Noruega apuesta por minimizar el impacto ecológico de la industria del salmón

Foto: AFP.
En la isla de Hytra, en la costa oeste de Noruega, cerca de 120.000 salmones se crían en una granja que intenta reducir al máximo el impacto ecológico de esta industria, una de las más importantes del país.
“Con el millón de toneladas de pescado que produce el país no se puede afirmar que no hay impacto” ecológico, reconoce Henri Lapeyrère durante una visita de las instalaciones, acompañado por responsable de la oenegé WWF.
Lapeyrère es responsable para el mercado francés de la compañía Leroy, que produce 160.000 toneladas de salmón al año.
La producción de este pescado, igual que la de cualquier actividad de acuicultura, tiene consecuencias para el medio ambiente como el desarrollo de parásitos, la diseminación de productos químicos y antibióticos en el mar o la concentración de excrementos en algunas zonas.
Noruega ha sabido aprovechar el éxito del salmón del Atlántico (‘salmo salar’) y se ha convertido en el líder mundial de este especie.
Cada año el país produce 1,2 millones de toneladas (el 95% de ellas se exportan) de un total de 2,3 millones a nivel mundial, explica Karoline Andaur, de WWF Noruega.
Entre 2005 y 2014, la producción noruega se ha doblado y la oenegé espera que “antes de crecer más” los productores mejoren sus prácticas.
Bajo la presión de las oenegés pero también de los consumidores, algunas plantas ya están poniendo en marcha sistemas de producción más sostenibles.
“Leroy ha logrado limitar su impacto, controlarlo mejor“, dice Lapeyrère en la granja de salmones, una plataforma flotante situada en la bahía de la isla.
La granja tiene una sala de control informatizada, bodegas llenas de harinas animales y vegetales para alimentar a los peces y una confortable habitación para el personal.
“Los peces están aquí desde hace un año, pesaban unos cien gramos cuando llegaron y hoy ya pesan casi tres kilos. En diciembre o enero pesarán 5 o 6 kilos y podrán ser sacrificados”, explica Ole Eskerod, responsable de la planta.
Mejorar la producción
“Esta granja de Leroy tiene las mejores prácticas que hoy existen”, reconoce Selim Azzi, responsable de pesca en WWF Francia. Pero añade que “eso no quita el impacto que tiene todavía la huida de pescados [a mar abierto], el problema de los piojos de mar [parásitos] y las consecuencias para los fondos marinos”.
En la bahía los salmones saltan sin cesar en varias redes gigantes. “No están amontonados, las redes miden 50 metros de diámetro por 30 de profundidad“, explica Henri Lapeyrère, unas medidas que cumplen la normativa noruega (97% de agua para un 3% de peces).
Igual que otros productores noruegos como Marine Harvest, SalMar, Cermaq o Norway Royal Salmon, Leroy vas más allá de la normativa y cumple las exigencias de la oenegé Aquaculture Stewarship Council (ASC).
Entre otros criterios, ASC exige reducir las proteínas animales en la comida de los salmones, la trazabilidad de las harinas y los aceites vegetales que se utilizan o limitar el fosfato que va a parar al agua.
Barbara Janker, responsable de la oenegé, explica que de momento sólo “el 30% de las explotaciones noruegas son ASC”.
“Gracias a las vacunas que administramos a cada salmón, ya casi no utilizamos antibióticos“, se felicita por su parte Henri Lapeyrère, que destaca que el 65% de la comida de los salmones tiene ahora origen vegetal.
Pero quedan muchos retos por delante, como luchar contra los piojos de mar sin usar insecticidas nocivos como el diflubenzuron, tolerado por Noruega pero prohibido en la Unión Europea y por la ASC. La alternativa es usar pequeños peces “limpiadores”.
Leroy aspira a que en 2020 el 100% de sus plantas cumplan con la normativa ASC, frente al 20% actual, no sólo por “credibilidad” sino también por una cuestión económica porque “en Alemania, en Suiza y en Holanda la demanda de productos ASC ya es muy fuerte“, afirma Henri Lapeyrère.
(Con información de Noticias24)
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Esto es lo que debemos lograr en un futuro no lejano de 20 años.. produccion sostenible y sustentable para la psicultura alimentaria en cuba
Yo lo que no entiendo es, que si somos una isla rodeada de mar, no pse puedan hacer cosas como estas? o sera que los peces no quieren venir a Cuba.
Lo que más me llama la atencion del artículo es la palabra "oenegé" creo que debería ser ONG ya que buscando la palabra citada no sugiere lo que supongo sea Organización No Gubernamental.
Saaalmooon que será eso.
que bueno me gustaria que en todas las carnicerias despacharan pescado como hace unos añitos atras, ahora es solo dietas y casi nunca viene, venden el pollo por pescado.