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Recuerdan hoy en La Habana asesinato de los ocho estudiantes de Medicina

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¡Empieza al fin, con el morir, la vida!Los universitarios de La Habana protagonizarán hoy, aniversario 142 del fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, un acto de recordación por el abominable crimen. Cubadebate se suma al homenaje con un nuevo doodle -logo de cabecera con el que se recuerdan conmemoraciones y hechos relevantes.

Desde la histórica escalinata de la Universidad de La Habana, seguida por la calle San Lázaro, hasta llegar al Monumento erigido a los Mártires en La Punta, el estudiantado de los planteles de altos estudios condenarán aquel asesinato.

En la Necrópolis de Colón, estudiantes de Medicina rendirán tributo a los ocho estudiantes de medicina y depositarán ofrendas florales ante el Mausoleo que guarda sus restos.

Ese oscuro hecho fue un escarmiento que intentó dar el decadente colonialismo español, ante el desarrollo insurreccional. Se quería desatar el terror y demostrar así la medida de los extremos a que podía llegar un sistema agonizante. José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba, le dedicó a los jóvenes mártires un vibrante poema, del cual Cubadebate ha tomado uno de sus versos: ¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!

A mis hermanos muertos el 27 de Noviembre

Por José Martí

Cadáveres amados los que un día
Ensueños fuistes de la patria mía,
¡Arrojad, arrojad sobre mi frente
Polvo de vuestros huesos carcomidos!
¡Tocad mi corazón con vuestras manos!
¡Gemid a mis oídos!
¡Cada uno ha de ser de mis gemidos
Lágrimas de uno más de los tiranos!
¡Andad a mi redor; vagad en tanto
Que mi ser vuestro espíritu recibe,
Y dadme de las tumbas el espanto,
Que es poco ya para llorar el llanto
Cuando en infame esclavitud se vive!

Y tú, Muerte, hermana del martirio,
Amada misteriosa
Del genio y del delirio,
Mi mano estrecha, y siéntate a mi lado;
¡Os amaba viviendo, mas sin ella
No os hubiera tal vez idolatrado!

En lecho ajeno y en extraña tierra
La fiebre y el delirio devoraban
Mi cuerpo, si vencido, no cansado,
Y de la patria gloria enamorado.
¡El brazo de un hermano recibía
Mi férvida cabeza,
Y era un eterno, inacabable día,
De sombras y letargos y tristeza!

De pronto vino, pálido el semblante,
Con la tremenda palidez sombría
Del que ha aprendido a odiar en un instante,
Un amigo leal, antes partido
A buscar nuevas vuestras decidido.
La expresión de la faz callada y dura,
Los negros ojos al mirar inciertos,
Algo como de horror y de pavura,
La boca contraída de amargura,
Los surcos de dolor recién abiertos,
Mi afán y mi ansiedad precipitaron.
-¿Y ellos? ¿Y ellos? mis labios preguntaron;
-¡Muertos! me dijo: ¡muertos!
Y en llanto amargo prorrumpió mi hermano,
Y se abrazó llorando con mi amigo,
Y yo mi cuerpo alcé sobre una mano,
Viví en infierno bárbaro un instante,
Y amé, y enloquecí, y os vi, y deshecho
En iras y en dolor, odié al tirano,
Y sentí tal poder y fuerza tanta,
Que el corazón se me salió del pecho,
Y lo exhalé en un ¡ay! por la garganta!

Y víme luego en el ajeno lecho,
Y en la prestada casa, y en sombría
Tarde que no es la tarde que yo amaba.
¡Y quise respirar, y parecía
Que un aire ensangrentado respiraba!
Vertiendo sin consuelo
Ese llanto que llora al patrio suelo,
Lágrimas que después de ser lloradas
Nos dejan en el rostro señaladas
Las huellas de una edad de sombra y duelo,
Mi hermano, cuidadoso,
Vino a darme la calma, generoso.
Una lágrima suya,
Gruesa, pesada, ardiente,
Cayó en mi faz; y así, cual si cayera
Sangre de vuestros cuerpos mutilados
Sobre mi herido pecho, y de repente
En sangre mi razón se obscureciera,
Odié, rugí, luché; de vuestras vidas
Rescate halló mi indómita fiereza …
¡Y entonces recordé que era impotente!
¡Cruzó la tempestad por mi cabeza
Y hundí en mis manos mi cobarde frente!

