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Cuba, diversidad biológica y el reto del cambio de comportamiento

En este artículo: Biodiversidad, Biología, Cuba
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Cada 22 de mayo se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad, una fecha instituida por las Naciones Unidas para promover la importancia de proteger la biodiversidad global.

Atardecer en la Ciénaga de Zapata. Cuba. Foto: Maikel Cañizares / Cubadebate

Cuba, quien lo duda, es un paraíso natural. Somos convivientes de una singular flora, con un estimado de entre 7 000 y 7 500 especies de plantas. Estas cifras ubican a nuestro archipiélago como el territorio insular más rico en plantas a nivel mundial y la primera isla en número de especies por kilómetro cuadrado. Por otra parte, la flora cubana posee alrededor del 53 % de especies endémicas, valor que la posiciona entre las siete islas con mayor porcentaje de endemismo en el planeta. Sin embargo, la exclusividad de la flora cubana no solo se encuentra en las cifras; la compleja formación geológica de la isla propició que fuera origen y centro de diversificación de numerosos grupos de plantas, los que por más de dos siglos cautivaron la atención de eminentes científicos cubanos y foráneos.

En 1944, el Dr. Antonio Ponce de León, presidente fundador de la Sociedad Cubana de Botánica, se refería a estas bellezas cubanas: “Cuba es el país de las localizaciones vegetales. Tenemos aquí un verdadero Museo Botánico viviente, un gran Jardín Botánico natural...”

Anolis allisoni, lagarto endémico de Cuba. Foto: Maikel Cañizares / Cubadebate

Nuestra diversidad de suelos, de ecosistemas y de condiciones geográficas ha propiciado que nuestro territorio nacional sea un hervidero evolutivo de vida. Por ejemplo, la fauna de moluscos terrestres de Cuba está considerada entre las más diversas y exclusivas del mundo, con más de 1 300 especies, de las cuales aproximadamente el 95 % son endémicas. Rebasa el umbral de las 1 500 especies el carismático grupo de mariposas y polillas, con más de 250 endémicas de Cuba. La sorprendente cifra de más de un 95 % de exclusividad la ostentan también los anfibios que, con más de 60 especies se considera la tercera parte del total de anfibios antillanos. Los reptiles cubanos ascienden a más de 150 especies entre los que destacan los cinco quelonios marinos y más de 100 lagartos.

Bandada de cateyes en la Ciénaga de Zapata. Foto: Aslam Ibrahim Castellón / Cubadebate

Los ornitólogos cubanos, investigadores que estudian las aves, han registrado hasta la fecha 397 especies, de las más de 550 aves que habitan el Caribe, por lo que ha sido considerada la región más diversa de la avifauna antillana y con un alto grado de endemismo. Siendo de especial interés para la conservación las zonas de residencia invernal o los sitios de tránsito de numerosas aves migratorias. Otros grupos están también representados en nuestro archipiélago: 17 especies de delfines y ballenas, 26 murciélagos, siete jutías y los conocidos manatíes y almiquí. En el pasado existieron perezosos, monos y otras especies actualmente extintas.

Sin embargo, más allá del orgullo que podamos sentir por nuestra biodiversidad, debemos trabajar para minimizar el impacto de la presencia humana en el planeta. Muchas especies cubanas están amenazadas de extinción y esta situación no es inusual: más del 60 % de las extinciones en el planeta han ocurrido en islas. Esta irrefutable alerta de la comunidad científica nos indica que nuestra biodiversidad es frágil y debemos trabajar con ahínco en su conservación. Sin dudas, las islas son uno de los lugares donde más urge realizar trabajos encaminados a frenar la actual crisis de la biodiversidad.

Calentamiento global, contaminación, extinción de especies, invasiones biológicas, fragmentación, pérdida de hábitat… ¿quién no ha escuchado estos términos en los últimos años? Muchas veces sin saber su significado a ciencia cierta, estas palabras nos persiguen en los medios de comunicación, en los programas educativos e incluso, corroen nuestra conciencia como eternos “pecadores ambientales”, condenados a vivir en un mundo caliente, inundado, sin bosques ni oxígeno.

Aunque existen numerosos ejemplos de programas de educación para la conservación con resultados positivos mesurables, la mayoría de los proyectos ambientales actuales, evalúan el éxito de sus objetivos, en cantidad de información distribuida, personas asistentes a los talleres y actividades, o voluntarios involucrados.
Algunos expertos han llamado a esto “el círculo vicioso de los proyectos medioambientales”. Utilizar los mismos métodos para, supuestamente, hacer llegar su mensaje y modificar conductas. Con objetivos loables, muchas veces con problemas bien identificados, nuestros proyectos medioambientales se centran casi siempre en concursos de dibujo, festivales culturales, recogida de desechos en playas, producción de afiches y folletos, y una lista de acciones reiteradas.

