El reparto en Cuba: ¿Innovación cultural o crisis de identidad?

Imagen generada con IA usando ChatGPT
En los barrios de La Habana, el reparto no suena: resuena. Es un latido que vibra en las guaguas abarrotadas, en las colas interminables de las panaderías. Lo describen como un fenómeno musical, pero se ha convertido en un ritual social.
Inicialmente, arraigó en comunidades humildes, como un código cifrado de resistencia. Funcionaba como un símbolo identitario para estos grupos. No obstante, hoy su alcance es más amplio: incluso profesionales de alto nivel —vivan o no en zonas marginadas— no solo lo consumen en fiestas, sino que adoptan rasgos lingüísticos de esta expresión como señas de identidad, adaptándolos según el entorno social en que se desenvuelven.
La batalla cultural: ¿prohibir o entender?
En una entrevista con la musicóloga y directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC), Lea Cárdenas, la especialista explicó que el fenómeno del reparto en Cuba comenzó a moldearse como parte de la música urbana a finales de los años 90 y principios de los 2000, evolucionando directamente de influencias como el reguetón que llegaba desde Centroamérica, especialmente de Puerto Rico y Panamá.
“En sus comienzos, el reguetón cubano se limitaba a imitar los patrones extranjeros, con bases electrónicas simples y letras repetitivas. Artistas pioneros, como Candyman, tomaron este estilo y lo adaptaron a su contexto local, pero era aún una versión bastante básica y poco distinguida del género”.
Con el paso de los años, especialmente a mediados de la década del 2000, el reguetón cubano comenzó a integrarse con elementos de la música tradicional cubana, lo que marcó un punto de inflexión en su evolución. Así surgieron variantes híbridas como el timbatón y el cubatón, que incorporaban la riqueza instrumental y rítmica de géneros como la timba y la salsa. Esta fusión no solo enriqueció la sonoridad del reguetón, sino que lo diferenció del reguetón extranjero al incluir instrumentos como tumbadoras, timbales, metales y bajos acústicos.
Dentro de este panorama, el reparto emergió como una rama específica y original de la música urbana cubana. A partir de composiciones como “Bajanda” de Chocolate MC, se consolidó el estilo único del reparto, caracterizado por una estructura extremadamente polirrítmica que combina la clave típica del reguetón con la clave de la rumba cubana. Además, el reparto adoptó un lenguaje urbano y callejero, con modismos y referencias específicas al contexto social cubano, lo que lo hizo muy popular a nivel local.
Así el reparto evolucionó para incluir una instrumentación más compleja y una mayor integración de elementos de otros géneros cubanos. Dicha evolución lo posicionó como una de las expresiones musicales más distintivas y culturalmente relevantes dentro de la música urbana en Cuba. Su riqueza rítmica y autenticidad lo convierten en un reflejo de la identidad popular, aunque su expansión internacional ha enfrentado desafíos debido a su fuerte arraigo local y sus modismos lingüísticos.
Ritmos y realidades: Una mirada crítica
La musicóloga Xiomara Pedroso Gómez lo advirtió en el artículo “Consumo musical y escucha crítica: Del reparto al universo musical cubano”, publicado en Cubadebate: El reparto normalizó un lenguaje que desafía los cánones morales, pero también los hizo visibles. Las letras —crudas, sexualizadas, a veces violentas— no son solo provocación: son el reflejo de una sociedad donde la lucha diaria está en cada verso.
“¿Cómo criticar que hablen de sexo o dinero si eso es lo que falta en casa?”, cuestiona una madre soltera en Arroyo Naranjo.
“Lo preocupante es que su ascenso y extensión en el gusto y consumo musical, sobre todo entre los segmentos más jóvenes, ha normalizado ese tipo de discurso, al punto que, sin rubor ni recato, se desplazan por las calles, con bocinas que espetan estribillos y coros prosaicos como si de flores se tratara”, explicaba Pedroso Gómez.
En el mismo artículo, uno de los foristas alertaba que la expansión de la música urbana en Cuba responde a múltiples factores interconectados. En primer lugar, su popularización está ligada a dinámicas comerciales que priorizan géneros con alta demanda masiva. El reparto, al reflejar realidades de sectores marginados, encuentra un mercado cautivo en amplios segmentos poblacionales que se identifican con sus códigos y mensajes. Su éxito no es casual: responde a una lógica de consumo donde lo que vende es lo que se promueve.
