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Mensaje de Raúl a Mercedes, esposa de Gabo: Perdimos a un amigo entrañable

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Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes Barcha.

Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes Barcha.

Mensaje enviado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz a la esposa de Gabriel García Márquez

Querida Mercedes:

El mundo, y en particular los pueblos de Nuestra América, hemos perdido físicamente a un intelectual y escritor paradigmático. Los cubanos, a un gran amigo, entrañable y solidario. La obra de hombres como él es inmortal.

Recibe, junto a la familia, nuestras más sentidas condolencias y sinceros sentimientos de afecto.

Un abrazo,

Raúl Castro Ruz

Raúl Castro y García Márquez en el acto por el 50 aniversario de la Revolución Cubana. Foto Reuters.

Raúl Castro y García Márquez en el acto por el 50 aniversario de la Revolución Cubana. Foto Reuters.

Raúl Castro, García Márquez y Tomás Borge, en el acto por el 50 aniversario de la Revolución Cubana. Foto Reuters.

Raúl Castro, García Márquez y Tomás Borge, en el acto por el 50 aniversario de la Revolución Cubana. Foto Reuters.

Se han publicado 24 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Vater dijo:

    La soledad de America latina (Discurso al recibir el Nobel en 1982)

    Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

    Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontabels. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros, y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana encargada de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

    La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fué tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general Gabriel García Morena gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en Paris en un depósito de esculturas usadas.

    Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéros sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. Ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la cuidad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aun se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años.

    De Chile, pais de tradiciones hospitalarias, ha huído un millón de personas: el 12 % por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el pais más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América Latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

    Me atrevo a pensar, que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual este colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

    Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fué para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construirse su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de la incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aun en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa como soldados de fortuna. Aun en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

    No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos hará sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

    América latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

    Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre estos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los paises más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

    Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: “Me niego a admitir el fin del hombre”. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

    From Les Prix Nobel. The Nobel Prizes 1982, Editor Wilhelm Odelberg, [Nobel Foundation], Stockholm, 1983

    • Hubo A Lo pez Bernal dijo:

      Verdaderamente q el gran visionario literario q fue Gabo traspasa las fronteras de lo científico ideológico, es verdad como se da a entender en esa obra maestra q fue su dicurso , la soledad de América Latina y de cada habitante de ella es apenas un amago de el gran olvido y pobreza q se siente frente a la explotación y despojo que ha sido parte de su total historia, Europa y América del Norte nos debe casi todo, todo lo q se llevaron, lo q destrulleron se aborto la original cultura, se mologro una raza de oro, todo eso es lo q nos narra nuestro Novel, se nos despojo de una forma criminal ya es difícil retomar el camino para llegar a un buen destino , otra historia sin regreso , nos llenaremos de gloria por esos heroicos pueblos pa lante America Latina llegaremos a nuestro olimpo victorioso.

  • Alicia López San Román dijo:

    Los libros de Gabo me cambiaron la vida, desde que era casi una niña.-Los atesoro desde siempre, aunque me ha faltado alguno por razones financieras.-Ha sido un revolucionario y un maestro para todos,en América Latina y en el mundo.-

  • AGC dijo:

    HASTA SIEMPRE GABO. HAS ENTRADO A LA INMORTALIDAD!!!!!

  • Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

    Gran consternación existe por el deceso de uno de los más geniales escritores del mundo; además, ser humano dotado de profundo saber y paradigmática virtud. El enorme vacío de su presencia física debe ser compensado con la vigencia de su pensamiento y el alcance de su obra. Gabo está y permanecerá en nosotros, justamente entre los imprescindibles. Seguirá vivo porque queda su legado imperecedero, su ímpetu infatigable, su raigal disciplina, su inquebrantable voluntad de hacer. Le rendiremos tributo cultivando el honor y la sencillez. La vida de Gabriel García Márquez es su mejor libro, que deviene luz que nos guía. Gloria eterna al Gabo.

  • Charlie. dijo:

    Los grandes nunca mueren…siempre estàn presentes…
    Hasta siempre gabo!!

  • maria victoria valdes rodda dijo:

    Honor para un ser honorable.

  • Tomás Elías Ramírez dijo:

    García Márquez no solo fue un gran escritor de habla hispana, fue ante todo un amigo entrañable de América, por que supo poner en alto la expresión más genuina de la vida del hombre y la cultura de sus pueblos. Cuba en ese espectro, alcanzó con el, un gran amigo, al igual que su Revolución, y en especial, Fidel un gran hermano. Este hombre fue capaz de demostrar que de pueblos pobres salen hombres dignos y gigantes a los que en todo el mundo se deben amar y respetar. Ese es el valor de millones de americanos que merecen el respeto por su obra de quienes desde arriba pretenden ,mantener aun en taparrabos, a los que viven en naciones pobres del mundo, y en nuestro caso de toda la América.

  • Maria Mat dijo:

    Gracias MAESTRO, su obra es eterna. Mis sentidas condolencias a su esposa, hijos y demás familiares.

