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Yo creo en los jóvenes, porque cuando fui joven creyeron en mí

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Dr. C. Silvano Merced Len, rector de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Llegar a la Universidad de la Cultura Física y el Deporte en una fría jornada de intensas lluvias fue, más que un desafío, una oportunidad única para conversar con su rector, el Dr. C. Silvano Merced Len.

Su arribo a esta emblemática institución docente, hace cinco años, coincidió con uno de los momentos más complejos de la historia reciente: la pandemia de COVID‑19. Desde entonces, su gestión ha estado marcada por la preservación y modernización de la casa de altos estudios que forma a los protagonistas del movimiento deportivo nacional.

En medio de su habitual vorágine de trabajo y mientras presidía el tribunal de defensa de una tesis doctoral, el rector accedió a recibir a un equipo de Cubadebate. En la jornada por el Día del Educador, la conversación adquirió un matiz especial.

Frente a su escritorio, delineó la trascendencia de una misión que va mucho más allá de las medallas y los podios. Su labor, subrayó, constituye la base del sistema de enseñanza deportiva cubano, un pilar desde el cual se proyecta no solo el alto rendimiento, sino también la cultura física de toda la población.

La institución, heredera directa de la Escuela Superior de Educación Física fundada en 1961, posee un historial que habla por sí solo: el 91% de los campeones olímpicos cubanos son egresados suyos.

Rector, su universidad es reconocida por su alto nivel académico. Sin embargo, su nombre incluye la palabra “Ciencias”. ¿Cómo se equilibra, en la formación, la ciencia de la enseñanza con la práctica del entrenamiento de alto rendimiento?

—Existe una Comisión Nacional de Carrera. Aunque se origina en la universidad, está integrada por representantes de todas las facultades del país y funciona de manera sistemática. Ningún plan de estudios puede aprobarse sin pasar por ella. En estos momentos estamos culminando el proceso de autoevaluación del plan de estudios E.

“Entre enero y febrero realizaremos la reunión de la comisión, en la que se evaluará cómo ha sido la implementación del plan. En ese encuentro, al que asisten miembros de todas las facultades, se genera un debate profundo. La comisión decide, por ejemplo, si es necesario introducir una asignatura, realizar cambios o aplicar alguna modificación. Hay asignaturas que no pueden moverse porque forman parte del currículo base, mientras que otras, optativas y electivas, pueden ser definidas por cada universidad. Sin embargo, el tronco común de la carrera se regula a través de la Comisión Nacional de Carrera y no puede modificarse sin su aprobación.

“Además, la carrera está sujeta al proceso de evaluación de la Junta de Acreditación Nacional. Hoy contamos con varias carreras acreditadas, y la mayoría de las provincias posee la Licenciatura en Cultura Física en categoría de excelencia. Es un proceso que involucra a toda la universidad y contribuye a garantizar la calidad, pues quienes evalúan suelen ser profesores de la propia especialidad. De este modo se asegura la calidad, la uniformidad y una línea de formación coherente en todo el país.

Dr. C. Silvano Merced Len, rector de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

En un país con metas deportivas tan exigentes, ¿qué peso tiene realmente la categoría docente frente al prestigio que otorga haber formado a un medallista olímpico?

—Tenemos cuatro esferas de actuación: el entrenamiento deportivo, la cultura física terapéutica, la educación física y la recreación. Esas son las áreas para las cuales se forma un estudiante. En el pregrado contamos con la Licenciatura en Cultura Física y con el Técnico Superior Universitario como entrenador deportivo.

“En el posgrado ofrecemos cinco maestrías: Psicología Aplicada a la Actividad Física y el Deporte, Entrenamiento Deportivo para la Alta Competencia, Cultura Física Terapéutica, Gestión y Administración, y Educación Física, Recreación y Alto Rendimiento. Además, disponemos de un programa doctoral.

“¿Dónde se enfoca la ciencia? Desde el mismo ingreso del estudiante. Contamos con centros de estudio: uno de Psicología Aplicada, otro dedicado al Ajedrez (ISLA) y otro de Actividad Física y Promoción de Salud. Desde estos espacios, y mediante los grupos científicos estudiantiles en los departamentos, se articula el trabajo científico.

