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Continúa en La Habana coloquio internacional sobre dilemas históricos en Latinoamérica

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coloquio-casa-de-las-americasEl Coloquio Internacional “La América Latina y el Caribe entre la independencia de las metrópolis coloniales y la integración emancipatoria”  continúa sesionando en La Habana, convocado por Casa de las Américas, con unos 20 investigadores, sociólogos, pensadores, filósofos, historiadores y politólogos.

Entre los temas figuran “El dilema de la independencia”, del cubano Sergio Guerra, autor de un volumen premiado en Casa: Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina. También,  América Latina en la coyuntura mundial: desafíos y contradicciones, una indagación del argentino Atilio Borón.

Abierto al libre acceso del público, el Coloquio pretende propiciar una participación activa de los asistentes, quienes podrán aportar al diálogo, sugerir nuevos acercamientos, plantear interrogantes que contribuyan o estimulen la profundización del análisis.

Hoy el propgrama, extendido desde las primeras horas de la mañana hasta el final de la tarde, propone temas cautivantes como el de la conferencia América Latina y el Caribe ante la gran transición geopolítica: objeto o sujeto de un mundo multipolar. El “otro Bicentenario”, del jurista y politólogo español Manuel Monereo.

En el segundo segmento, participarán, entre otros, la filósofa cubana Isabel Monal (PremioNacional de Ciencias Sociales) con Pensar a los precursores; Renán Vega Cantor (Colombia) y su reflexión Colombia dos siglos después: protectorado de Estados Unidos y capitalismo gansteril ; y el ensayista chileno Grínor Rojo planteando interrogantes sugerentes, teñidas de cierto matiz irónico ¿Independencias? ¿Bicentenarios?

El prestigioso sociólogo mexicano Pablo González Casanova clausurará mañana un Coloquio que sin duda dejará un saldo jugoso y despejará nuevos caminos para indagar hacia el interior de nuestra historia con una perspectiva de futuro, en pro de esa segunda independencia, esta vez definitiva que está naciendo ahora mismo en el continente.

Entre los invitados, el filósofo argentino Enrique Dussel.

Entre los invitados, el filósofo argentino Enrique Dussel.

DEBATES

En la tarde de ayer intervino el pensador mexicano Pablo González Casanova, el sociólogo costarricense Daniel Camacho y el historiador y politólogo cubano Fernando Martínez Heredia.

González Casanova inició su intervención llamando la atención sobre las estrategias del gobierno mexicano para celebrar en, el caso de ese país, el Bicentenario y el Centenario de la Revolución Mexicana. Subrayó el descrédito de las figuras cimeras de la independencia mexicana a cargo de las autoridades políticas de su país. Por ejemplo, la acusación a la que fue sometido el Padre Hidalgo durante la celebración del Bicentenario. Sin embargo, en medio de esa campaña por convertir a los héroes en antihéroes, el pueblo intenta reconstruir la verdadera historia a pesar de los esfuerzos de la oficialidad por tergiversarla.

Comentó su preferencia por el término “emancipación” por encima de otros, porque el mismo ofrece la posibilidad de ser inclusivo y de darle participación a todos los valores importantes que no aparecieron originalmente en la lucha de clases y que tiene que ver con sujetos de igual significación en el entramado social y político.

Subrayó la importancia del descubrimiento de la ley del valor para la filosofía emancipadora en el continente y que, junto a la lucha de clases, afloraron otros factores de equivalente jerarquía como fue la vinculación del capital y el colonialismo.

González Casanova convocó a no pasar por alto la noción del proletariado en la actualidad. El proletariado en América Latina continúa siendo, como dijera Martí, “los pobres de la tierra”, los excluidos, o como señalara Franz Fanon, “los condenados de la tierra”. Sobre este punto refirió un problema epistemológico al pensar que el proletariado está en Londres o en París y desconocer que se ha reestructurado la lucha de clases o que puede pensarse en el capitalismo sin colonialismo.

