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Raúl Perez Ureta: en el salón de los milagros

3 abril 2013 | 13

image002La mano del Dr. Ángel M. Paredes Cordero abre con precisión milimétrica el segmento distal a la oclusión de la arteria coronaria descendente anterior (DA) para realizar la anastomosis (empate) del primer injerto aortocoronario, de los tres que necesita el paciente. Su cerebro y sus manos forman un todo enfocado en el sitio de la cirugía que se realiza con el corazón latiendo, sin la asistencia de la máquina de circulación extracorpórea. Así opera el músculo vital, sin necesidad de desconectarlo de la circulación sanguínea.

Los minutos pasan y Paredes logra insertar primero la arteria mamaria sobre la DA y, posteriormente, dos segmentos de vena safena (de los pies) en otras dos coronarias de aquel hombre de 70 años.

Pero solo el cirujano principal no ha estado concentrado en la obra de orfebrería quirúrgica. Los cirujanos asistentes del caso, las doctoras Aurora Calzado Fajardo y Aida Torres Villalón, además del Dr. Armando Martín Martínez por su parte, avanzaron en la apertura del pecho, la disección y preparación de los injertos que serían usados a la postre, mientras que el Dr. Juan A. Cierna Ibarra se ocupaba de la conducción anestésica y la vigilancia hemodinámica del paciente, todos rodeados y asistidos por un grupo de capaces enfermeros.

Aproximadamente tres horas después la operación termina, y el corazón de Raúl Pérez Ureta parece estar listo para nuevas batallas. Pero un camino lleno de complicaciones indeseables se le abría al Premio Nacional de Cine, único otorgado en la especialidad de Fotografía; creador de imágenes bellas e impactantes en las obras de ficción de Fernando Pérez —excluyendo su cinta Clandestinos—; fotógrafo de filmes de directores como Daniel Díaz Torres, Orlando Rojas y Gerardo Chijona; ganador de varios premios Coral, Caracol y laureado en los festivales de Ecuador y Huelva, entre otros reconocimientos nacionales e internacionales.

Por mi hermana, que estaba ingresada durante esos días, yo visitaba el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICCCV) cotidianamente.

Allí viví la desesperación de Vilma, la esposa de Pérez Ureta, cuando le informaron sobre la necesidad de intervenirlo de nuevo para eliminar un derrame que estaba comprimiendo al corazón, y que era la causa probable de los signos de fallo cardíaco que sufría el paciente, operación que realizaron los doctores Boris Mederos Osorio y Jesús Casas García. El difícil control de la hiperglicemia (cifras elevadas de glicemia en sangre) durante el trans y el post operatorio complicaba la situación. Ante la inestabilidad de su presión arterial fue necesario administrarle medicamentos que fortalecen el músculo cardíaco, además de colocarle un dispositivo conocido como balón de contrapulsación intraaórtica para ayudar a un mejor funcionamiento del órgano vital.

En esas circunstancias, empecé a acercarme a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con la compañía de médicos amigos. Los doctores Roberto Núñez Fernández, Fausto Rodríguez Salgueiro y Joel Rondón Acosta, en momentos diferentes, me ofrecieron una información pormenorizada sobre la evolución de un hombre a quien, aun cuando no es mi amigo cercano, he respetado por su extraordinario talento y una modestia increíble.

Fue entonces que conocí del comienzo de su calvario cardiovascular: su primer ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos Coronarios del ICCCV fue por angina inestable, el 19 de diciembre pasado. Al realizarle la coronariografía se confirmó que sufría de una cardiopatía isquémica (enfermedad coronaria múltiple), probablemente como consecuencia de la evolución por años de su hipertensión y de padecer de diabetes mellitus. Le practicaron angioplastia (dilatación) coronaria complementada con la colocación de dos stents en dos ramas coronarias. Estuvo libre de síntomas hasta el 11 de febrero, cuando ingresó de urgencia en la misma unidad que lo recibió inicialmente, con un cuadro similar. Se repite la coronariografía y, para su mal, encuentran reestenosis de los stents colocados, además de progresión de la enfermedad coronaria, y a partir de esa situación se le indica tratamiento quirúrgico.