“No pretendas que las cosas cambien si siempre actúas de la misma manera”
Albert Einstein

Por otro lado, los mensajes catastrofistas sobre el estado del planeta, el papel de hombre en la destrucción de la biodiversidad, el estado irreversible de la situación actual, están muy lejos de promover un cambio de mentalidad hacia la conciencia ambiental, y lo que es más importante aún, un cambio de comportamiento. Numerosos investigadores de las ciencias sociales han planteado que el sentido de culpabilidad no genera sentido de responsabilidad. ¿Qué logramos con que un niño escuche, una y otra vez, que en pocos minutos desaparecen más de diez mil hectáreas de selva? ¿Estaremos sembrando conciencia e impulsando adultos ambientalistas?

Mirada. Foto: Alejandro Palmarola / Cubadebate

Ya en 1995 el Prof. David Sobel se preguntaba: “¿Pero qué es lo que ocurre realmente cuando depositamos el peso de los problemas ambientales sobre espaldas de ocho o nueve años, ya angustiados por demasiadas preocupaciones y con escaso contacto con la naturaleza?” En los casos de abuso físico, por ejemplo, los niños aprenden a aislarse del dolor, desarrollan personalidades múltiples o simplemente no registran las experiencias dolorosas; ¿no sucederá lo mismo en el caso del catastrofismo ambiental? Es, al menos válido, evaluar si esta información no terminará igualmente distanciando a los niños del mundo natural en vez de vincularlos con él.

La reiteración de estos mensajes produce, en la gran mayoría de las personas, lo que es conocido por muchos autores como “ecofobia”. Es decir, una fobia a todos los problemas ambientales. Estamos, tal vez, creando nosotros mismos una barrera para el cambio de comportamiento que queremos lograr: como en toda reacción fóbica, la persona siente ansiedad y trata de escapar de la situación.

Festival ambiental en la Quinta de los Molinos. Foto: : Sociedad Cubana de Botánica / Cubadebate

Pero, ¿cómo fueron los inicios de las personas que hoy son considerados ambientalistas? Varios estudios señalan que la mayoría de los ecologistas de hoy tuvieron una infancia vinculada a ambientes naturales. Es muy importante dar a los niños la oportunidad de vincularse con la naturaleza y aprender a amarla, antes de comenzar a cuestionarse como sanar sus heridas. No podemos pedir una responsabilidad, antes de permitir que una relación afectuosa florezca.

Para conservar la biodiversidad es preciso vincularse a ella primero, esta es la clave. Debemos rescatar nuestros programas de excursiones, las actividades de los pioneros exploradores y las actividades al aire libre; utilizar nuestra Red de Jardines Botánicos, nuestros parques, los espacios ajardinados y las áreas protegidas.

El gran Simón Rodríguez (1769-1854), pensador y maestro venezolano, que formó al Libertador Simón Bolívar, decía: “Lo que no se hace sentir, no se entiende y lo que no se entiende no interesa”. La Biodiversidad de Cuba necesita ser protegida, pero más que eso, necesita ser explorada, sentida y conocida por quienes la van a proteger.

Festival ambiental en la Quinta de los Molinos. Foto : Sociedad Cubana de Botánica / Cubadebate

Se han publicado 13 comentarios



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  • JP dijo:

    Muy buen artículo y fotos increíbles. Saludos compañeros!

  • Jesús dijo:

    La escuela y la TV son escenarios imprescindibles para este tema, tiene que haber una mayor divulgación sobre la importancia de nuestro entorno y la biodiversidad, marina y terrestre. Hay muchos proyectos de protección a la biodiversidad, nacionales o con auspicio y soporte internacional, pero sus resultados quedan a nivel local en las zonas de intervención, y no hay una generalización o mayor visualización de esos resultados. Las escuelas pueden tener un plan de clases establecido pero deben incluirse las acciones actuales, como la "Tarea Vida", y otros proyectos que se realizan en Cuba, debe haber más conección entre la ciencia y el ministerio de educación, necesitamos niños y jóvenes que estén al tanto de los riesgos y vulnerabilidad ambiental y de la biodiversidad en Cuba, cuáles son las especies en peligro de extinsión. Los spots televisivos, como el de "Chamaquin" pueden servir para educar en ese sentido.

  • Liena de Regla dijo:

    Excelente perspectiva de un asunto tan crucial. Felicidades al colega Palmarola.