“Lo impulsamos a través del movimiento de alumnos ayudantes, los fórums científico‑estudiantiles y otras iniciativas que fortalecen la formación en ciencia e innovación. Los temas de tesis suelen vincularse a proyectos de investigación.

“Una vez graduado, el estudiante puede continuar con una maestría o un doctorado, y por esa vía se consolida su formación científica. La concepción de nuestra universidad, desde su creación, integra de manera esencial el aporte de la ciencia. Nuestro claustro cuenta con másteres, doctorandos y profesores vinculados a proyectos de investigación. Esa vocación se concreta en los propios proyectos y en eventos como la Convención Científica Internacional AFIDE o el evento UNAFID, de nuestra universidad.

“El 91 % de los campeones olímpicos y mundiales del país son egresados de nuestra institución, y el 100 % de los entrenadores de alto rendimiento en Cuba han sido estudiantes nuestros. Muchos han cursado maestrías, se han doctorado o han realizado especialidades. Ese es el camino de la ciencia. No es posible realizar un doctorado o una maestría sin estar vinculado a un proyecto de investigación que responda a problemáticas concretas.

Con facultades en todo el país, ¿existe un modelo pedagógico único o se adapta a las particularidades de cada territorio? ¿Cómo se garantiza una calidad uniforme de la enseñanza desde la capital hasta las zonas más apartadas?

—Nosotros somos el centro rector de la carrera de Cultura Física en el país, pero las facultades no están subordinadas administrativamente a nuestra universidad, sino a las universidades de cada provincia. Brevemente, en 1961 surge la Escuela Superior de Educación Física (ESEF). En 1971 adquiere rango de educación superior y en 1973 se transforma en el Instituto Superior de Cultura Física y, en 2009, adoptamos el nombre actual.

“Hasta 2016‑2017 contábamos con una red de facultades en todo el país que estaban subordinadas administrativamente a nuestra universidad. Sin embargo, con el proceso de integración universitaria, las facultades de Cultura Física pasaron a formar parte de las universidades locales en cada provincia. Desde entonces, nuestro rol es ejercer la rectoría metodológica. Presidimos la Comisión Nacional de Carrera.

En la institución que usted dirige se forman a los futuros profesores de educación física, entrenadores y profesionales de la recreación. Desde su experiencia, ¿cuál es la principal deficiencia que llega desde la base escolar y que su universidad debe corregir en los estudiantes de primer año?

—El principal problema que enfrentamos es que, durante mucho tiempo, esta carrera contó con exámenes de aptitud. En determinado momento se decidió eliminarlos, y muchas de las dificultades actuales están relacionadas con esa decisión. Formamos profesionales cuyo trabajo se desarrolla, esencialmente, al aire libre. Sin embargo, recibimos estudiantes con certificados médicos que indican que no pueden exponerse al sol o correr, lo cual resulta incompatible con la naturaleza de la carrera. Esa es la problemática fundamental.

“Otras dificultades están asociadas a la formación básica en ciencias. A veces necesitamos reforzar el trabajo de orientación vocacional. Lo hacemos, pero podríamos hacerlo mucho más, porque algunos estudiantes llegan con un conocimiento insuficiente sobre la carrera.

“Siempre les digo que la visión que a veces se tiene de la Licenciatura en Cultura Física no se corresponde con la realidad. Hay quien piensa que viene a jugar, y no es así”.

“Hemos logrado desmontar un mito: durante los últimos cuatro años —excepto el pasado— la carrera ha cubierto el 100 % de las plazas en primera opción. Otro indicador positivo es que recibimos más solicitudes de traslado hacia la carrera que solicitudes de salida. El tema principal, en algunos casos, es la motivación inicial. No es la mayoría, pero ocurre. En la enseñanza media, el problema radica en la percepción que se tiene de la carrera. Es una formación eminentemente práctica: atletismo, pesas, judo… muchas actividades se realizan al aire libre. Si vas a ser profesor o entrenador, debes poder ejecutarlas.

Existen también aspectos más generales, como los hábitos de estudio. El cambio más significativo al llegar a la universidad es la modalidad de estudio. El problema no es que la universidad sea imposible, sino que el salto desde el preuniversitario es muy brusco. Aquí el contenido es más abierto, el estudiante debe autogestionarse mucho más, y ahí suelen presentarse los principales tropiezos.

