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MIAMI: ¿HAY UN PILOTO EN EL AVIÓN?

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JUEVES, 26 de agosto del 2004, aeropuerto de Opa-Locka, Miami. Tres de los terroristas más peligrosos del continente descienden de su Learjet privado bajo los nutridos aplausos de una delegación de mafiosos cubanoamericanos. Los agentes del ICE (Inmigration and Custom Enforcement) les aseguraron una llegada agradable y pronto estarían en su hogar.

 Viernes 25 de febrero del 2005, el Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, llega al Aeropuerto Internacional de Miami en un vuelo charter con pasaporte diplomático del Vaticano y con visa de entradas múltiples: es interpelado con brusquedad por los agentes del ICE y llevado hacia una oficina donde los interrogadores intentarán abrirle un "expediente de peligrosidad".

 Los tres terroristas no son desconocidos: Gaspar Jiménez Escobedo, asesino del técnico cubano Artaignán Díaz Díaz, en México; Pedro Crispín Remón Hernández, asesinó al diplomático cubano Félix García Rodríguez, en plena calle de Nueva York, y Guillermo Novo Sampoll participó en el asesinato del ex canciller chileno, Orlando Letelier, por citar una pequeña parte de sus antecedentes.

 Llegaban de Panamá donde estaban encarcelados por haber intentado hacer estallar un anfiteatro. Peor aún; Jiménez salió de Estados Unidos con un pasaporte norteamericano robado y falsificado. Además de ser prófugo de la justicia mexicana donde le queda por cumplir 12 años de prisión.

  Según el Nuevo Herald, de Miami, el Cardenal Ortega Alamino fue retenido por tres horas en el aeropuerto por dos funcionarios de Inmigración que cuestionaron su pasaporte y las razones de su visita a EE.UU. "Quisieron abrirle una especie de expediente de peligrosidad, que comenzaba con una serie de preguntas que rehusó contestar", informó después un comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC).

 Al negar que el Prelado había sido víctima de mal trato, un portavoz del Departamento de Seguridad Territorial comentó al periódico: ''Fue tratado como todo el mundo". Y en eso tiene la razón. Todo el mundo se queja de lo desastroso del aeropuerto miamense que, justamente en estos días, acaba de ser superado en cuanto al número de pasajeros por su rival, el aeropuerto de Orlando.

SACOS DE ARENA Y NIDOS DE AMETRALLADORAS

 Categorizado como el más malo de EE.UU., el aeropuerto de Miami dio un paso más en su decadencia en enero del 2004 con la noticia de nuevas medidas de seguridad que ahora afectan severamente a los usuarios. Para los viajeros cubanoamericanos, esa decisión se añadió, entonces, a toda una serie de medidas de intimidación decretadas por el Gobierno de Bush con el objetivo de satisfacer el fanatismo exacerbado de las cúpulas mafiosas de Miami.

 "He llegado a ver en el aeropuerto de Miami sacos de arena y nidos de ametralladoras en los pasillos, además de tanquetas en la pista de aterrizaje. Algo fuera de lo normal. Las medidas de seguridad se mantienen igual que en el 2001. No tienen nada que ver con las existentes en ningún aeropuerto de Europa", contaba recientemente a un diario de su país un joven visitante español, de regreso de Estados Unidos.

 "Los requisitos de seguridad marcados por Washington cuestan al sector de las aerolíneas estadounidenses 100 millones de dólares al año en ingresos de pasajeros internacionales", según una reciente investigación de la agencia de prensa financiera Bloomberg.

 "Las medidas de EE.UU. para proteger las fronteras han derivado en más interrogatorios y controles de seguridad, lo que provoca retrasos a los pasajeros que conectan con otros países. Desde agosto del 2003, el Departamento de Seguridad exige visados de 100 dólares a los pasajeros en tránsito de la mayoría de los países fuera de Europa Occidental, Australia y Japón", señala la agencia.

 El cambio en las tendencias de viajes muestra que los pasajeros internacionales han respondido al endurecimiento de las restricciones. "La gente intenta evitar a EE.UU.'', afirma Ana Villalobos, agregada de turismo en la Embajada de Costa Rica en Londres. A Villalobos la paró un agente en el aeropuerto de Los Angeles en el 2003. Al ver sellos de Egipto y Turquía en su pasaporte fue interrogada por responsables de Inmigración.

