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Jesús Suárez Gayol: “Cuando el dolor sea muy fuerte, piensa en tu hijo”

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Jesús Suárez Gayol. Foto: Archivo.

Desde el río Ñacahuasú, el guerrillero era un blanco fácil para el enemigo. Ante la proximidad de quince soldados, el Che había ordenado una emboscada con once combatientes, pero “El Rubio”, como le llamaban, estaba mal ubicado. Y en la guerra –ya se sabe– unos centímetros pueden decidir quién vive y quién muere.

Combatía con un fusil garand que se le trabó en medio del tiroteo. Quitó la espoleta de una granada que no tuvo tiempo de explotar porque antes –segundos antes– una bala lo alcanzó.

En carta a su madre Aurora le había escrito unos meses atrás: “Cuando el dolor sea muy fuerte, piensa en tu hijo que es feliz combatiendo por la revolución, aunque ello implique ciertos riesgos”. El riesgo final duró lo que demoró en llegar el balazo a la cabeza de Jesús Suárez Gayol.

“Junto a un soldado herido encontraron al Rubio ya agonizante, su garand estaba trabado y una granada con la espoleta suelta, pero sin estallar, estaba a su lado”, escribió Ernesto Guevara en su diario. Era el amanecer del 10 de abril de 1967 en la selva boliviana. Allí había llegado en diciembre de 1966 para unirse como combatiente internacionalista a la guerrilla del Che, con quien ya había luchado en la región central de Cuba, como rebelde de la Columna “Ciro Redondo”.

Suárez Gayol, primero de derecha a izquierda, en uno de los recorridos realizados por el Che en sectores de la industria. Foto: Archivo.

Desde la etapa de la guerra de liberación nacional en la Isla, Suárez Gayol había estado en la primera línea de combate por la independencia de Cuba. Primero en Camagüey –donde fundó el Movimiento 26 de Julio en la provincia–, y luego en La Habana, el joven revolucionario era perseguido por la policía batistiana por sus acciones contra la dictadura y por su liderazgo.

Cuentan que era amigo de José Antonio Echeverría, que era un tipo audaz, que siempre estaba en los lugares difíciles, que lo encarcelaron en marzo de 1957 y su madre logró enviarlo hacia Estados Unidos para que no lo mataran en Cuba. Desde Miami viajó a México, se enroló en la expedición de “El Corojo” y desembarcó en Pinar del Río en abril de 1958. Luego lo ubicaron como miembro de la Columna 8.

“Combatí  en Fomento, Cabaiguán, Jatibonico y Placetas, y cuando el Che me da la misión de tomar el cuartel de Ciego de Ávila, me informa de mi ascenso con una sencilla frase de despedida…”, dijo en una ocasión.

Al triunfar la Revolución Cubana, el capitán Suárez Gayol ocupó varios cargos en el Ejército Rebelde y en el joven gobierno revolucionario. Hacia 1966, el entonces ministro de Industrias, Orlando Borrego, le dio la noticia: unirse a la guerrilla del Che en Bolivia. “Su reacción fue como la de un niño al que se premia con el más preciado juguete. Daba saltos de alegría y me abrazaba”, contó.

Jesús Suárez Gayol. Foto: Archivo.

Sobre su niñez, un biógrafo de Suárez Gayol escribió: “Es de carácter explosivo, pero no para peleas inútiles”. Así murió en Bolivia, peleando por una causa que consideraba justa, útil, luchando por la unidad de un continente. Y justo donde confluyen los ríos Iripiti y Ñacahuasú, cayó la primera sangre cubana en Bolivia. El capitán tenía 30 años.

Los restos de Jesús Suárez Gayol no fueron encontrados. Dicen que Aurora era una mujer fuerte, “mi Mariana Grajales”, le decía El Rubio. Pero nadie sabe cuánto su madre se desmoronó al pensarlo, ni todo lo que lo extrañó, ni las veces que aquella frase le invadía el recuerdo: “Cuando el dolor sea muy fuerte, piensa en tu hijo”.

Se han publicado 14 comentarios



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  • Margarita Suárez dijo:

    "Cuando el dolor sea muy fuerte piensa en tu hijo",parafrasear a Suárez Gayol.
    Emotivas palabras que sólo una madre puede aquilatar en toda su extensión.
    Así son los hijos y las madres de mi tierra
    Por eso entre otras muchas,me siento orgullosa de ser CUBANA de nacimiento y de acción.

