Two Virgins

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Two Virgins. Foto: Javier Montenegro

No estamos en presencia, tal como se puede creer, de un encuentro fortuito, casual. La abuela y la niña no han venido, eventualmente, a humedecerse en la orilla de estas aguas. Algo que se observa en la paz del arroyo, que ya las conoce y que agradece sus presencias y que demuestra tal gratitud manteniéndose quieto y acariciando los cuerpos solo con leves ondulaciones, nada que pueda asustar ni a la criatura ni a la señora y nada que las haga revocar el pacto que han firmado.