  • El baracoense dijo:

    No se me ocurre nada de cómo agradecer el rastro de su obra en lo espiritual especialmente en mí, quien no es capaz de hacerla valer en término intelectual. Sigo reconociendo tristemente el que no he podido vencer los Cien años de soledad, pero cree el remedio, cada vez que lo recuerdo y me aflijo, leo de nuevo El amor en los tiempos del cólera. Dejo la expresión máxima del realismo mágico para mi adora María Julia, que saca la cara y la lee casi como adicta a una revista trimestral.
    Claro, no dejo de reconocer la magia que me cubrió haber tropezado con su obra en carrera desorganizada y llena de lagunas. Solo él pude describir como me influyo, al poner en boca del general Simón Bolívar, en los últimos dias de su vida ya muy enfermo, cuando le llevaron una joven para que pasar la noche con él, como estaba tan débil no pudo consumar el amor, le dijo a la mañana siguiente, “que se va tan virgen como llego”, a lo que ella respondió, yo digo que con el realismo mágico: “nadie es virgen después de una noche con Su Excelencia”.
    Gracias Gabo por la fuerza espiritual y magia de tu obra, que no deja a nadie igual con sólo tropezar con ella.

  • Tinta Feroz dijo:

    Ya no tendrá el general
    quien le escriba, pues la parca,
    La Soledad del Patriarca,
    plagió de forma letal,
    Florentino va al portal
    descalzo, da un grito, llora,
    pasa un vapor, se desflora
    con una palabra llana
    una virgen, y a mañana
    le han secuestrado la aurora

    Silencio, levanta el vuelo
    para su viaje inmortal
    un escritor tan genial
    que siempre estuvo en el cielo
    ni es tan oscuro el velo
    ni tanta la eternidad,
    ah…, pero la humanidad
    sabe en sus lectores que
    su ausencia es más que de
    100 años de soledad.

  • hector desde colombia dijo:

    Cuba, Fidel, Raúl, Colombia, Latinoamérica, El Mundo pierden a un GRANDE DEL MUNDO BUENO, gran escritor, gran intelectual, GRAN REVOLUCIONARIO, socialista de principios y de corazón. El junto a Bolívar, Martí, el Che, Jesucristo, Chavéz, SON INMORTALES! viven en el corazón del pueblo!
    luchemos por el futuro!

  • Ronald dijo:

    Gran péridida universal. Y sensible pérdida para cuba, muere el humano y nace la Leyenda

  • Perico Perez dijo:

    Gabo, estás y estarás siempre vivo.

  • geraldo dijo:

    Como dijo Tomas Borge de Carlos Fonseca Amador, Fidel del Che, y Maduro de Chavez, ellos al igual que Gabo, son las especies humanas que nunca mueren porque se han reproducido en millones de revolucionarios que aspiramos y luchamos por un mundo mejor para todos. La mejor forma de rendirles homenaje es siguiendo su ejemplo.
    Gabo, por una latinoamerica unida por el socialismo
    Hasta la Victoria Siempre

  • lhalvarez dijo:

    A muerto un gran hombre, pero sus ideas perduraran para toda la vida, las nuevas generaciones de hoy, sabremos tenerlo siempre presente en nuestros corazones. A sus familiares llegue mis sentidas condolencias desde Cuba, su tierra amada.

  • Lilimar dijo:

    La cultura mundial está de duelo, otro gigante entra en la eternidad, la luz que dió en su obra le sirve de guía, no vivirá cien años de soledad, porque su paso firme estará acompañado de otros grandes que ya le toman de la mano, ahora se hace clara nuevamente su mente y recobra su plena memoria para servir de inspiración a los que cuidan de la cultura internacional…….para los que aman la paz. Se va uno de los imprescindibles, un humilde de corazón.
    Cada día su obra renacerá en aquellos que recuerdan un buen libro y vivirá en las nuevas vidas que germinan amantes de un futuro mejor.
    GLORIA ETERNA AL GABO!!!!

  • CARLI-92 dijo:

    Ha muerto nuestro Gabo pero su obra no. Te recordaremos siempre . Descansa en paz

  • Nereyda Pupo Sintras dijo:

    Lamentable su perdida pero sera recordado por siempre, porque su obra Cien años de Soledad es magnifca, los que se han detenido en leerla sienten que ha sido escrita por un hombre brillante pero con un gran altruismo hacia la humanidad.

  • abascal dijo:

    tuve el honor de conocerlo personalmente en una visita que realizo junto con silvio rodriguez a la casa de don alejandro robaina,nunca pense que una personalidad tan grande fuese tan sencillo,a todos nos duele una perdida como esa.mis condolencias sinceras a todos sus familiares y amigos. gabo siempre te recordaremos con admiracion y respeto.

  • Marta dijo:

    Se pierde su presencia física y material, pero nos dejó para siempre a Macondo, a Florentino y Fermina, al General, nos dejó también que todos en Lationamerica nos sentimos dueños de este colombiano amigo de Cuba y del Comandante, y que este Cervante moderno será siempre gloria de las letras y de nuestra Lengua.

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Raúl Castro Ruz

Raúl Castro Ruz

Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba y Primer Sercretario del comité Central del Partido Comunista de Cuba.

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