  • Anaria dijo:

    Hombres como el nunca debían morir, ejemplo de revolucionario consagrados

  • Ernesto dijo:

    Impresionante la carta que le dejo a su hijo. Deberian de publicarla

    • Ramón dijo:

      Buenos días, totalmente de acuerdo con ud, esa carta se encuentra íntegramente en el libro de texto dentro de contenidos que se trabajan en la asignatuda Español-Literatura, séptimo grado. Su contenido tiene un gran contenido patriótico, moral y rico en valores como la modestia y el no esperar a recibir nada material a cambio de lo que te corresponde hacer como un deber.

  • Tranquilino dijo:

    El Ché enfatizó con palpable orgullo en su diario que la primera sangre derramada había sido cubana, la de Jesús Suárez Gayol. Todo el honor y la gloria de la Patria para este ejemplar soldado de la Revolución. Estamos en la obligación de mostrarles a nuestro niños y jóvenes las hazañas de los héroes de nuestras luchas por la independencia mediante materiales audiovisuales de factura atractiva parazesas edades.

  • SBS dijo:

    El pueblo de Cuba y el de Holquín agradece que sea publicada la carta en Cubadebate.

  • Rafa dijo:

    1966,  Querido hijo:

    Son muchos los motivos que me impulsan a escribirte estas líneas que hago en circunstancias muy similares y que habrás de leer cuando el tiempo transcurra, cuando seas mayor y puedas entender cabalmente la decisión que he tomado.

    Hoy estás a punto de cumplir cuatro años, eres para mí la prometedora esperanza de que seas el hombre que aspiro y la alegría extraordinaria que ha llenado mi vida en los pocos momentos en que he podido estar a tu lado.

    Eres mi único hijo y pienso que sería imperdonable marcharme a cumplir con el deber que mi condición de revolucionario me dicta y que puede costarme la vida y no dejarte escrito tan siquiera algo de las cosas que te diría si pudiera verte crecer a mi lado.

    He tenido la suerte extraordinaria de vivir una etapa trascendental de nuestra historia. Cuba, nuestra Patria, nuestro pueblo, realiza una de las más grandes epopeyas que registra la historia de la humanidad.

    Está haciendo su Revolución frente a las circunstancias más adversas y ha emergido victoriosa ante cada amenaza y ante cada agresión.

    Nuestro pueblo marcha hoy con paso firme hacia un futuro feliz; dueño de su destino, trabaja ardorosamente, consciente de lo que realiza y por qué lo realiza. Pero esto, que no es otra cosa que el ejercicio de un legítimo derecho de los pueblos a escoger su destino y su futuro, ha concitado contra nuestra Patria el odio de la reacción internacional y principalmente del imperialismo norteamericano.

    Ello es así porque la Revolución cubana no es tan sólo la derrota concreta que el imperialismo ha recibido en el pequeño pedazo del mundo que es el territorio de nuestro país, mucho más que eso, la Revolución cubana es el ejemplo vivo que señala a otros pueblos el camino de su liberación.

    Pueblos a los que el imperialismo exprime, explota y de los cuales se nutre, pueblos que no pueden, como el nuestro, construir su porvenir, donde millones de hombres y mujeres entregan su esfuerzo para el enriquecimiento de unos pocos, donde miles y miles de niños como tú y aún más pequeños que tú, mueren sin asistencia médica, niños que no tiene escuela ni maestro y a los que espera la miseria y la ignorancia, fiel compañera que va siempre del brazo de la explotación.

    Es por eso que el deber de un revolucionario cubano, en esta etapa se extiende más allá de los límites físicos de nuestro país y está allí dondequiera que exista la explotación, dondequiera que el imperialismo clave sus garras para extraer la sangre de los pueblos. Es esta interpretación de mi deber como revolucionario lo que me impulsa a marchar fuera de mi Patria a luchar, con las armas en la mano, contra el imperialismo.

    Conozco los riesgos que ello entraña, sé que dejo atrás mis afectos mayores, mis seres más queridos, pero al mismo tiempo me invade la alegría y el orgullo incomparable de saber que paso a ocupar un puesto de vanguardia en esta lucha muerte de los pueblos frente a sus explotadores.

