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Legados del franquismo: regreso a la escena del crimen 70 años después (+ Fotos)

En este artículo: Dictador, España, Francisco Franco
19 febrero 2012 | 9
Forenses examinan esqueletos en una fosa común

Forenses examinan esqueletos en una fosa común

En cualquier crimen, los familiares de la víctima necesitan recuperar el cuerpo y saber cómo fueron las últimas horas de su ser querido: silo torturaron, es decir, si sufrió; si murió solo, qué arma usaron los asesinos… En los crímenes del franquismo no es distinto. Ancianos de 80 o 90 años piden a los forenses presentes en las exhumaciones que entre la maraña de esqueletos de una fosa común les digan cuál es su padre, y que les cuenten si lo arrojaron vivo a la fosa y después lo mataron, o si lo fusilaron en otro lugar y lo arrastraron hasta allí; si le dispararon de frente o de espaldas…

En los últimos 11 años, se han exhumado de forma científica, con forenses, arqueólogos y antropólogos -con ayudas económicas del Gobierno y sin ellas- cerca de 300 fosas de las que se han recuperado los restos de más de 5.500 víctimas. Al término de cada exhumación esos forenses elaboran exhaustivos informes -alguno de más de 500 páginas-, en los que reconstruyen los crímenes del franquismo. Ningún juez se los ha pedido, pero tienen la forma y el estilo del documento pericial que se aportaría a cualquier juicio. “Si mañana nos los reclamara Baltasar Garzón, que creo que era lo que iba a hacer cuando pararon su investigación”, explica el forense Francisco Etxeberria, “llenaríamos una camioneta entera”.

Con Garzón recién juzgado por haber intentado investigar los crímenes del franquismo, esos informes son, para los familiares de las víctimas lo más parecido a un reconocimiento oficial; el consuelo de saber la verdad frente a décadas de incertidumbre preguntándose dónde estaba el desaparecido y cómo habrían sido sus últimas horas. Muchos no tenían siquiera un certificado de defunción, o si lo tenían era un papel al que no podían dar credibilidad. “En la causa de la muerte se decía ‘hecho de guerra’ y muchos se preguntaban: ‘¿cómo que causa de guerra si mi madre nunca fue a la guerra?”, explica Etxeberria.

Esos informes han servido, además, para “dejar al descubierto una evidencia que contradice la tendencia revisionista que pretendía atemperar la represión franquista”, afirman la osteoarqueóloga Lourdes Herrasti y el arqueólogo J.M. Jiménez Sánchez. No eran exageraciones. 5.500 esqueletos con el cráneo agujereado por una bala lo prueban. Tras cada exhumación, el equipo denuncia la aparición de restos humanos con signos de muerte violenta al juzgado de la zona, pero los jueces, salvo alguna excepción, no van a la fosa.

EL PAÍS ha repasado con el forense que más exhumaciones ha realizado, Francisco Etxeberria, esos atestados del horror que fosa a fosa, pueblo a pueblo, atestiguan un plan de exterminio. Concluyen siempre igual: “muerte violenta de tipo homicida desde el punto de vista médico legal…”.

Dónde mataban. La mayoría de las fosas abiertas (el 95%) no están en el frente de guerra, sino en la retaguardia, y quienes yacen en ellas no son combatientes, sino civiles ejecutados sin juicio. “Solían escoger terrenos blandos, fáciles y apartados”, explica Etxeberria. A veces se utilizaban estructuras previas como pozos (Arucas) minas, simas u hornos de cal para arrojar los cuerpos.

La forma más repetida es la rectangular. Los pistoleros economizaban el espacio. La de Valdediós (Asturias) abierta en 2003, escondía en ocho metros de largo por 60 centimetros de ancho, a 17 fusilados, entre ellas, 11 mujeres. En Gumiel de Izán (Burgos), los asesinos, previsores, cavaron una gran zanja de 30 metros con la intención de ir rellenándola poco a poco. Allí arrojaron 59 cuerpos y todavía les quedaron diez metros libres.

