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Oscar Arias: la hora de la infamia

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La hora de la democracia en Cuba, es el título de un artículo publicado por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en el diario La Nación, que se edita en San José.

Nada nuevo en la retórica del mandatario tico, quien otra vez manosea principios tales como democracia y libertad, que sustenta en su terruño con el neoliberalismo económico y la pretensión no escondida de hacer realidad el TLC con Estados Unidos, a contrapelo de amplios sectores sociales de esa nación centroamericana.

Tampoco es novedoso su visceral odio a la Revolución cubana, a las conquistas que le sitúan a la vanguardia en materia de salud, educación, seguridad social, deportes, entre otros, y sobre todo, la ascendencia del ejemplo de esta pequeña isla en América Latina y
en otras latitudes del planeta.

Arias arranca citando al ex presidente Roosevelt: "A estas alturas de la historia está demostrado que no se pueden perseguir fines nobles con medios innobles.", aunque en la práctica, y bien alejado de la prédica bolivariana, martiana y de otros próceres latinoamericanos, el presidente de Costa Rica se adhiere al Plan Bush, que pretende la anexión de Cuba.

"Cuba es hoy la única excepción en la gran transformación iberoamericana hacia la libertad", define quien preconiza para La Habana un modelo que hace aguas en el continente y en su propio país, allí donde la exclusión económica y social, la corrupción política, el crecimiento de la criminalidad y otros flagelos resultan componentes endémicos y en franca expansión.

¿Quién se acuerda de aquello de la Suiza de Centroamérica? Se pregunta "qué  extraordinario rasgo antropológico o genético separa a los cubanos", para concluir que "Cuba camina a contrapelo de la historia".

¿Ignorancia? No vale la pena situar las carencias del exponente, aunque quizás sí concordar con que los cubanos tienen el extraordinario mérito de defender y desarrollar un proyecto que resulta esperanza para millones de seres humanos, para quienes democracia y libertad resultan objetivos por alcanzar a pesar de cambios de gobierno, aunque no del verdadero poder.

También que lo han hecho con rasgos que prefiero no calificar, pero que a fin de cuentas hablan de la valentía, conciencia política y unidad de la gran mayoría de los cubanos como para desafiar durante más de cuatro décadas la invasión, ataques terroristas, amén del bloqueo más largo e inhumano. ¿Genética o antropología? No es necesario recurrir a especialistas de esas materias, y sí a los historiadores.

Antonio Maceo, Flor Crombet, José Marti (bien conocidos en Costa Rica), entre otros, aportaron a los genes del cubano de hoy. Sería iluso aspirar a que Arias lo entendiera. Él se une, oportunamente, al gobierno de Estados Unidos, y a la contrarrevolución terrorista de Miami, cuando cifra esperanzas en la convalecencia del Presidente Fidel Castro para la "transición". Tal objetivo el tico parece haberlo copiado al detalle del Plan Bush y su acápite secreto contra la mayor de las Antillas.

Adjudicándose un rol que solo Washington pudo haberle pedido, insta incluso a la presión e intervención de "gobiernos iberoamericanos" y para ello evoca el papel que ejerció al servicio de Estados Unidos en América Central, cual complemento de la guerra sucia que culminó con la derrota electoral de la revolución sandinista, el desarme de las guerrillas en El Salvador y Guatemala y la imposición de la democracia del capital y las transnacionales.

Habla de ofrecer garantías a Cuba: levantar el bloqueo y la devolución de la base de Guantánamo, en franca postura de zanahoria y garrote que bien pudo calcar también de Roosevelt, o más bien de una decena de presidentes estadounidenses que han fracasado por todas las vías y "medios innobles" en doblegar y anexar a Cuba.

Le pide señales a los cubanos, y ya las tiene. Siguiendo su genética, los de la Isla reafirman por estos días su apoyo al líder de la Revolución, y lo hacen con tranquilidad, solo rota por los preparativos para repeler una agresión de Washington o para prevenir y enfrentar el azote de un ciclón.

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Noelio Tiuna

Noelio Tiuna

Periodista venzolano, colaborador de Cubadebate.