Enfatizó igualmente que el problema de la unidad latinoamericana debe trascender el “determinismo geográfico” y operar hacia el interior de las naciones. Concluyó recordando la frase de Fidel Castro cuando decía que el socialismo era una lucha de todo el pueblo. Fidel al mencionar la palabra “todo” en esa sentencia, hacía una conversión de una forma retórica a una figura épica y eficaz. En efecto, cuando decía “todo” se estaba refiriendo en términos de emancipación y no solo de revolución.

El costarricense Daniel Camacho, por su parte, agradeció las palabras de Pablo González Casanova, y centró su discurso en la disyuntiva entre unidad y separatismo en el escenario centroamericano, donde, según él, se produce una balcanización que imposibilita esa unidad.

Partió de hacer una distinción entre unidad e integración emancipatoria, aludiendo al título del Coloquio, y aclaró que en el caso de Centroamérica no se trata de una integración emancipatoria. Aunque sí existe, a nivel popular, un sentimiento integrador y de pertenencia del ser centroamericano; sin embargo, la institucionalidad fundada para tales efectos, está lejos de cumplir esos objetivos integracionistas. Se trata, en muchos casos, de una formalidad que no crea ni constituye esos sentimientos de identidad ni de ciudadanía centroamericana.

Esa unidad se ha efectuado, para Camacho, a través de la agrupación de estudiantes, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, mujeres. La reacción del pueblo y de la región ante el golpe de Estado en Honduras fue un ejemplo de esa vocación de unidad.

Por su parte, Fernando Martínez Heredia recordó la Revolución haitiana como la pionera de las sucesivas revueltas en el continente, y consideró una injusticia histórica la celebración generalizada del Bicentenario sin considerarla como el antecedente más inmediato.

Planteó la idea de que la nación, tal y como la entendemos hoy, pudo encontrar un espacio en América debido, precisamente, a la necesidad de autoidentificación ante el orden colonial.

Para Martínez Heredia la gran lección de hace dos siglos es que solamente la violencia revolucionaria pudo ser eficaz para conseguir que individuos y grandes grupos sociales se representaran negar y trascender su situación de colonizados o su condición servil; persistir durante las circunstancias más difíciles; sacrificarse; organizarse militar y políticamente; superar, hasta donde fue necesario, las divisiones en castas que tenían y las ideas y sentimientos correspondientes; cambiarse o reeducarse a sí mismos en buena medida; crear nuevas instituciones y relaciones; vencer a sus enemigos e instituir países que se reconocieran y apreciaran como tales y masas de personas que fueran o aspiraran a ser sus ciudadanos.

En el debate, propuesto por Aurelio Alonso tras las intervenciones de los ponentes, la ensayista mexicana Beatriz Stolowicz alertó de no caer en la autocomplacencia analítica que no hace avanzar los procesos de lucha en América Latina. El economista argentino Claudio Katz comentó que existe un resurgimiento de la conciencia latinoamericanista luego de que este proceso había quedado en suspensión. Puso el ejemplo de la celebración del Bicentenario en su país, el 25 de mayo, donde fue una verdadera festividad popular y el acontecimiento tomó un papel antiimperialista y anticolonial.

El investigador chileno Grínor Rojo destacó algunos nudos problemáticos visibles a partir de las intervenciones realizadas en la mañana. Él observa que aún estaba abierta la indagación sobre los procesos de independencia y que en ocasiones se producía un ensalzamiento de las independencias en menosprecio de la construcción de las naciones. Llamó la atención sobre el hecho de la reaparición de la figura del intelectual en ese proceso y también del papel que están jugando hoy los medios en la relación de esos procesos de independencia y las realidades de los países.

La politóloga Ana E. Ceceña hizo énfasis en el carácter procesual, mencionado antes por Carmen Bohórquez, de las independencias, y también en el tema de las naciones como espacios de resistencia a los procesos de dominación externos, pero también como el resultado de una construcción convencional y práctica del poder. Muchas de esas construcciones, señaló, fueron oligárquicas y rompieron, a su vez, naciones culturales de otro tipo anteriormente establecidas. Aclaró que si la independencia es un proceso, también la conquista lo es y constantemente opera a través de nuevas formas.

Polemizó con una intervención de Enrique Dussel en la cual el argentino-mexicano planteaba la ausencia de un proyecto de industrialización en el continente como una de las causas del fracaso de una emancipación total. Dussel respondió que se trataba de la falta de una relación con la naturaleza diferente y que había puesto el ejemplo de la revolución industrial china y no necesariamente europea.