 Iberia dejó de utilizar el aeropuerto internacional de Miami como base para los destinos en Latinoamérica por los enormes retrasos por cuestiones de seguridad, dijo a Bloomberg el director adjunto de operaciones del aeropuerto de Miami, Bruce Drum. Iberia, que solía transportar 250 000 pasajeros al año a través de Miami, eliminó uno de sus dos vuelos diarios desde Madrid y canceló todos los vuelos de conexión para Latinoamérica en favor de vuelos directos desde Madrid.

UN CORONEL LES VIGILA

 Hace unos meses, el Almirante James M. Loy, jefe de la Seguridad del Transporte del DHS, anunció la nominación del coronel Richard B. Thomas como principal responsable de la Seguridad del aeropuerto miamense. El coronel Thomas era un oficial Senior de Inteligencia de la US Army antes de trabajar en Miami.

 El nivel de dedicación del coronel Thomas ya se manifiesta en el aplastante rigor con el cual son revisados los pasajeros del principal aeropuerto de South Florida. Para los cubanoamericanos que vienen a su tierra de origen, el "tratamiento" es doblemente feroz.

 El Duende, bien conocido comentarista de Radio Miami, describió el trato a los viajeros de la Isla con esa advertencia: "Un grupo de funcionarios del Departamento del Tesoro, vestidos con uniformes de combate del Ejército, lo bombardeará con preguntas y registros... Los individuos, con cara de matones de barrio, lo único que buscan es poner nerviosos a los pasajeros, acechándolos con un interrogatorio intimidatorio sobre la cantidad de veces que han viajado al país y cuánto dinero llevan en sus bolsillos, que les hacen vaciar para comprobar lo que el pasajero dice".

 Son tan feroces los agentes del Tesoro que llegaron hasta interpelar a Ana Tomé, una "mula" española del Gobierno de Aznar, quien fue descubierta "accidentalmente" con 75 000 dólares en la maleta cuando acababa de visitar a unos personeros de la mafia miamense, de los que manejan los fondos sucios de la US Agency for International Development y de la National Endowment for Democracy.

 De esas anécdotas hay cientos: Adriana Vidal, de Buenos Aires, fue arrestada el año pasado y acusada del tráfico de 65 libras de cocaína… por una etiqueta que llevaba su nombre puesta equivocadamente en un equipaje que no era suyo.

 El colmo de la histeria se conoció cuando el mafioso Canal 23 reveló cómo el ejecutivo de Unidad Cubana y jefe del Grupo Táctico de Combate, José Victorero, un individuo vinculado a varios grupos terroristas anticubanos, se jactaba de que su organización disponía de individuos que "vigilan" a los pasajeros de los vuelos de Cuba en el aeropuerto de Miami.

 Se ha visto, por otro lado, manifestaciones de delirio político: David Rivera, representante por esa ciudad en el Congreso del estado de Florida y "socio fuerte" de Condoleezza Rice, apareció en persona en la sala de espera del aeropuerto para insultar a gritos a los pasajeros mientras repartía panfletos de propaganda.

 En un grupo de discusión en Internet, un participante contó cómo vio, en aquel tan bien guardado aeropuerto, a un individuo "gritarles a unos pobres viejecitos que viajaban a Cuba, que los iban a meter presos". Y más recientemente, se ha visto a representantes de ese mismo sistema de seguridad "multando" con 100 dólares a viajeros para evitarles una revisión drástica de sus equipajes.

NUNCA MAS REGRESO A EE.UU.

La edición digital del 19 de febrero del diario Khaleej Times, de los Emiratos Arabes Unidos, cuenta cómo el multimillonario hombre de negocio saudí, Fahd Faisal al-Moammar dejó de viajar no sólo a Miami sino también a Estados Unidos.

 En octubre del 2002 voló a Miami para resolver unos negocios.

 "Cuando el agente de Inmigración vio mi pasaporte, apretó el botón rojo", contó.

 ¡El interrogatorio duró dos días y medio! Comentó al periódico el negociante saudí que cuando, de regreso a su país, viajaba a su casa desde el aeropuerto de Riyahd, ordenó a su chofer parar junto a una palmera.

 "Yo salí del carro, me arrodillé y besé la tierra", recordó. Nunca más regresó a Estados Unidos de donde retiró, entretanto, gran parte de sus inversiones.  (Granma Internacional)

 

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".