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¿QUIÉN ES TERRORISTA EN LOS ESTADOS UNIDOS?

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Increíblemente, uno no llega a ser un terrorista en los Estados Unidos, si provoca la explosión en vuelo de un avión de pasajeros, organiza atentados contra un Jefe de Estado o paga a mercenarios para poner bombas en hoteles cuando sus acciones criminales son dirigidas hacia Cuba.

 Lo demostró claramente en los últimos días la prensa radicada en la Florida del Sur cuando el viejo asesino Luis Posada Carriles realizó su reaparición, por lo menos en los titulares. Luis Posada Carriles

 

 Su temor a molestar a la mafia que lo rodea o un momento de trance derechista llevó al Miami Herald a extremos delirantes: calificó de "legendario", en sus columnas al connotado psicópata del terror anticubano que también nombró "militante anti-Castro" y "famoso prófugo"  antes de transformarlo en personaje de novela con una referencia al héroe de The Spy who Came in from the Cold ("El espía que surgió del frío") del autor británico John Le Carré.

 

 Por su parte, El Nuevo Herald, en su papel de folleto del medio cubanoamericano criminalizado, no ahorró las referencias complacientes. Ahí el peligroso criminal es el "veterano luchador anticastrista Luis Posada Carriles", "figura simbólica de la lucha violenta contra el régimen de Fidel Castro" y también "el veterano guerrero".

 

 A las agencias de prensa, no siempre bien ponderadas, les vinieron a la mente las fórmulas: "un activista cubano sospechoso de conspirar para matar al Presidente Fidel Castro" (AP) o un modesto "El anticastrista cubano" (EFE).

 

 Pero a nadie, aparentemente, le conviene utilizar la palabra TERRORISTA.

 

¡REAJUSTÉMOSLE LOS RELOJES!

 

 Por el beneficio de los lectores de esas fuentes que no tienen el estómago lo suficientemente bien colgado para decirle a Posada Carriles lo que es, reajustémosle los relojes al recordar una vez más sus sanguinarias hazañas.

 

 Posada comparte con Orlando Bosch, de Miami, el título de "terrorista más peligroso del hemisferio", atribuido por el propio FBI, apesar de los vínculos de aquellos dos asesinos con la CIA.

 

 Mentor de las más fanáticas agrupaciones terroristas miamienses desde cuatro décadas, con Bosch, Posada Carriles ha sido vinculado a la Central Intelligence Agency (CIA) desde su reclutamiento en la víspera de la invasión fracasada de Playa Girón.

 

 La historia de Posada es la de la Operación 40 de la CIA, que preparó en Fort Benning, a principios de la década del 60, a decenas de saboteadores, asesinos, terroristas para apoyar la proyectada invasión de Playa Girón. De esta tropa nacieron algunos de los peores criminales que se registraron en Estados Unidos en las décadas siguientes, incluso varios traficantes de drogas que llegaron a hacer, de Miami, la capital continental del narcotráfico.

 

 Varios expertos lo sitúan en Dealey Plaza, en Dallas, cunado John F. Kennedy es asesinado. Y unos van hasta sospechar que fue uno de los francotiradores que abrieron el fuego sobre el mandatario.

 

 Fuentes indican que Posada fue de los más perversos mercenarios que, en Vietnam, condujeron la siniestra Operación Phoenix, donde miles de simpatizantes de las fuerzas revolucionarias vietnamitas fueron eliminados en campos de exterminio.

 El 6 de octubre de 1976, Posada ordenó, conjuntamente con Orlando Bosch, la destrucción en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación, frente a las costas de Barbados, como resultado del cual perecieron 73 personas.

 

 Posada y Bosch fueron entonces apresados por las autoridades venezolanas, pero desde prisión continuaron dirigiendo las actividades de la terrorista Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), y ordenaron la realización de varias acciones terroristas tanto en territorio norteamericano como en otros siete países.

 Se cuenta en Miami que Jorge Mas Canosa, el entonces jefe multimillonario de la Federación Nacional Cubano-Americana (FNCA), otro invento de la CIA, pagó en efectivo la cantidad de 26 mil dólares para que Posada Carriles pudiera salir de su cárcel.

 

 Su evasión ordenada, financiada y organizada por la CIA y la cúpula mafiosa de Miami, lo convirtió en brazo derecho de Félix Rodríguez, una de las más fieles crápulas de la compañía, en la base aérea salvadoreña de Ilopango, en un sombrío capítulo del mal llamado escándalo Irán-Contra. El jefe de pandilla luego mantuvo sus vínculos con los círculos del narcotráfico de Miami, capital norteamericana de la droga.