Si de cifras se trata...
Un esfuerzo colaborativo basado en estudios y análisis previos realizados por dos destacados grupos del Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC), los cuales se enfocan en el Consumo Cultural y en las Industrias Culturales y Creativas, arrojaron los siguientes datos:
- Preferencias musicales por edades: Más del 90% de los menores de 18 años prefieren el reguetón, según el estudio nacional de consumo cultural de 2023.
- No hay diferencias significativas entre jóvenes de áreas urbanas y rurales en la preferencia por el reguetón.
- Impacto de la música urbana latina en las plataformas digitales: En 2017, las reproducciones en Spotify de música urbana latina crecieron un 119% respecto al 2014.
- En 2023, artistas como Bad Bunny, Karol G y Anuel AA alcanzaron 8.96 mil millones de visualizaciones en YouTube.
- Ingresos y ventas del género: En 2019, la música urbana latina representó el 34% de las ventas globales por streaming, equivalentes a 3.026 millones de dólares.
- Las giras de artistas como Daddy Yankee y Bad Bunny generaron 347 millones de dólares en 2023.
- Proyección social en redes digitales: Los exponentes del reparto superan ampliamente a artistas de otros géneros en número de seguidores en plataformas como YouTube e Instagram.
- El storytelling y los retos (challenges) son estrategias clave que viralizan canciones y crean comunidades entre los seguidores.
Instituciones estatales y reparto: ¿hacia dónde van los caminos?
Un segundo aspecto clave es el rol de las instituciones culturales. Paradójicamente, este género -que muchos consideran ajeno a los valores oficiales- ha recibido amplia difusión en medios públicos y programas comunitarios durante tres décadas. Un ejemplo claro son muchos de los videoclips que se proyectan en Los Lucas.
Esta exposición prolongada ha creado generaciones enteras cuyo imaginario musical se ha formado casi exclusivamente con estos ritmos, limitando su acceso y apreciación de otras expresiones artísticas. Esta situación contrasta con el deterioro de teatros y casas de cultura, que languidecen ante la prioridad dada a espectáculos masivos de dudoso valor artístico.
Un género nacido en los márgenes hoy suena en Los Lucas. El reparto, como antes la rumba o el son, fue marginal hasta que el mercado lo hizo rentable.
El problema fundamental radica en la confusión entre cultura y entretenimiento. Cuando las actividades culturales se reducen a mera diversión, desprovistas de contenido formativo, se pierde la esencia educativa del arte. La verdadera cultura debe fomentar principios éticos, pensamiento crítico y crecimiento personal, no solo gratificación inmediata.
El desafío actual está en reconstruir un modelo cultural que combine acceso popular con calidad artística, sin caer ni en el mercantilismo ni en el populismo estético.
No es casual, entonces, que los usuarios compararan el reparto con un síntoma. Sus letras hablan de pobreza, pero también de agency:
“Es la única forma de decir ‘aquí estoy’ sin pedir permiso”, argumenta un rapero de Alamar.
Sin embargo, en plataformas digitales, artistas como El Micha u Osdalgia insisten en marcar diferencias: “No somos reguetón; somos Cuba hecha música”. La batalla, otra vez, es cultural: evitar que el género se convierta en un producto más del show latino.
Por tanto, no se trata de satanizar, sino de contextualizar. El reparto exhuma las heridas de una Cuba que lucha por definirse.
EL TALLER SOBRE MÚSICA URBANA de ayer analizó las dificultades para la circulación de la música popular cubana y lo que eso significa para el país de bailadores que somos. La urgencia de encontrar otras maneras de hacer acaparó el consenso.#CubaEsCulturahttps://t.co/gMezOnVa4E
— Fernando León Jacomino (@PQMeLoQuitas) April 7, 2025
Por su parte, el viceministro de Cultura, Fernando León Jacomino, destacó que la tradición musical cubana tiene una fortaleza inherente que le permite no solo asimilar influencias como el reguetón y el reparto, sino también crecer y fortalecerse gracias a la energía y creatividad de las nuevas generaciones.
