Bush hacia su Waterloo
inSurGente
La estrategia pentagonal de establecimiento fulminante del Imperio a golpe de ataques militares masivos ha fracasado. El presidente Bush está condenado a un desastre sin paliativos en su "guerra universal antiterrorista" y en su intento de dominio del mundo por la vía armada. El Imperio bushiano, que tuvo su momento de gloria el primero de mayo del 2003 en la cubierta del portaviones Abraham Lincoln, se ha resquebrajado por completo y amenaza ruina. En aquel momento, el primer emperador del nuevo milenio, entusiasmado por haber implantado el nuevo orden en sólo unas semanas, decía las siguientes palabras que en el futuro serán consideradas como el desiderátum de la estupidez. "La Operación Libertad Iraquí se llevó a cabo con una combinación de precisión, velocidad y audacia que el enemigo no esperaba y el mundo no había visto anteriormente. Desde bases distantes o buques en alta mar, enviamos aviones y misiles que podían destruir una división del enemigo o atacar un solo búnker. Los infantes de marina y los soldados se lanzaron al asalto de Bagdad al atravesar 350 millas de territorio hostil en uno de los avances de artillería pesada más rápidos de la historia. Le han mostrado al mundo la habilidad y el poderío de las fuerzas armadas de Estados Unidos".
Dos años después, como El Gran Corso pero sin un ápice de gloria, El Gran Necio está ante su Waterloo.
El Imperio se ha resquebrajado con una velocidad imprevisible precisamente en el momento en que ha optado por la utilización masiva y discrecional del que parecía el instrumento más poderoso: la fuerza militar.
Bush culminó las condiciones -ya preparadas por Clinton- para servirse del poder militar sin limitaciones en cuanto a la fuerza utilizada, y también en cuanto a la disponibilidad de recurrir a la guerra al margen de todo acuerdo, convenio o tratado, violando incluso las normas más consolidadas del derecho humanitario y del derecho internacional.
Ese es el aspecto más importante del fracaso de Bush. La superioridad militar de los EEUU parecía abrumadora, su adelanto en la tecnología de la muerte anunciaba victorias indudables en cualquier frente de batalla. Iraq ha demostrado que el imperio no es invencible, que la maquinaria militar estadounidense puede castigar ferozmente pero es incapaz de derrotar una resistencia empecinada.
El fracaso militar en Iraq ha sido tanto más sorprendente en cuanto no ha venido de la oposición del "mundo civilizado" que ha asumido el proyecto neofascista de Bush con mucha más complicidad que remilgos. En realidad, la "comunidad internacional" autoproclamada por los países de la OTAN durante el ataque a Yugoslavia, funcionó durante la preparación de la guerra e inmediatamente después de que el "emperador Bush" proclamase la victoria.
Tampoco ha tenido que enfrentarse Bush a ningún frente intelectual. La propaganda se ha ejercido sin restricciones ante un público idiotizado por los medios de comunicación masiva. Falsimedia, tal vez en condiciones de monopolio informativo que no volverán a repetirse, ha hecho a plenitud su trabajo de desinformación y complicidad con el Imperio.
El fracaso del supuesto "proyecto democratizador" que ha conseguido definir dos frentes principales: el de los cómplices de la ocupación y el de la resistencia, pero que al mismo tiempo ha desestructurado totalmente el país y ha creado las condiciones para una guerra civil prolongada, es absolutamente irremediable.
La resistencia del pueblo iraquí ha establecido de manera empecinada una realidad contra la que se han estrellado los ejércitos imperiales y las mentiras de los medios de comunicación.
La sublevación generalizada en Iraq ha puesto fin al "sueño imperial norteamericano". La única opción que le queda a Washington es la de manipular el "sistema federal" para intentar establecer dos enclaves bajo el control militar de EEUU.
Esa es la última tentación de la oligarquía capitalista que gobierna en los EEUU y de sus centuriones, ante un fracaso que puede finalizar en una retirada precipitada bajo fuego enemigo.
Igualito que en Vietnam.


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