    Entre esos seres más queridos, en primerísimo lugar, te encuentras tú, mi hijo. Mucho hubiera querido estar a tu lado en todo el proceso de tu formación y verte cristalizar como hombre y revolucionario. Eso me será muy difícil dada la decisión que he tomado, confío en que mi ejemplo y herencia moral que constituye una vida dedicada por completo a la causa revolucionaria, unido a la educación que recibirás por crecer en un pueblo en Revolución, suplan con creces mi ausencia.

    Aspiro a que tú comprendas esta decisión mía y jamás me la reproches. Aspiro, creo que es una legítima aspiración de padre, a que vivas orgulloso de mí y contribuir así a tu felicidad ya que no puedo con mi compañía, proporcionarte las pequeñas alegrías que la generalidad de los padres ofrecen a sus hijos.

    Quiero que estudies con ahínco y te prepares lo mejor que puedas para impulsar con tu esfuerzo la obra revolucionaria. No creo, por lo menos así lo espero, que tengas que empuñar las armas para luchar por el bienestar de la humanidad; tu campo de acción será la ciencia, la técnica, el trabajo creador cualquiera que éste fuese: desde esos frentes también se lucha por las buenas causas, en ellos también hay heroísmo y gloria cuando el revolucionario se entrega con pasión, con dedicación, con ardor.

    Quiero que rechaces siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificios.

    Cuando un revolucionario se acomoda comienza a descomponerse y a dejar de serlo. Quiero que siempre veas el bienestar común como único medio de obtener el bienestar propio. Cuando un revolucionario comienza a recibir beneficios que aún su pueblo no puede recibir, comienza esa descomposición; si no es que ha dejado ya de serlo.

    Mantente siempre vigilante y defiende tu Revolución con celo y con fiereza. Ha costado mucha sangre y representa mucho para los pueblos del mundo.

    Quiero que seas siempre sincero, cabal, abierto. Prefiere siempre la verdad por dura que esta sea. Debes ser reflexivo ante las críticas y al mismo tiempo defender tu criterio sin vacilaciones cuando sea honesto. Rechaza la lisonja y la adulonería y no la practiques nunca. Sé siempre el más severo crítico de ti mismo. Cuando esta carta tú leas ya conocerás sin duda muchas de las hermosas páginas que escribiera José Martí, hay unos versos sencillos del Apóstol que se titulan: “Yugo y Estrella”, pues bien, léelos y medítalos y recuerda que quiero, antes las alternativas que la vida te ofrezca, tú siempre escojas “la estrella que ilumina y mata”.

    Quiero que tú seas un digno hijo de tu gran Patria.Que seas un revolucionario, un comunista.

    Te abraza tu padre,

    Jesús Suárez Gayol.

    • SBS dijo:

      Muchas gracias por la carta.

    • Indy dijo:

      Muy bellas palabras las de su carta. Y también ciertas, muy buena descripción de lo que pasa cuando un revolucionario se acomoda, le sirve a uno para entender ciertas realidades.

    • Ma. Isabel Glez dijo:

      Es una carta preciosa y muy fuerte. Es el legado que le dejó a su único hijo. Muchas gracias.

  • Sandy dijo:

    Y que es de la vida del Hijo de Suárez Gayol, vive o es fallecido, Que hace?

  • Jesús dijo:

    Revisaré nuevamente el diario del Che, pero creo haber leído que Suárez Gayol muere ahogado al cruzar un río, y como se afirma fue la primera sangre cubana derramada en esa histórica epopeya

  • Odalys dijo:

    Bella la carta al hijo, gracias por publicarla Rafa, dice:
    "Quiero que rechaces siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificios.

    Cuando un revolucionario se acomoda comienza a descomponerse y a dejar de serlo. Quiero que siempre veas el bienestar común como único medio de obtener el bienestar propio. Cuando un revolucionario comienza a recibir beneficios que aún su pueblo no puede recibir, comienza esa descomposición; si no es que ha dejado ya de serlo."

    muy sabio, se deberia estudiar en todos los lugares, quizas entendamos lo que nos esta pasando.

  • ismael arias Macías dijo:

    Hombre de arrojo y valor altruistas. Tu ejemplo perdurará en el corazón de los que luchan por un mundo mejor como lo pronóstico el invicto comandante en jefe. HASTA la Victoria siempre

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Andy Jorge Blanco

Andy Jorge Blanco

Periodista de Cubadebate. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en 2020. Trabajó como redactor multimedia de Telesur (2019-2020). En twitter: @ajblancocu

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