Economizar el espacio. Los asesinos cavaron una gran zanja de 30 metros para rellenarla luego con cuerpos en Gumiel de Izán (Burgos). Finalmente enterraron allí a 59 víctimas. Todavía les quedaron 10 metros libres de fosa. Foto: El País

Economizar el espacio. Los asesinos cavaron una gran zanja de 30 metros para rellenarla luego con cuerpos en Gumiel de Izán (Burgos). Finalmente enterraron allí a 59 víctimas. Todavía les quedaron 10 metros libres de fosa. Foto: El País

Los arqueólogos limpian minuciosamente los esqueletos hallados en una fosa en Gumiel de Izán (Burgos) con 59 cuerpos. Foto: El País

Los arqueólogos limpian minuciosamente los esqueletos hallados en una fosa en Gumiel de Izán (Burgos) con 59 cuerpos. Foto: El País

Crucifijo hallado en la fosa de Gumiel de Izán (Burgos). Los investigadores creen que podría corresponder a "un cura rojo". Foto: El País

Crucifijo hallado en la fosa de Gumiel de Izán (Burgos). Los investigadores creen que podría corresponder a "un cura rojo". Foto: El País

Ojo de cristal hallado en la fosa de Gumiel de Izán (Burgos) con 59 cuerpos. Las lesiones y defectos ayudan mucho a los forenses a la hora de identificar a las víctimas

Ojo de cristal hallado en la fosa de Gumiel de Izán (Burgos) con 59 cuerpos. Las lesiones y defectos ayudan mucho a los forenses a la hora de identificar a las víctimas

Algunas veces, como en Villanueva de la Vera (Cáceres), los falangistas obligaban a sus víctimas a cavar su propia fosa antes de morir. También es frecuente que <CO>forzaran a pastores o vecinos a cavar la zanja amenazándoles con tirarlos a la misma si desobedecían. Así ocurrió en la fosa de Puebla de Don Rodrigo, (Ciudad Real) o en Berlanga de Roa (Burgos), donde </CO><CO>la disposición alineada de las cinco víctimas y el hecho de que un padre y su hijo estuvieran colocados juntos, indica que no fueron enterrados por sus verdugos, sino por algún vecino que conocía a las víctimas y tuvo más consideración.

Quiénes morían. El 90% de las víctimas exhumadas tenía entre 20 y 45 años, aunque se han recuperado esqueletos de niños de 14 y de personas de más de 70. El 5% de esos más de 5.500 cuerpos corresponden a mujeres. La mayoría de las víctimas eran campesinos, como delatan las albarcas con suelas de caucho de neumático reutilizado o las alpargatas halladas. Predominan los afiliados al partido socialista, anarquista o a sindicatos, los alcaldes y concejales republicanos.

Tiro en la nuca. En más del 80%, el disparo impactó en el cráneo. Los forenses son capaces de determinar si la víctima murió de espaldas o mirando de frente al asesino. “El proyectil salió por la cara. La trayectoria del disparo fue de detrás adelante”, se lee en el informe de una fosa en Ágreda (Soria), con cuatro víctimas. También saben si le apuntaron desde lejos o si pusieron el arma sobre la nuca de la víctima – “a cañón tocante”-, como recoge, entre otros, el informe de la exhumación de siete fusilados en el acuartelamiento de la Brigada Paracaidista en Alcalá de Henares (Madrid).

El arma del crimen. Balas y casquillos hablan del tipo de arma empleada – desde pistolas reglamentarias de la Guardia Civil, con calibre de 9 milímetros, a fusiles, e incluso escopetas de perdigones, que provocaban una muerte lenta y dolorosa- y del momento del asesinato. Si junto a los huesos y las balas aparecen los casquillos, las víctimas murieron en la fosa. “Otras veces no hay casquillos y los esqueletos tienen alguna extremidad extendida, lo que indica que fueron arrastrados por una pierna o brazo hasta la fosa”, explica el forense.