Esto no solo enriquece a la música cubana, sino que también la posiciona mejor para su exportación y circulación internacional, contribuyendo a una mayor singularidad y diferenciación de estos géneros.
Asimismo afirmó en cuanto a la integración de diferentes estilos musicales, se han observado experiencias positivas, como en el Festival de Josone, donde se logró una convivencia entre agrupaciones jóvenes de reparto y figuras tradicionales como la Original de Manzanillo, el Jazz, Van Van y otros artistas consagrados.
El reparto, el trap o el reguetón no son el problema en sí mismos; son más bien reflejos de realidades sociales complejas. Su contenido no debe verse como una falta de valores, sino como consecuencia de problemas más profundos: el aumento de la pobreza, la falta de oportunidades y el desgaste emocional que debilita los cimientos éticos de una sociedad.
Las letras de las canciones representan la manifestación de contextos colectivos, que demandan estudios exhaustivos y pluridisciplinarios para esclarecer tanto el entorno actual como los futuros culturales que se construyen para el país.
Al igual que la rumba, el guaguancó, la guaracha y hasta el son —géneros que en sus orígenes fueron marginados y rechazados por las élites, por surgir de los solares y el pueblo humilde—, el reparto sigue hoy ese mismo camino, pero en un contexto complejo y diferente. Esa es la lucha que hoy debemos continuar: reivindicar el reparto con rigor académico y profundidad artística, para que no sea tergiversado ni apropiado por discursos ajenos a sus raíces.
La batalla es cultural, y se gana con conocimiento, no con concesiones.
Lo alertaba otro de los lectores de Cubadebate en un comentario a los artículos publicados del tema: “El ser humano siempre buscará gratificación emocional; pero cuando la segunda guagua o almendrón lo deja a ocho cuadras de la sala Avellaneda del Teatro Nacional, cuando el trap retumba desde las bocinas de la panadería y la bodega del barrio, queda claro que el acceso a la cultura no es igual para todos”.
No se trata de satanizar los géneros urbanos, sino de reconocer que son síntoma de una desigualdad mucho más profunda: la que limita opciones y condiciona los imaginarios.
La verdadera batalla cultural no está en prohibir ritmos, sino en garantizar que el arte elevado no sea privilegio de unos pocos, ni el arte popular sea el único consuelo posible.
El viceministro explicó que la institución tiene el compromiso de trabajar con todo el ecosistema cultural cubano, buscando formas para que todas las expresiones artísticas encuentren un espacio donde puedan contribuir al disfrute y al enriquecimiento espiritual del pueblo. Su función no es excluir a unos y favorecer a otros, sino garantizar un equilibrio. Al mismo tiempo, la institución también tiene un rol de orden público: debe moderar y balancear.
Agradezco a los músicos y otros artistas, especialistas y cuadros su participación en el fructífero intercambio que sostuvimos hoy en el Mincult para debatir cuestiones asociadas a la promoción y circulación de la música popular en Cuba, especialmente del género urbano. Muy útil. pic.twitter.com/eQLjHdUC5R
— Alpidio Alonso Grau (@AlpidioAlonsoG) April 6, 2025
La isla vive una tensión entre “lo que fue y lo que pudo ser”. El reparto, con sus contradicciones, es parte de esa narrativa. La solución, quizás, esté en lo que una anciana rumbera me dijo en Jesús María: “La cultura no se decreta; se vive. Y a veces, se sobrevive”.
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La discusión no es musical es ética
Debemos decidir que queremos
La ética y los valores que difunden, representan, expresan intensamente los cultivadores de lo más viral de eso que llaman regueton, reparto, donde es el dinero el que vale, y las mujeres son cualquier cosa menos seres humanos. Esa cultura del desman o la que nos enseñaron nuestros padres, la de Martí en las Cartas a María Mantilla. Pregunténse los defensores de tales productos que quieren para su familia, para sus hijas, para su casa.
No estamos en un dilema musical. Estamos en un dilema estratégico.
La discusión es el porqué se quiere legitimar a toda costa desde las instituciones?, cual es el própósito de todo este proceso?
