Opinión  »

| +

Nadie sabe por qué llegó hasta allí, ni cómo. José María Heredia solo nos dice que se sentó en lo alto de la pirámide en el atardecer y que desde ese lugar contempló la ciudad abierta sobre el valle del Anáhuac, erizada de torres y campanarios coloniales que fueron levantados con las piedras de los templos toltecas. La voz melancólica del poeta adolescente –no había cumplido los 17 años- exploró entonces el misterio del tiempo efímero y de la vanidad humana.

Opinión  »

| +

Para matarte, hombre llama fuego, intentaron crear el frío eterno congregando los odios y los miedos, (Poema de Antonio Guerrero, Prisionero Político en Estados Unidos, al Che) »