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La CIA ofreció multimillonarios gastos para defensa legal de contratistas que aplicaron torturas

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Mike Morice, centro, y otros miembros de El Mundo No Puede Esperar grupo de realizar una demostración de "submarino" vivir fuera del consulado español en Manhattan para instar el enjuiciamiento en España de la presunta participación de funcionarios de la administración Bush en la tortura de sospechosos de terrorismo, Jueves, 23 de abril De 2009 en Nueva York. (Foto AP / Altaffer María)

Mike Morice, centro, y otros miembros del grupo "El mundo no puede esperar" realizan una demostración de la técnica del "submarino" fuera del consulado español en Manhattan para instar el enjuiciamiento en España de la presunta participación de funcionarios de la administración Bush en la tortura de sospechosos de terrorismo, Jueves, 23 de abril de 2009 en Nueva York. (Foto AP / Mary Altaffer)

Cuando la CIA decidió torturar a detenidos en prisiones en el extranjero sometiéndoles a las técnicas del submarino, la agencia se buscó a dos contratistas. Estos hombres diseñaron para la CIA el programa de interrogatorios y también tomaron parte personalmente en las sesiones de tortura.

Pero para hacer el trabajo, la CIA tuvo que prometerles cubrirles las espaldas por lo menos con 5 millones de dólares de honorarios legales para que ellos pudieran defenderse en caso de que hubiera problemas en el futuro, revelaron ex funcionarios de EEUU a The Huffington Post.

El acuerdo secreto es la más generosa protección que la agencia haya ofrecido nunca, incluso mayor que la que da a sus propios funcionarios, asegura el diario digital.

Desde hace tiempo se sabía que los psicólogos Jim Mitchell y Bruce Jessen crearon el programa de la CIA para aplicar la tortura conocida como el “submarino” durante los interrogatorios. Pero los ex funcionarios de inteligencia de EE.UU. con los que conversó The Huffington Post, aseguraron que  Mitchell y Jessen en repetidas ocasiones dirigieron ellos mismos las sesiones de torturas en las prisiones secretas de la CIA, aplicando ellos mismos simulacros de ahogamiento.

La revelación de la participación de los contratistas es la confirmación de los primeros nombres conocidos de personas que realizaron el ahogamiento simulado, lo que subraya hasta qué punto el organismo se basó en la ayuda externa para  sus interrogatorios “más sensibles”.

Normalmente, los agentes de la CIA compran un seguro para cubrir posibles gastos legales. Cuesta alrededor de 300 dólares al año por $ 1 millón de cobertura. Hoy en día, la CIA paga las primas para la mayoría de los oficiales, pero durante la llamada guerra contra el terrorismo, los oficiales tenían que pagar la mitad de estos gastos.

El acuerdo legal para Mitchell y Jessen, bajo el eufemismo de “promesa de indemnización”, se estructuró de manera diferente. A diferencia de los oficiales de la CIA, cuya identidad es clasificada, Mitchell y Jessen eran ciudadanos públicos que fueron identificados tempranamente por periodistas y legisladores. Los dos querían más protección.

La agencia accedió a pagar las facturas legales para la firma de los psicólogos -Mitchell, Jessen & Associates-, directamente desde las cuentas de la CIA, de acuerdo con varias entrevistas con ex funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a discutir el tema.

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