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Un sueño petrolero religioso

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En septiembre el conteo de cadáveres y la evaluación del daño a la propiedad aumentaban regularmente a lo largo de la Costa del Golfo. Después de ver las imágenes de los noticieros de TV acerca de la carnicería, el Reverendo Jerry Pat Flatulencia experimentó una de sus muchas epifanías -después de la cena en su casa en Línchenlosburgo, Virginia. Millones de seguidores de sus programas religiosos en TV conocían los carrillos gordezuelos de Jerry Pat, su mirada pícara y beatífica sonrisa. Durante décadas él había salvado innumerables almas para Cristo y coincidentemente había recogido millones de dólares a nombre de Jesús.

 Aún antes de convertirse en uno de los asesores espirituales de George W. Bush, Jerry Pat realizó curas milagrosas en TV ayudando a los ciegos a ver y a los inválidos a caminar. Los cínicos dijeron que utilizó a actores en vez de gente común y corriente, pero los creyentes verdaderos mantuvieron su fe: "¡Aleluya!"

Es más, el propio Bush realizó la cura del Reverendo para el alcoholismo: abstinencia, ejercicios físicos, golf de video y oraciones -infinitamente preferible a asistir para siempre a reuniones de AA. La mayoría de esos "alcohólicos en recuperación" no son dignos de pertenecer al círculo familiar del presidente.

 Al igual que Bush, Jerry Pat aseguraba que Dios le había hablado. Cuando ocurrían sucesos catastróficos, Jerry Pat llamaba con una oración a su rebaño para que acudiera a la Iglesia Bautista Absoluta. La audiencia de TV presenciaba el mismo sermón.

 "Dios ha castigado a EEUU, que se ha convertido en un refugio de la homosexualidad, el ateismo y las falsas religiones." Jerry Pat dijo que esto lo aprendió de Dios, quien también había infligido a los neoyorquinos los sucesos del 11/9 porque entre ellos había un gran número de seguidores del diablo. "La ACLU tiene más miembros de los que hay en todo el sur de Virginia", anunció.  Nadie inquirió acerca de la fuente de sus cifras.

Es más, Jerry Pat había logrado una reputación a nivel mundial por decir cosas desagradables acerca de otros -especialmente de los musulmanes. Lógicamente, su fama se extendió a Israel, aunque le molestaba que los hombres barbudos y vestidos de negro que lo aplaudían con entusiasmo también hablaran entre sí o se quedaran dormidos durante todo su sermón. Pero contribuyeron generosamente a sus diferentes causas. Después de todo, él apoyó 100% a Israel, aunque advirtió a su rebaño de que fueran cuidadosos antes de hacer negocios "con esa gente cuyas oraciones Dios no escucha".

 En este día de septiembre, las imágenes de los noticieros de TV lo habían disgustado.   Cuerpos sangrantes por los bombardeos suicidas en el Medio Oriente, cadáveres hinchados que flotaban en las aguas de las inundaciones en Luisiana y Texas impulsaron a Jerry Pat a la mesa para la  cena, un lugar donde calmar sus destrozados nervios. Consumió tres porciones del pollo extra frito de su esposa, dos de pastel de ostras con crema y dos porciones de pudín de whisky.

Luchando con la indigestión rezó en su estudio. Solicitó al Buen Señor que le aliviara el estómago, ya que el Alka Seltzer no parecía surtir efecto. Mientras murmuraba sus últimas oraciones, se deslizó en un profundo sueño en su cómodo sofá. Pronto comenzó a soñar…

 Una negra nube de tormenta se formó sobre su cabeza, seguida de cegadores relámpagos  y ensordecedores truenos. ¡Espera!

El trueno ocultaba una gran voz, un bajo profundo que exhortaba: "Seguid el aceitoso camino de ladrillos", decía. "Y entonces conocerás tus transgresiones."

 En el sueño él miraba fijamente a la nube, en espera de más explicaciones. Antiguamente nunca había tenido conversaciones tan directas con Dios. En su lugar él reconstruía lo que pensaba que Dios debía haberle dicho. Jerry Pat no era el tipo de hombre que se detenía en detalles nimios.

 Pero este sueño lo atemorizó y aunque trataba de despertar no podía. La gran voz eructó nuevamente. "El aceitoso camino de ladrillos. Vuestro presidente os ha mentido a fin de realizar una guerra en Mi nombre. Vuestro discípulo en la Casa Blanca ha provocado Mi ira. Ahora le he demostrado lo que puedo hacerle a su petróleo. Hablad con él".

El sueño tomó contornos de pesadilla. Despertó con un sobresalto. ¿Quería decir el Señor que había enviado los huracanes Katrina y Rita a hacer estragos en las costas de Luisiana y Texas, porque es allí donde la industria petrolera realiza sus perforaciones principales y su refinación?

En el sueño, el Señor nunca mencionó el aborto, el matrimonio gay, la carnalidad ni ningún otro de los divinos temas favoritos de Jerry Pat. Sólo esa frase como un eco: "El aceitoso camino de ladrillos".

El dolor de estómago de Jerry Pat se subordinó al zumbido en su cerebro. Descolgó el teléfono y marcó el número especial que W le había dado en caso de que llegaran mensajes urgentes desde arriba.

Después de una breve y desagradable conversación con Karl Rove, quien filtraba todas las llamadas en la línea caliente religiosa, la conocida voz resonó en su auricular.