Y luche con mis lágrimas, que hervían
En mi pecho agitado, y batallaban
Con estrépito fiero,
Pugnando todas por salir primero;
Y así como la tierra estremecida
Se siente en sus entrañas removida,
Y revienta la cumbre calcinada
Del volcán a la horrenda sacudida,
Así el volcán de mi dolor, rugiendo,
Se abrió a la par en abrasados ríos,
Que en rápido correr se abalanzaron,
Y que las iras de los ojos míos
Por mis mejillas pálidas y secas
En tumulto y tropel precipitaron.

Llore, llore de espanto y amargura:
Cuando el amor o el entusiasmo llora,
Se siente a Dios, y se idolatra, y se ora.
¡Cuando se llora como yo, se jura!

¡Y yo jure! Fue tal un juramento,
¡Que si el fervor patriótico muriera,
Si Dios puede morir, nuevo surgiera
Al soplo arrebatado de su aliento!
¡Tal fue, que si el honor y la venganza
Y la indomable furia
Perdieran su poder y su pujanza;
Y el odio se extinguiese, y de la injuria

Los recuerdos ardientes se extraviaran,
De mi fiera promesa surgirían,
Y con nuevo poder se levantaran,
E indómita pujanza cobrarían!

Sobre un montón de cuerpos desgarrados
Una legión de hienas desatada,
Y rápida y hambrienta,
Y de seres humanos avarienta,
La sangre bebe y a los muertos mata.
Hundiendo en el cadáver
Sus garras cortadoras,
Sepulta en las entrañas destrozadas
La asquerosa cabeza; dentro del pecho
Los dientes hinra agudos, y con ciego
Horrible movimiento se menea,
Y despidiendo de los ojos fuego,
Radiante de pavor, levanta luego
La cabeza y el cuello en sangre tintos;
Al uno y otro lado,
Sus miradas estúpidas pasea,
Y de placer se encorva, y ruge, y salta,
Y respirando el aire ensangrentado,
Con bárbara delicia se recrea.
¡Así sobre vosotros
-Cadáveres vivientes,
Esclavos tristes de malvadas gentes-,
Las hienas en legión se desataron,
Y en respirar la sangre enrojecida
Con bárbara fruición se recrearon!

Y así como la hiena desaparece
Entre el montón de muertos,
Y al cabo de un instante reaparece
Ebria de gozo, en sangre reteñida,
Y semeja que crece,
Y muerde, y ruge, y rápida desgarra,
Y salta, y hunde la profunda garra
En un cráneo saliente,
Y, al fin, allí se para triunfadora,
Rey del infierno en solio omnipotente,
Así sobre tus restos mutilados,
Así sobre los cráneos de tus hijos,
¡Hecatombe inmortal, puso sedienta,
Despiadada legión garra sangrienta!
¡Así con contemplarte se recrea!
¡Así a la patria gloria te arrebata!
¡Así ruge, así goza, así te mata!
¡Así se ceba en ti! ¡Maldita sea!

Pero, ¿cómo mi espíritu exaltado,
Y del horror en alas levantado,
Súbito siente bienhechor consuelo?
¿Por qué espléndida luz se ha disipado
La sombra infausta de tan negro duelo?
Ni ¿que divina mano me contiene,
Y sobre la cabeza del infame
Mi vengadora cólera detiene? …

¡Campa! ¡Bermúdez! ¡Alvarez! Son ellos,
Pálido el rostro, plácido el semblante;
¡Horadadas las mismas vestiduras
Por los feroces dientes de la hiena!
¡Ellos los que detienen mi justicia!
¡Ellos los que perdonan a la fiera!
¡Dejadme ¡oh gloria! que a mi vida arranque
Cuanto del mundo mísero recibe!
¡Deja que vaya al mundo generoso,
Donde la vida del perdón se vive!

¡Ellos son! ¡Ellos son! Ellos me dicen
Que mi furor colérico suspenda,
Y me enseñan sus pechos traspasados,
Y sus heridas con amor bendicen,
Y sus cuerpos estrechan abrazados,
¡Y favor por los déspotas imploran!
¡Y siento ya sus besos en mi frente,
Y en mi rostro las lágrimas que lloran!

¡Aquí están, aquí están! En torno mío
se mueven y se agitan… -¡Perdón!
-¡Perdón!
-¿Perdón para el impío?
-¡Perdón! ¡Perdón!-me gritan,
¡Y en un mundo de ser se precipitan!

