¿Habrá olvidado Novo su visita a Automotores Orletti?
Guillermo Novo Sampoll Estados Unidos da cobertura en Miami a un amplio número de individuos que participaron en operaciones terroristas que son actualmente objeto de investigaciones judiciales en Argentina. Entre los asesinos así protegidos y cuyos nombres aparecen en los casos hoy estudiados, todos relacionados a la Operación Cóndor, se encuentra Guillermo Novo Sampoll, identificado por el propio FBI como asesino del ex canciller chileno.
Según la prensa argentina, a medida que avanzan las investigaciones realizadas por el juez federal Daniel Rafecas sobre el centro clandestino de detención Automotores Orletti, aparecen cada vez más involucrados los grupos cubanos de Miami que trabajaban entonces para la CIA.
En la dictadura argentina (1976-1983), operaron 340 centros clandestinos de detención, entre los cuales se destacó Automotores Orletti, situado en un taller mecánico de la calle Venancio Flores 3519/21 en la capital argentina. Orletti se encontraba bajo el control directo de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) y dependía de una división llamada OT 18, encabezada por Aníbal Gordon, a cuyo mando se encontraba el general Otto Carlos Paladino.
En el marco de la Operación Cóndor, la coordinadora militar fascista del Cono Sur apoyada por la CIA, grupos como el CORU del miamense Orlando Bosch Ávila y de Luis Posada Carriles llevaron adelante la llamada "Guerra por los caminos del mundo", al realizar cientos de atentados y crímenes en diversos países del continente.
LA HORROROSA MUERTE DE DOS JÓVENES CUBANOS
La meticulosa investigación del juez Rafecas ha permitido descubrir varios secretos del horror de Orletti, lugar donde desaparecieron los diplomáticos cubanos Crescencio Galañega Hernández, de 26 años, y Jesús Cejas Arias, de 22, ambos secuestrados el 9 de agosto de 1976 frente al parque Belgrano, cerca de la Embajada de Cuba, luego del intento de asesinato del Embajador cubano en Buenos Aires, Emilio Aragonés.
Investigadores argentinos del caso señalan la existencia de un informe de Robert Scherrer, el alto oficial del FBI que actuaba entonces de asesor legal en la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires, fechado del 28 de septiembre de 1976, en el cual se menciona la presencia en Orletti del agente de la CIA y de la DINA (la policía secreta de Pinochet) Michael Townley en los interrogatorios que oficiales argentinos y chilenos hicieron a Galañega y Cejas.
Sin embargo, en diciembre de 1998, el ex general Manuel Contreras Sepúlveda, número uno de la Operación Cóndor y jefe de la Dina, amplía la información y afirma a la jueza argentina María Servini de Cubría, que lo interrogaba en la cárcel de Punta Pueco, en Chile, que el 11 de agosto de 1976 - dos días después del secuestro de Galañega y Cejas - Michael Townley y el cubanoestadounidense Guillermo Novo Sampoll viajaron a Argentina para participar en las sesiones de tortura.
"Ellos cooperaron en la tortura y el asesinato de los dos diplomáticos cubanos", dijo textualmente.
Contreras añadió que también Otto Paladino, el ex Jefe del centro de tortura, le había ratificado la información.
Es conocido que en este mismo período, Contreras se reunió y conspiró con Orlando Bosch, quien creó en 1976 la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) bajo órdenes del entonces Director de la CIA, George Bush padre. En este mismo complot urdido en una localidad remota de la República Dominicana, participaron, entre varios otros, Luis Posadas Carriles, los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Gaspar Jiménez Escobedo, Dionisio Suárez y Virgilio Paz.
Michael Townley, Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Dionisio Suárez y Virgilio Paz son otros individuos vinculados a esta enorme conspiración que se encuentran en territorio norteamericano sin que a nadie en la Administración Bush, asesorada por los elementos extremistas que dominan la comunidad cubanoamericana de Miami y que apoyaron esas mismas campañas de terror, le ocurra la idea de ordenar su investigación, su encarcelamiento y su extradición.
Encarcelado desde el 2000 hasta el 2004 en Panamá con el terrorista internacional Luis Posada Carriles en relación con un intento de dinamitar un anfiteatro donde el Presidente de Cuba iba a hablar ante miles de personas, Novo vive en su casa de Miami a pesar del crimen de Washington y del hecho ahora documentado que actuó de torturador en Argentina, en 1976.
El propio Contreras señaló en unas oportunidades al ex presidente George Bush padre, a la CIA y a varios grupos cubanos de Miami como siendo instigadores y cómplices de la Operación Cóndor.
Los lazos existente entre la mafia terrorista de Miami y el Plan Cóndor fueron objeto de una amplia investigación del periodista norteamericano John Dinges, Los años del Cóndor, (The Condor Years), publicada en el 2004, y en la cual se establece la complicidad de varios miembros de la mafia de Miami ahora protegidos por la Administración Bush.
"un prontuario digno de sus anfitriones"
Un artículo reciente del diario argentino Página 12 recuerda cómo la "Guerra por los caminos del mundo" llevada por la CORU es considerada uno de los elementos básicos del Plan Cóndor, bendecido en 1974 por el general Vernon Walters, subdirector de la CIA.
"Los dos torturadores invitados a Orletti tienen un prontuario digno de sus anfitriones", señala el diario.
"Novo ganó notoriedad por haber disparado una bazuka a la sede de la ONU en Nueva York, durante una intervención del Che Guevara. Townley, que además de trabajar para la CIA colaboraba con la DINA, estuvo a cargo del atentado que costó la vida de Orlando Letelier, ex Ministro de Salvador Allende, en septiembre de 1976 en Washington," recuerda.
El 21 de septiembre próximo marcará el 30 aniversario del asesinato de Letelier y de su colaboradora Ronni Moffit, por el cual Novo fue inculpado por un Gran Jurado - había proveído el detonador de la bomba - y condenado a una cadena perpetua de la cual se salvó gracias a sus protectores de la CIA.
Luis Posada Carriles, en su libro "Los Caminos del Guerrero" califica el asesinato de los dos diplomáticos de "éxito" en la lucha contra el "comunismo castrista".
Nunca en 30 años algún oficial del FBI tuvo la decencia de interrogar a Guillermo Novo acerca de lo que ocurrió en Orletti. Tampoco se interrogó a Michael Townley, ahora residente en Miami bajo la protección de la ley de testigos, a Orlando Bosch, que multiplica las declaraciones extremistas en su bungalow de Hialeah, al prófugo Gaspar Jiménez Escobedo también identificado en este dossier y a Luis Posada Carriles en cuya firma de detective en Caracas fue encontrado un mapa usado en la planificación del crimen.
Todos radicados en territorio norteamericano, se burlan abiertamente de todas las normas, de todos los convenios internacionales contra el terrorismo, con la complicidad de los que ya, desde la Casa Blanca, hace 30 años, favorecieron sus crímenes.


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