Por el difícil control de la angina, Raúl tuvo que permanecer varios días en la unidad de cuidados intensivos coronarios. Desde allí, fue al salón de operaciones este 11 de marzo.

Paredes me explicó que el postoperatorio se caracterizó por un bajo gasto cardíaco, disfunción renal traducida por escasa diuresis (volumen de orina), cifras elevadas de potasio, con los consiguientes trastornos de la ventilación.

Ni Paredes, ni Boris, ni Joel… antes de operar y cuidar con todo su esmero a Pérez Ureta tenían idea de que se trataba de un pilar del cine cubano actual. Y es que, como lo definió Vilma, la UCIC es el salón de los milagros. Ella estaba consciente del peligro que corría su marido, pasó días y horas en el vestíbulo esperando lo peor, pero él empezó a mejorar poco a poco. Y durante una de esas jornadas lo vi, todavía estaba entubado y sedado pero con buen color, y Joel me dijo “parece que lo sacamos del lado de allá”.

En ese salón, equipado con camas muy modernas —allí estuve, por suerte solo tres días, luego de mi operación en el 2010—, los médicos terminan la labor iniciada en la cirugía. Claro que si el corazón de Raúl no hubiera quedado bien operado, no habría resistido el embate de antibióticos, sedación y otras maniobras de los anestesiólogos, intensivistas, enfermeras, que allí trabajan con tanto amor.

Pero, somos los pacientes los primeros que al hablar de nuestra experiencia centramos nuestro agradecimiento solo en los cirujanos. Es que quien opera deviene en rostro visible, y olvidamos a los otros que vigilan si el riñón está funcionando o no, si la temperatura es estable, si hay falta de aire persistente; en fin, los mil detalles que se deben tener en cuenta para estabilizar a un operado cardiovascular que luego recibirá una rehabilitación científica, para completar su mejoría en cuanto a calidad de vida. En el gimnasio hay otro grupo de especialistas, todos con paciencia extrema, que orientan y quitan el miedo a los que no se atreven a vivir, luego de estar cerca de la muerte.

Creo que si Vilma calificó a la UCIC como el salón de los milagros, se quedó corta. El ICCCV es todo un prodigio a pesar de roturas de equipos, incluso de techos, que detienen cirugías u otras acciones médicas. Una buena parte de artistas cubanos le debe la vida o un tratamiento adecuado, a ese colectivo de Paseo y 17 en el Vedado. Leo Brouwer, el Guille Vilar, Rogelio Blaín, Magda González, Orlando Cruzata y ¡quién sabe cuántos artistas más! son o han sido pacientes de ese hospital que muchas veces, sin saber que se trata de personalidades en el mundo cultural, son atendidos a corazón abierto como sucede con todo ser humano (o la gran mayoría, para no ser absoluta) que se atiende en ese Instituto.

Se han publicado 13 comentarios



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  • Jesús Vila Díaz dijo:

    Excelente artículo. Gracias por tanto reconocimiento a todos los que decicamos dia y noche en la salvaguarda de la salud de nuestro pueblo. Desde la UCI pediátrica de Cienfuegos, un colega que se siente a su vez reconocido, y especialmente a ese colectivo médico.
    Dr. Vila.

  • miguel dijo:

    Muy lindo este articulo, muchas felicides PAQUITA.

  • Niur dijo:

    PERO FALTA AÚN RESOLVER MUCHAS COSAS EN EL MINSAP SOBRE TODO MEJORAR LA CALIDAD EN LA ATENCIÓN A LA POBLACIÓN.

    SALUDOS CORDIALES.

  • Tony dijo:

    Obra de la revolución, amor y vida!

  • Ivan Garcia Gutierrez dijo:

    Por eso a los medicos hay que darles un tratamiento diferenciado, ¿como cree usted que se puede sentir un cirujano(o un miembro del tim) que se levante a las 6:00 am y para ir a trabajar se monta en una bicicleta o tiene que coger la guagua? ¿Que desayunan, que almuerzan, que comen? En ellos ponemos nuestras vidas y lo hacemos con confianza porque sabemos de su amor por la profesion, pero se tiene que revisar y atender mas de forma diferenciada a los especialistas de la salud. No puede ser posible que un agente de seguridad tenga un aseguramiento en alimentos y divisas y un especialista de primera linea no tenga esa atencion. Urge tomar medidas al respecto, esas no deben estudiarse, hay que aplicarlas ya, ellos se la merecen primeros que todos.
    Respeto y admiracion para los que velan por nuestra salud.