 "Flatu", dijo W, "¿cómo te va?" El Reverendo Jerry Pat Flatulencia se estremeció por el apodo, pero también sabía que se le puede sacar al muchacho lo de Texas, pero no se le puede sacar a Texas lo del muchacho -o como sea.

"Sr. Presidente", dijo de manera vacilante. "Acabo de recibir un mensaje muy perturbador, un mensaje que creo que usted debe atender urgentemente".

 "¿Es de verdad?"

"Sr. Presidente", dijo con gravedad Jerry Pat, "esto es muy serio".

Jerry Pat llamó a su piloto y su avión privado lo llevó a Washington. En pocos minutos agentes del Servicio Secreto lo llevaron a la Oficina Oval.

 Los dos hombres cayeron de rodillas y oraron en silencio. La oración de Jerry Pat tenía que ver con una petición: "Por favor, Dios mío, no te me aparezcas otra vez en sueños ni me des más mensajes verdaderos. Por favor, déjame seguir interpretando lo que yo creo que Tú me debías decir, en vez de lo que realmente me dijiste en el último sueño".

 Bush oró en silencio pidiendo paz. "Por favor, Dios mío, dame un poco de paz con esa mujer resentida de Cindy Sheehan cuyo hijo murió en Irak y ahora me hace la vida imposible para que no mande allá a los hijos de otras madres. Dios, Tú sabes lo difícil que me es enfrentarme a la muerte y al sufrimiento. Bueno, las mujeres fuertes y airadas son peores. También te pido que no nos golpees más con huracanes, al menos hasta que termino mi período en el cargo. Verdaderamente odio tener que ir a esos lugares con tanta gente pobre, sucia, algunas de ellas enfermas -especialmente mientras estoy de vacaciones. Bueno, Tú sabes lo que quiero decir, Dios mío, y espero Tu mensaje, que ojalá sea de meses de buen tiempo y éxitos en los campos de batalla de Irak y Afganistán."

 Después de rezar se estrecharon las manos y bebieron Pepsi de dieta. Jerry Pat contó su sueño.  "El mensaje no podía ser más claro", le dijo a Bush.

 "Vamos, Flatu", respondió Bush, "eso sólo fue un sueño. Y conociéndote, probablemente lo tuviste después de que comiste demasiado de la comida casera de tu esposa".

 "Pero, Sr. Presidente", suplicó Jerry Pat, "el mensaje del aceitoso camino de ladrillos, yo no pude inventar algo así".

 "Flatu, no fuimos a la guerra por el petróleo. Aunque estoy bastante seguro de que Dios me dijo que invadiera a Irak y le dijera a la gente en casa que era por las armas de destrucción masiva y todo eso. Él sabía que Saddam estaba encima de todo ese petróleo y de que Saddam no se merecía todo ese petróleo y que nosotros como buenos cristianos sí. Así que vete a casa y relájate, Flatu. Y di a la gente en TV que sigan presionando a esos liberales y demócratas en los temas del aborto, los impuestos y los matrimonios homosexuales".

El Reverendo Flatulencia regresó a Línchenlosburgo. Deprimido a consecuencia de su incapacidad para convencer a Bush, se atiborró de la comida de su esposa y soñó nuevamente. Esta vez una voz aún más airada resonó a través de la nube oscura.

 Me has fallado", dijo. "Tú y tus discípulos, que dicen las oraciones más estúpidas del mundo, resbalarán en el aceitoso camino de ladrillos. Los llevará a la perdición".

 Jerry Pat despertó atemorizado. Consultó con Róbales "Robby" Patterson, un colega televangelista que tiene su mismo status -al menos en el banco. Robby se había vuelto un realista después de que lo atraparan en varias ocasiones con prostitutas menores de edad.  Después del tercer arresto juró a Dios que nunca se dejaría atrapar otra vez.

Robby tenía facilidad para tranquilizar a Jerry Pat. "Flatu", dijo imitando al Presidente, "¿en qué vas a creer, en todo el dinero que tienes en el banco o en una pesadilla acerca del petróleo? Si Dios quisiera enviarte un mensaje bajarían tus acciones. Si él quiere enviar un mensaje a Bush, su tasa de aprobación descendería".

 "Pero ya ha descendido".

 "Sí, pero sí él realmente quisiera enviar un mensaje a Bush, Él colocaría a esas mellizas de Bush en la página central de Playboy. Si Dios quisiera que Bush sintiera su ira, la cubierta de Playboy diría "Historia de Dos Arbustos" ([i]), je, je".  Jerry Pat sonrió. Dio las gracias a Robby y luego telefoneó a la Casa Blanca. "Sr. Presidente, todo va bien. No tiene que seguir el aceitoso camino de ladrillos. Quiero decir…" Pensó por un momento. "Quiero decir, vigile a sus hi…" Colgó. Ya no sabía qué quería decir. Todo era tan resbaladizo y pegajoso.

En 1982 Landau realizó La búsqueda del poder: escenas de la nueva derecha norteamericana, protagonizado por Jerry Falwell.

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([i])  (Nota del traductor) Juego de palabras intraducible entre el apellido del presidente y una de las denominaciones populares del pubis, "bush" (arbusto).

 --Tomado de Progreso digital---

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Saul Landau

Saul Landau

Saul Landau es un escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense cuyo trabajo se ha centrado en gran medida en América Latina.