Imprimir
Inicio »Opinión  »

Cuesta asimilar tanta mentira!

| +

La vileza con la que tratan la mayoría de los artículos la salud de Fidel Castro y como se ha movilizado el gobierno cubano, mientras dure su enfermedad -según contempla la Constitución-, da mucho que pensar.  No sé puede caer más bajo!

Y no son unos pocos los que así opinan sino incluso quienes creíamos con más capacidad de análisis. Cuba no es perfecta, pero, me gustaría que alguien me propusiera un solo país que lo sea.

Las especulaciones son tales y tan difamatorias que preocupan incluso a quienes las han instigado, que acaban creyendo sus propias mentiras. Es vomitivo.

Son tantas las ganas de acabar con Fidel y la Revolución cubana, que darían lo que fuere para dar vuelta a la página de aquella historia que conmovió al mundo y dio un giro de 90% a la manera de ser y vivir de los cubanos, ejemplo a emular por los pueblos civilizados hace 47 años. Pasaron del oprobio a  ser considerados seres humanos con todos sus derechos: educación, cultura, sanidad, vivienda. De ser meros esclavos a disponer de sus vidas. De no tener acceso a la escuela ni poder imaginar que sus hijos serían universitarios,  a que sean hoy, aquellos hijos, quienes deambulan por el mundo ofreciendo a otros más necesitados lo que ellos pueden darles, alfabetización, control de salud. Y todo, con cargo a su gobierno cubano, el del infierno, el que tiene políticos-demonios, políticos que, junto a su líder, quisieran de nuevo bajo sus botas.

U otros cubanos, gente sencilla y honrada que ocupa hoy cargos de responsabilidad en el gobierno de aquel hermoso país, país del que no quieren desprenderse a ninguna costa, por muchos que sean los cantos de sirena que les atosiguen.

Da asco leer, en cualquier periódico español, entrevistas y opiniones de los que se fueron, según dicen "porqué no se les permitía hablar, ni hacer...", disidentes la mayoría con cuentas sufragadas por los que quieren, no importa el precio, entrar triunfales en La Habana para imponer su ley. ¿Y qué pasaría con los ciudadanos si esto sucediese?  ¿Quieren realmente ofrecer lo que los cubanos necesitan -muchas cosas prohibidas por su Ley Helmes Burton- comida, ropa,  o solo objetos de consumo a los que nunca han tenido acceso, que les esclavizaran y que no son vitales para sobrevivir? ¿Qué pasará con los logros de la revolución? ¿Ocurrirá igual que en EEUU que no disponen ni de sanidad, ni escuela públicas? ¿Podrán seguir yendo al teatro o a cualquier espectáculo igual que ahora? Y sus viviendas, su agua, su teléfono su electricidad, ¿quién los costeará? ¿Podrán seguir moviéndose de día y de noche sin temor a ser asaltados? ¿Tendrán ganas de cantar y bailar como ahora?

Mientras unos y otros divagan sobre Cuba y la nula democracia existente, la enfermedad de Fidel y cuanto más va a durar, Líbano sigue siendo punto de mira de bombas, muerte, terror. Los señores de la guerra han afianzado su macabro cerco.

Digamos basta, no más irnos por las ramas. Lo que corresponde, es una movilización del mundo y exigir que, quienes deben tomar cartas en el asunto lo hagan sin demora.

Que actúen para que ninguna Condolenza Rice permita, con sus titubeos, que mueran más inocentes. Si las Naciones Unidas no lo exigen, tal cual es su obligación, que DIMITAN y dejen que otros, con más amor a sus semejantes y menos apego al cargo -y a todo lo que comporta- dibujen un futuro en paz. Que se vayan, y entre gente dispuesta a afrontar con rigor y prestigio el papel de mediador de conflictos en el mundo. Mediación, en este caso que debe conminar a un alto el fuego de inmediato.

¿Porqué será que siempre que hay alguna de estas grandes barbaries la gente se entretenga hablando de temas que van por si solos, en esta ocasión, de Fidel Castro, del que deberían tomar ejemplo por su honradez y amor a sus semejantes? Son muchos, demasiados que no le perdonan que desde siempre, haya apostado por el ser humano.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Monserrat Ponsa

Monserrat Ponsa

Escritora, periodista española. Activista cultural y de cultura de Paz.