EN LA MAÑANA DEL LUNES

Marcia Leiseca, vicepresidenta primera de la institución, en su bienvenida, recordó que “continuar la marcha, la larga marcha como postulaba la Segunda Declaración de La Habana, ha devenido un acto de sobrevivencia y de ser en Nuestra América”.

Destacó el hecho de que hoy surgen en nuestra región “gobiernos soberanos e independientes, movimientos sociales e indígenas, fuerzas revolucionarias, y una renovada voluntad de integrarnos y unir nuestras economías, nuestros esfuerzos, nuestras riquezas, complementándolas, en la búsqueda de una justicia social que era y sigue siendo la causa, la razón de nosotros, los latinoamericanos y caribeños”.

La primera ponente de la sesión fue la historiadora venezolana Carmen Bohórquez, una de las principales animadoras de esta iniciativa, quien se refirió de manera general a la independencia y la revolución continental a doscientos años del inicio de esos procesos.

Bohórquez subrayó que se trata de un tema que nos obliga y éticamente nos compromete, especialmente de cara a la manera como los medios lo están presentando, en tanto una “suerte de competencia de países a ver cuál hace el mayor desfile”.

Enfatizó que es importante recordar el espíritu que animó esta iniciativa. “No es posible dejar la historia atrás para mirar solo al futuro”, como nos convocan algunos. “El momento presente nos está exigiendo una reflexión sobre el hecho de celebrar este bicentenario en un contexto en que por primera vez confluyen en varios países la voluntad política y las aspiraciones populares”, dijo.

Por su parte, el cubano Sergio Guerra Vilaboy -ganador este año del Premio Extraordinario Bicentenario de la Emancipación Hispanoramericana convocado por la Casa de las Américas, con el volumen Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina– centró su exposición en el desmontaje de algunas tendencias que se han puesto sobre la mesa a raíz de estas celebraciones.

Una de ellas, apuntó, intenta subvalorar, menospreciar el significado histórico de los acontecimientos ocurridos hace doscientos años, pues supuestamente no conllevó una transformación definitiva del orden colonial, mientras se resta importancia al contenido social que portaban esos procesos liberadores.

Recordó que algunos han llegado a afirmar que no fue una gesta liberadora, sino una guerra civil lo que sucedió en la mayoría de los países de Nuestra América, basados en la composición social equivalente de las fuerzas opuestas que participaron en estos movimientos, argumento que descartó por pedestre, y agregó que se suele juzgar ese momento histórico por lo que ocurrió después de la independencia y no por la independencia misma.

Enfatizó que “la lucha por la independencia en este continente comenzó como una revolución social de las masas oprimidas, como una revolución de esclavos”, en Haití, en 1804. “La revolución fue un proceso para intentar alcanzar la emancipación y el cambio social. Lo que pasó después fue un retroceso, pero no se puede descartar el legado de la independencia, lo que le debemos y las posibilidades que nos abrió para el futuro”, concluyó Guerra Vilaboy.

En la tercera intervención de la mañana, el argentino Atilio Boron esbozó los desafíos a que se enfrentan los procesos emancipatorios actuales, de cara a la situación global del imperio, puntualmente de su crisis y de los análisis de sus ideólogos, que han confirmado, veinte años después de que esas ideas fueran planteadas por el pensamiento de izquierda del continente, la decadencia irreversible del imperialismo norteamericano.

Según informes de organismos oficiales de los Estados Unidos, como el Pentágono o la CIA, presentados por Borón, “Estados Unidos debe prepararse para vivir en un mundo completamente diferente al que hemos conocido en los últimos cincuenta años”. Esos documentos vaticinan entre treinta y cuarenta años de guerras.

Boron advirtió acerca de la militarización de la escena internacional, proceso encabezado por los Estados Unidos, y recortes muy significativos de los derechos civiles tanto hacia dentro de ese país como hacia el resto del mundo. Asimismo, el “encarnizamiento con los movimientos sociales y los gobiernos independientes” y el hecho de que la América Latina esté completamente rodeada hoy por bases militares.

