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Entre páginas y generaciones: Reverenciar la historia desde la literatura

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Olga Portuondo Zúñiga presenta Bertillón 166 Foto: ACN

El pasado domingo, la Feria Internacional del Libro de Cuba 2025 cerró sus puertas dejando tras de sí un palpable interés por los libros de historia y evidenciando, con ello, el peso que este género tiene en la cultura literaria cubana. La recepción por parte del público lector fue una muestra más de cómo el pasado sigue siendo una herramienta para comprender el presente y reflexionar sobre el futuro.

Desde estudiantes hasta académicos, pasando por lectores ocasionales, los libros de temática histórica despertaron un marcado entusiasmo. Este año, las editoriales apostaron por nuevas narrativas y enfoques en el tratamiento de la historia nacional e internacional, lo que atrajo a diferentes segmentos del público lector. Las obras, que fusionaron investigación rigurosa con un estilo accesible, se convirtieron en las más populares entre los asistentes, facilitando una conexión entre los hechos históricos y las experiencias cotidianas de los lectores.

El público lector preferencia temas históricos con el fin de conocer la historia nacional y también extranjera. Foto: Archivo Cubadebate

Entre las propuestas más destacadas, varios autores cubanos recibieron un cálido reconocimiento por sus contribuciones al análisis de eventos históricos locales, mientras que autores internacionales también captaron la atención con estudios comparativos y enfoques novedosos sobre épocas clave en la historia global. En las presentaciones y paneles temáticos organizados dentro del marco de la feria, se generaron intensos debates que resaltaron la diversidad de perspectivas y enfoques históricos presentes en la actualidad.

Además, el público expresó una creciente preferencia por obras que se adentran en los matices de las figuras históricas, buscando humanizarlas más allá de los libros de texto tradicionales. Este interés fue especialmente notable entre los jóvenes lectores, quienes ven en la historia una manera de entender su identidad y papel dentro de la sociedad.

Con treinta y cinco años de fundada, ostenta un sólido catálogo de obras pertenecientes en su mayoría al género policial y testimonial. Foto: Archivo Cubadebate

La Feria Internacional del Libro en la nación antillana está concebida como espacio de diálogo entre las literaturas provenientes de disímiles culturas, constituyendo referente en la presentación, exhibición e intercambio de la mejor bibliografía cubana, latinoamericana y universal.

Por otro lado, las narrativas históricas en Cuba han experimentado transformaciones significativas a lo largo del tiempo, reflejando cambios en las perspectivas sociales, políticas y culturales. Desde el siglo XIX, cuando la narrativa antiesclavista comenzó a emerger como una forma de crítica social, hasta la actualidad, los enfoques han evolucionado.

Ediciones Alejandro, editorial del Centro Fidel Castro Ruz, institución pública destinada a difundir, estudiar e investigar el pensamiento y la obra del líder histórico de la Revolución Cubana. Foto: Archivo Cubadebate

En el pasado, las narrativas históricas se centraban en temas como la independencia y la identidad nacional, con autores como Cirilo Villaverde y su obra Cecilia Valdés, que marcó un hito en la literatura realista de América Latina. En las últimas décadas, la influencia del postmodernismo ha introducido nuevas formas de abordar la historia, con un enfoque más introspectivo y, a menudo, fantástico, alejándose de la representación directa de la realidad.

Además, la narrativa contemporánea en Cuba ha comenzado a explorar temas más diversos, como los matices de las figuras históricas y los eventos cotidianos que moldearon la sociedad. Esto ha permitido una reinterpretación crítica y creativa de la historia, adaptándose a las sensibilidades modernas y a las demandas de un público lector más amplio.

Presentación del libro de José Soler Puig, Bertillón 166. Foto: ACN

Con la presentación de la obra Bertillón 166, de José Soler Puig, la edición 33 de la Feria del Libro en Santiago de Cuba hizo una reverencia ante la historia patria y, con ella, se ratificó como evento defensor de las tradiciones locales y la identidad nacional. Fue presentado por Olga Portuondo, historiadora de la ciudad, quien expresó que la obra de ese autor constituye el mejor testimonio de la cruenta represión sufrida bajo la tiranía de Fulgencio Batista en Santiago de Cuba entre 1953 y 1958. Puig dejó plasmado en su excepcional texto aquella atmósfera de terror que la comunidad santiaguera padeció, afirmó.

Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, al dejar clausurada la edición 33 de la mayor fiesta nacional de la literatura, refirió que, ante la obra imperecedera y el ejemplo del Comandante en Jefe, se reafirma el compromiso de trabajar por mantener y perfeccionar esta hermosa conquista de la Revolución. Además, la asistencia total del público ha sido estimada, preliminarmente, en más de 900 mil personas que, pese a las limitaciones, demuestran la avidez del pueblo, de manera especial niños y jóvenes, por el libro y la literatura.

Editora Historia, perteneciente al Instituto de Historia de Cuba. Foto: Archivo Cubadebate

Rodríguez Cabrera resaltó la labor de salones profesionales, el proyecto Nuestra Historia, los pabellones infantiles Tesoro de Papel y las aulas de lectura y formación de valores que, de conjunto con el Ministerio de Educación, realizaron su segunda experiencia. Además, Ediciones Santiago mereció el reconocimiento “Con el esfuerzo de todos”, por su papel relevante a favor de la literatura local y nacional. Dijo que la República de Sudáfrica, como país invitado de honor, regaló un programa representativo de su historia, cultura, arte y saberes, por lo que su participación será recordada como un trascendente momento de las relaciones entre ambos países.

Al conversar sobre el proyecto Nuestra Historia, la Tte Cor. Ana Dayamín Montero Díaz, Jefa de Departamento Editorial de la Casa Editorial Verde Olivo, comentó: “Este año el proyecto Nuestra Historia se le dedicó al aniversario 50 de la Operación Carlota. De ahí que haya coincidido que el Instituto Cubano del Libro haya dedicado la feria a Sudáfrica como país invitado de honor. También se consagró el proyecto a las misiones internacionalistas cubanas en África y por eso se ha querido rendir homenaje a los combatientes internacionalistas cubanos, hombres y mujeres que estuvieron en cada una de las epopeyas de África en sentido general.

“En la sala cada año se reúnen las editoriales que divulgan las tradiciones patrióticas, políticas y militares e internacionalistas del pueblo cubano: Ediciones Alejandro, del Centro Fidel Castro Ruz; la Oficina de Asuntos Históricos con Ediciones Celia; la Editorial Capitán San Luis; la Unión de Historiadores de Cuba y el Instituto de Historia de Cuba con la Editora Historia”, en los pabellones K2 y K3 del Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña.

La nueva edición de la colección Biblioteca del Pueblo, principal iniciativa del Programa Nacional por la Lectura, es un símbolo de la importancia otorgada por Cuba a la historia, la cultura, la educación y el acceso al conocimiento, lo cual representa un esfuerzo consciente por garantizar que el hábito de la lectura continúe siendo un derecho universal y una herramienta para el crecimiento personal y colectivo.

La XXXIV Feria Internacional del Libro, a desarrollarse del 12 al 22 de febrero del 2026, estará dedicada al centenario del natalicio del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, información que fue ofrecida en el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución General Antonio Maceo, de Santiago de Cuba durante el acto de clausura.

En la sala de su casa, con magnífico semblante, leyendo un libro sobre Barack Obama, 8 de noviembre de 2009. Foto: Rose Serra.

Francisca López Civeira, intelectual cubana a quien estuvo dedicada la feria (junto al poeta e investigador Virgilio López Lemus), luego de su periplo por toda la isla, al conversar sobre su apreciación acerca de la recepción de los libros de historia por el público lector cubano, reflexionó:

“Hubo una muy buena recepción, aunque los libros Fidel y la industria editorial cubana o el libro Percepciones de los Estados Unidos en la república plattista no llegaron a todas las partes. Este último no pasó de la zona central hacia la oriental, por lo que no se pudieron presentar estos libros, aunque se hicieron presentaciones de volúmenes anteriores. Pero una percibe que hay un público que tiene deseos y voluntad de tener acceso a esta literatura histórica en los lugares donde se pueden presentar.

“También se vendió mucho la reimpresión de 100 preguntas sobre José Martí y en general hubo una muy buena recepción porque las personas tenían interés en adquirirlos y preguntaban por ellos. De manera que sí se puede decir que hay un interés por este tipo de obra histórica, voluntad de poder tenerla y leerla”, enfatizó.

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  • Amaya dijo:

    A quien, sino a Fidel la feria de 2026 en el centenario del mas grande revolucionario de todos los tiempos

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Verónica Alemán Cruz

Verónica Alemán Cruz

Periodista de Cubadebate.

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