¡Oh gloria, infausta suerte,
Si eso inmenso es morir, dadme la muerte!

-¡Perdón!-Así dijeron
Para los que en la tierra abandonada
Sus restos esparcieron!
¡Llanto para vosotros los de Iberia,
Hijos en la opresión y la venganza!
¡Perdón! ¡Perdón! esclavos de miseria!
¡Mártires que murieron, bienandanza!
La virgen sin honor del Occidente,
El removido suelo que os encubre
Golpea desolada con la frente,
Y al no hallar vuestros nombres en la tierra
Que más honor y más mancilla encierra,
Del vértigo fatal de la locura
Horrible presa ya, su vestidura
Rasga, y emprende la veloz carrera,
Y, mesando su ruda cabellera,
-¡Oh-clama-pavorosa sombra obscura!
¡Un mármol les negué que los cubriera,
Y un mundo tienen ya por sepultura!
¡Y más que un mundo, más! Cuando se muere
En brazos de la patria agradecida,
La muerte acaba, la prisión se rompe;
¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!

¡Oh, más que un mundo, más! Cuando la gloria
A esta estrecha mansión nos arrebata,
El espíritu crece,
El cielo se abre, el mundo se dilata
Y en medio de los mundos se amanece.

¡Déspota, mira aquí cómo tu ciego
Anhelo ansioso contra ti conspira:
Mira tu afán y tu impotencia, y luego
Ese cadáver que venciste mira,
Que murió con un himno en la garganta,
Que entre tus brazos mutilado expira
Y en brazos de la gloria se levanta!
No vacile tu mano vengadora;
No te pare el que gime ni el que llora:
¡Mata, déspota, mata!
¡Para el que muere a tu furor impío,
El cielo se abre, el mundo se dilata!

Se han publicado 7 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • dr orlando gutierrez boza dijo:

    nuestro apostol comienza su poema con el verso,,,cadaveres amados,,,en ese verso quizas sin proponerselo le rinde homenaje,como se lo rendio el che en 1961 y se registra en nuestra historia y tradicion oral a la unica protesta,por lo demas armada,de un grupo de cinco negros de la sociedad abacua que fueron a su rescate,,,,este hecho aun cuando se divulgo en el 2011 por nuestros medios merece que se destaque mas ,pues no solo unio la sangre de blancos y negros si no fue la simiente de los actos de rebeldia que desarrollaria nuestro pueblo en años posteriores como condena al abominable crimen contra los estudiantesw de medicina,,,,,honor y gloria a todos los caidos en esa luctuosa fecha que algun dia recordaremos juntos,,,,,dr orlando gutierrez..

  • Dariem dijo:

    Hermosísimo poema de nuestro Héroe Nacional José Martí.

    Por cierto Cubadebate, desde que empezaron a usar los logos modificados conmemorativos, la página no se visualiza bien en Firefox, no se ven los enlaces a las diferentes categorías de artículos. Deberían revisar eso.

    • Editor dijo:

      Gracias, Dariem, revisaremos ese problema.

      • opinión de una dijo:

        Está muy bueno el artículo de Pedro de la Hoz en Granma. ¿Se pudiera poner en Cubadebate también?

    • GilBE dijo:

      BRO, PIENSO QUE DEBERÍAS REVISAR LA VERSIÓN DE TU NAVEGADOR, YO UTILIZO LA 21 DE FIREFOX Y TODO SE MUESTRA OK, A CUBADEBATE FELICIDADES POR LO QUE HACEN, PARA MI SON EL #1 DE LA INFORMACIÓN EN CUBA Y PARA CUBA

      • Dariem dijo:

        Y yo utilizo la última, la 25.0.1. Un consejo, actualiza tu navegador periódicamente, cada actualización solventa problemas de seguridad. Navegar la web con navegadores desactualizados implica un peligro potencial de pescar algún malware en páginas infectadas.

  • @lin@ dijo:

    Triste, dolorosa pagina de la Historia Colonial de nuestra patria.
    Hermoso poema de nuestro inmenso y hermoso en su decir; nuestro Apóstol José Martí.
    Viven y vivirán eternamente en nuestros corazones!, jóvenes como tantos miles que fueron sacrificados y sacrificaron sus vidas en la flor de su juventud; los pueblos no olvidan esos horrendos crímenes!

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