En un momento dedicado a las intervenciones de otros participantes, Luis Suárez Salazar, sociólogo cubano, puntualizó la importancia que cobra hoy el desafío de descolonizar y desnacionalizar las historias de nuestra región, y rescatar la universalidad de ese proceso que se desarrolló en la América Latina y el Caribe, que calificó como el “proyecto de revolución burguesa más radical de su época”.

Convocó a ver el análisis de ese momento a la inversa y no como lo hemos hecho hasta nuestros días, a partir de lecturas eurocentristas de la historia, que se aplican desde el lenguaje.

Por su parte, Marco Antonio Gandásegui Jr., politólogo panameño, subrayó la relación entre términos como “independencia” y “modernidad”, las cuestiones nacionales relacionadas con la independencia, toda vez que nuestros países todavía se están construyendo, y destacó la necesidad de entender dónde estamos con respecto al capitalismo, al imperialismo actual.

Por su parte, el español Manuel Monereo resaltó la relación de la independencia con las luchas sociales y políticas que se estaban produciendo en Europa y enfatizó que la historiografía moderna ha puesto de relieve esa conexión. Asimismo, subrayó que la descolonización del poder es todavía un proceso vigente.

Al retomar la palabra, los tres panelistas de la primera sesión destacaron algunos puntos de sus intervenciones iniciales. Atilio Boron hizo referencia al poder mediático que hoy tiene un peso fundamental, y apuntó que existe una absoluta incompatibilidad entre “una democracia plena” y los conceptos capitalistas.

Por su parte, Carmen Bohórquez convocó a los presentes a pensar durante estas jornadas en torno al significado político de ese momento histórico de las independencias de las metrópolis coloniales con respecto a la actualidad, y tener en cuenta la noción de proceso, pues no se deben ver como hechos separados por doscientos años sino como un proceso iniciado entonces, con sus avances y retrocesos.

Además, hizo énfasis en la importancia que entonces y hoy tenía la idea de la unidad. “No se ganó una guerra de independencia hasta que no se comprendió la necesidad de la unión hacia el interior de las naciones en lo social y en el continente en el enfrentamiento del imperio”, apuntó, y se sumó a la opinión de Luis Suárez Salazar sobre la trascendencia de aquel movimiento liberador, que llegó a una gran población y produjo cambios muy radicales en comparación con su contexto histórico.

Por último, Sergio Guerra Vilaboy recordó que la independencia comenzó a partir de procesos de crisis generalizada que tenían sustratos comunes en el continente americano, y que existía entonces una “embrionaria conciencia nacional criolla hispanoamericana”, razón por la cual Bolívar no sentía que violaba fronteras nacionales durante su gesta liberadora.

“Desde el punto de vista integracionista, se frustró”, subrayó Guerra Vilaboy, “pero se hizo un esfuerzo por crear conciencias nacionales y estas fueron la base en la que se fundamentó el antiimperialismo”.

(Con información de La Ventana, de Casa de las Américas)

PROGRAMA

Lunes 22

9:00 a.m.

Palabras de apertura.

9:30 – 11:20 a.m.

Moderador: Aurelio Alonso (Cuba)

Carmen Bohórquez (Venezuela): A 200 años, independencia y revolución; Sergio Guerra Vilaboy (Cuba): El dilema de la independencia latinoamericana; Atilio Boron (Argentina): América Latina en la coyuntura mundial: desafíos y contradicciones.

11:30 a.m. – 1:30 p.m.

Moderador: Aurelio Alonso (Cuba)

Pablo González Casanova (México): La independencia de México; Daniel Camacho (Costa Rica): Movimientos sociales y unidad centroamericana. Un enfoque sociológico; Fernando Martínez Heredia (Cuba): Libertad, naciones y justicia social: dos siglos de reuniones y contradicciones.

Receso

3:30 – 6:00 p.m.

Moderador: Theotonio dos Santos (Brasil)

Jaime Galarza (Ecuador): América Latina, de la primera a la segunda independencia (Por la ruta de Bolívar, Martí y Eloy Alfaro); Alberto Prieto (Cuba): Pensamiento, obra y legado de Simón Bolívar y su repercusión entonces y ahora en toda América; Aurelio Alonso (Cuba): Lo pendiente y lo posible en la contribución cubana al proyecto integrador.