  • Enrique Castellanos dijo:

    Primera vez que leo en un artículo sobre la biología y más sobre la diversidad biológica, el rol que tuvo y tiene la geología: "la compleja formación geológica de la isla propició que fuera origen y centro de diversificación de numerosos grupos de plantas, ". Me parece importante y educativo que lo mencionaron. GRACIAS

  • Eva dijo:

    Excelente artículo, no solo plantea el problema en Cuba sino como lograr una verdadera educación ambiental. No se trata solo de conocer el problema sino "sentirlo".
    Hace unos días un terrible siniestro destruyo una importante área del parque Alejandro de Humboldt, a pesar de la sequía posiblemente haya sido provocado por el hombre, por no prever las consecuencias de malos manejos, hasta una simple colilla de cigarro pudo haberlo provocado. Hay que insistir en primer lugar en este sentir ambiental entre los pobladores de los lugares donde se encuentran estas joyas biológicas que atesoramos. Que todo el mundo allí cuide, combata, sepa explicar al visitante lo que allí existe y que representa para el planeta. Mucho se ha hecho y mucho falta por hacer. Deben aprovecharse los campismos no solo como áreas de sol y playa, de fiesta y bachata sino también de cultura ambiental, los empresarios del turismo tienen la responsabilidad de añadir este tema en sus ofertas, la zona del cactus Patriarca de Varadero esta descuidada a pesar de que a su alrededor hay varios hoteles, no debe descuidarse nada. Si, estoy de acuerdo, a los niños hay que educarlos en la práctica del cuidado medio ambiental, excursiones pionerires, campamentos de pioneros, talleres prácticos, no hay como las vivencias propias. Recordemos a Fidel una vez más como recordaba sus vivencias en sus campos de Brian y en sus acampadas y escursiones en su etapa escolar, a Marti, sensibilizado con la naturaleza que aprendió a apreciar en sus visitas a Hanabana. Gracias CubaDebate, buen artículo para reflexionar y hacer

  • Taymi dijo:

    Muy buen artículo pero Flora y Fauna debería tener el rol principal de sembrar árboles.donde se han caído.
    Tenemos.tiemposmde.sequoas y calor y seguimos perdiendo árboles cada año con los sistemas de huracanes y tornados.
    Hay que emerger de una vez y crear improntas de sembrar árboles.que sirven de vida a especies y se aire y sombra al.humanos.
    Tenemos con urgencia que "Refrescar" el pais.
    Tenemos q hacer levantamiento de cuántos árboles habían y q eran avenidas de tradiciones y patrimonios y hoy están secas y soleadas.
    ACASO ESO NADIE LO VE?
    Flora y Fauna y Comunales que hacen? Solo campañas, artículos y llamados? Y la práctica?
    Cuando se movilizará a través de CDR cada barrio para plantar los.arboles que se cayeron?
    Por favor ejecute más.
    A sembrar aunque sea de noche.
    Y con seguimiento de PNR e inspectores.
    Hacer cumplir las leyes de respetar el.medio ambiente.
    Que hace Citma? Donde está su carácter promotor e inspector?
    Tenemos creados muchas empresas que a lo largo de la.historia han ejecutado muy poco.
    No es solo un proyecto es hacer levantamiento de cada barrio y ver que se puede hacer en cada esquina y cada entorno.
    Que cada esquina sea un parque infantil o del adultoayor

  • Yasser dijo:

    Muy buen artículo. Quisiera que se propagara más este tipo de preocupaciones

  • NOW dijo:

    Bueno ....aqui ya casi que desaparecieron los cocuyos, las maripozas ni se diga no se ve una estan desapareciendo las especies sin que nadie haga nada y lo peor de eso no se habla

  • José M Plasencia dijo:

    Excelente artículo. Valdría la pena divulgarlo por otros medios también.

  • Adolfo dijo:

    Empecemos por rescatar los centros de la exploradores, que pasó en la Habana con el campamento Bolodia y el Celia Sánchez? y los Palacios de los Pioneros?

  • Adolfo dijo:

    Relacionado, fue un art. Hace unos días sobre la reforestación de la Habana, sugerí que los viveros podían hacerlos en las escuelas y sumo el cuidado una vez sembrado cuando pudieran atender su entorno incluyendo parques próximos.

  • Adolfo dijo:

    Desde hace más menos 3 años , en línea por c, se ven cotorras, existe algún programa de protección?, Para evitar cazadores, nidos, sembrar especies de la cual se puedan alimentar, etcc. Sería buen art.

  • Ernesto dijo:

    MUy de acuerdo con el periodista sobre como actuar para captar dede la infancia a los amadores y amantes de la naturaleza> Y la ESCUELA, desde los primeros grados deben de manera muy profesional educar a los niños en el amor a ella y para ello tambien habra que educar a los educadores y pedagogos. Por otro lado, NO hacemos mucho, si mantenemos la desidia y maltrato a nuestro arbolado citadino y digo el citadino, porque es donde mas habitantes viven

    VIVA CUBA

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Alejandro Palmarola

Alejandro Palmarola

Director de Desarrollo y Relaciones Institucionales, Jardín Botánico Nacional, Universidad de La Habana www.jardinbotanico.co.cu
Presidente, Sociedad Cubana de Botánica, www.socubot.cu
Presidente, Asociación Latinoamericana de Botánica, www.botanica-alb.org

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