Torturas.Los forenses también pueden determinar si las víctimas fueron torturadas antes de morir. “A veces encontramos fracturas de huesos previas a la muerte: en extremidades, mandíbula, probablemente al golpear con la culata de un fusil…”, relata Etxeberria. En los huesos han quedado también huellas de las condiciones de las cárceles de Franco . “El 100% de los exhumados en la prisión del fuerte de San Cristóbal tenían signos de tuberculosis”.

Tesoros insignificantes. Entre los huesos y las balas, suelen aparecer objetos de las víctimas aparentemente insignificantes, como un peine, un mechero, la montura de unas gafas, un prendedor de pelo… pero que en manos de sus familiares se convierten en auténticos tesoros. “Muchas veces, ese mechero, ese lapicero o esa medallita roñosa es lo único que les queda de esa persona”, explica Etxeberria.

Los objetos de valor rara vez resistían a la muerte de sus propietarios, pues los asesinos solían quedarse con todo. Algunos, sin embargo, sí se fueron a la fosa con sus dueños, como una alianza de boda hallada en La Andaya (Burgos), o las monedas que los ocho integrantes de una saca de la prisión de Burgos se habían escondido en el calcetín. “Aparecieron entre los huesos del pie. Todos igual. Probablemente uno lo hizo para evitar que le robaran el dinero y los demás lo imitaron”, cuenta Exteberria.

Con todo, este forense que también ha participado en la recuperación de víctimas de la dictadura de Pinochet en Chile, y en la exhumación de Salvador Allende, confiesa que lo que más le ha impresionado no son los muertos, sino los que les sobrevivieron. “Cuando los hijos hablan de sus madres, de esa viuda que quedó…Me impactó mucho el testimonio del hijo de un fusilado que nos señaló el lugar exacto de la fosa donde estaba su padre. Había ido al sitio con su madre dos años después de que mataran a su padre para dejar unas flores. Al llegar, les apedrearon los vecinos del pueblo. Tuvieron que escaparse corriendo. Este hombre decía que ese era el recuerdo más triste de su vida”.

Por la aparición de casquillos, los forenses son capaces de determinar si a las víctimas del franquismo los tiraron primero a la fosa y los mataron desde arriba, o si los mataron en otro lugar y los arrastraron hasta allí.Foto: El País

Por la aparición de casquillos, los forenses son capaces de determinar si a las víctimas del franquismo los tiraron primero a la fosa y los mataron desde arriba, o si los mataron en otro lugar y los arrastraron hasta allí.Foto: El País

Junto a los huesos, aparecen a veces objetos insignificantes, como este peine, que tras la identificación de los cuerpos, se convierten en auténticos tesoros para los familiares de las víctimas que los reciben, explica el forense Francisco Etxeberria. Foto: El País

Junto a los huesos, aparecen a veces objetos insignificantes, como este peine, que tras la identificación de los cuerpos, se convierten en auténticos tesoros para los familiares de las víctimas que los reciben, explica el forense Francisco Etxeberria. Foto: El País

(Tomado de El País)

Se han publicado 9 comentarios



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  • jorge lineya dijo:

    Lo que no se ve en los medios oficiales bueno saberlo por ustedes ,gracias:el destape de toda esta farsa es lo que pretenden impedirle al Juez Baltasar Garzón,procesándolo por atreverse a cuestionar el proceso que indultó al franquismo de todos sus infames crímenes de Estado.

  • juliano siqueira dijo:

