyó la invasión y destrucción de Iraq, engatusados por los falsos testimonios de su dirigencia política y robustecidos por las presunciones de superioridad que ha sido característica de este pueblo a través de su historia.

Otro resultado de otra encuesta reciente encuesta nacional, ésta realizada por ABC News, el 57% de sus encuestados favorece la impugnación del Vicepresidente Cheney, eminencia gris de esta Administración, y el 46 % favorece la impugnación del propio Presidente Bush.

Pero tanto el presidente como el vicepresidente, sus secretarios y consejeros de gobierno siguen ciegos y sordos a la voluntad popular.  Bush y Cheney, en sus delirios, siguen manteniendo la inevitabilidad de la victoria militar norteamericana en Iraq, y si hablan de retiradas graduales del número actual de tropas norteamericanas en ese país, es sólo para ganar tiempo… para lograr la victoria militar.

Los principales precandidatos presidenciales demócratas siguen si presentar un plan específico de retirada del ejército norteamericano de Iraq.  E inclusive, el segundo líder demócrata en el Senado, el senador Richard Durbin, recientemente declaró que "aunque hay muchos que quisieran terminar la guerra hoy y que las tropas estén en casa mañana, aunque ese sea una meta muy respetable, no es realista".

Todos, no solamente el presidente y el vicepresidente, sus ministros y consejeros, se mantienen ciegos y sordos a la cada vez más sólida y creciente voluntad popular, aunque todos se mantienen muy atentos y fieles a las ambiciones estratégicas de los grandes intereses a los que se deben.

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Andrés Gómez

Andrés Gómez

Periodista cubano residente en Miami. Fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que viven en los Estados Unidos. Es el director de la Revista Areito.