Este es lo "raro" de todo esto,,,,
En mi opinión y con todo el respeto que se merece esta página que dicho sea es medida de confianza gubernamental para mi ,artículos como este adornan la TOLERANCIA A LO MAL HECHO en que estamos callendo,es tanta la audiencia que tiene este tipo de música entre una juventud y no tan juventud mal formada que no queda de otra que tolerarlo aún a sabiendo de que muchas veces son letras de mal y grosero contenido Lamentablemente se asocian a indisciplinas sociales como escándalos, peleas ,música alta en cualquier lugar ,vestuario inapropiado y como si fuera poco una juventud que le dedica más tiempo a aprender pasillos y estribillos que a estudiar. El reparto no debe prohibirse pero si se debe cuestionar su mala expresión y disciplinar todas las malas tendencias que muchas veces lo cortejan
Oí un reparto con versos de Lorca, que se entiende lo que se dice y bajito sin molestar a nadie, aquello es una maravilla. Búsquenlo.
Y si quieren hablar de música pues cito a unos ilustres españoles.
"No se valoran ya los instrumentos, ya no se hace música en directo, el sonido está lleno de efectos, han cambiado todos los conceptos, la canción ya no se siente, ahora lo hacen todo por ordenador y suena automáticamente. Y aunque canten como cacatúas, el Autotune ayuda, la voz ya no suena pura, solo hace falta tener flow, no necesitan ni partituras, tampoco literatura, solo una base bien dura, para que se muevan bien las cinturas"
"No soy partidario de esa música fácil, esa que hacen sin ningún sacrificio, entre samples y plaback nos están pervirtiendo el oficio, prefiero escuchar algo que me haga pensar, que se note una composición, que haya un poco de elaboración y que no tenga frases vacías, que se busque armonía, que se investiguen acordes (...) es que si me dan a elegir, entre algunos artistas yo escojo el que no pega el ojo buscando en el piano, probando otros tonos, buscando intervalos del que elige arte antes que cartera" La chirichota.
Reparto es igual a vulgaridad y una manifestación del deterioro de valores, el mundo esta cambiando y el cambio es a peor no necesariamente debe ser a mejor
Si ahora dicen q el reparto es el reflejo de nuestra sociedad y lo q la mayoría prefiere escuchar entonces estamos más mal de lo q yo pensaba.
Que triste
Hola. Creo que no es el hecho de "ser importado" o "de afuera" lo que pone en crisis la identidad nacional, sí, la relación de contenido textual. La música puede ser un aporte su no tiene que ver con el país que la recibe, siempre que sea se calidad. Ya el texto, en el cual si es mediocre, y no la factura musical, es un peligro pues es la música el vehículo del mensaje. Precisamente las letras son mediocres, y portadoras (como en las series televisivas) de valores contrarios a la riquísima cultura cubana, además la tierra de José Martí.
A ver he leído no todos, pero si muchos comentarios, conclusiones, el reparto no es otra cosa que la secuela de un sistema educativo mal formado, a través de décadas, usted coge a un niño de 10, 12, 14 años, lo envía becado, un carácter en formación, fuera de la familia y ahí usted obtiene una pérdida de valores, su formación no se identifica con los valores y aspiraciones de su familia, no sé puede generalizar este criterio pero si durante mucho tiempo el molde lo que hoy recogemos, en fin barrabazadas del sistema.....ahora lo quieren reconocer y además empezar a sacarle dólares, revivir este país en todas sus áreas va costar tiempo, trabajo, generaciones y sueños, todo por una obsesión de controlar lo natural el desarrollo natural y pleno de una sociedad y llevarla a extremos donde lo normal, lo cierto se desconoce, pero si llevar guayabera....
No le da nos buena cobertura a todos los excelentes eventos de buena música nacionales y le estamos haciendo un tremendo coro al producto cubano nacido de tanta invasión cultural foránea!
La música cubana es lo suficientemente rica y variada como para estar dándole tanto bombo y platillo a la chavacaneria!