  • Ernesto dijo:

    Me sumo al agradecimiento mas profundo hacia el colectivo de ese centro ,tengo tambien la experiencia con mi hermano que tambien recibio sus servicios de excelencia muchas gracias en nombre de nuestra familia

  • E.M.PALACIOS dijo:

    MERECIDO RECONOCIMIENTO A LOS MEDICOS Y TRABAJADORES EN GENERAL DEL ICCCV.
    NUESTROS MEDICOS SON ESPECIALES Y UNICOS EN EL MUNDO: EN NUESTRO PAIS O EN CADA UNA DE LAS MISIONES, DAN MUESTRAS DE ENTREGA Y PROFEIONALIDAD. IGUAL OCURRE CON ERL RESTO DEL PERSONAL QUE INTERVIENE EN EL COMPLEJO PROCESO DE PREVENCION, CUIDADO Y REHABILITACION.
    CONCUERDO CON EL AUTOR DEL ARTICULO QUE CADA UNO DE LOS TRABAJADORES DE LA SALUD, DEBEN SER RECONOCIDOS.
    MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ENNOBLECEN ESA BATA BLANCA, SIMBOLO DE LA PUREZA DEL COMPROMISO CONTRAIDO POR LA VIDA.
    MUCHA SALUD PARA PEREZ URETA

  • yaquelin paredes dijo:

    ESE ES MI HERMANO….EL DR.PAREDES DIOS ME LO CUIDE SIEMPRE

  • martha b cordero dijo:

    SOY LA MADRE DEL DOCTOR PAREDES…DIOS ME LO BENDIGA …BESOS DESDE LEJOS…90 MILLAS

  • Dra Gertrudis Torres dijo:

    Al Dr Paredes y a todo su equipo incluyendo medicos enfermeros y personal paramedico de las salas de Terapia Intensiva Quirurgica y Sala de Cirugia,mi eterno agradecimiento por su sabiduria y dedicación en esta dura tarea de salvar vidas.

  • Dra Gertrudis Torres Diaz dijo:

    Al Dr Paredes y a todo su equipo incluyendo personal médico y paramédico de las salas de Terapia Post Quirúrgica y Sala de cirugia,mi eterno agracecimiento por su sabidura,dedicación y entrega en esta dificil tarea de salvar vidas.

  • Juan Andrés Pérez Morales dijo:

    Anoche tuve un sueño ,muy bueno por cierto, como también he tenido malos, cargo jabas de papa,le cambio las pastillas de freno a mi carro,limpio mi jardín,discuto con o sin razón moderadamente o a gritos según sea el caso soy cubano le hago el amor a mi esposa ,me encabrono leo camino corro disfruto a mis hijos, en fin vivo con deseos y fuerzas saludablemente gracias a un equipazo de mujeres y hombres grandes profesionales del ICCV, al cual les debo mi vida ,pero en el principio escribí que anoche tuve un buen sueño en el cual pude encontrar las palabras para agradecerle al para mi DIOS PAREDES,un dia trate de hacerlo personalmente,y el, muy noblemente me dijo que estaba siendo aprensivo ,todavía sigo sintiendo lo mismo ósea ,que tengo una deuda de gratitud que NUNCA,podre pagarle ,pero tengo dos riñones sanos y algunos otros órganos y valor de venderlos para aunque sea poder regalarle un carro como EL se merece coño que con sus manos da VIDA te quiero DIOS PAREDES larga y saludable vida para usted y toda su familia. GRACIAS, GRACIAS ,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS,GRACIAS.
    Me llamo JUAN ANDRES PEREZ MORALES fui reintervenido el 7 de agosto del 2012 sustitución de prótesis mitral vivo en calle 47 #808 entre Conill y Santa Ana. Telf.8814359. (ANDY)

  • Arianna dijo:

    Raul es mi tio abuelo

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con el diario digital La Jiribilla.

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