Más allá de las certificaciones, ¿en qué indicadores concretos —investigaciones publicadas, proyectos internacionales, innovaciones aplicadas— se nota esa excelencia en el día a día?

—La universidad se evalúa mediante el sistema de la Junta de Acreditación Nacional, que analiza instituciones, programas de pregrado, posgrado y especialidades. De nuestras cinco maestrías, cuatro están acreditadas con la categoría de excelencia y la quinta (Entrenamiento Deportivo) se encuentra en proceso, cuyo resultado esperamos próximamente.

“El programa doctoral ostenta la categoría de excelencia desde 2023. La carrera también está evaluada de excelencia y la institución se encuentra certificada. Nuestra próxima evaluación será en 2027, y aspiramos a alcanzar la excelencia institucional, trabajando con fuerza en la sostenibilidad económica.

“¿En qué se sustenta esa excelencia? En primer lugar, en el impacto social del pregrado y el posgrado. Se refleja en publicaciones que responden a problemas concretos, en la visibilidad internacional y en los convenios de intercambio académico. También se evidencia en el vínculo con proyectos sociales como “Soñar en Azul” (con niños del espectro autista), “Vive Más” (promoción de salud en hogares de ancianos) y “Soñando en Capablanca” para el aprendizaje del ajedrez,  “Moviendo la Habana” (juegos tradicionales), entre otros.

“Existe además un fuerte vínculo con la comunidad: participamos en tareas como la fumigación y apadrinamos un consultorio médico. En el ámbito deportivo, contamos con 38 estudiantes en la tarea “Educando por Amor”, supliendo el déficit de maestros. Muchos entrenadores y atletas de alto nivel son egresados o cursan posgrados en nuestra institución, como los campeones olímpicos Luis Orta (lucha grecorromana) o la judoca Idalis Ortiz, lo cual genera un impacto significativo.

“Asimismo, se aprecia en la producción científica: profesores y doctorandos publican en revistas de alto nivel, y hemos tenido tesis defendidas que incluyen artículos científicos elaborados por los propios estudiantes. Ese es un indicador esencial de la calidad académica.

La colaboración internacional es un pilar. En esos intercambios, ¿qué es lo que más buscan aprender de otros sistemas y qué es lo que más valoran la parte extranjera de la pedagogía deportiva cubana?

—Lo primero es el reconocimiento del deporte cubano. Esa es nuestra carta de presentación. El prestigio del deporte nacional y de nuestra universidad —con 52 años de historia y más de 100 000 graduados, entre ellos más de 3 000 internacionales— abre puertas. Existe un reconocimiento claro a la formación cubana.

“Nosotros buscamos un beneficio mutuo: intercambio de estudiantes y profesores en ambos sentidos, programas de posgrado conjuntos, estancias académicas para actualizarnos en tecnologías, y proyectos de investigación que nos permitan acceder a financiamiento o equipamiento.

“También ofrecemos nuestros posgrados: actualmente tenemos estudiantes de Laos, México, Lesotho, Saints Kitts y Nevis, y Colombia cursando la carrera o realizando pasantías. Contamos con grupos de doctorandos en Ecuador y próximamente en Perú. En total, mantenemos más de 160 convenios de colaboración.

“Quisiera destacar tres aspectos de nuestra internacionalización. Primero, la membresía en organizaciones como la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado (AUIP), la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), la Alianza Mundial de Educación Física (con sede en China) y la Red de Actividad Física de las Américas (RAFAPANA), cuya reunión anual celebraremos aquí el próximo año.

Segundo, la alianza con la empresa YIMI Educación, que impulsa intercambios con universidades chinas como la Universidad de Deportes de Shandong, Beijing y Shanghai.

Tercero, somos sede de una de las tres Academias Internacionales de Levantamiento de Pesas aprobadas en el mundo (las otras están en Bulgaria y China). La nuestra ya está lista y en febrero iniciará su primer curso online. Es un logro conjunto con la Federación Cubana de Pesas.