Este topico esta muy ok , pero es la representacion de la vida nacional cubana , es la declaracion de el dia a dia , de la representacion de los niveles sociales de una sociedad en declive.
es logico de que tiene que existir niveles sociales , quizas aqui entre en contradicciones para otros, no para mi , sabiendo de que siempre han existido yexisten niveles sociales , educacion y cultura segun su origen como ciudadano y direccion a tomar en la sociedad que vives u donde o a donde la sociedad te lleve u te dejes llevar por conveniencias u obligacion si es el caso
Pero pienso de que hay que ponerle un paro a esto, los ritmos enagenados salen de sociedads enegenadas, reprimidas , y para mi , en cuba , siendo cuba, veo que con el paso del tiempo devido a los sucesos economicos -sociales es que se ha tomado este ritmo , este tipo de expresion cultural como buscando una salvacion , una liberasion del individuo donde este desea de decir a su modo y vivencia cotidiana lo que desea o mas bien necesita decir para respirar para sentirse a su airecomo se dice en cuba , sabiendo u no de que este tipo de cuktura viene de la marginalidad
La marginaldad de paises donde se sabe su vida , de donde el hombre-mujer se encanta imaginandose de como llegar a esr una estrella social y salir del aficio socio -economico en que esta atrapado.
Por lo tanto este genero musical llamado El Reparto es la representacion del diaro vivir de una capa social en cuba , que a su vez arrastra a otras que son endebles
Si los lios economicos y sociles se resuelven de veras , si se da de veras paso a mejorar la educacion y cultura en todo su sentido y aristas , si se deje de marginal a tantas gentes que se viven y desviven en desear ser , entonces ese llamado Reparto cambia ara bien
Si de Reparto de habla, recordemos de que el vedado y demas municipios son Repartos , ah, pero de alcurnia desde siempre, pero para hoy por lo que se ve estan en riesgos de la marginalidad , de el poder de ese Reparto.
Ademas esimportante acabar con ese pensar porque ese joven vija a vivir al exterior y se ve y encuentra aun mas atrapado en ese reparto porque ese Reparto solo le ofrecio marginalidad 100%
Que viva la buena educacion y cultura Cubana!
Si es el reparto el futuro "cultural" del país: la involución de todos los valores por los que se lleva tantos años luchando se hará realidad. No es prohibir: es mostrar que ofenderse, demeritar, odiar y el resto de los componentes del reparto no pueden ser opción de convivencia y en eso todos los que aún contamos con más de 2 neuronas tenemos el deber imponernos, de lo contrario en unos años no seremos ni siquiera personas.
Muy triste y lamentable ir en un carro de transporte público y escuchar puras obscenidades. Pero en tu barrio a todo voz, o en locales públicos. Pero más lamentable en el programa Lucas, dónde una letra hace mención que no están para p...y desnudos en la cama. Y hasta etcétera. Por favor cordura a los que deben supervisar los programas antes de salir al aire y hacerlos públicos. Ya se nos está yendo la cordura. Igual escenas que son puramente de sexo en la televisión. Tríos, etc. Hay niños y adolescentes viendo la televisión.
El problemas de estos fenómenos culturales, no debemos verlo solo desde la arista del ritmo o la letra, es que ademas incitan y lo logran muy bien, a una forma de vida marginal y machista, esta música, música al fin y al cabo, surte en las masas los mismos efectos que otra cualquiera, si bien la nueva trova influyó en el comportamiento de una generación, el reguetón y el reparto, hoy por hoy están definiendo el modo de vida de otra generación, solo basta observar entre otras cosas, que hoy nuestras muchachas aceptan de manera natural el machismo y la cosificación, mención aparte merece la incitación a la violencia contra ellas, nuestros jóvenes además son víctimas de la incitación y la influencia de estos textos para que busquen alternativas de vida, que nada tienen que ver con ser mejores personas. Convencido que el problema no se resuelve con prohibir, lo que debemos de estimular con mucha intención otras alternativas musicales, otros artistas que hagan otro tipo de música, de manera que sin imposiciones sean más llamativas para los jóvenes y la sociedad en general.
Este artículo confunde cultura con arte. El reparto: ¿Es innovación? Ya no. ¿Es cultura? Lamentablemente sí. Mas no le llaméis arte. No digais que posee riqueza si no en los bolsillos de unos pornógrafros musicales.
Bla bla bla bla bla...y la basura convertida el pseudo música y los académicos tratando de validarla por la cantidad de decerebrados que la siguen y el dinero que genera, eso jamás será calidad!!! Es Indigencia cultural, ni los Granmy son sinónimos de calidad pues por un lado premian a Chucho Valdés en el mismo es escenario que premian a Karol G...no seamos parte del chiste!!!