6:30 p.m.

Inauguración de «Voces en libertad», exposición de carteles sobre el Bicentenario.

Martes 23

9:00 a.m. – 11:00 a.m.

Moderador: Atilio Boron (Argentina)

Franz Hinkelammert (Costa Rica); Juan Valdés Paz (Cuba): América Latina y el socialismo del siglo XXI; Manuel Monereo (España): América Latina y el Caribe ante la gran transición geopolítica: objeto o sujeto de un mundo multipolar. El «otro» Bicentenario.

11:10 a.m. – 1:00 p.m.

Moderador: Atilio Boron (Argentina)

Isabel Monal (Cuba): Pensar a los precursores; Renán Vega Cantor (Colombia): Colombia dos siglos después: protectorado de Estados Unidos y capitalismo gansteril; Grínor Rojo (Chile): ¿Independencias? ¿Bicentenarios?

Receso

3:00 p.m. – 6:00 p.m.

Moderador: Grínor Rojo (Chile)

Enrique Dussel (Argentina): Tres conceptos de soberanía en la 1ra. Emancipación; Luis Suárez Salazar (Cuba): La dinámica entre la reforma, la Revolución, el reformismo, la contrarreforma, y la contrarrevolución. Algunas lecciones de la historia; Ana Esther Ceceña (México): Los caminos de la emancipación 500 años después: más allá del Bicentenario; Marco A. Gandásegui Jr. (Panamá): El Bicentenario: luchas sociales y la patria del criollo.

MiércoLes 24

9:00 a.m. – 11:00 a.m.

Moderadora: Carmen Bohórquez (Venezuela)

Theotonio dos Santos (Brasil): Socialismo o fascismo: el nuevo carácter de la dependencia y el dilema latinoamericano; Claudio Katz (Argentina): América Latina en el nuevo contexto internacional; Beatriz Stolowicz (México): La reconfiguración del poder capitalista en América Latina: el terreno de disputa.

11:10 a.m. – 1:00 p.m.

Moderadora: Carmen Bohórquez (Venezuela)

Roberto Fernández Retamar (Cuba); Pedro Pablo Rodríguez (Cuba): El poema de 1810: José Martí ante las independencias latinoamericanas; Walter Martínez (Venezuela): Nuestras neuronas como campo de batalla.

Receso

3:00 p.m. – 5:50 p.m.

Debate con el público.

6:00 p.m.

Palabras de clausura a cargo de Pablo González Casanova.

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  • Carlos dijo:

    En mi opinión, es de gran importancia este tipo de conferencias y que se pueda realizar en todos los países de la región latinoamericana y del Caribe y sobre todo en México, Brasil y Argentina que son las naciones mas pobladas de la región

    El asunto es muy complejo pero nada imposible solo esta en comenzar a trabajar y en sembrar conciencia en cada nacion con la gran vision de una sola PATRIA.
    Para eso es necesario que surjan nuevos lideres, no olvidemos lo que dijo FIDEL UNA VEZ, “HACE FALTA UN MOTOR PEQUEñO QUE ECHE ANDAR A UN MOTOR GRANDE QUE NOS IMPULSE HACIA LA VICTORIA DEFINITIVA”
    Nuestra emancipación definitiva es un proceso que ya comenzó hace mas de 2 siglo, solo que no hemos terminado la tarea, porque en este dificil camino nos encontramos diversos y variados obstáculos, en mi opinión es muy necesario tener en cuenta los factores objetivos y subjetivos. en cada nación, con una mirada clara y precisa de lo que realmente queremos, sin concesiones ante la oligarquía burguesa y los círculos de poder económico de EE.UU y en la medida en que los diferentes gobiernos de la región tomen conciencia de desvincularse del dolar a corto plazo, como instrumento de hegemonía y de dominacion, podrán ser mas libres e independientes.
    las palabras claves son sacrificio, unidad, derechos humanos y movimientos progresistas.

    Saludos Cordiales
    Carlos

  • albita dijo:

    gracias por la relatoría, muy util para los que no pudimos participar del coloquio

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