Mirando los desafíos actuales del deporte cubano, ¿cuáles son los valores que todo graduado de esta universidad debe llevar implícitos en su ejercicio profesional?

—Lo primero es la responsabilidad. Siempre inculcamos el compañerismo, la honestidad, la lealtad y el antiimperialismo. Muchas de las limitaciones que enfrentamos provienen del bloqueo; incluso hemos tenido dificultades para recibir transferencias bancarias.

“Un graduado de Cultura Física debe ser, además, una persona sensible. Trabajamos con seres humanos: adultos mayores, niños, personas con discapacidad. Debe ser honesto, porque un error puede afectar la salud. Tiene que amar la profesión, que exige mucho sacrificio y actividades incluso los fines de semana. Y debe tener plena conciencia de lo que representa su labor.

Entonces, ¿forman entrenadores deportivos o educadores?

—No se puede concebir la formación sin una vocación de educador. Un entrenador deportivo es, ante todo, un educador. Pongo un ejemplo: si un atleta le pregunta al entrenador si puede faltar a un entrenamiento, beber alcohol o salir de fiesta, y el entrenador responde que sí a todo, después no puede exigir resultados. El entrenador educa en la conducta, la actitud y los valores. Transmite honestidad, disciplina y rigor. Cumple una función esencialmente educativa.

Nosotros no solo formamos entrenadores; formamos educadores. Es una labor difícil, compleja y retadora, más en estos tiempos, pero también profundamente hermosa.

“Mi mayor alegría llega en las graduaciones, cuando los muchachos reciben sus títulos y vienen a dar las gracias, a tomarse una foto. Eso no tiene precio. Ayer fue el cumpleaños de René Navarro, el comentarista deportivo, y él decía en una entrevista que esta siempre será su universidad, que fue alumno, instructor y profesor aquí. Eso emociona. Uno siempre agradece.

Para terminar, en el contexto del Día del Educador y mirando los desafíos actuales del deporte cubano, ¿qué significa para usted dirigir esta institución académica?

—Es un reto diario, asumido con mucho compromiso, sobre todo de cara al 2026, año del centenario del Comandante en Jefe. Lo asumo con la convicción de ser fidelista. Es lo menos que podemos hacer.

“La única manera de sostener el inmenso desafío de dirigir en medio de tantas complejidades es el alto compromiso. Todo lo que ocurre en la sociedad se refleja aquí: el transporte, la alimentación, el costo de la vida. A mí me gusta servir a las personas, trabajar para que estén felices y para transformar realidades. Es un reto que asumo con alegría y convicción.

“Siempre les digo a los trabajadores: todos aquí podríamos tener mejores ofertas laborales en otro lugar. No trabajamos por dinero, sino por la convicción de ser educadores, por ayudar a transformar. Eso pesa todos los días. La situación es difícil, pero debemos seguir adelante por el compromiso que tenemos.

“A uno le alegra caminar por la universidad y ver a los muchachos en el parque, en las actividades, riéndose. Esa es la universidad real, muy distinta a la que a veces se muestra desde fuera. El reto es cambiar, cada día, un pedacito del problema. Si todos hacemos eso, avanzaremos mucho.

“Yo creo en los jóvenes, porque cuando fui joven creyeron en mí. Me gusta buscar soluciones para ellos. Nadie puede trabajar en educación si no tiene vocación de servir.

“Ver los resultados —como una persona que, a pesar de las adversidades, termina su doctorado, o presidir un tribunal de grado— es profundamente gratificante. Si las personas, con mil problemas, siguen luchando, a nosotros nos corresponde seguir luchando también por formar mejores profesionales.

“Ese es mi mayor reto y mi mayor alegría: estar aquí, aportando al país todos los días.

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  • Richard dijo:

    Hombre de carne y hueso. Patriota puro y probado.

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Frank Martínez Rivero

Frank Martínez Rivero

Periodista de Cubadebate. Graduado en el 2010 de Comunicación Social en la Universidad de La Habana.

Enrique González Díaz (Enro)

Enrique González Díaz (Enro)

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en el Periódico Juventud Rebelde (2020-2022) Graduado en Ingeniería Aeronáutica. Obstenta varios premios y reconocimientos por su obra fotográfica. En Twitter: @Enro_GD

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