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Nuevo proceso electoral en Cuba

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Ya está en marcha en Cuba el duodécimo proceso electoral en los años de revolución, aunque sus enemigos siguen desconociendo ese hecho o tergiversando su esencia genuinamente democrática, popular y de absoluta transparencia.

En estos días en los medios de prensa cubanos fueron publicados los decretos del Consejo de Estado convocando a las elecciones para delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular que tendrán lugar en abril próximo y la integración de la Comisión Electoral Nacional, primeros pasos para garantizar la realización del  proceso comicial en el cual el pueblo es su principal protagonista, pues además de nominar a los candidatos a delegados en asambleas en las circunscripciones, los elige, posteriormente, con su voto libre, voluntario,  secreto y directo, y de igual modo los puede revocar si incumplen con las responsabilidades que se les han encargado o, igualmente, si violan los principios y normas éticas de la sociedad.

Las elecciones en Cuba, ciertamente, son bien diferentes a las escandalosas que se realizan en muchos países.  Todos los ciudadanos con capacidad legal pueden elegir o ser elegidos para ocupar cargos en los órganos del Poder Popular. No es la posesión de una fortuna, como ocurre en Estados Unidos y otros países, lo que determina la nominación o la elección de un candidato, sino su irreprochable conducta ciudadana, su prestigio y capacidad. No necesitan, en fin, tener dinero, solo decencia y méritos ciudadanos. El ejercicio del derecho a postular un candidato se hace sin la intervención del partido, es el propio pueblo quien propone y elige en reuniones públicas en la circunscripción donde reside a los candidatos a delegados. De otra parte, se excluye todo tipo de campaña de propaganda electoral, de carácter individualista, así como las promesas, la demagogia, la politiquería y cualquier otra acción encaminada a inclinar la decisión de los electores a favor o en contra de algún candidato. Las biografías de los candidatos se divulgan en lugares públicos y en los medios de prensa, en igualdad de condiciones, con suficiente antelación al día de las elecciones, para dar a la población electoral la información útil y necesaria sobre sus virtudes, méritos y capacidad.

La transparencia ha caracterizado todos los actos de los procesos electorales en Cuba. Ni influencias ni imposiciones de candidatos en las asambleas de nominación, ni fraudes ni robos de urnas, ni muertos que voten durante el acto electoral y, menos aún, irregularidades o falsificaciones en el conteo de los votos. Al concluir la votación en los colegios el escrutinio se realiza de forma pública, y a él pueden asistir todas las personas que lo deseen, cubanos o extranjeros.

En el proceso electoral cubano, en fin, está proscripto todo acto que atente contra la libre y democrática participación y voluntad de decisión de los ciudadanos que hayan cumplido los 16 años de edad y estén en pleno goce de sus derechos políticos. En cada municipio se organiza el registro de electores y en él se inscriben de forma automática todos los ciudadanos con capacidad legal para votar. Las listas de electores se hacen públicas para que todos los ciudadanos puedan verificar su inclusión en ellas. Bien diferente es en otros países que se dicen democráticos y donde la inscripción debe pagarse o donde las listas de lectores no se exponen públicamente.

La Ley Electoral vigente en Cuba establece dos tipos de procesos electorales: Las elecciones generales, que se efectúan cada cinco años para elegir a los diputados a la Asamblea Nacional y a los delegados a las asambleas provinciales, y las elecciones parciales, que se llevan a cabo cada dos años y medio para elegir a los delegados a las asambleas municipales. Este último proceso es el que tiene ya lugar en el actual año.

Sabemos que los grandes medios de comunicación, controlados y dominados por los dueños del dinero en el mundo, intentarán una vez más silenciar o desvirtuar la celebración de estas nuevas elecciones en Cuba. Seguirán engañando al mundo. A quien no pueden ya engañar es al pueblo cubano, y esto se demostró en el proceso de elecciones generales del 2002-2003 cuando acudieron a las urnas más de 8 millones de votantes, más del 97 % de los electores registrados.

El actual proceso tiene una característica excepcional: es el primero luego de que el Imperio, de manera insolente, anunciara en su plan para destruir la Revolución cubana que acabaría con los comicios democráticos en la Isla.  Tal como lo apuntó Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, al hablar en el acto de toma de posesión de los integrantes de la Comisión Electoral Nacional, el actual proceso electoral en Cuba deberá ser un Bastión político, tan exitoso como el Ejercicio militar estratégico que realizamos semanas atrás.

Yo diría más: que el pueblo cubano ya ha empezado a esforzarse para alcanzar en abril otra victoria en las urnas. No será sólo un verdadero Bastión político, sino también un Girón político pues ocurrirá cuando celebremos el aniversario 44 de la primera derrota militar del Imperio en América Latina.

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Juan Marrero

Juan Marrero

Periodista cubano, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba