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Fotos demuestran que el soldado que mató a Couso en Iraq lo veía perfectamente

En este artículo: España, Estados Unidos, Iraq, José Couso
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La comisión judicial que acompañó al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz a Iraq en enero tenía un objetivo claro: determinar qué veía el tanque estadounidense que disparó contra el Hotel Palestina el 8 de abril de 2003. El proyectil impactó en la habitación 1503, donde una cámara de Reuters rodaba 24 horas al día. Mató a Taras Prostyuk. José Couso grababa la entrada del Ejército estadounidense en Bagdad desde la inmediatamente inferior y también murió.

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El visor de la cámara está en el lugar donde estaba situado el tanque. Se ve perfectamente el Hotel Palestina.

Hoy el objetivo de la familia Couso y de los abogados que ejercen la acusación en el procedimiento está un poco más cerca. Los profesores titulares de la Facultad de Físicas de la Universidad Complutense de Madrid Julio Serna Galán, de Óptica, y Juan Manuel Rodríguez Parrondo, de Física Aplicada, ratificarán esta mañana ante el juez Pedraz el informe pericial que han realizado a partir de las fotografías tomadas por los letrados y las medidas que recabaron de los objetos que podían servir como punto de referencia.

La conclusión del informe es que las dos fotografías, a las que ha tenido acceso Público, una captada desde el Hotel Palestina y la otra desde el puente Aljurumiya véase la imagen, si son "observadas a un metro de distancia, reproducen fielmente la visión a través de un visor de diez aumentos, que es elmáximo de los visores con los que está equipado el carro de combate Abrams M1".

El Hotel Palestina.

El Hotel Palestina.

Como se puede apreciar en la fotografía, los soldados estadounidenses que viajaban en el tanque que disparó contra el edificio en el que se alojaba la prensa internacional que cubría la guerra de Iraq sabían contra qué disparaban. Pero es más, sabían que había personas. En la imagen se pueden apreciar hasta tres. Dos están en el añadido del edificio que hay sobre las habitaciones y una tercera, asomada en el balcón junto a la terraza en la que Couso resultó herido. Se trata del empleado de la Embajada española en Iraq al que el juez Pedraz pidió que permaneciera en la habitación para comprobar si se podía apreciar si había personas.

Ni ojeadores ni francotiradores

La justificación del disparo por parte del Ejército estadounidense consistió en que en el hotel había francotiradores u ojeadores que informaban a los iraquíes de dónde debían disparar, un extremonegado tajantemente por los periodistas españoles que fueron testigos de la muerte de Couso.

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Y es posible que fuera difícil distinguir una cámara de unos prismáticos, pero cualquier disparo realizado desde el hotel habría sido visto por los estadounidenses. Tendría que haberse realizado con un arma de largo alcance, porque un fusil no es suficiente para superar los 1.700 metros que separan el hotel del puente desde el que disparó el carro de combate. Los tanques llevaban horas allí y para llegar habían pasado al otro lado del río Tigris, por la zona situada frente al hotel. Según los testigos, hasta intercambiaron saludos.

Pese a todo aún quedan diligencias por realizar. Las testigos de EEUU citadas para mañana han excusado su presencia. Y el informe pericial encargado por Pedraz con las fotografías que él mismo tomó todavía no está concluido.

(Tomado del diario Público)

Se han publicado 2 comentarios



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  • Dardo Ribas dijo:

    RECUERDO PERFECTAMENTE EL EPISODIO

    Aquí, en Argentina, un escriba del diario "Clarín", Gustavo Sierra, estaba destacado en ese hotel. Por Radio Mitre de Buenos Aires (empresa del "grupo" Clarín), pude escuchar sus informes.

    Este periodista estaba exactamente en ese lugar, creo que uno o dos pisos más abajo -o más arriba-, y muy consternado narró el hecho.

    Allí, había cantidad de reporteros gráficos y enviados de diarios y medios diversos de información -o desinformación-, vale la pena decirlo ya que estamos con este asunto.

    El señor Sierra, antes del bombazo que hirió gravemente a sus colegas José Couso y Taras Prostyuk, tembló de emoción cuando aparecieron los primeros tanques yanquees.

    Lo celebró encantado al aire desde la emisión que formalizó para el diario y la radio que lo habían enviado como corresponsal. Su voz demostró una clara adhesión al arribo de los "libertadores". Casi lloraba, conmovido y gozoso hasta el tuétano, por la llegada de los marines.

    Poco después, los tripulantes de uno de los blindados, los "libertadores", tuvieron la ocurrencia de bombardear el hotel.

    En declaraciones posteriores -en medio de aquel infierno-, los "US Army" se disculparon afirmando que confundieron las cámaras allí apostadas con francotiradores de Saddam. Claro, para ese entonces los foto reporteros eran cadáveres.

    Lo de siempre, "daños colaterales".

    Estaban en un tanque, llevaban armas temibles, pero descargaron el cañonazo -o un pequeño misil "tierra-tierra"- contra la ventana de un hotel internacional. Ni siquiera verificaron, mínimamente, si allí había combatientes. Es imposible suponer que no sabían que en el edificio se concentraban cantidad de civiles y periodistas de otros países.

    Vale la pena acotar que el mencionado Gustavo Sierra viajó reiteradas veces a Bagdad, aún después de la ocupación y la caída de Saddam.

    Es el mismo periodista que estuvo hace unos dos o tres años en Cuba trazando una visión sobre la situación en la isla. Visión unilateral, mordaz y maliciosa, que luego editó el diario "Clarín" para el que trabaja en cantidad notable de páginas.

    Recuérdese que este medio es parte del emporio de la "señora" Ernestina Herrera de Noble, socia de la dictadura militar argentina y seriamente sospechada de haberse apropiado de hijos de desaparecidos. (No pierdo ocasión de señalarlo.)

    Las notas producidas en La Habana, estaban teñidas de un inconfundible tufillo venenoso en contra de la Revolución cubana. "Clarín" apostaba, eufórico, a la desaparición inmediata del comandante Fidel y creía estar asistiendo al derrumbe de la Revolución. Hace 50 años que hacen lo mismo... Lo que se dice "vocación".

    El señor Sierra no perdió ocasión de reportear y fotografiar "jineteros" quejosos -todos muy bien vestidos y con lindos calzados deportivos-, y, además, ilustrar las amplias páginas que dedicaron a Cuba con imágenes de viejos automóviles o casas con sus pinturas descascaradas.

    Lo que en mi país la gente describe como "una turrada".

    Nada de visitar sindicatos, establecimientos educativos, instituciones diversas... campesinos, cooperativas, etcétera; sólo "jineteros", "disidentes" y casas viejas. Tal es la objetividad del señor Sierra y del diario al que sirve.

    Luego del crimen de los "cámaras" allí en Bagdad, Sierra se mostró muy consternado, doliente, sufrido. El espíritu de cuerpo con sus camaradas de oficio le obligó, seguramente, a tal actitud.

    Probablemente, fue sincero, pero, nunca hemos escuchado de su parte una condena concreta a esa miserable y mentirosa invasión militar de los estadounidenses. Sólo crónicas anodinas, algunas sensibleras, donde se mostraba agradecido hacia algunos iraquíes que le prestaron servicios para su misión en ese país, como ser llevarlo de un lado para otro en automóvil en medio de aquella agresión despiadada y brutal.

    Mientras tanto, los camarógrafos Taras Prostyuk y José Couso, duermen la siesta eterna y sus asesinos no han realizado el mínimo gesto de contrición. Sólo excusas banales para tratar de evadir cualquier condena.

    Cosas del imperio. Han cometido tantos crímenes -incontables-, que dos más, para ellos, representan una insignificancia. Por ahí deben estar conviviendo con sus connacionales -como si nada hubieran hecho-, cantidad de genocidas que atormentaron a Vietnam y a otros países.

    Para ellos, matar en nombre del capitalismo hegemónico, es una profesión que otorga pretigio. Así los han educado.

  • juan del holmo dijo:

    ESO SE LLAMA ASESINATO ESTOY A FAVOR DE LAS PERSONAS Q MURIERON Y ESOS CRIMINALES TIENEN Q RESPONDER ANTE UN JUEZ POR CRIMENES,,GRACIAS

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