Historia de un ultramaratonista criollo: “Si terminé 160 kilómetros, correr Cuba me quedará chiquito”

La preparación es muy importante para este tipo de desafíos. Foto: Perfil de Facebook.
Aun no hay Sol en Varadero y desde hace horas un hombre devora kilómetros para llegar a una meta. En la madrugada deja tras de sí un sendero de sudor, las huellas imperceptibles de sus zapatillas el asfalto, la respiración, las lágrimas, el sudor. Esa noche, la constancia de su paso lo puede todo.
Es Jan Carlos Núñez García y a sus 25 años corre para vencer su propio desafío: recorrer 160 kilómetros desde Guanabo hasta Varadero. A simple viste parece una locura, pero para este cocinero de oficio y corredor por pasión, las grandes barreras parecen tentarlo una y otra vez.
Esta es su historia. El relato de un joven cubano que no cree en imposibles.
— ¿Por qué los ultramaratones?
— La ultramaratón es otra forma de ver las carreras. Deja de ser un trabajo solamente físico y pasa a ser un trabajo psicológico también. Debes tener un equilibrio físico, mental, para poder llegar lejos. En este tipo de disciplinas un mínimo desnivel entre el cuerpo y la mente puede significar una brecha bastante amplia y un freno para lograr cualquier distancia que te propongas.
— El apoyo de un grupo de amigos resultó fundamental…
— Rodolfo Falcón tuvo una gran parte de este proyecto. Desde que comencé a entrenar en el gimnasio él me apoyó siempre. Y cuando le comenté de la locura de los 160 kilómetros, no lo dudó ni un segundo y constantemente me decía qué hacer y me dio muchísimos consejos. Todos los días conversamos cantidad sobre varias cosas, y hablamos mucho de cómo debía ser el viaje y cómo debía prepararme.
También tuve un extraordinario apoyo de Jorge, el Barza y Saúl, tres amigos que me acompañaron en todo este proceso y que incluso corrieron conmigo. Ese es mi equipo para próximos eventos.

"Ese es mi equipo para próximos eventos". Foto: Perfil de Facebook.
— ¿Cómo combinas los entrenamientos con el trabajo?
— Es complicado, porque me paso alrededor de 15 horas de pie, y eso me resulta bastante incómodo. Los dos días que trabajo no tengo tiempo para entrenar, así que lo hago solo las dos jornadas de descanso. A veces el cansancio es más de lo normal, porque se acumulan muchas horas, pero poco a poco he sabido lidiar con eso. Ya cuando descanso es inevitable entrenar y salir a correr.
— ¿Por qué la ruta Guanabo – Varadero?
— La ruta surgió porque yo quería hacer algo grande para el maratón de Varadero. Esa idea venía caminando desde hace rato, así que un día me levanté y decidí hacerlo. Me gustó esa ruta por todo el litoral. No creo que haya otra explicación. Lo que sí quería era hacer los 160 kilómetros. El tema de la distancia sí me preocupaba, sin importar hasta dónde llegara.
— ¿Cuál fue el momento más tenso del recorrido?
— Sin dudas en los kilómetros cercanos a la ciudad de Matanzas. De ahí en adelante esos 40 kilómetros que faltaban fueron una pesadilla total. Ya yo iba con los zapatos mojados, el cansancio a un nivel muy alto y entonces me sentí un poco frustrado, porque estaba superando la barrera de los cien kilómetros y eso parecía un muro interminable.
Hay que visualizar las grandes marcas en pequeños logros. No puede ser que la meta sea siempre los 160 kilómetros. Todo tiene puntos intermedios. Tienes que pensar que vas a pasar los primeros 20. Después vas a pasar los otros 20 y así sucesivamente. Entonces tú piensas que cuando llegas a los 42 kilómetros, que es un maratón, ya pasaste el primero y te quedan tres más. De esa manera logré visualizar mi carrera.
— ¿En qué piensa un ultramaratonista cuando lleva horas de soledad en una carrera?
— Realmente no sé qué pensarán los otros ultramaratonistas, pero yo siempre siento temor en prepararme para un evento y lesionarme. Creo que ese sería mi peor miedo: esforzarme tanto y que a la hora de la verdad una pequeña lesión no me permita terminar.
En más de una ocasión pensé en abandonar. Es una reacción natural al tremendo cansancio. Cuando más lo pensé fue cuando llegué a la zona del hotel donde se recogen los dorsales. Pero pudo más la voluntad de lograr lo que quieres, la disciplina y la constancia de tantos meses entrenando para eso. Creo que si terminé los 160 kilómetros, correr Cuba se me va a quedar chiquito.

Cuando descanso es inevitable entrenar y salir a correr. Foto: Perfil de Facebook.
— ¿Y el dolor?
— La clave está en adaptar el cuerpo. Al principio cuesta, porque la sincronización es bastante difícil, pero se logra. Por mucho dolor y cansancio que tú presentes, es más importante la mente positiva, constante, sin parar, sin que pase ningún pensamiento negativo, todo el tiempo cosas positivas.
Como todo, también hay un punto en que uno tiene una sobrecarga. El mismo rigor del evento, las horas sin dormir y por supuesto el dolor y el cansancio corporal como tal. Yo la manera más fácil que encontré para liberarme de eso fue llorando. Corrí muchos kilómetros llorando, pero no porque ya no pudiera más, sino era para liberar el estrés, y eso fue una cosa me ayudó.
— ¿Cómo ves el futuro?
— Quiero hacer unas cuantas cosas, representar a Cuba en muchos eventos internacionales. El ultramaratonismo en el país no tiene muchas figuras de renombre, pero yo quiero que ese nombre salga por todo lo alto. Además de otros eventos precios, aspiro a recorrer la Isla desde Cabo de San Antonio hasta Punta de Maisí.
Creo que sería la prueba de que estoy listo para un evento mucho más grande. Creo que sería mi último entrenamiento. Después de eso perfectamente puedo salir a los puestos internacionales
— ¿Crees en la inspiración a partir de lo que haces?
— Sí. Creo que puedo servir de inspiración. He conversado con personas que han vuelto a correr porque se han sentido motivados con lo que yo he hecho. Y eso me llega a lo más grande. Es bonito motivar e inspirar a otras personas a hacer lo que uno ama.
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Jan Carlos Núñez García. Felicidades por sus resultados que inspiran a muchos. Me ha impresionado su relato
Es lo mismo que se corre en el iron man 100 millas o 160 km algo para muy pocos me imagino denle apoyo logístico .
Todo el respeto para éste ultramatonista, que logre todos sus sueños como deportista, derrocha voluntad y valor, merece apoyo.
Enhorabuena.
Un saludo cordial
Con lo malo que está el transporte, dentro de poco seremos potencia mundial en la disciplina .Apoyo para ese hombre que se lo merece .