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Ramón Torres Galarza: “Vivimos un momento de democracias en revolución”

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El embajador itinerante de Ecuador para temas estratégicos, Ramón Torres Galarza, de visita en Buenos Aires. Foto: Portal del Sur.

El embajador itinerante de Ecuador para temas estratégicos, Ramón Torres Galarza, de visita en Buenos Aires. Foto: Portal del Sur.

Por Santiago Masetti

Bajo el concepto de “Democracias en revolución y revoluciones en democracia”, el diplomático ecuatoriano Ramón Torres Galarza analizó la realidad política, social, cultural y económica latinoamericana al ser entrevistado por Portal del Sur. El destacado intelectual también abordó temas centrales de su país y afirmó que era de vital importancia la ampliación de derechos de los ciudadanos y de los Estados.

Los diferentes mecanismos de integración regional, las coyunturas electorales en América Latina, el rol de los medios concentrados de comunicación o el intento restaurador de los fondos buitre, en coincidencia con el capital concentrado fueron algunos de los tópicos que Torres Galarza detalló a esta agencia de noticias.

Hace dos meses, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aseguró la existencia de un avance conservador en el continente para poner fin a los gobiernos progresistas de la región. ¿Cree que los medios de prensa concentrados o los fondos buitre son parte de las herramientas utilizadas por el neoliberalismo a la que se refería el mandatario suramericano?

Nosotros vivimos un momento de democracias en revolución y de revoluciones en democracia, cuya mutua condicionalidad hace que las revoluciones tengan que ver en el marco de nuestras democracias y las democracias admitan cambios y transformaciones profundas que modifiquen las viejas nociones de esas democracias que pertenecían a unos pocos. Hoy ese intento de restauración conservadora se da por lo logros que en paz y en democracia nuestros procesos han permitido transformar, reformar y democratizar el Estado; así como desarrollar una capacidad para que nuestros recursos naturales permitan nuestro crecimiento y desarrollo, generando nuevas condiciones de distribución y redistribución de la riqueza, condiciones de soberanía económica, política, territorial de nuestros países y de nuestra América Latina. Hay que retornar a un Estado que represente el interés público, el interés de todos y todas y no el de las empresas. Hemos de desarrollar una capacidad soberana de nuestras democracias en revolución, para que el Estado, los ciudadanos, la naturaleza y los seres humanos tengamos más derechos que el capital. Hemos generado condiciones para una economía de la producción que derrote la economía de la especulación. Frente a esos logros que han permitido la mayor inversión en la historia de nuestros países, y en particular del Ecuador, en educación, salud, vivienda, infraestructura para el desarrollo, condiciones innovación, ciencia y tecnología, hacen que la vieja partidocracia, pestilente y anquilosada, hoy intente restaurar su capacidad de control del Estado. La lógica del neoliberalismo, que pensó más mercado y menos Estado, generó condiciones para que el gobierno del interés del capital sea el que determine su interés en la historia. Nuestros procesos, en paz y en democracia, han optado definitivamente por los más pobres, por los comunes. Si algo define las características de esta ofensiva conservadora, es que el capital, las empresas, los empresarios o los buitres son aquellos que intentan recuperar sus viejas formas de dominio, de hegemonía y de control.

¿Cuáles son los límites principales del proceso de integración en el continente y cuáles sus potencialidades?

Tenemos que avanzar mucho en consolidar experiencias y procesos que tienen que ver con la constitución de nuevos sujetos populares; con la nueva noción de lo nacional y popular que permite procesos de organización, conciencia, voluntad, ideologización y politización de sujetos que no dependan de sus liderazgos históricos, como hemos tenido en nuestros compañeros presidentes y presidentas latinoamericanos, sino que confíen en su propia capacidad de representarse a sí mismos, en desarrollar una nueva cualidad y maduración de la democracia participativa, representativa y protagónica en un sujeto popular y colectivo nuevo. Nosotros concebimos a los ciudadanos como un nuevo sujeto en la historia contemporánea y esa característica es común en América Latina, porque por primera vez existe ese sujeto popular que definitivamente va a generar condiciones de reemplazo de una vieja clase política acostumbrada al beneficio, la prebenda o al privilegio. Esa característica constituye una virtud y un límite en la construcción democrática de nuestras revoluciones.

