Imprimir
Inicio »Especiales, Salud  »

“Cuando crezca, quiero ser tú”: Doctora y mamá en un mismo traje

Por: Armando Rodríguez Batista
| 12 |

Foto: Naturaleza Secreta.

El teléfono suena a las dos de la madrugada. Yohima lo agarra antes de que el timbre complete el primer ciclo. Del otro lado, una madre que acaba de perder a su hija. La niña había aprendido a esperar a que su mamá se durmiera para llamar a la doctora en secreto. “Y preguntarme qué otras cosas podía tomar para aliviar el dolor sin preocupar a su mamá”, recuerda Yohima. Esa llamada, la más difícil de su carrera, no la olvida.

Yohima Rubio Nerey es especialista en oncología y jefa del servicio de Oncopediatría del Hospital Infantil Sur de Santiago de Cuba, un centro regional que atiende las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo. Llegó casi por accidente, seducida por un profesor que se vestía de payaso para pasar visita, él se dio cuenta de que con ese disfraz lograba cosas en los niños que antes no lograba, un examen, una medicación… “Él vio en mí quizás la posibilidad de continuar su trabajo”, reflexiona.

No imaginaba entonces que su vida se debatiría en la frágil brecha entre ser madre y ser médico de niños. “No hay manera de cambiarse el atuendo y dejar de ser madre para empezar a ser médico”, confiesa. El límite se difumina a menudo, incluso, “resulta inevitable cuando los hijos nuestros se enferman, lo primero que uno piensa ¿será alguna enfermedad maligna?”. Es un trabajo muy difícil, “sin embargo, yo creo que sin mi familia no hubiera podido llevar este trabajo. Porque podemos estar teniendo un día de familia, incluso, puede ser el día de las madres, podemos estar haciendo actividades de familia y recibir la llamada de uno de mis pacientes o de sus padres porque mis pacientes tienen mi número de teléfono y constituye para mi familia como para mí una prioridad”.

Foto: Naturaleza Secreta.

Trabajar aquí, explica, “es muy complicado”. No solo por la enfermedad en sí —“el cáncer pediátrico es la primera causa de muerte en la infancia”— sino por todo lo que la rodea. “Nosotros, como cubanos al fin, tenemos apagones, resulta difícil elaborar los alimentos en casa, estamos agotados por el diario, el transporte es complejo”. Y luego llegan al hospital, y desde el largo pasillo los recibe un niño con un abrazo, devolviéndole el sentido a todo, “y entonces a pelear por ello”.

Pero pelear, en este rinconcito de Oriente, es un acto de ingeniería emocional y logística desgastante. “Hay dificultades con los medicamentos, por el bloqueo”, y lo dice con tal naturalidad que parece quebrar el cerco con su expresión. Yohima acota sin eufemismos: “hay medicamentos que son difíciles de adquirir o que son escasos. Hay otros que ni siquiera podemos adquirirlos porque la materia prima es de Estados Unidos”. Así, lo que debiera ser la primera línea de tratamiento, y los cuidados paliativos “no lo podemos aplicar”.

Las carencias se encadenan como una madeja asfixiante. El combustible no alcanza para los grupos electrógenos, y la sala de quimioterapia —que debe mantenerse hermética— se queda sin aire acondicionado. “Los niños que tienen quimioterapia puesta tienen calor”, describe. “Y aunque tú abras una ventana, no circula porque la sala es hermética”. Los refrigeradores que conservan los medicamentos peligran con cada corte eléctrico.

Luego está el traslado. “Desde Baracoa hasta aquí, desde San Luis hasta aquí, desde Guantánamo hasta aquí”. Los estudios de inmunohistoquímica hay que mandarlos a La Habana. Las tomografías, a Las Tunas: “Cuatro horas de camino por carreteras que no están en buen estado”. En una ocasión, tres pacientes salieron de madrugada, llegaron, y “hubo una caída del servicio eléctrico nacional que duró días. No se pudo realizar la prueba” y regresaron sin las imágenes. “No hay combustible”, reitera.

Foto: Naturaleza Secreta.

“Se pasa mucho miedo”, admite. “Miedo de no poder, de no estar a tiempo, perder más días… Nos atemoriza. Se pierde la efectividad del tratamiento”.
Pero Yohima no se queda en el lamento. Su voz se tensa, se vuelve precisa.

“Independientemente de todas las cosas difíciles que pasamos, como todo buen cubano, tenemos el latido cardíaco, los conocimientos. Y las emociones no necesitan combustibles, no necesitan petróleo para funcionar”.

Y entonces muestra con orgullo y alivio las paredes de su oficina. Equipada con lo necesario para pernoctar. Este espacio pequeño y cálido tiene algo que ningún bloqueo puede frustrar: una galería infantil. “Los niños, al llegar aquí, no querían cruzar el umbral de la puerta”, recuerda. Una compañera tuvo la idea de distraerlos con dibujos. “Se nos fueron acumulando y fuimos pegando los dibujos en la pared, algunos que no tenían color, los coloreábamos”. Los niños volvían y veían su obra, los motivaba y querían traer otro. “La idea es que vayan haciendo de este lugar un lugar de ellos, donde todo está bien, donde todo es seguro”.

Foto: Naturaleza Secreta.

