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¿Quién es Cyril Ramaphosa, el quinto presidente de Sudáfrica democrática?

Por: Ilsa Rodríguez
En este artículo: África, Jacob Zuma, Política, Sudáfrica
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Cyril Ramaphosa juró su cargo durante la sesión extraordinaria de este jueves en el Parlamento sudafricano. Foto: EFE.

Cyril Ramaphosa, quien preside el gobernante Congreso Nacional Africano (ANC), acaba de convertirse en el quinto presidente de Sudáfrica democrática, luego de una complicada transición de poder que forzó la renuncia de Jacob Zuma.

Su confirmación por el parlamento nacional tuvo lugar el 15 de febrero, un día después de la dimisión de Zuma, quien había ocupado la presidencia desde 2009 y acató -aunque no compartió- la decisión del Comité Ejecutivo del ANC que le reclamó abandonar el poder.

Aunque en desacuerdo con esa determinación y con reiterada insistencia en su inocencia y en desconocer el porqué de la medida de la dirigencia de su partido, Zuma finalmente cedió el puesto a Ramaphosa.

Este es un político, exsindicalista y acaudalado empresario que había sido nombrado presidente del ANC en la 54 Conferencia Nacional de la organización, celebrada en diciembre.

Perfil de Ramaphosa

Cyril Ramaphosa. Foto: Moeletsi Mabe/ Sunday Times.

  • Matamela Cyril Ramaphosa, de 65 años, nació en Soweto en 1952. Perteneciente a la etnia zulú, el grupo étnico más amplio de Sudáfrica y hombre de confianza de Nelson Mandela.
  • Tiene en su haber la creación de La Unión Nacional de Trabajadores de la Minería, uno de los principales sindicatos de Sudáfrica, que dirigió desde su nacimiento en 1985 hasta 1991.
  • En 1997 se postuló como candidato a la presidencia, donde fue derrotado por Thabo Mbeki. Poco después se retiró de la escena política para dedicarse a sus negocios, que lo han convertido en uno de los hombres más acaudalados empresarios de Sudáfrica.
  • En 2007 Ramaphosa fue nombrado por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del año en el mundo.
  • En 2012 retornó a la política pública tras un llamado de su antecesor Jacob Zuma, para convertirse, dos años después, en vicepresidente del país y del CNA.
  • Durante el sistema de segregación racial, Ramaphosa fue encarcelado en varias ocasiones. En los años 70 (1974 y 1976)  fue acusado bajo las leyes de terrorismo del gobierno segregacionista.
  • En la década de los años 80 fundó el Sindicato Nacional de Mineros Negros (NUM), el más grande de Sudáfrica, del que se retiró en 1991 tras ser electo como secretario general del partido.

El contexto

Según el expresidente explicó en inusual entrevista concedida a la cadena televisiva SABC pocas horas antes de su retirada, durante las negociaciones con Ramaphosa y el secretario general del ANC, Ace Magashule, se había aceptado en inicio su propuesta de mantenerse en el poder hasta mediados de año.

Esa solicitud de Zuma estuvo argumentada por su deseo de presidir la Cumbre de Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que tendrá lugar en Pretoria en julio y concluir su presidencia rotativa por período de un año en la Comunidad de Desarrollo de África Austral.

Sin embargo, la máxima dirección de la organización (conocida como Los Seis) determinó que la salida de Zuma debía ser inmediata para poner fin a la inestabilidad creada en el país por la transición de poder y la necesidad de concluir este período para poder avanzar en el enfrentamiento a los principales desafíos económicos y sociales de Sudáfrica.

El movimiento en contra de Zuma, un veterano luchador contra el apartheid que ingresó a la organización con apenas 17 años, estuvo antecedido por una campaña por su alegada participación en actos de corrupción y por permitir que la familia de origen indio de apellido Gupta aprovechara la relación con él para obtener contratos millonarios y acceder a decisiones del ejecutivo.

También su renuncia coincide con el análisis por parte de la Procuraduría Nacional de si considera pertinente reabrir unos 700 cargos contra el expresidente, desestimados en 2009 por la Alta Corte de Justicia, y con el inicio de investigaciones del Directorado para la Investigación de Delitos Priorizados, conocido como Los Halcones.

El allanamiento organizado por esa entidad de la residencia de la familia Gupta, con la detención de uno de sus integrantes (Ajay) y varios asociados, se produjo el mismo día que Zuma presentó su renuncia.

A este panorama se incorporan los ataques permanentes de los partidos opositores y su insistencia en llevar a Zuma ante los tribunales por alegada corrupción.

