Sala-Teatro José Joaquín Palma, un exponente del Patrimonio Bayamés

Foto del Archivo Histórico Provincial de Granma.
Esta semana, Espacios de Ciudad, les propone visitar un exponente del patrimonio bayamés: la Sala-Teatro Jose Joaquín Palma, emblema del siglo XVIII en Bayamo y testimonio vivo de la historia y el patrimonio cubano.
Originalmente concebida como iglesia y una de las pocas construcciones que sobrevivieron a la quema de 1869, esta edificación ha transformado su función a lo largo del tiempo, manteniendo intactos sus valores históricos, artísticos y sociales. Gracias a la restauración del arquitecto Walter Betancourt Fernández, hoy es un ejemplo único de armonía entre los elementos coloniales y modernos, reflejando la identidad cultural y urbana de las ciudades patrimoniales cubanas.
Un bien cultural inmueble es aquel que no puede ser trasladado de un lugar a otro sin alterar en algún modo su forma o sustancia, concepto del cual deriva el de construcción que alude a toda obra arquitectónica, ingenieril o escultórica construida, clasificándose por su uso original como civil, doméstica, militar, industrial, religiosa y ornamental-conmemorativa. Su carácter patrimonial está dado por su autenticidad y la integridad de los atributos en los que se sustentan sus valores, los cuales pueden ser de tipo histórico, artístico, científico, ambiental y social.
La ciudad de Bayamo conserva junto a edificaciones de estilo Ecléctico, Art Decó, Racionalista y contemporáneo, exponentes de la época colonial, destacando aquellas que sobrevivieron a la gloriosa quema del 12 de enero de 1869, muchas de las cuales han modificado la función social con las que se originaron. Dentro del entramado urbano llama la atención, debido a sus cualidades estéticas, la Sala Teatro José Joaquín Palma, inmueble del siglo XVIII concebido originalmente como institución religiosa.
Trasladada desde su asiento primitivo por el alcalde Juan de Estrada Tovar se instala la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz, constituyendo la última de las doce iglesias levantadas en la villa. Tras la quema de la ciudad ofició como Parroquial Mayor hasta 1919, año en el que se reconstruye la Iglesia San Salvador. Al ser una de las pocas edificaciones que se mantuvieron en pie ante la tea incendiaria, testigo de tan memorable acontecimiento, posee un alto valor histórico, sustentado, también, con su devenir eclesiástico.
Luego de ser estación de bomberos, almacén de tabacos y mantenerse por largo tiempo tras la penumbra del abandono, se decide transformar en teatro. La remodelación es asumida por Walter Betancourt Fernández (1932- 1978), destacado arquitecto norteamericano que desarrolló en el Oriente de la Isla importantes obras que constituyen referentes de la arquitectura postmoderna. Su valor artístico radica en la habilidad e ingenio de Walter Betancourt para mantener los antiguos elementos del templo e incorporar armónicamente otros nuevos. Las fachadas lisas, los arcos pétreos de medio punto, el techo de alfarje con cubierta de tejas criollas y las portadas de estilo neoclásico fueron conservados, encontrando soluciones estructurales y de diseño que permitieron añadir ladrillos a cara vista, decoraciones con motivos geométricos, balcones voladizos con pies derechos y celosías que enriquecen su imagen, lográndose una armonía entre las formas que lo convierten en un exponente único.
Este inmueble destaca, además, como expresión de la época en la que surgió, transmitiendo el espíritu de una sociedad de fuertes creencias religiosas, pero también, de un digno reconocimiento por su cultura y educación. A sus pies se encuentra la Plaza de La Luz y muy cerca la barranca del mismo nombre, sitio por donde entró la tropa liderada por Pedro Figueredo el 18 de octubre de 1868.
Desde su inauguración en 1980 como sala-teatro, ha contribuido al desarrollo cultural de los ciudadanos siendo escenario de diversas representaciones. Es hoy, la Sala-Teatro José Joaquín Palma un exponente de altos valores patrimoniales, cuya perfecta comunión de elementos arquitectónicos antiguos y modernos, le dotan de personalidad propia. Reconocido por muchos como uno de los máximos representantes del naturalismo orgánico, Walter Betancourt le añadió a la otrora iglesia de La Luz elementos que enaltecieron una arquitectura cubana de influencia morisca y resaltó los valores de un inmueble de una historia que data del Siglo de las Luces.



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Por lo menos algo se salvó de la destrcción total. En mi infancia vi como el deterioro fue dejando a Bayamo de las casas coloniales. Se salvó la ventana de Luz Vazquez pero no la casa de Don Tomás Estrada Palma, inmueble que en 1969 mantenía su forma original y conservaba sus muebles. Tengo referencias de que se sigue la arquitectura originaria de la vieja y hermosa ciudad.
La casa que usted refiere, fue rescatada con todo su esplendor arquitectónico original, en ella radica el Obispado de la provincia Granma.
Buenas tardes. Es una lastima que una buena parte de la población bayamesa, no conozca la bella historia de la Sala Teatro José Joaquin Palma, pero hoy se ha revindicado, mediante este artículo fantastico. Felicitaciones al periodista, por resumir en tan breve espacio, tres siglos de permanencia entre las calles Carlos Manuel de Céspdes y Maximo Gomez Baez, y que ademas lleva el nombre del gran José Joaquín Palma, hijo ilustrer de nuestra hermosa ciudad de Baya
Existe un libro llamado "Estampas de Bayamo", publicado en la decada de los 80, que recomiendo leer, a quien quiera conocer a la ciudad Monumento Nacional, declarada como tal en 1936.
Vivi toda su reconstruccion, pues mi aula de 3ro y 4to grado de mi semiinternado Carlos Manuel de Cespedez (antes escuela primaria Adriana del Castillo) quedaban pared con pared,a veces el polvo de la construccion se sentia a pesar de las aulas ventiladas. En sus alrededores se filmo la aventura "El mambisito" los chicos hicimos extras, a unos 10 metros esta "La Ventana de Luz Vasquez" donde se entono "La bayamesa".
Alli vi actuar por ultima vez a "Los Dadas" en una noche memorable cantando Victor Valdez (Vitico) antes de irse a formar parte de NG la Banda, la original tocando y cantando las congas.
Tuve la oportunidad cuando era estudiante de arquitectura, de visitar la obra de Wálter Betancourt, un excelente Arquitecto y Artista, Bayamo fue uno de los puntos de interés del recorrido. La obra de Betancourt enaltecer la cultural de la Revolución de esos años, dejandolo una profunda huella de integración y rescate de código históricos y contemporánea. Felicidades a ustedes por traernos al presente la historia de esta edificación.