    OS SEGUIDORES DO FASCISTA E ASSASSINO FRANCO, ABRIGADOS NO NEOFALANGISTA PP, ESTÃO NO PODER. AGORA, A SERVIÇO DA BANCA INTERNACIONAL, IMPONDO PACOTES DE MASSACRE AOS TRABALHADORES DA ESPANHA. ENQUANTO ISSO, POR SUA INQUESTIONÁVEL INTEGRIDADE E OBSERVÂNCIA DOS VALORES DOUTRINÁRIOS, JURISPRUDENCIAIS E LEGAIS DO DIREITO, NOS CONTEXTOS INTERNO E INTERNACIONAL, O JUIZ GARZÓN É, POR ALEIVOSA DECISÃO DOS DIREITISTAS QUE DOMINAM AS INSTÂNCIAS SUPERIORES DO “JUDICIÁRIO” ESPANHOL, SUSPENSO DE SUAS FUNÇÕES POR PERÍODO SUPERIOR A DEZ ANOS. TRATA-SE, NA VERDADE, DE UMA APOSENTADORIA FORÇADA PARA QUE OS CORRUPTOS DO PP E OS ASSASSINOS, DE ONTEM E DE HOJE, CONTINUEM IMPUNES. ONDE ESTÃO OS FARSANTES, INIMIGOS REMUNERADOS DA REVOLUÇÃO CUBANA E SEMPRE DISPOSTOS A ATACÁ-LA, “EM DEFESA DOS DIREITOS HUMANOS (?)”, QUE NÃO DIZEM UMA PALAVRA ? É, EM MOMENTOS COMO ESTES, QUE REVELAM SUAS VERDADEIRAS FACES DE VENAIS, “ARTISTAS” DE ALUGUEL, “INTELECTUAIS” DE FANCARIA, NEOFASCISTAS CAMUFLADOS. QUE VERGONHA QUE TAL OCORRA NA TERRA DE LORCA E DE MACHADO. AJUSTARÃO CONTAS COM A HISTÓRIA. MIREM OS CADÁVERES DO FRANQUISMO E, SE TIVEREM UM MÍNIMO DE VERGONHA (COISA DE QUE DUVIDO), ESCONDAM-SE NA SUA MISERÁVEL E SERVIL INSIGNIFICÂCIA.

  • domezzzz dijo:

    Apoyamos desde el Uruguay al Juez Baltasar Garzón.

  • Juan Gatica Amengual dijo:

    El asesino y rapaz dictadorzuelo , Pinochet, se jactó también, siniestramente, de aquello de la “economía”, al enterrar en UNA fosa DOS cadáveres de opositores ultimados….

    A no olvidar….

    Desde el paraíso del neoliberalismo salvaje a ultranza, desde el corazón mismo de la amnesia,

    Juan Gatica Amengual
    Santiago de Chile
    Suramérica

  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    Que “oportuna” esta querella contra el Juez Garzón, huele a podrido.

  • José Hernan Merino dijo:

    LOs mas culpables son los jueses facistas que condenaron a Garzon. los mas culpables porque esconden los responsables y privan los familiares de las victimas de las mas sagradas accion. los mismos jueses que defendieron el traidor Pinochet. Espana todavia esta infectada de facistas.

  • zunilda dijo:

    Y el nieto de Franco dando conferencias en Vigo , Galicia, tiene nostalgia de su abuelo,ya hay quien le ha gritado que su abuelo fue un asesino

  • Juan Gatica Amengual dijo:

    Que no me vengan a decir que las “atrocidades” fueron por igual en ambos bandos…
    Por favor…

    La brutalidad del fascismo franquista , ésa ( entre otras cosas) de asesinar por la espalda y a mansalva, con un tiro que ( de acuerdo a los informes forenses) SALE POR EL ROSTRO…,es comparable sólo con la bestialidad del Kmher Rouge en Camboya…

    Desde el paraíso del neoliberalismo salvaje a ultranza,

    Juan Gatica Amengual
    Santiago de Chile
    Suramérica

  • Juan Gatica Amengual dijo:

    Estamos casi a 40 años del golpe sangriento de Pinochet…

    ¿ Qué nos espera a los chilenos en esto de descubrir siniestras fosas con cadáveres de opositores a la dictadura…?
    El enriquecimiento de unos pocos ( 4 grupos que controlan cerca de US$ 75.000 millones), ¿ justifica tanto horror ?

    Desde el paraíso del neoliberalismo salvaje a ultranza,

    Juan Gatica Amengual
    Santiago de Chile
    Suramérica

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