Imprimir
Inicio »Opinión  »

En las antípodas del neoliberalismo

| +

  Nidia Díaz  

Los últimos acontecimientos en Bolivia, dan la razón a quienes en Latinoamérica sostienen la necesidad de construir un mecanismo de integración formado por las naciones del Mercosur y de la Comunidad Andina de Naciones en el objetivo estratégico de encontrar, en el cauce común, la unidad negociadora que en el ámbito económico y político los haga más fuertes y, además, genere la solidaridad social que necesitan.

El Consenso de Buenos Aires, rubricado el 16 de octubre último por los presidentes de Brasil y Argentina, Luis Inacio Lula da Silva y Néstor Kirchner, respectivamente, pudiera ser la primera piedra de tal empeño. Para ellos, inspiradores del esfuerzo, así es y en ese sentido llamaron a sus homólogos de la región a hacerlo suyo.

Antípoda del Consenso de Washington que sustenta el libre comercio, la disciplina macroeconómica y la economía de mercado, elementos consustanciales al modelo neoliberal, el Consenso de Buenos Aires busca reordenar la devastada economía latinoamericana y hacerla coincidir con las aspiraciones y necesidades sociales de nuestros pueblos.

El 2003 nació con características muy alentadoras en el plano político y no podía ser de otra forma tras el incremento de los niveles de pobreza y de injusticia social en la inmensa mayoría de los países del continente, cuyos pueblos decidieron castigar en las urnas a los que hasta ese momento habían representado la imposición salvaje del modelo neoliberal.

El endeudamiento externo y los compromisos contraídos por los gobiernos de la región para saldarlo sobre la base de programas de ajuste que llevaron a la privatización de los principales recursos nacionales; los recortes presupuestarios de los rubros sociales; el achicamiento de las funciones del Estado y la dramática e injusta distribución de la riqueza que ello generó, hicieron ingobernable a muchos de esos países.

El imparable movimiento de protestas populares que con sus peculiaridades en cada país ha cobrado una fuerza tremenda a nivel continental, se ha expresado igualmente en las urnas allí donde candidatos de nuevo tipo se presentaron.

Luis Inacio Lula da Silva y Néstor Kirchner, son dos de aquellas opciones que se abrieron ante el electorado de Brasil y Argentina.

No es casual, entonces, que sean ellos los que se propongan liderear este proceso de integración que bajo el Consenso de Buenos Aires, devenga "una asociación de carácter estratégico" en la que se asuma " el combate contra la pobreza y la desigualdad, el desempleo y el analfabetismo".

El documento suscrito consta de 22 puntos que pudieran convertirse en un programa común latinoamericano, quizás el programa máximo al que pueda aspirarse en estos momentos de la  confrontación Norte-Sur .

Se trata de devolver al Estado su papel estratégico, fortalecer sus instituciones e incrementar su eficacia como arbitro nacional. Priorizar la educación como "herramienta de inclusión social", instrumentar políticas públicas que redunden en un crecimiento sostenido así como impulsar acciones para disminuir las altas tasas de desempleo.

Pero sobre todo la voluntad política de no someter a los latinoamericanos al hambre y la exclusión como vía para cumplir con los usureros del Fondo Monetario Internacional.

La integración para fortalecer una posición común ante negociaciones como las del ALCA y aquellas que tengan lugar en el seno de la Organización Mundial de Comercio y, sobre todo, fortalecer el multilateralismo en las relaciones internacionales frente a los peligros del mundo unipolar, progenitor del unilateralismo, constituyen otros de sus postulados.

El Consenso de Buenos Aires, quiérase o no, será desde ya un punto de confrontación con Washington y, por tanto, un elemento a adicionar a las ya deterioradas relaciones Norte-Sur.

Tanto Lula como Kirchner deben saberlo.

Sus gobiernos penderán de un hilo mientras no se adapten a las reglas impuestas por el imperio.

No son los primeros a quienes se les haga la vida imposible y tampoco serán los últimos.

La responsabilidad contraída con sus pueblos y ahora con este programa estratégico de integración y desarrollo, no es poca.

De su consecuencia y de la de aquellos que se le sumen, dependerá que el Consenso de Buenos Aires no devenga pescado a cuya cabeza, después de comprada, se le coja miedo. 

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Nidia Díaz

Nidia Díaz

Periodista cubana, especializada en temas internacionales. Actualmente trabaja en el semanario Granma Internacional.