También está la campana, idea en la que fueron pioneros en Cuba. Al final de la quimioterapia, el niño recorre el pasillo mientras las otras madres y los otros niños aplauden. Suena la campana. “Es increíble el efecto”, dice Yohima, y se le quiebra algo en la voz. “Nosotros vemos pasar imágenes por delante: cómo llegaron, cada cosa que pasaron, cada etapa… y llegaron hasta ese punto. Sabe bien”.

Recuerda entonces a una niña de tres años. La pequeña la sostuvo de la mano en su lecho final y le dijo: “Cuando yo sea grande, quiero ser tú”. Yohima le preguntó si quería ser médico. “No”, respondió la niña, “quiero ser tú”.

“Eso hace que aparquemos los temores”, dice Yohima, y el silencio que deja es más elocuente que cualquier denuncia. Porque el bloqueo no es solo una política. Es la madre que no puede estar con su hijo porque trabaja, es la abuela que cuida, es la electricidad que no llega, es el medicamento que no existe. Pero también es esta mujer que, cuando suena el teléfono un domingo, en medio del día de la madre, “se detiene el mundo”.

“No importa las papeletas que tenga por ganar o no”, sentencia. “Vamos con toda la fuerza a tratar de pelear sin hacerles daño.

“Y sí, perdemos a algunos niños pero también salvamos a muchos niños”. Nosotros vamos con toda la fuerza a tratar de pelear sin hacerles daño, sin ir más allá de lo que es permitido, sin exagerar, sin sobretratar cuando no hay criterio de hacerlo, le vamos con todo”.

“Tratamos de salvarlos de la enfermedad, y si eso no es posible, al menos que vivan con calidad, sin dolor. Y una cosa que siempre hacemos, independientemente de cualquier cosa, es acompañar”.

Foto: Naturaleza Secreta.

Foto: Naturaleza Secreta.

Foto: Naturaleza Secreta.

Foto: Naturaleza Secreta.

Foto: Naturaleza Secreta.

Foto: Naturaleza Secreta.

(Tomado de la página del autor en Facebook)

Se han publicado 12 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Oscar Mora U. dijo:

    Sin comentarios. Grandeza solo de cubanos. Gracias infinitas YOHIMA(s)

    • Cdmf1968 dijo:

      Si alguien necesita una explicación sobre que es la grandeza: envíele este articulo.

  • jpeykker dijo:

    Esto es algo que deberían de leer e interiorizar, todo aquellos, de los nuestros aquí, que claman por una intervención militar o justifican la agresión del enemigo del norte.

    • Erik dijo:

      La ignorancia y el vasallaje hacen parecer deshumanizados a los que claman el mal para nuestro pueblo. El bloqueo es sencillamente la respuesta de un imperio que ve esta obra florecer con pocos recursos y personal de la salud que desborda en heroísmo, por el solo mérito de hacer un bien social. Grandes nuestro personal de la salud. mis respetos

  • Dr Alberto dijo:

    Hermoso artículo que describe el día a día de nuestro ejército de batas blancas y más en este tema tan sensible como la oncopediatria, más alla de ideologías, políticas ect...., El bloqueo existe es real, que en ocasiones y no pocas nuestro bloqueo interno también pasa factura es verdad, pero ese impuesto desde fuera por tantos años daña, lesiona, asesina a nuestro pueblo y con este artículo más que elocuente creo que a nadie sea del color que sea, partido, ideología, sexo le quede alguna duda y trate de justificar está aberración.

  • Maria dijo:

    bendiciones para esos médicos que hacen lo posible e imporsible por salvar vidas inocentes

  • David dijo:

    Solo el amor engendra la maravilla

  • Jorge dijo:

    Qué emoción en cada palabra de este artículo, cuánta injusticia de ese imperio y su emperador abusador. Gracias Yohima, que humanidad la suya, para aprender.

  • Israelssp dijo:

    Desgarrador trabajo que demuestra dos polos opuestos, el PRIMERO: un pais, sus niños y familiares, junto a médicos con un sentido de lo propio y lo humano por encima de si mismo, que luchan contra una enfermedad que debiera tener prioridad de recursos para el mundo, y más si se trata de niños, EL SEGUNDO polo, un gobierno extranjero que comete genocidio contra un pequeño país, pobre, sin recursos, solo por tener una manera de pensar diferente, es algo que no tiene nombre, SIN PALABRAS. Historias como estás tienen que ser publicadas hasta en cansancio, unos la leerán otros no, pero vale la pena

  • mercedes dijo:

    Me emociona hasta las lágrimas, tanto amor a los niños y niñas, y dedicación infinita frente a una enfermedad que quizás se hubiera adelantado más en su cura si el mundo dedicara más recursos a la investigación y no a las bombas. Abajo el bloqueo asesino contra Cuba!

  • Odalis dijo:

    Que clase de historia que muestra la grandeza y heroicidad de nuestros profesionales y Pueblo.
    Esto lo voy a compartir.Esto es Cuba hoy y el eje.plo de AMOR que significa esta Isla del Caribe.
    Muchos son nuestros Héroes y Heroínas Anónimas cotidianos.!!

  • Odalis dijo:

    Que historia de Amor y heroicidad diaria .Que orgullo ser cubana y pertenecer a mi Pueblazo lleno de éstos heroes y heroínas que cada día se crecen y derrotan las dificultades que nos impone el Genocida Bloqueo y agresiones del Imperio yanqui.

Se han publicado 12 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también