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Guayasamín a Fidel: “Comandante, es que usted no se está quieto un solo minuto”

Por: Equipo Editorial Fidel Soldado de las Ideas
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Fidel recibe un retrato pintado al óleo del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamin. Foto: PL

Oswaldo Guayasamín le hizo cuatro retratos a Fidel. El primero, en 1961, se perdió. Dicen que el Comandante lo buscó por todos los rincones, pero nunca apareció. Hoy sigue en un misterio su destino y este 8 de mayo se cumplen 60 años de que Fidel lo recibiera oficialmente de manos del pintor. 

Para hacer aquel primer cuadro, el encuentro entre Fidel y Guayasamín tuvo lugar en horas de la noche del sábado 6 de mayo de 1961, en una terraza del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Fue Celia quien coordinó con el Comandante para que el pintor ecuatoriano pudiera hacerle el retrato.

Semanas antes, Guayasamín, como otros intelectuales ecuatorianos, se había presentado en la embajada cubana para expresar su solidaridad con la Revolución Cubana luego de la invasión a Playa Girón.

Según Guayasamín, mientras hacía el retrato a la sala entraron unas ocho personas que le pedían autógrafos a Fidel y le daban conversación, lo cual hacía más difícil la realización de la pintura. El líder de la Revolución saludaba a todos y al pintor le hacía preguntas sobre arte y Ecuador.

Según contó Giraldo Mazola, en aquel entonces director del ICAP, “Guayasamín, emocionado, explicó su deseo de manifestar su simpatía por Cuba viniendo en esos momentos para hacerle un retrato. Fidel indagó qué debía hacer, prendió un tabaco y ocupó el sitio que le indicó el pintor, quien empezó su trabajo mientras seguía respondiendo otras preguntas o escuchaba las explicaciones de Fidel sobre las características de la lucha revolucionaria contra la tiranía y las más apremiantes tareas actuales.

“En ocasiones, el pintor se concentraba en la conversación y bajaba el pincel, y Fidel le decía, en broma, que así no terminaría ni en varios días. Luego el pintor le pedía que mantuviera la posición del rostro e iba a su lado a precisar el ángulo que necesitaba”.

Muchos años después, ya fallecido Guayasamín, Fidel habló en la inauguración en Quito de La Capilla del Hombre, el 29 de noviembre de 2002: “Nunca vi a alguien moverse a tal velocidad. mezclar pinturas que venían en tubos de aluminio como pastas de dientes, revolver, añadir líquidos, mirar persistente con ojos de águila, dar brochazos a diestra y siniestra, sobre un lienzo en lo que dura un relámpago, y volver sus ojos sobre el asombrado objeto viviente de su febril actividad”.

Dicen que el esfuerzo por pintar deprisa a una figura cuya vitalidad parecía imposible retener inmóvil tanto tiempo, mereció los elogios del propio Fidel y la admiración de los presentes.

De aquel encuentro Fidel también dijo: “Recuerdo aquella vez, muy al principio de la Revolución Cubana, cuando en medio de agitados días un hombre de rostro indígena, tenaz e inquieto, ya conocido y admirado por muchos de nuestros intelectuales, quiso hacerme un retrato. Por primera vez me vi sometido a la torturante tarea. Tenía que estar de pie y quieto, tal como me indicara. No sabía si duraría una hora o un siglo.

“Al final, observaba lo que salía de todo aquello. No era yo. Era lo que él deseaba que fuera, tal como quería verme: una mezcla de Quijote con rasgos de personajes famosos de las guerras independentistas de Bolívar. Con el precedente de la fama que ya entonces gozaba el pintor, no me atrevía a pronunciar una palabra. Quizá le dije finalmente que el cuadro ‘era excelente’. Sentí vergüenza de mi ignorancia sobre las artes plásticas. Estaba nada menos que en presencia de un gran maestro y una persona excepcional”.

Imagen del momento en que Fidel recibía el primer retrato que le hiciera el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, cuyo paradero se desconoce. Foto: Revista Bohemia

Cuando terminó el trabajo, Guayasamín anunció a Fidel que deseaba regalarle la obra y acordaron que la pintura se entregaría al día siguiente en la embajada de Ecuador.

El pintor dijo que había logrado plasmar en el lienzo el ímpetu guerrillero e insurgente de Fidel en plena juventud.

Al día siguiente, el domingo, Guayasamín retocó el cuadro. Aquella era, además, la primera embajada de un país latinoamericano que Fidel visitaba desde el triunfo de la Revolución. En horas de la mañana del lunes se hizo el acto de entrega. Gerardo Falconí, entonces embajador de la nación andina, rememoró en su libro de memorias Misión en Cuba:

“Como en ese propio día lunes Guayasamín debía partir al mediodía, la entrega no podía hacerse, sino en horas de esa mañana. Además, el pintor interpuso su deseo referente a que fuese el embajador de Ecuador quien hiciera esa entrega, ya que de esa manera podía alcanzarse la doble finalidad que perseguía: en primer término, la de que esa entrega de la obra tuviese el significado de un homenaje, que por medio de ese acto el artista ecuatoriano quería rendir a la política internacional tan airosamente propulsada por el señor presidente Constitucional de la República de Ecuador, doctor José María Velasco Ibarra”.