A esa aberración le llaman música? Hasta donde hemos llegado? Chabacana, marginal, ofensiva en su letra, antisocial por su contenido y por quienes la cantan y promueven. Lo llamaría "género antimusical" promovida por lo peor de la sociedad, hay que verle el aspecto de la mayoría de los integrantes de los grupos y escucharlos hablar en su entorno. Pero así estamos degradando la cultura de la sociedad.
Otros "exponentes" que innovaron fueron los de la generacion de OG 'La Toz'. Luego se impuso el modo de GZ.
Que las llamadas instituciones ooficiales y sus especialistas y funcionarios de opinion cultural definan la falta de respeto y la oda al crimen como parte de nuestra identidad cultural, es por definicion una autodefinicion que les define.
Es una "expresión sonora de las clases marginales". No es música, pero ya es parte de la música; es de las clases marginales, pero ya no solo las élites acceden a la música. Y sí, hay clases, con diferentes niveles de consumo ético y estético.
Desafortunadamente es parte del patrimonio cultural actual, forma parte de la expresión popular actual. No queda más remedio que asumirlo, estudiarlo, encauzarlo y darle propósitos sociales, a tono con los intereses del hoy.
Dije "desafortunadamente" porque no me gusta y pienso que "mata neuronas y aplana el electroencefalograma", pero eso es un deseo; la realidad es otra y hay que estar vinculado a ella; es la fuente de la cotidianidad y del futuro.
Hay que enseñar a pensar a los "reparteros", que mami dame el c..ito sea una expresión oral solo, no una forma de pensar.
Cuando en Cuba vuelva a prevalecer la cultura del trabajo y quede atrás como un mal recuerdo la cultura del "invento","el varo" fácil", la alergia al "curralo" , el irrespeto a la monada, el apego a la grosería y tambien exijamos el derecho de los cubanos a no ser maltratados con lo que pretende ser un genero musical y no un ruido desagradable, tendremos REPARTO.
Ya lo dijo Rene (Residente) Una cosa es ser artista otra cosa es ser famoso
Ahora leyendo los comentarios me viene a la mente un escrito de Alexis Díaz Pimienta desde España a raíz de la muerte o asesinato del Taiger, lo maximizaba comparándolo con figuras cimeras de nuestra cultura como el Beny, Formel y otros, por favor.....
Es cierto que a unos gusta el guaguancó, la rumba, etc, a otros la música sinfónica, en fin no hay por qué criticar.
El Reparto y todos esos nuevos ritmos adolecen de la chavacanería, vulgaridad, ofensas y son en muchos casos promocionados por nuestros medios ejemplo de ello los Lucas.
Prohibirlos sería un error grave, gravísimo, hay que educarlos.
Nuestra música popular no siempre goza de letras cultas, a veces machistas pero no llegan a esa vulgaridad, nuestros bailes populares resultan en muchos casos groseros, movimientos eróticos exagerados a veces interpretados por nuestras niñas, actuemos en sentidos prácticos y éticos, en educar, sembrar y cultivar valores.
Se hace evidente por los comentarios q una gran parte de la sociedad detesta el Reparto, se hace evidente q esa modalidad proviene y es aceptada de barrios y personas marginales, se ha permitido y divulgado porque dar pan y circo mantiene la estabilidad del sistema a falta de otras opciones, hace rato q la cultura ha sido secuestrada imponiendo hasta un folclore q no es el mío, ya el zapateo no existe, ahora son danzas religiosas africanas, proliferan los nombres en dialectos regionales de otro continente y no en español, un componente más de mi folclore se erigió como el principal, todo esto ha dado al traste con la destrucción de una cultura establecida y equilibrada, q pena la herencia q tendrán a este paso las futuras generaciones
La música d cualquier tipo o genero es un derecho d cualquiera escucharla, lo q no es un derecho obligar escucharla a quién no quiere escucharla. Es entonces donde apelo a la Constitución, en el Capítulo de Derechos del ciudadano, donde.expresa q los deberes d otros terminan donde comienzan tus deberes. Entonces yo pregunto, por que los encargados d hacer cumplir la Ley no ejercen su autoridad???