 

 Durante años, desde sus refugios de Centroamérica, Posada Carriles fue luego responsable de la organización de un sinnúmero de atentados cometidos contra la Revolución Cubana.

 

El 7 de febrero de 1992, desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde, en el local número 426 de la Embajada norteamericana en Tegucigalpa, dos agentes del Buró Federal de Investigación norteamericano interrogaron y escucharon a Posada, acerca de su participación en las actividades de narcotráfico del escándalo Coca-Contra. Y lo dejan en libertad.

 

Una investigación del norteamericano Robert Parry publicada en 1996, cuatro años antes del arresto de Luis Posada Carriles y de sus cómplices en el intento de magnicidio en Panamá, revelaba cómo Posada ofreció entonces al FBI varios elementos nuevos sobre su participación en esa enorme operación de tráfico de drogas y de armas que había realizado bajo las órdenes del coronel Oliver North, del asesino Félix Rodríguez y de sus varios jefes de la Casa Blanca.

 

 Entre 1994 y 1996, este terrorista internacional encabezó un grupo de sicarios de origen cubano que junto a militares hondureños ejecutaron más de 40 atentados en este país, además de aquellas dos acciones fallidas contra el Presidente de la República hondureña, con el objetivo de acabar con su Gobierno.

 

 En 1997, Posada participa, junto al directivo de la FNCA, Arnaldo Monzón Plasencia, en los preparativos de un atentado contra el Presidente cubano que fracasó cuando el yate La Esperanza fue accidentalmente interceptado cerca de Puerto Rico con potentes armas a bordo. Los mismos conjurados que preveían ejecutar su plan criminal durante la celebración de la VII Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita, Venezuela. Varios terroristas radicados en Venezuela, entre ellos Nelly Rojas, Pedro Morales y Francisco Pimentel, participaron en el fracasado intento.

 

Ese mismo año, organiza una campaña de terror en Cuba usando mercenarios que introducen en la Isla 14 bombas, de las cuales 8 estallan, una de ellas matando al turista italiano Fabio di Celmo.

 

El 15 de noviembre de 1997, el propio Miami Herald publicó los resultados de una investigación sobre esa campaña de terror ocurrida en la capital cubana y determinó que Luis Posada Carriles era "el cerebro gris" de estos crímenes y que había recaudado 15 000 dólares en Miami para realizar esa acciones.

 

Los días 11, 12 y 13 de julio de 1998, en artículos publicados en el New York Times, que el propio Luis Posada Carriles confiesa su crimen, precisando que había recibido 200 000 dólares de la mano del presidente de la junta directiva de la Fundación Nacional Cubano-Americana de Miami, Jorge Mas Canosa, para el financiamiento de su plan terrorista.

 

 En esa misma entrevista, Posada Carriles repitió que las autoridades norteamericanas no habían hecho el más mínimo esfuerzo por interrogarlo sobre esos actos de terrorismo. Atribuyó esta increíble tolerancia a su vieja relación con las agencias norteamericanas de inteligencia y la policía federal.

 

 "Como pueden ver", dijo entonces, "a mí no me molestan ni la CIA ni el FBI, y yo me mantengo neutral con ellos. Siempre que puedo ayudarlos, lo hago'".

 

 Arrestado en Panamá, en noviembre del 2004, cuando iba a colocar varias libras de explosivo militar C-4 en el anfiteatro de la Universidad donde iba a hablar el Presidente de Cuba, Pasada fue indultado por la Presidenta Mireya Moscoso, el jueves 26 de agosto último.

 

 "Desapareció", durante una escala en Honduras, mientras sus tres cómplices miamenses, Pedro Crispín Remón, el sicario de Omega-7, Gaspar Jiménez y Guillermo Novo, los del CORU, eran acogidos en Miami… sin la más mínima intervención de la CIA, del FBI o de algún servicio del aparato policiaco federal.

 

 Convertido en "legendario luchador", el viejo operativo de la CIA quien entrenó en los Everglades, con total impunidad, a unos cuantos sicarios del terrorismo anti-cubano "reaparece" ahora en Miami. Y recibe los cordiales saludos de una prensa adiestrada a respetar los honorables amigos de sus capos.

 

 Después de todo, Orlando Bosch es hoy libre de andar Miami y de dormir tranquilo en su bungalow, y se lo debe a George Bush padre quien ordenó, el 20 de julio de 1990, a los Servicios de Inmigración de no ejecutar la orden de expulsión ya firmada por un magistrado.

 

 Y Luis Zúñiga Rey, Horacio García, Feliciano Foyo así como otros amigos personales de Posada que financiaron sus actividades, tienen hoy libre acceso a la Casa Blanca. •

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".