Durante la ceremonia Fidel dijo: “¡Es un pintor extraordinario! ¡Me pintó en dos minutos! Por su parte Guayasamín, repuso: “Comandante, es que usted no se está quieto un solo minuto”.

Cuentan también que Fidel, al tratar de señalar algún rasgo del retrato, hizo una minúscula mancha en el óleo, que todavía estaba fresco. Para que secara se decidió entonces guardarlo algunos días en la embajada.

Tiempo después, dicen, el retrato desapareció, sin dejar huellas. Hoy sigue en un misterio el destino de la obra. Guayasamín dijo de aquellos días en Cuba que habían sido alucinantes.

“Al llegar a Cuba, y ver completado un movimiento revolucionario, no sabe lo que significó. Por supuesto, no solo para mí, sino para millones de personas. Cuba se convirtió en la antorcha viva de nuestras aspiraciones. En ella se empezaban a cumplir nuestras ambiciones políticas, sociales y económicas. Comprobar eso fue una maravilla”.

“Inmediatamente que fui a Cuba en este primer viaje, conocí a Fidel, y le hice el primer retrato. Fue una alegría inmensa para mí, porque yo habría podido ir a Cuba antes de la Revolución, pero nunca fui porque todo lo que pasaba allá, esa invasión norteamericana de cabarets, y de jugadores y de hoteles exclusivos, era para mí desastroso”.

Otros retratos

Fidel Castro jamás posó para otro pintor, y sin embargo lo hizo en cuatro ocasiones con su hermano Guayasamín, en 1961, 1981, 1986 y en noviembre de 1995.

En el retrato de 1981 —aunque continúa la imagen quijotesca que veo reiterada en las otras piezas—, se aprecia un delicado tratamiento en la barba, que es como el continente sudamericano y tiene un gran simbolismo y un interesantísimo juego del color.

En el de 1986 —cuando el cumpleaños 60 de Fidel—, predominan los tonos amarillos y aparece el desgaste, el impacto del tiempo en la persona.

El último, que es el más grande, es el único retrato en el que Guayasamín no solo a Fidel, sino a cualquier otro retratado en ese período, les pinta las manos.

En más de una ocasión, Guayasamín dijo que a la hora de hacer un retrato “le absorbe a la persona todo lo que puede” y que lo deja “como vacío” porque refleja todos sus sentimientos.

Fidel y Guayasamín. Foto: José Dos Santos.

Ocho meses después de su muerte, el 16 de noviembre de 1999, durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana, Guayasamín fue proclamado Pintor de Iberoamérica y Fidel lo llamó el hombre más noble, generoso y humano que había conocido en su vida.

El misterio de aquel primer retrato que consolidaría una amistad continúa. Los originales del segundo y cuarto están en la Casa Museo Oswaldo Guayasamín en La Habana, y el tercero en la sede de la Fundación Antonio Núñez Jiménez.

Óleo sobre tela de la Fundación Guayasamín que representa al Comandante en Jefe. 1996.

Vea además:

El primer encuentro de Guayasamín con Fidel

En video, Guayasamín y Fidel

Se han publicado 5 comentarios



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  • Dashel dijo:

    Otro ser extraordinario, admirador de Fidel y su pueblo. No dudo que en algún momento Ecuador retome el rumbo correcto como el pintor añoraba.

  • CarlosMichelMontanoCabrera dijo:

    Conmovedor artículo, con peso en un video que, en tiempos como este, nos reencuentra con nuestra paz innata. Gracias Fidel por dejarnos cosas como esta... por ser capaz, dentro de la genialidad de su grandeza, hacernos testigos, otra vez, de una amistad tan bella.

  • Kevin Francisco Cuevas Pérez dijo:

    De Guayasamín les recomiendo la serie "ternura", que es una madre y su hijo, es un conmovedor conjunto de cuadros que verdaderamente detienen el tiempo, así como ese primer cuadro de Fidel, el cual había visto anteriormente, pero jamás hubiese pensando que podría haber conocido toda la historia completa, gracias CubaDebate, es para mí todavía uno de esos momentos entrañables de la vida el juntar a dos íconos en sus disciplinas como lo fueron Fidel y Guayasamín.

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Una amistad y admiración recíproca como sólo la pueden lograr personalidades tan relevantes y al mismo tiempo tan sencillas. Las palabras de Fidel son poesía que sale del alma guiada por la grandeza de Guayasamin. Tuve el privilegio de participar en las actividades con que la familia del pintor homenajeó a Fidel en su 80 cumpleaños en medio de su enfermedad donde floreció la siembra de cariño que quedó para siempre en su familia.

  • YFV dijo:

    Fidel es Fidel ,eso que no lo dude nadie.
    Solo una pregunta seguirán trabajando para encontrar el primer óleo de 1961.

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