La creación del Observatorio del Sur sobre inversiones y trasnacionales es una respuesta a la intromisión financiera que sufrieron los Estados latinoamericanos desde sus primeros años de vida. ¿Existe una voluntad política para su creación definitiva o puede correr la suerte de quedar en el olvido?

Hay que mirar con optimismo las posibilidades que los procesos de integración latinoamericana y particularmente el aliento que el Banco del Sur, el Banco de los Brics tiene que tener una maduración y una progresiva consolidación regional. Yo no vería con pesimismo las posibilidades de consolidación de esas iniciativas, en el caso del Observatorio de las trasnacionales, yo creo que allí hay una excepcional oportunidad para que miremos cuáles son las formas de intervención que la política trasnacional y corporativa tiene para injerir en la región en su economía, su comercio, su tecnología; formas de ocupación que desde el capital, la tecnología o la inversión hacen que el capitalismo cobre una nueva careta que oculta sus verdaderos interés hegemónicos y monopólicos, de desestabilización y de control de nuestras economías: procesos de comercio, nuestras invenciones a través de patentes, royalties, marcas y patentes de propiedad intelectual, entre otras. Entonces, el Observatorio de trasnacionales desarrolla una capacidad regional para observar esos procesos y esa capacidad multiforme que hoy cobran las trasnacionales para existir, en una suerte donde la oblicuidad está en todos lados y en ninguno. Esa característica de ocupación de las trasnacionales debe ser mirada en favor de una soberanía de los Estados nacionales y de la economía de la producción, que derrote a la economía especulativa. Para generar condiciones y herramientas a través de los observatorios para que los Estados tengamos mayores capacidades de legislación que les permitan a los Estados y a los seres humanos tener más derechos que las corporaciones o las trasnacionales; que tengamos herramientas de arbitraje, de mediación, de solución de controversias; porque todos los sistemas y subsistemas, económicos, políticos, éticos, comerciales y tecnológicos fueron pensados diseñados y operados por el capitalismo y beneficiarias de su corriente más nefasta: el neoliberalismo, para favorecer los intereses ajenos, no los nuestros.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que tendrá que llevar adelante el nuevo secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper?

Hay una continuidad de concebir a la Unasur como uno de los procesos más importantes de integración latinoamericana. El liderazgo del ex presidente colombiano y hoy secretario general de Unasur va a contribuir con una experiencia fundamental como líder importante en la región. Va a permitir una aproximación profunda respecto de lo que ha significado la gestión del venezolano Alí Rodríguez en la Secretaría General. Creo que Samper tiene excelentes condiciones personales y políticas para hacer del proceso de integración regional de Unasur un proceso cuya dinámica cobre existencia material y concreta al generar condiciones en que nuestros países se desarrollen con capacidades comunes y generen objetivos compartidos de lo que significa este nuevo momento en la historia latinoamericana.

El mes que viene se realizarán elecciones en Bolivia, Brasil y Uruguay, ¿cómo ve el panorama electoral y cuáles son los principales desafíos?

Hay condiciones para que el pueblo uruguayo, brasileño y boliviano sepa valorar los logros que estas democracias en revolución han tenido, a pesar de los esfuerzos de restauración conservadora basados en una matriz mediática, en una campaña que se especializa en divulgar los errores o límites de nuestros procesos y nunca han señalado los logros. Esa es una matriz mediática, ideológica y política que intenta enfrentar logros históricos que los pueblos van a saber valorar y defender. En el caso de Brasil, Bolivia y Uruguay, son esas democracias en revolución, son el liderazgo de Tabaré Vázquez y José Mujica, de Lula y Dilma Rousseff, y de Evo Morales y Álvaro García Linera, los que han determinado la existencia de un nuevo sujeto político en la historia de esos procesos: los pueblos, la mayoría, los comunes, los pobres y en ese sentido es de esperar que la mayoría nuevamente opte por legitimar y relegitimar esos liderazgos de transformación que en democracia estas revoluciones están teniendo.

¿Qué propuestas de solución podría aportar la región a la crisis migratoria centroamericana?

Debemos lograr que América Latina en común enfrente las condiciones inhumanas, degradantes y salvajes de tratar a los seres humanos como delincuentes, cuando lo que optan a través de los procesos de migración es buscar nuevas condiciones de vida, trabajo o subsistencia. Nosotros hemos optado por políticas de reintegración de nuestros compatriotas que son altamente favorables, porque en Ecuador estamos ofreciendo nuevas condiciones de empleo, salario y seguridad social para los hermanos migrantes que retornan al país. Entonces, esa vuelta a los elementos de origen es mucho más favorable, para que ellos al regresar contribuyan desde una noción más global a ese retorno, que tiene más virtudes que un pasado que los condenó a salir de su patria para poder sobrevivir.