Esas fuerzas de oposición aprovecharon el impasse provocado por el proceso de transición para incrementar sus acciones en su contra y el ANC, el partido que lidera Sudáfrica desde las primeras elecciones democráticas de 1994, con pedidos en el parlamento de disolver ese órgano legislativo y adelantar elecciones, entre otras acciones hostiles.

Estos partidos pidieron además la posposición del Discurso a la Nación que debía haber pronunciado Zuma el 8 de febrero y que finalmente él mismo solicitó demorar.

Lograron la programación de una moción de no confianza en su contra, que no se debatió debido a la dimisión, y cuyo análisis en el órgano legislativo incluso aprobaron unánimemente los 297 diputados del ANC.

Las denuncias contra Zuma también provinieron de los principales aliados de la organización política gobernante como el Congreso de los Sindicatos y el Partido Comunista, que estaban reclamando su separación desde hace meses.

Jacob Zuma

Zuma, presidente de Sudáfrica desde el 2009-2018. Foto: Archivo.

Integrante del ANC desde 1959, Zuma participó activamente en la lucha contra el régimen de segregación racial en su país y formó parte del Umkhonto we Sizwe, brazo armado de la organización, durante el enfrentamiento para poner fin al apartheid.

Por esas acciones fue apresado en 1963 y condenado a 10 años de cárcel en Robben Island, donde estuvo recluido junto con Nelson Mandela y otros dirigentes del ANC. En 1973 partió hacia el exilio (Swazilandia, Mozambique y Zambia) hasta regresar en 1990 para participar en el proceso de negociaciones con el gobierno de minoría blanca.

Luego de las elecciones de 1994, que convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica, Zuma se desempeñó en varias posiciones del ANC en su provincia, Kwazulu Natal, antes de asumir cargos en la dirección nacional del ANC y ser elegido por su Asamblea Nacional en 2007 como candidato a la presidencia en las elecciones de 2009.

Desde entonces y hasta el pasado 14 de febrero ocupó esa posición.

Durante sus dos mandatos, Zuma tiene en su haber la creación del Plan Nacional de Desarrollo llamado Visión 2030, con el objetivo de conseguir para esa fecha la erradicación de la pobreza, el incremento de empleos y la reducción de la inequidad.

La reducción de los contagiados del VIH-sida, el incremento de su atención y de las campañas de prevención junto con el mayor acceso de los afectados a los tratamientos retrovirales, figura entre sus logros, que incluyen también que Sudáfrica fuese identificada en 2017 como el país que ofrece más subsidios a las familias pobres, unos 4,5 millones.

Su más reciente decisión fue ofrecer educación superior gratuita a los hijos de las familias pobres de este país de África Austral, una medida acogida con gran beneplácito por la mayoría de la población.

Pero además, durante su presidencia aumentaron 77,1 a 84,2 por ciento en 2016 las viviendas conectadas al servicio eléctrico, creció el acceso a facilidades sanitarias a 80,9 por ciento de los hogares, del 62,3 existente hace 16 años, y se consiguió que el 88,8 por ciento de las familias sudafricanas reciba agua en sus casas.

Ramaphosa, vicepresidente de la nación hasta hace pocos días, quien ha abogado por enfrentar decididamente la corrupción, tendrá además que dar solución urgente a una serie de problemas vigentes en Sudáfrica.

Entre ellos están la repartición equitativa de las riquezas del país, el acceso de la mayoritaria población negra a educación, salud y empleos, y desarrollar la economía, que atraviesa un difícil período.

Se han publicado 5 comentarios



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  • Gustavo dijo:

    Demasiados años en el poder ya le estaban pasando factura. Si hasta sus propios aliados dentro del partido le estaban “pidiendo la cabeza” era cuestión de tiempo su permanencia en la residencia. Ahora vendrán las investigaciones sobre las cuestiones de corrupción y solo el tiempo dirá si las acusaciones son veraces o no.
    SALUDOS.

  • Sakura91 dijo:

    Ya veremos si es mejor o peor el remedio, pues no sé, luego de la Ola Trump” eso de que uno de los 100 hombres más influyentes, y acaudalado hombre de negocios dirija un país con gran necesidad de igualdad y derechos para su mayoría pobre-negra, hay que verlo.

  • N'zonzi dijo:

    Esta es una movida del imperialismo yankee,a Zuma no se le comprobó un solo hecho de corrupción.

    • Arturo dijo:

      Es un sarcasmo?

  • Adriàn dijo:

    Multimillonario, tal vez el hombre màs rico de Sudàfrica. No me gusta poner el nombre de Trump al lado del de otro presidente, ojalà siga los principios de Nelson Mandela, el mas martiano de los africanos.

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Ilsa Rodríguez

Corresponsal de Prensa Latina en Sudáfrica

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