¿La moneda electrónica que comenzará a circular en diciembre en Ecuador busca en el corto o mediano plazo reemplazar al dólar como moneda de circulación?

Es un mecanismo electrónico que constituye una herramienta monetaria y virtual que nada tiene que ver con un esfuerzo de salir de la dolarización. Al contrario, las declaraciones del presidente y de las autoridades económicas, del Banco Central y de la política de coordinación económica de Ecuador, afirmaron que lo que estamos logrando son condiciones de crecimiento y desarrollo conservando el dólar como moneda de circulación y que las características que busquemos para mantener la dolarización, ya que los costos para salir de ella en estos momentos serían más perjudiciales que beneficiarios. En ese sentido, no veo que haya una necesidad imperiosa de salir de la dolarización, porque además tiene condiciones que nos remite a una situación latinoamericana, en la cual la economía política regional tiene que ver con la soberanía monetaria, la política comercial y las condiciones de inflación, es decir hay una serie de factores de la macro y micro economía nacional y regional que deben ser consideradas mas allá de la sola declaración de soberanía monetaria a partir de una moneda nacional.

¿Cómo se lee el nacimiento del frente de izquierda “Unidos” hacia el interior de Alianza PAÍS?

Es un nuevo momento de maduración importantísima al concebir que la Revolución Ciudadana no pertenece a un partido ni solo a un movimiento, sino que es un cauce común que convoca a una pluralidad de actores y sectores en la noción de un frente que representa a distintos intereses y visiones que conjugan el interés común de la defensa de la Revolución Ciudadana y de su continuidad a través de un protagonismo colectivo. Eso elimina la noción del populismo, del caudillismo, y da pie a la constitución de un nuevo eje y sujeto político, una nueva cualidad en la historia política ecuatoriana, y esa es una característica de especial relevancia. Nosotros debemos superar viejas nociones que concebían el quehacer de la Revolución exclusivamente con el proletariado, por ejemplo. Hoy debemos convocar procesos revolucionarios cuya característica nacional y popular involucran a un conjunto de actores e intereses donde los empresarios no están excluidos, donde la lógica de relacionamiento con sectores empresariales que representen el interés popular, hace parte de nuestra Revolución y de un Estado que represente el interés de todos. Creo que vivimos un momento importantísimo en la historia ecuatoriana y de estos países que pueden ser caracterizados como democracias en revolución o revoluciones en democracia; es el siguiente hecho: coexistimos en disputa con formas de existencia del capitalismo, coexistimos en disputa plural y democrática con distintas concepciones y corrientes ideológicas y políticas, pero somos capaces de interpretar el sentido profundo de una versión compartida que queremos como nación, cultura, sociedad o economía y esa característica, siguiendo a Antonio Gramsci, de una nueva hegemonía plural que no solo puede ser retórica, debe ser profundamente material en el sentido de construcción de las condiciones básicas y fundamentales para generar un determinante en la historia contemporánea latinoamericana; una nueva economía que permita la construcción del ejercicio, que estamos haciéndolo, de que los ciudadanos podamos ejercer derechos económicos, no sólo civiles y políticos.

LAS CLAVES

• Ramón Torres Galarza trabajó como asesor presidencial, delegado de la Unasur y la Unión Europea (UE), presidente pro témpore de la CAN, embajador extraordinario de Ecuador en Venezuela. Actualmente es embajador itinerante de su país para temas estratégicos.
• Es doctor en Derecho, con licenciatura en Ciencias Sociales, y tiene maestrías y posgrados en Sociología, Antropología, Derechos Humanos, Derecho Internacional, Estudios de África, Gobernabilidad y Gerencia Política.
• Autor de más de 20 libros y publicaciones en varios países entre los que se destacan: ‘Derechos de los pueblos indígenas y políticas de Estado’; ‘Derechos de los pueblos indígenas en las constituciones de América Latina’; ‘Entre lo propio y lo ajeno: derechos de pueblos indígenas y propiedad intelectual’; ‘Visión y agenda estratégica de la integración andina’, entre otros.

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